TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 15 de septiembre de 2017

DUBROVNIK: La perla del Adriático

Sin duda alguna, habéis oído hablar de la ciudad de Dubrovnik - ubicada en Croacia - y también de sus maravillosos alrededores. Miles de islas, parques naturales, monumentos históricos y una excelente gastronomía son solo una parte de la oferta de uno de los destinos turísticos más deseables del mundo. Nada más llegar, le saludarán los aromas y paisajes del Mediterráneo más auténtico y con independencia de la temporada, la magia del entorno le atrapará y le dejará sin palabras. Situada a 495 kilómetros de Zagreb - la capital del país - Dubrovnik es un lugar con mucha historia, y esto ya lo revela desde su nombre (que significa “robledal”), en alusión a la gran cantidad de árboles que antiguamente poblaban esta zona. Pasear por su casco antiguo también permite echar la mirada hacia atrás y entender los orígenes de esta ciudad. Está rodeado por un espectacular conjunto de murallas que se extiende a lo largo de casi dos kilómetros, que integra un total de 16 torres, de 25 metros de altura, construidas en el siglo X, como protección a posibles invasiones. Su increíble belleza y su impresionante historia, aún patente, la han valido para ganar el título de Patrimonio Mundial de la UNESCO, el cual ostenta desde 1949. En este destino, son muchos los monumentos, lugares y puntos recónditos que debes visitar. ¿A qué te resultan familiares sus murallas? Se trata de las fortificaciones que rodean a King´s Landing en la ya popular serie Juego de Tronos. Por supuesto, estas murallas son lugar de visita obligada. Y también lo es el casco antiguo en general. Una vez en ella, comienza a dirigirte hasta Stradun, la calle principal. Y, a partir de ahí, encontrarás calles arriba y debajo de amplio interés histórico. Cuentas con la ventaja de que toda esta zona es peatonal. Sin duda, al dar tu paseo por esta zona no puedes dejar de ver el Palacio del Rector (sede del gobierno y del rector durante los años en que Dubrovnik fue considerada una república), el Monasterio Franciscano y la Catedral (construida en 1192, exhibe una asunción del Vergine di Tiziano, de 1552, y un relicario en oro y plata de San Biaggio). Una visita a Dubrovnik no seria completa si no lo complementas conociendo sus inmediaciones: Las islas Elafitas, trece islas mágicas por descubrir con playas doradas, sinuosas bahías y edificios centenarios. En este enclave, la naturaleza intacta y las aguas cristalinas del Adriático ofrecen la oportunidad de disfrutar de vacaciones activas, aparcar la rutina e imbuirse en su tranquilidad y su calma. Todavía queda por descubrir la Península de Pelješac, cuna de viñedos, donde el tesón y el buen hacer de sus gentes nos regalan algunos de los mejores vinos del mundo. Caminos ondulantes y verdes colinas esconden pequeñas bodegas y pueblos únicos, como Ston, en la parte suroriental de Pelješac, cuyas raíces se remontan al imperio romano y que presume de tener la segunda muralla más larga del mundo; sin olvidarnos de sus salinas y su riqueza gastronómica. Para que el disfrute sea completo, no dejes de probar sus célebres ostras, sus vinos, y su aceite de oliva de primera calidad. Cada septiembre, Storn alberga el Kinookus Film Food Festival, el evento anual al aire libre cuyo fin es armonizar la magia del séptimo arte con la gastronomía, contribuyendo a la renovación y conservación del espíritu de esta singular ciudad. Moreška, la ciudad histórica y hogar de Marco Polo, salpicada de viñedos, bahias, playas y pequeños puertos, refleja la identidad de la isla de Korcula. De otro lado, la isla de Mljet posee una belleza que nos deja sin palabras. Destacan sus bosques de pinos y su parque nacional, donde dos lagos salados se entrelazan para venerar el monasterio benedictino del siglo XII, que emerge en el corazón verde de un islote llamado Santa María. Los dos lagos y la mayor parte de la isla están conectados por senderos que facilitan el acceso, permitiendo la plena relajación de la mente y del espíritu. El valle del río Neretva se caracteriza por una naturaleza agreste, en estado puro y por la hospitalidad de sus gentes. Navegar por sus canales y estrechos ramales en un barco tradicional es una experiencia única e inigualable. Por su parte, la isla de Lastovo es la isla mayor del archipiélago del mismo nombre. Se compone de 46 pequeñas islas y arrecifes. Es junto con la isla de Mljet, una de las áreas más arboladas de Croacia. Lastovo goza de una de las vistas más hermosas de todo el condado, rodeada de aguas cristalinas de tonos celestes en un mar extraordinariamente limpio. Para terminar su visita, os recomendamos visitar Konavle y Cavtat, los últimos remansos de tradición y paz en el recorrido por este condado y lugares ideales para los que quieren evitar el bullicio de Dubrovnik. Como podéis notar, esta maravilla tiene mucho que ofrecer a sus visitantes.

