TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 24 de marzo de 2017

EL MONUMENTO MÁS SAGRADO DE LA CRISTIANDAD: La Tumba de Cristo ‘resucita’ tras un año de restauración

Ubicado en el interior de la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, la tumba de Cristo ya luce en todo su esplendor. En efecto, es la primera vez en siglos que puede verse el edículo – el templete erigido en 1810 para proteger el lugar de su sepultura – tal cual fue concebido. Atrás quedaron la piedra ennegrecida por las velas de los peregrinos y la estructura de hierro colocada por los británicos en los años treinta del pasado siglo para evitar que se viniese abajo, tras quedar seriamente dañado por un terremoto. El equipo multidisciplinar de más de 50 personas dirigido por Antonia Moropoulou, profesora de la Universidad Politécnica de Atenas, ha terminado el trabajo de limpieza y consolidación del edículo. Tras su trabajo han aflorado los tonos rosa y beige de la piedra, así como las inscripciones y decoraciones originales, hasta ahora prácticamente ocultas. “El mayor reto ha sido hacer que la intervención realmente contribuyera a la estabilidad del monumento. Ya podemos decir que la estructura está firmemente consolidada”, explico Moropoulou al pie de la obra restaurada. Arropada por varios de sus colaboradores, mostraba orgullosa el trabajo que durante casi nueve meses les ha llevado prácticamente a vivir dentro del recinto del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. En este tiempo, han quitado gran parte de las losas que recubrían el monumento, han inyectado material de refuerzo en las paredes, lo han limpiado y han vuelto a colocar las losas con un sistema de pernos de titanio para impedir el riesgo de derrumbe o de deformación de la estructura. “Hemos trabajado día y noche para cumplir los plazos. El proyecto está completo, pero la investigación continua”, asegura Moropoulou. Durante los trabajos de restauración - la intervención más importante jamás realizada en la tumba, según los expertos - descubrieron que la humedad del subsuelo es el otro gran enemigo a batir. “Habrá que intervenir porque el sistema de túneles que circulan bajo el edículo no tiene un buen drenaje y puede causar problemas futuros. De momento, una parte del equipo va a seguir observando el subsuelo, y en función de cómo evolucione decidiremos qué es necesario”, afirma la profesora. Inicialmente contaba con un presupuesto de unos tres millones de euros, pero el equipo ya ha gastado un 15% más de lo previsto. La cifra final, contando la monitorización y las investigaciones que aún quedan por hacer, rondará los seis millones. Unos fondos que han sido aportados por las diferentes congregaciones religiosas que custodian el Santo Sepulcro —la iglesia greco-ortodoxa, la católica romana y la armenia—, así como por Jordania, la Autoridad Palestina y decenas de empresas y donantes anónimos. Todos coinciden, sin dudarlo, en que el momento más emotivo de estos meses de trabajo fue cuando retiraron la lápida del sepulcro donde la tradición cristiana sitúa los restos de Jesucristo, el pasado mes de octubre, para ver el estado de la piedra. “Pudimos constatar que hay elementos que datan de la época del emperador Constantino, pero también que las distintas intervenciones y restauraciones de las que hablan los diarios de peregrinos y textos históricos de los siglos XIV y XVI efectivamente se produjeron. Es historia viva”, argumentaba Moropoulou visiblemente emocionada. Una historia que ellos han querido preservar para inaugurar lo que llaman “una nueva era” en la historia del santo lugar. “Estamos orgullosos de que las tres principales congregaciones religiosas hayan sido capaces de ponerse de acuerdo para hacer esto realidad. Han demostrado que realmente son guardianes de la tumba y han mandado un mensaje muy poderoso de unidad, que debería ser un ejemplo global”, sentencia la profesora. En su opinión, el respeto es lo que ha imperado. Ahora, dice, solo falta que ese buen clima permanezca y que se fomente una nueva cultura en la que queden abolidas prácticas, como la colocación de velas alrededor del edículo, que han sido muy dañinas para la piedra. “Necesitamos una nueva cultura de peregrinos pero no se puede imponer, debe surgir del respeto”, dice. El franciscano Eugenio Alliata, experto en arqueología cristiana, también presente en la presentación del edículo renovado, confirma que se han retirado las estructuras en las que antes los peregrinos ponían velas a su alrededor. “Esperemos que eso impida que vuelvan a colocarse cirios cerca de la piedra y podamos preservarla, aunque, por supuesto seguirá habiendo otros lugares donde los fieles podrán encenderlas”, aseveró Alliata. Los grandes paneles que durante meses han mantenido el edículo oculto de la vista ya están siendo retirados. Los operarios se afanan en que todo quede limpio y despejado para la ceremonia que tendrá lugar el próximo miércoles y con la que quedará oficialmente inaugurada esa nueva era en la historia del Santo Sepulcro.

