TIEMPOS DEL MUNDO

lunes, 20 de enero de 2014

WOLFANG AMADEUS MOZART: Un genio indiscutible de la música

No es extraño que el viajero que pase por Salzburgo se percate de que algo tuvo que suceder allí con Mozart para que todo hable de él. Tiene su razón, porque allí nació este insigne músico y compositor el 27 de enero de 1756. Mozart fue un genio indiscutible, pero una muerte prematura, cuando sólo tenía 35 años nos privó de más obras suyas cuando parecía que su creatividad no tenía límites. Fue un niño prodigio que a la sombra de su padre, el también compositor Leopold Mozart, creció entre pentagramas. Con cinco años tocaba con maestría el piano, el clavicordio, el violín… y componía obras que ya podían ser exhibidas ante los oídos más expertos. Su padre dejó de lado su carrera para dedicarse a la de su hijo. Juntos comenzaron a viajar para tratar de que se consumase la incipiente carrera musical de su hijo. Le llevó a Munich, Viena, Praga, Mannheim, París, Londres, La Haya y Zurich. Logró la aceptación del público más selecto. La emperatriz María Teresa de Austria quedó embelesada con el niño Mozart, llegando incluso a sentarle en su regazo y besarle, como muestra de admiración. En Inglaterra fue admirado por Jorge III y en los Países Bajos deslumbró a la Corte tocando el bajo. Por su parte el Papa Clemente XIV nombró a Mozart Caballero de la Orden de la Espuela de Oro cuando tenía solo 14 años. Por esos tiempos, había compuesto ya sinfonías, sonatas, cuartetos de cuerda, serenatas, divertimentos, música sacra, óperas, conciertos para piano y orquesta, entre los que cabe destacar el “Concierto nº9, en mi bemol mayor”. Cuando tenía 31 años, el emperador austriaco José II le nombró compositor de cámara, a tiempo parcial, por 800 florines al año. Sobre su sueldo, Mozart dijo a su esposa que lo consideraba “demasiado para lo que hago, demasiado poco para lo que yo podría hacer”. Cuando tenía 35 años, el 5 de diciembre de 1791, murió en Viena de forma un tanto misteriosa. Entonces se dijo que fue una “fiebre miliar aguda”. Hoy en día se cree que falleció a causa de unas fiebres reumáticas recurrentes. La Medicina actual podría haber evitado su temprana muerte ya que la penicilina de Fleming le habría salvado. Fue amortajado con manto negro con capucha, según mandaba la masonería, a la que seguía desde hacía siete años. Tanto el funeral como el entierro fueron de tercera clase, indigna para un genio como el. Su colega Haydn dijo, refiriéndose a Mozart, “la posteridad no verá tal talento otra vez en 100 años”. Siempre será recordado por sus geniales composiciones como “Las bodas de Fígaro”, “Don Giovanni”, “La flauta mágica” y su obra inconclusa “Réquiem” con el cual precisamente ponemos punto final a esta nota.
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