viernes, 8 de septiembre de 2017

LOUVRE ABU DHABI: Arte entre los pozos de petróleo

Las noticias provenientes del Medio Oriente generalmente no son nada alentadoras, pero esta es la excepción. En efecto, el Louvre de Abu Dhabi ha anunciado esta semana que abrirá sus puertas al público el próximo 11 de noviembre, a diez años de que se lanzara el proyecto y tras varios retrasos por motivos financieros. El museo, que sus promotores presentan como el primero con vocación universal de la cultura árabe, aspira a transmitir un mensaje de tolerancia reflejando las influencias que distintas civilizaciones han compartido a lo largo de la historia. “Es la respuesta conjunta (de París y Abu Dhabi) a un momento en que la cultura está siendo atacada”, ha declarado la ministra francesa de Cultura, Françoise Nyssen - en referencia a la destrucción de invaluables piezas del patrimonio cultural tanto de Siria como de Irak a manos del hoy agonizante ISIS - durante la conferencia de prensa en la que se ha informado de la fecha inaugural. El museo es fruto de un acuerdo firmado en 2007 entre los Gobiernos francés y emiratí. Según los términos del mismo, el Louvre cede su marca durante 30 años y Francia se compromete a prestar obras de arte, organizar exposiciones temporales, formar profesionales y aportar su experiencia museística, a cambio de mil millones de euros. Para ello, Abu Dhabi, el principal de los siete integrantes de la federación de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y sede capitalina, ha financiado el espectacular edificio de Jean Nouvel que va a albergar la pinacoteca, cubierta con una enorme cúpula que le da el aspecto de un OVNI. De momento, de las casi 700 obras que van a exhibirse, la mitad pertenecen a la colección permanente del museo, un avance de la cual se mostró al público hace cuatro años, cuando su apertura se preveía para el 2015. El resto proviene en préstamo de 13 grandes instituciones culturales francesas y entre ellas hay pinturas de Van Gogh, Da Vinci y Monet. Pero el grueso de la exhibición se centra en la historia antigua de las civilizaciones y las culturas, con una galería dedicada a las religiones universales en la que compartirán espacio una página del Corán azul, una Biblia gótica, un Pentateuco, así como textos budistas y taoístas. “Representa nuestra convicción de que las naciones prosperan en la diversidad y la aceptación [del otro]. Envía un mensaje de tolerancia”, ha declarado Mohamed Khalifa al Mubarak, presidente de la Autoridad de Turismo y Cultura de Abu Dhabi, bajo cuya tutela se ha levantado el museo. El Louvre Abu Dhabi, inicialmente programado para el 2012, es el primer paso de un ambicioso proyecto para convertir la isla de Saadiyat en una Ciudad de la Cultura, aspirando a tomar el relevo de los faros del saber que un día fueron Bagdad, El Cairo o Beirut, y convertir el poderío económico de la región en un activo cultural para el mundo. El desarrollo de la isla de Saadiyat, que significa felicidad en árabe, gira en torno a un distrito cultural en el que van a construirse cuatro museos, un centro de artes escénicas y 19 pabellones para exhibiciones temporales. De la envergadura de los objetivos dan cuenta los arquitectos elegidos para firmar algunas de esas obras. Frank Gehry para el Guggenheim, Jean Nouvel para el Louvre-Abu Dhabi, Zaha Hadid para el auditorio y Tadao Ando para el museo marítimo. Sin embargo, la crisis financiera del 2009, las revueltas árabes patrocinadas por la CIA en el 2011, la creación de ISIS por parte de los EE.UU. y Arabia Saudita para desatar el terror y la violencia para ‘justificar’ así el intervencionismo estadounidense en la región y los bajos precios del petróleo de los dos últimos años, han ralentizado los proyectos y rebajado su alcance.