viernes, 17 de marzo de 2017

EGIPTO: El estigma de ser copto

Los coptos son alrededor de nueve millones en Egipto, un diez por ciento de la población, y ocupan todos los estratos de la sociedad civil. Coptas son algunas de las familias de mayor abolengo de Egipto, y también los más miserables de entre los miserables del país del Nilo. En efecto, en la macrourbe de 18 millones de El Cairo, coptos son los que desde hace un centenar de años, se encargan de la recogida de la basura a domicilio. Sus varones se encargan de la recogida de desperdicios, puerta a puerta, y las mujeres y los niños se ocupan de diferenciar en sus chabolas los plásticos y papeles del material orgánico, que servirá para alimentar a los cerdos que en Egipto se les permite criar solo a ellos. Debido a su religión, los cristianos egipcios han sufrido siempre una abierta discriminación por parte de la mayoría musulmana y las dictaduras laicas de Nasser, Sadat, Mubarak o la actual de Al Sisi no han sido una excepción. No ocupan los primeros puestos ni en la política, ni en la judicatura y menos aún en el ejército. Nadie como ellos representa la esencia del país (el nombre de ‘copto’ procede del término griego ‘egipcio’) pero el islam les ha condenado al vasallaje por su fidelidad a la fe cristiana. En su mayoría, los coptos son ortodoxos seguidores del monofisismo, una doctrina considerada herética tanto por la Iglesia católica como por la principal corriente ortodoxa. Los monofisitas creen en la existencia de una sola naturaleza en Cristo, la divina, que habría asumido hasta anularla la naturaleza humana. No obstante, mantienen una magnífica relación con la minoría católica, de rito oriental. Todo el universo copto -envuelto en una atmósfera de iconos, humo de velas y ceremonias en el idioma original - retrotrae al Egipto preislámico, una de las primeras comunidades cristianas del mundo y la más numerosa de Oriente Próximo, donde nació el profundo fenómeno de los eremitas del desierto en el siglo IV. Su vieja presencia en la llamada Casa de la Protección (dar al-sulh) debería garantizarles en teoría la tutela del islam a un alto precio (discriminación en la vida pública, obstáculos a la construcción o reforma de las iglesias), pero la realidad es muy distinta. La persecución de los coptos se ha agravado en los últimos años con la quema frecuente de iglesias y los ataques por parte de grupos islamistas violentos, que muchas veces quedan impunes. Sobre los coptos pesa ahora un nuevo estigma: el rumor popular de que contribuyeron al golpe del 2013 que puso fin al régimen de los Hermanos Musulmanes, un movimiento que hoy se considera salafista y proscrito pero que llegó al poder con un programa de islam moderado. Odiados por ello, han sido victimas últimamente de sangrientos atentados, como el ocurrido en diciembre del 2016 cuando un coche bomba estallo en la Catedral Copta de San Pedro y San Pablo en El Cairo matando a 28 de ellos y dejando heridos a otros 31, en un acto que se atribuyo ISIS. Este fue el inicio de una serie de ataques similares que los obligaron a huir, refugiándose con sus familias en el Sinai en un desesperado intento por salvar sus vidas, pero al ser este un territorio controlado por ISIS, quienes al calificarlos de ‘cruzados’ los han cazados sin piedad, siendo acribillados a balazos, decapitados o quemados vivos por aquellas bestias sionistas ante la indiferencia y el silencio cómplice del resto del mundo. “Las autoridades egipcias están en la obligación de brindar protección urgente a los cristianos coptos y proporcionar servicios esenciales y alojamiento a los cientos que se vieron obligados a huir de sus hogares, para no terminar siendo asesinados por ISIS” ha manifestado Amnistía Internacional. “Las autoridades tampoco han procesado a los responsables de ataques sectarios contra cristianos en otros lugares de Egipto, y en su lugar han recurrido a acuerdos de reconciliación promovidos por el Estado que, en ocasiones, han implicado el desalojo forzoso de familias cristianas de sus hogares. Las autoridades egipcias han eludido una y otra vez su deber de proteger a los residentes coptos ante esta aterradora oleada de ataques. No deben abandonarlos aún más. El gobierno tiene un deber claro de garantizar el acceso seguro a vivienda, alimentos, agua, servicios médicos y otros servicios esenciales a todas las personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa de la violencia y la persecución. El gobierno debe además poner fin a la impunidad imperante por los ataques contra cristianos en otros puntos del país, y debe dejar de basarse en sus acostumbrados acuerdos de reconciliación, que alimentan aún más el círculo de violencia contra comunidades cristianas” puntualiza el comunicado. No cabe duda que se trata de un drama que no tiene cuando acabar.

