TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 3 de enero de 2014

LOS REYES MAGOS: La otra historia

Se trata de una tradición que hemos escuchado desde crios y que muchos creíamos al pie de la letra. Es mas, debo confesaros que no me perdía la cabalgata de los Reyes Magos en Madrid, imaginando los regalos que abriría a la mañana siguiente junto al árbol (y nunca me defraudaron, por cierto). ¿Quien se iba a imaginar que años mas tarde lo vería de otra manera? pero así y todo lo recuerdo con cariño y es por ello que dejando por un momento mi escepticismo por todo lo “cristiano” nos ocuparemos de esta festividad ¿vale?. Como sabéis, cada 6 de enero se recuerda el encuentro de los tres reyes magos con el imaginario Jesús, una fantasía llena de símbolos y adornada a lo largo de los siglos. En efecto, según esta leyenda, Melchor, Gaspar y Baltasar – los llamados Magos de Oriente - traen los regalos que inundan muchas casas, conmemorando de esta manera los presentes que hicieron al tal Jesús en Belén. Sin embargo, los Evangelios no especifican en ningún momento su condición de reyes ni de magos, así como tampoco su número exacto. Y mucho menos cita sus nombres ni su origen Entonces, ¿existieron realmente? Los textos bíblicos que se refieren a estos personajes son escasos y ambiguos. El evangelio de Mateo habla de la llegada de varios magos de Oriente a Belén para entregarle unos presentes a un recién nacido Jesús. Aquí, la calificación de magos no se refiere a una condición sobrenatural, sino a una manera de la época de señalar a personas con un conocimiento superior a la media. Normalmente se trataba de hombres sabios que mantenían costumbres paganas para los judíos del momento. Se supone que los magos al venir de Oriente, es decir, más allá de Jerusalen, poseían esta condición. Los magos se convierten en reyes a partir del siglo VI, en un intento de dotar al relato de más fuerza y resaltar que las culturas paganas “reconocían” al nuevo Mesías. Otro aspecto sin aclarar tiene que ver con el número exacto de magos que acudieron a Belén. La convención de que fueron tres proviene de la enumeración en el evangelio de Lucas de los regalos -oro, incienso y mirra- que dicen que recibió el tal Jesús. Al ser tres presentes, se asumió que se trataba de tres magos. Una vez acordado el número exacto de reyes, se procedió a darles un nombre años después. De hecho, la primera representación en la que aparecen los tres personajes con los nombres actuales data del siglo VI. Se trata de un mosaico de la iglesia de San Apolinar Nouvo de la ciudad italiana de Rávena y que ilustra nuestra nota. Este dibujo es muy interesante porque los reyes aparecen con trajes persas. Y es que la procedencia de los magos es otro de los grandes misterios. Algunas interpretaciones posteriores ubicaron a cada rey con una región distinta: Baltasar de Arabia, Gaspar de Babilonia y Melchor de Persia. Si cada mago era de una región distinta, es evidente que partieron por separado y confluyeron cerca de Jerusalen. Según la tradición cristiana, no se perdieron durante el viaje gracias a la misteriosa “estrella” de Belén, que les anunció el “nacimiento” del imaginario Jesús e indicó el camino para llegar. En la actualidad se ha intentado explicar ese fenómeno celeste como una conjunción planetaria, un OVNI o una explosión de una supernova, motivo suficiente para un brillo fuera de lo normal en el firmamento. En cualquier caso, es imposible que realizaran un trayecto tan largo en sólo trece días. Pero, ¿qué fue de los Reyes Magos? Tras visitar a Jesús toda referencia desaparece de los textos bíblicos. Sin embargo, pocos saben que la tumba de los magos de Oriente se puede visitar en la Catedral de Colonia (Alemania). Según cuenta la leyenda, en el siglo IV, la emperatriz Santa Elena - madre de Constantino - obsesionada por recuperar todas las reliquias del cristianismo, encontró los supuestos restos de los reyes y los trasladó a Constantinopla. Posteriormente con el saqueo de la ciudad por los cruzados, se llevaron a la iglesia de San Jorge de Milán y ya en el siglo XII a la Catedral de Colonia, donde pueden contemplarse hoy en día. Sin embargo, hay mucha fantasía en todo ello , ya que aparte de la Biblia, no existe - como en el caso del tal Jesús – otra fuente que corrobore su existencia y todo se basa en creencias inventadas en siglos posteriores. Así y todo, aprovecho el momento para desearos un Feliz Día de Reyes.
actualidad cultural
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