viernes, 1 de septiembre de 2017

GENGHIS KHAN: El ultimo viaje de un tirano cruel y despiadado

En algún lugar en medio de las llanuras de Mongolia, sin carreteras, sin edificios recortados en el horizonte, solo el césped mecido por el viento, se supone que está la tumba de Genghis Khan. Pero nadie la ha encontrado. El caudillo mongol, que arrasó desde el Mar Amarillo hasta las riberas del Mar Caspio y cuyo nombre aún provoca escalofríos en Asia, murió en 1227, a los 65 años, pero dejó el encargo de que nadie hallase el lugar de su último descanso. Y sus subordinados lo hicieron muy bien: Su ejército desconsolado transportó el cadáver, matando a cualquiera que apareciera en el camino para esconder la ruta. Se dice también, que sus soldados mataron a las personas que construyeron el monumento mortuorio y luego se suicidaron. Luego, más de 1.000 caballos empezaron a cabalgar desbocados alrededor de la tumba para borrar cualquier vestigio que permitiese localizarla más tarde. Desde entonces han sido innumerables las expediciones que han tratado de encontrar la tumba sin éxito. La última, una organizada en el 2015 por National Geographic para peinar desde el espacio y vía satélite las llanuras mongolas. También lo han intentado miles de "aventureros" por su cuenta y movidos por la codicia, pero todos fracasaron en el intento. Han pasado 800 años y nadie ha sido capaz de encontrarla ni mucho menos profanarla, y eso que al morir, la codicia que despertaba la leyenda de que había sido enterrado con cuantiosas riquezas movilizó a muchos expedicionarios. Los que estuvieron más cerca de lograrlo, hasta el punto de que los medios de comunicación y las instituciones lo dieron por hecho, fueron unos arqueólogos capitaneados por el estadounidense Maury Kravitz en el 2001. El lugar era una colina descomunal de piedras a 200 metros de altura. Los exploradores hallaron restos de un muro y hablando con un pastor se enteraron de que los habitantes transmitían la leyenda de que “allí se había enterrado a alguien muy importante”. En efecto, aquella expedición, que también lideraba John Woods, de la Universidad de Chicago, halló a unos 350 kilómetros de Ulan Bator, la capital de Mongolia, 20 tumbas “de gente de alta alcurnia”. Pero ninguna era la de Genghis Khan. Creían que estaban en la pista correcta porque algunos testimonios afirmaban que Khan fue enterrado junto a 40 doncellas. En esta ocasión, al menos, el hallazgo tuvo un considerable valor arqueológico. No dio en la diana, pero se quedó cerca. El conquistador creó un imperio de la nada y según muchos historiadores no se puede entender la actual configuración de China ni de Rusia sin su influencia. Mongolia es, al día de hoy, un país gigantesco sin apenas infraestructuras y con una densidad de población muy pequeña. Entre otras cosas, esa vasta extensión desértica es la que convierte la búsqueda de los restos de Khan en una misión casi imposible. El último intento organizado estaba liderado por el arqueólogo Albert Lin, de la Universidad de California en San Diego, y seleccionó 55 lugares que podrían albergar la tumba de Genghis Khan, la mayoría cercanos a su palacio, a 200 kilómetros de Ulán-Bator. “Reclutamos a un montón de voluntarios para estar a la altura del desafío, un enigma que se ha ocultado pero puede salir a la luz gracias a la potencia de los satélites”, aseguró Lin en el 2015. Tampoco esta vez la empresa acabó bien. En su momento, Kravitz afirmaba que la leyenda negra que acompaña a este feroz asesino (una especie de nómada sanguinario que iba arrasando cuanto se hallaba a su paso) “no se corresponde con la realidad”. “No era un bárbaro. Introdujo la escritura en su pueblo, creo un sistema de correo, estableció un código legal. Era sofisticado, un genio militar y un filósofo”, decía el aventurero a los medios que cubrieron el ‘casi’ descubrimiento de la tumba, pero muchos piensan lo contrario, ya que sus crímenes han sido legendarios y ni aun muerto, dejo de causar gran sufrimiento y dolor a sus súbditos. A pesar de sus crueldades, su memoria fue rehabilitada por los mongoles, para quienes es el héroe más grande de su país, ya que no solo conquistó el mundo; también lo civilizo. Se dice que su imperio conectó el este y el oeste, permitiendo que floreciera la Ruta de la Seda, consagrando los conceptos de inmunidad diplomática y libertad religiosa, estableciendo un servicio postal confiable y el uso del papel moneda. Es por ese motivo que tras el derrocamiento del comunismo en Mongolia en 1990 derribaron las estatuas de Lenin reemplazándolas por la de Genghis Khan. Incluso construyeron en su honor una estatua ecuestre que es considerada la mayor del planeta. La estatua, realizada por D. Erdenebileg y el arquitecto J. Enkhjargal, tiene una altura de 40 metros, pesa 250 toneladas, está hecha totalmente en acero y se alza sobre un pedestal de más de 10 metros, el cual está rodeado por 36 columnas que representan los 36 kanes mongoles, desde Genghis Khan hasta Ligden Khan. Inaugurada en el 2008, se encuentra ubicada en el poblado mongol de Tsonjin Boldog - conectando con muchos eventos históricos en la región de Tov Amaig- a 54 kilómetros de Ulán Bator. Su rostro aparece también en las monedas y es objeto de gran veneración. Por ello, la curiosidad por encontrar sus restos y las fabulosas riquezas que lo acompañan, esta reservada para los extranjeros. No es una cuestión de superstición, dicen, sino de respetar la voluntad de quien dejó dicho de manera expresa que quería permanecer oculto por los siglos de los siglos...Y ya lleva ocho.
Lost Tomb of Genghis Khan - Excerpts from Market Road Films on Vimeo.