viernes, 10 de marzo de 2017

NOKIA 3310 SUPREMO PUTIN: En honor al más grande líder de nuestro tiempo

Aprovechando la conmoción que causó la nueva versión del icónico Nokia 3310, que ha causado diversas reacciones en todo el mundo, la exclusiva compañía rusa ‘Caviar’ planea lanzar una edición especial que estará marcada con el rostro de nada más y nada menos que el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, el mas grande líder de la historia moderna, según da cuenta The Guardian. Llamado literalmente ‘Nokia 3310 Supremo Putin Edition’, el equipo incluye el retrato del nuevo Zar incrustado en oro en la parte trasera, justo debajo se encuentra un sello dorado en el que escribieron algunas líneas del himno nacional de Rusia. Al frente, un botón chapado en oro muestra el escudo de armas de Rusia, que también aparece en la caja de madera con interior de terciopelo negro que envuelve al dispositivo en su entrega. El costo del teléfono en esta edición sería de aproximadamente 1,600 euros (unos 1690 dólares o 99,000 rublos), una cantidad de por si exorbitante para un equipo que cuesta alrededor de 52 dólares. Inclusive tiene un precio ya de por sí superior al de un iPhone 7. Entre sus especificaciones, esta nueva versión del 3310 cuenta con un diseño parecido al original en ‘candy bar’ o ‘barra de caramelo’. Las dimensiones de la pantalla respetan al homónimo, así como el contar con un teclado físico y un sistema operativo muy parecido a Symbian. El móvil tiene cámara de fotos trasera, un minijack de audio y sistema de carga por microUSB, y como vemos se perfila como un teléfono sólo para hablar y enviar SMS, con una batería de la que no han querido entrar en detalle, pero que con una autonomía que permitirá 22 horas de conversación y un mes entero de duración [en Stand By] Y sí, trae la clásica serpiente, eso por descontado. Como sabéis, en una ocasión anterior, ‘Caviar’ puso a la venta 63 unidades exclusivas de un iPhone 6s con características parecidas, festejando la misma cantidad de años cumplidos por el mandatario ruso en el 2015 y que se vendieron íntegramente y en tiempo record. No cabe duda que la popularidad del presidente ruso - con una aprobación de cerca del 90% entre sus compatriotas - asegura no solo su reelección sino que también confirma su liderazgo en el mundo para hacer frente a aquellos sectores enloquecidos que buscan desencadenar una conflagración mundial y quienes ven con impotencia y rabia desatada su incapacidad para poder llevar a cabo sus desquiciados planes sin que sean castigados por sus acciones. Ucrania y Siria pueden dar fe de ello.