viernes, 25 de agosto de 2017

BIG BEN: El reloj de Londres

Si tenéis pensado visitar la capital británica y escuchar las campanadas del mítico Big Ben, te llevaras una sorpresa porque desde el pasado lunes ha dejado de marcar las horas durante los próximos cuatro años. Ello debido a los trabajos de restauración al que será sometido el famoso reloj, que se encuentra ubicado en una de las torres del Palacio de Westminster, sede del Parlamento británico. Ese día, en medio de un silencio sepulcral, tan sólo roto por los autobuses de dos plantas que recorren el corazón de Londres, el Big Ben se despidió de la ciudad hasta el 2021 con un último tañido que acompañó los aplausos y vítores de los miles de turistas que se hallaban congregados. Las obras servirán para restaurar y reparar la esfera del reloj y su mecanismo, sus campanas, y la estructura de esta torre de 96 metros construida en 1856. Además, se instalará un ascensor como alternativa a los 334 escalones que llevan a lo alto de la torre. Estrictamente hablando, el Big Ben es la campana del gran reloj, pero comúnmente da nombre al conjunto de la torre y su reloj. Pesa 13,7 toneladas y señala cada hora. Está acompañada de otras cuatro campanas que marcan los cuartos. Ha funcionado casi sin interrupciones durante los últimos 157 años, con la excepción de un par de pausas de mantenimiento y renovación en 2007 y en 1983-85. El desmonte de esa obra de la ingeniería victoriana, ideada por Charles Barry, no impedirá que el reloj en sí continúe funcionando, gracias a la instalación de un motor eléctrico que sustituye al mecanismo original en reparación. Sin embargo, en algún punto de los trabajos los operarios deberán cubrir las cuatro caras de la torre, dejando oculta temporalmente la referencia horaria más respetada del país. Estos trabajos obligan a la BBC, que transmitía en directo las campanadas mediante un micrófono instalado cerca del reloj, a recurrir a una grabación para dar la hora. De esta manera, los habitantes de la ciudad volverán ahora a echar de menos ese sonido tan característico, con el consuelo de que lo recuperarán de forma puntual en ocasiones especiales, como la despedida del año que congrega a multitudes en su entorno o el Remembrance Sunday (el domingo del recuerdo que cada noviembre conmemora la firma del armisticio que luego puso fin a la Primera Guerra Mundial). El megaproyecto de restauración - que costará 37 millones de dólares - generó una fuerte polémica en la opinión pública y hasta un cruce entre la primera ministra, la conservadora Theresa May, y el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, por la duración de los trabajos en el reloj. "Ha habido un sinsentido tremendo en todo este asunto... Hay compañeros que dicen que la Casa de los Comunes ha conseguido algo que ni la Luftwaffe consiguió, parar el Big Ben", declaró por su parte el parlamentario conservador Connor Burns. Solo nos queda esperar hasta el 2021 para volver a escuchar en directo las clásicas campanadas de un icono de Londres.

viernes, 18 de agosto de 2017

EE.UU.: El legado confederado

Saliendo al paso de quienes pretenden falsificar la historia, el presidente estadounidense Donald Trump, criticó la remoción de numerosas estatuas dedicadas a los líderes de la Confederación. "Es triste ver como la historia y la cultura de nuestro gran país esta siendo destruido con la eliminación de hermosas estatuas y monumentos que adornan las ciudades", escribió en un mensaje en Twitter, agregando que no se puede cambiar la historia, pero si aprender de ella, advirtiendo que si esto no se detiene, podrían derribarse a continuación las estatuas de George Washington o Thomas Jefferson, quienes tenían los mismos ideales que Robert E. Lee y Jefferson Davis (los líderes confederados). Trump también declaró que "los bellos monumentos que están siendo sacados de nuestras ciudades, pueblos y parques nunca podrán ser reemplazados por otros de igual valor" indicó. Como sabéis, el último sábado, sectores nacionalistas celebraron un mitin en Charlottesville, Virginia, para protestar contra los planes de las autoridades de remover una estatua del general confederado Robert E. Lee de un parque de la ciudad, quien es considerado un icono histórico en el sur de los Estados Unidos. Ello debido a que el Ayuntamiento de la ciudad había votado en febrero a favor de la retirada de la estatua del general, erigida en 1924, al considerarla ‘divisiva’ y
renombró el parque en que se ubica. Desde entonces, la justicia ha paralizado temporalmente el traslado del monumento y ha habido acaloradas protestas de los sectores nacionalistas. El pasado fin de semana, cuando decenas de ellos se manifestaban pacíficamente por la ciudad, fueron atacados a traición por un grupo de extrema izquierda llamado Antifa, que ‘justifica’ el uso de la violencia como un método válido para protestar en las calles, incluyendo la destrucción de la propiedad privada y la violencia física contra sus oponentes. Durante la refriega murió una contramanifestante y dos policías al estrellarse un helicóptero que vigilaba la marcha. La prensa estadounidense - en manos de poderosas corporaciones judías especialistas en deformar la realidad - inicio una sistemática campaña mediática para victimizar a los criminales de Antifa, culpando de los actos de violencia a los nacionalistas, cuando  precisamente ellos fueron los atacados, aprovechando la situación para exigir la demolición y el derribo de los monumentos construidos en memoria de los lideres confederados, entre los cuales destaca Robert E. Lee, hijo de un héroe de la Guerra de Independencia y quien desde joven brilló por sus habilidades militares. Graduado con distinciones de la Academia de West Point, participó en varias batallas importantes de la guerra librada entre EE UU y Méjico.
En la antesala de la Guerra Civil, en 1861, a Lee le ofrecieron liderar las fuerzas de la Unión, pero él rechazó alegando que no quería luchar contra Virginia, su Estado natal e integrante de la Confederación. Tras dimitir del Ejército de la Unión, Lee aceptó ser comandante de las fuerzas de la Confederación. Los expertos destacan que tenía habilidades tácticas, pero debido al bloqueo naval a la Confederación, impidió que recibiera el armamento para enfrentar al enemigo, lo que a la postre facilito la victoria el triunfo de la Unión en 1865. Según se alejó el recuerdo del conflicto bélico entre el norte y el sur, la figura de Lee fue recuperándose, necesitado el sur de EE UU de levantar mitos. Su figura ganó popularidad sobre todo a principios del siglo XX cuando avanzó en el imaginario colectivo sureño la idea de que la derrota en la guerra fue injusta. También ganó impulso el principio de que el sur no luchaba por preservar la esclavitud - como la propaganda enemiga pretendió presentar - sino por los ideales constitucionales. Es común por ello, sobre todo en el sur de EE UU, que haya escuelas, avenidas y estatuas en honor a Lee, considerado un héroe de la Guerra Civil. Existen alrededor de 718 monumentos confederados en EE. UU., según los cálculos del Southern Poverty Law Center. También hay 109 escuelas públicas nombradas en honor a Lee, como al presidente de la Confederación Jefferson Davis y otras figuras de la Guerra Civil.
Pero el mito de Lee ha ido creciendo fruto del análisis de la historia y se convirtió en el mas reverenciado líder confederado. Como dato curioso, cabe resaltar que los terrenos donde se encuentra el cementerio nacional de Arlington, a las afueras de Washington, en su día pertenecieron a Lee. El general vivió en la mansión, heredada por su esposa, que domina el camposanto durante 30 años. Pero luego de la guerra, como represalia por haber liderado al ejército sureño, le fue expropiada. Su hijo trató de recuperarla y la justicia le dio la razón, pero allí ya habían sido enterrados soldados caídos en combate, por lo que el hijo fue indemnizado. En cuanto al general Lee, fue enterrado en una capilla de la Universidad Washington y Lee, en Lexington (Virginia), centro de peregrinaciones de los nacionalistas que añoran a la Confederación. Desde el 2015, una interesada campaña promovida por negros y judíos, pretende ‘revisar’ la historia de los EE.UU. buscando suprimir el legado confederado, así como sus monumentos, estatuas y banderas, pero hagan lo que hagan, no podrán borrarlo de la memoria de la gente, ya que sus ideales perdurara por siempre. Venga ya ¿quiénes son los intolerantes?
actualidad cultural
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