viernes, 3 de marzo de 2017

LA CAPILLA SIXTINA: Una maravilla del Renacimiento

Esta semana se dio a conocer que la Capilla Sixtina ha sido digitalizada para toda la eternidad, pero no es de ello a lo que nos referiremos en esta oportunidad, sino a su historia, ya que tiene algunos datos interesantes que merecen ser destacados ¿vale? Como sabéis, se trata de una capilla ubicada en el Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del papa y es la estancia más conocida del conjunto palaciego. Originalmente servía como capilla de la fortaleza vaticana. Conocida anteriormente como Cappella Magna, toma su nombre del papa Sixto IV, quien ordenó su restauración entre 1473 y 1481. Desde entonces ha servido para celebrar diversos actos y ceremonias papales. Actualmente es la sede del cónclave, la reunión en la que los cardenales electores del Colegio Cardenalicio eligen a un nuevo papa. Su fama se debe principalmente a su decoración al fresco, y especialmente a la bóveda y el testero, con el Juicio Final, obras ambas de Miguel Ángel. En 1508, el papa Julio II le encargó al genial artista la decoración de la Capilla Sixtina. El resultado fue una creación monumental que rompió los moldes del arte renacentista. Cuando Miguel Ángel Buonarroti comenzó a pintar los frescos de la capilla en 1508, ya era un artista consolidado. La belleza sublime de la Pietà de San Pedro, realizada en 1499, lo había consagrado ya a los 24 años de edad como el máximo escultor de su tiempo. Desde ese momento se lo disputaron los grandes clientes. En Florencia esculpió el gigantesco David, y se le encargó que pintara al fresco una pared de la Sala del Consejo del Palazzo Vecchio, junto a Leonardo Da Vinci. En 1505, el papa Julio II quiso traerlo a Roma para que realizara su tumba, un grandioso proyecto que entusiasmó inmediatamente al artista. Sin embargo, entre ambos se produjo una ruptura clamorosa. El papa -contará Miguel Ángel en 1523 - “cambió de opinión y ya no quiso hacerlo” y llegó a expulsarlo cuando el artista se dirigió a él para obtener dinero por lo que Buonarroti abandonó Roma por esta afrenta. Pero el papa insistió en que Miguel Ángel trabajase para él y reclamó enseguida su vuelta a Roma para un nuevo proyecto: los frescos de la bóveda de la capilla Sixtina. En 1508, la Roma de Julio II era un taller extraordinario. Bramante estaba ocupado en la reconstrucción de la basílica de San Pedro y en las obras del palacio Vaticano. Rafael comenzaba los frescos de las habitaciones del papa. Y para la Sixtina, el papa Della Rovere quería a Miguel Ángel a cualquier precio, a pesar de sus protestas y también de su inexperiencia en la pintura, como Bramante señalaba con razón. En efecto, de joven Miguel Ángel había conocido la técnica de la pintura mural en el taller de Ghirlandaio, pero nunca la había puesto en práctica. Por lo que respecta a los frescos florentinos de la Batalla de Cascina, no había pasado de los cartones. En varias ocasiones proclamó que su arte, su profesión, era la escultura, no la pintura. En las cartas a los parientes, las escasas menciones al trabajo de la Sixtina expresaban “el grandísimo esfuerzo que realizaba y el desánimo por las dificultades al no ser yo pintor”. Aun así, no quiso renunciar a la anterior fuente de ganancias ni al nuevo y poderoso desafío que lo absorbió completamente durante cuatro años y medio. En los muros de la capilla Sixtina se sucedían los frescos de Botticelli, Ghirlandaio, Cosimo Rossi, Perugino y Signorelli. La bóveda había sufrido dos restauraciones, la última completada con vistas a la intervención de Miguel Ángel. El 8 de mayo de 1508 se acordó un primer plan, pero al artista le pareció poca cosa. Por ello el contrato se revisó en junio: se doblaron los emolumentos y el artista obtuvo pintar lo que quisiera, no sólo en el techo, sino también en las pechinas y en las lunetas. La bóveda de la capilla Sixtina, con su extensión y su altura, habría hecho temblar a los más expertos pintores. Los problemas comenzaron ya con el andamiaje. El erigido por Bramante, cuenta Vasari, fue criticado por Miguel Ángel, hasta el punto de que consiguió que lo desmantelasen y construyesen uno basado en su propio diseño. Pero la mayor dificultad era precisamente el fresco. Una técnica que no permite errores o vueltas atrás, y exige tiempos muy breves: una vez preparados los cartones de los dibujos hay que dividir el conjunto en partes que puedan ser completadas en un día, pues, pasado este tiempo, el enlucido se seca y ya no absorbe el color. La sección de pared elegida se prepara primero con el encalado y luego con el enlucido, una mezcla de puzolana, cal y agua. Una vez trasladado el dibujo sobre el enlucido todavía fresco, se extiende inmediatamente el color. Sin embargo, los primeros intentos fueron decepcionantes. El fresco del Diluvio Universal, realizado con técnicas heterogéneas, acabó en desastre: la receta “florentina” del enlucido no funcionaba con los materiales y el clima de Roma. En poco tiempo afloraron mohos y la pintura hubo de ser parcialmente suprimida y rehecha desde el principio. Hicieron falta meses de angustia y dificultades hasta que el artista consiguió dominar la técnica, lo que le permitió prescindir de sus ayudantes. El análisis de los gastos que realizó en la obra parece confirmar la leyenda según la cual él lo habría hecho todo, o casi todo. En un soneto célebre el artista nos habla de los prolongados esfuerzos a los que se sometió trabajando sin descanso durante años en una postura muy incómoda: “Los lomos se me han metido en la tripa y con las posaderas hago de contrapeso y me muevo en vano sin poder ver”. Mientras, el papa estaba impaciente, hasta el punto de que, según el biógrafo Condivi, amenazó con tirar al artista de los andamios y en una ocasión le dio con un palo. Ablandado por medio de regalos, amenazado, acosado, Miguel Ángel acabó por fin la obra, que se inauguró el 31 de octubre de 1512. De su belleza había sido testigo, un poco antes de que se mostrara a todos, Alfonso d’Este, duque de Ferrara. Subido al andamiaje, la admiró durante largo tiempo, y cuando bajó se negó a ir a visitar las estancias donde trabajaba el gran rival de Miguel Ángel, Rafael. Miguel Ángel volvió a trabajar en la capilla Sixtina veinte años más tarde. En 1533, Clemente VII de Médicis le encargó que pintase al fresco el Juicio Universal en la pared del coro, encargo que Pablo III, nada más ser elegido papa en 1534, obligó al artista a cumplir, exigiendo que trabajara exclusivamente para él: “Hace ya treinta años que tengo este deseo, y ahora que soy papa, ¿no puedo satisfacerlo?”. El fresco se realizó entre 1536 y 1541, pero la idea era, sin duda, anterior: en 1537, al célebre poeta Aretino, que insistía en hacer sugerencias para su obra, Miguel Ángel le respondía que ya había “cumplido buena parte del asunto”. Fueron años inusualmente felices los que dedicó Miguel Ángel a trabajar en el Juicio, iluminados por el amor del joven Tommaso de’ Cavalieri y la amistad de Vittoria Colonna, una aristócrata de profundas inquietudes espirituales. Sobre la enorme superficie de la pared, ampliada por la destrucción de dos lunetas e inclinada gracias a una base de ladrillos para evitar que se posara el polvo, Miguel Ángel colocó en el centro de la escena, una vez más, el cuerpo humano. Sin embargo, ahora los rostros y los miembros estaban en movimiento para expresar todos los sentimientos ligados a lo terrible de la situación. Alrededor del Cristo juez se agitan centenares de cuerpos, representados en su humanidad. Quienes se proyectan sobre el cielo azul de lapislázuli no son sólo los condenados, sino también los salvados, los doctores de la Iglesia, los santos sin sus aureolas y los ángeles sin sus alas. Todos los hombres se ven acosados por el juicio de Dios. Falta la Iglesia, con sus instituciones, sus ritos y su mediación. Y quizá fue esto lo que provocó escándalo, junto a los desnudos, e incluso más que éstos. Nada más ser exhibido, el fresco suscitó reacciones contradictorias. A las positivas de Vittoria Colonna, que opinaba de la obra que “nos muestra la muerte y lo que somos de manera suave”, y de los admiradores incondicionales del artista, se opuso una oleada de escándalo que no parecía disminuir. El motivo era la desnudez de los personajes que poblaban la impactante escena. En una carta de Nino Sernini al cardenal Ercole Gonzaga, de noviembre de 1541, se recogía la opinión de algunos que pensaban que “no están bien los desnudos en semejante lugar, que enseñan sus cosas”. Sin duda, detrás estaba la corriente más intransigente en la Iglesia de entonces, encabezada por el cardenal Gian Pietro Carafa, pronto inquisidor del Santo Oficio, instituido en 1542, y futuro papa Pablo IV (1555). En 1545, el Aretino, no sin hipocresía, escribió a Miguel Ángel una carta durísima, en la que lo acusaba de expresar en la perfección de pintura una “impiedad de irreligión”, mostrando precisamente en el lugar más sagrado, en la más grande capilla del mundo, “a los ángeles y a los santos, éstos sin ninguna honestidad terrenal, y aquéllos carentes de todo adorno celeste”.Al ser elegido papa, Pablo IV dejó a Miguel Ángel sin sus pingües emolumentos y acarició la idea de destruir el Juicio. Al enterarse de los intentos del pontífice, Miguel Ángel replicó: “Decidle al papa que éste es un asunto pequeño y que se puede arreglar fácilmente; que arregle él el mundo, ya que las pinturas se arreglan enseguida”. Fue Pío IV quien ordenó el célebre imbraghettamento, el cubrimiento de los órganos sexuales de las figuras con telas pintadas. En 1563, en el concilio de Trento, se había aprobado un decreto que regulaba el uso de imágenes en las iglesias, especificando que no debía haber en ellas “nada profano y nada deshonesto”, y el papa, apenas dos meses después de la clausura del concilio, decidió aplicarlo a los frescos de la capilla Sixtina. Semanas después de la muerte de Miguel Ángel, el trabajo se confió a Daniele da Volterra, que había estado junto al lecho del moribundo. A él se debe la ejecución de la primera censura, que consistió en cubrir las desnudeces de algunos personajes con intervenciones “en seco”; en el caso de dos figuras, san Blas y santa Catalina, se destruyó una parte del enlucido original y se reemplazó por otro nuevo. En siglos posteriores hubo muchas otras intervenciones, mucho menos delicadas y respetuosas con la obra. Aun así, conserva toda su majestuosidad que la ha convertido en un lugar de visita obligada a la sede del papado.

viernes, 24 de febrero de 2017

DER MYTHOS DER GERMANIA: Sombras y huellas de la capital del Reich

En el corazón de la capital alemana, fue presentado en el 2008 una exposición titulada Der Mythos der Germania: Schatten und Spuren der Reichshauptstadt (El Mito de Germania: Sombras y huellas de la capital del Reich) la cual recreo el proyecto que el Führer Adolf Hitler encargó a su arquitecto preferido, Albert Speer (1905-1981) para hacer de Berlín la Metrópolis del Nazismo, capital de un imperio que duraría mil años. Según rememora esta semana Bild, dominaba la muestra una maqueta de doce metros de largo en la cual podía apreciarse las grandes construcciones previstas para los siete kilómetros del "Eje Norte-Sur de Berlín". La colosal extensión del proyecto, con sus planificadas estaciones del norte y del sur y, sobre todo, el monumental Gran Pabellón del Pueblo - para el que se diseñó la cúpula más alta del mundo, que debía haber alcanzado los 290 metros de altura, más alta que la cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano - dejaba ver la megalomanía de su creador. En su interior habría espacio para 180.000 personas. A su lado, como podía verse en la maqueta, el Reichstag parece insignificante. En realidad, el Reichstag ya no habría tenido ninguna función. Pero Speer quería conservar el edificio por su valor histórico. Pero para construir el sueño arquitectónico de Hitler - que iba a llamarse Germania - era necesario expropiar 30.000 casas y erradicar a 80.000 personas. El arquitecto Speer necesitaba espacio para hacerlo realidad, pero eso no era problema en el III Reich. Trabajó en el proyecto hasta 1943. El "Eje Norte-Sur" atravesaba el casco histórico de Berlín y se cruzaba con el "Eje Este-Oeste": en ese cruce se levantaría el Gran Pabellón, cerca de donde hoy está la sede del gobierno alemán. Speer estimaba que las obras durarían al menos veinte años. El Arco del Triunfo berlinés, que debía ser cincuenta veces más grande que el de París, nunca pasó de ser una maqueta, lo mismo que casi todo el proyecto, aunque de ella se pudieron construir la Nueva Cancilleria y el Estadio Olímpico. Speer calculó todo al milímetro, como lo hizo para sus proyectos en Munich y Nuremberg, pero el estallido de la guerra en 1939 y el alto costo que representaba construirlo, anuló sus planes. "Entre la Segunda Guerra Mundial y Germania, lamentablemente el Führer eligió lo primero, por lo que Speer dejó de ser su arquitecto para convertirse en Ministro de Armamentos en 1942. De haber hecho realidad el proyecto, Berlín se hubiese convertido en la capital del mundo, con sus grandiosos monumentos que hubiesen durado para toda la eternidad" se lamentó Dietmar Arnold, presidente de Berliner Unterwelten (el Berlín Subterráneo) una institución privada que hace visitas guiadas por bunkers berlineses y que fue el principal impulsor de la muestra. Aún hoy los expertos discuten si Speer era un visionario o si sus planes eran realizables. "Por supuesto que sí, eran obras realizables, tenemos documentados informes sobre la resistencia de los materiales, que lo demuestran", reiteró Arnold. Pero la historiadora Susanne Willens, que también estuvo relacionada con la muestra, creía que el proyecto “no era completamente realizable” ya que en Europa no había suficiente piedra natural para las construcciones, que por otro lado - agrega - difícilmente habrían soportado los vientos y el durísimo clima invernal de Berlín. "El Führer quería que todo fuera de piedra natural para asegurarse la inmortalidad, como un faraón de la antigüedad", explicó Speer en la década de 1970 en una entrevista televisiva, que también se pudo ver en la exposición. "Visto desde hoy, todo parece más una tumba faraónica, una megalópolis antes que una ciudad donde puede vivir la gente", admitió Arnold ante la gran maqueta, que por cierto se pudo ver en “Der Untergang” el filme alemán donde Bruno Ganz (quien interpretó a Hitler) solía apreciar durante horas en la Cancillería."Es cierto que con esta exposición logramos atraer muchos visitantes, no sólo extranjeros, sino también alemanes que llegaron de todo el país ansiosos de saber cómo sería hoy Berlín si el Führer hubiera ganado la guerra", puntualizó Arnold. Las principales críticas se centraron en el impacto que habría tenido el macroproyecto, tanto ambiental (pretendía desviar el río Spree y destruir parte del parque de Tiergarten) como personal. "El centro habría quedado deshabitado. Todo serían edificios gubernamentales, al cual la población no tendría apenas acceso. Su única intención era mostrar a los visitantes lo pequeños que eran en relación con el Reich: Y lo habrían conseguido" aseveró Willens. Venga ya, han pasado casi nueve años de la exposición y me pregunto porque no la programan de nuevo, con mayor razón con el auge del nacionalismo en Europa. ¿Quién no quisiera verlo ahora?
actualidad cultural
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