TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 30 de marzo de 2012

LE CRÉPUSCULE DES PHARAONS: Una exposición que nos muestra la decadencia del Antiguo Egipto


Por primera vez el Museo Jacquemart-André de París, dedica una exposición a las creaciones del antiguo Egipto realizadas durante los diez siglos que separan el inicio de la tercera dinastía hasta el final del periodo ptolemaico y su conquista por Roma (1070-30 a.C.). Son 120 magníficas piezas procedentes del British Museum de Londres, del Museo del Louvre de París y del Museo Egipcio de Berlín, entre otros, que ilustran el esplendor cultural de las últimas dinastías faraónicas al tiempo que desmontan algunos tópicos sobre la cultura egipcia. A saber, la supuesta decadencia creativa y la uniformidad estilística de la última época faraónica. Una decadencia que se asocia erróneamente con la atonía política de este período, según explicó Nicolás Sainte Fare, conservador del Museo Jacquemart-André, en la presentación de la exposición.Tópicos referidos igualmente al hieratismo que habitualmente se atribuye al arte egipcio y que, a la luz de esta muestra, saltan por los aires para dejar paso al movimiento, a la expresión, a la sutileza gestual de los representados. Entre ellos, una de las joyas de la muestra, la Cabeza verde (305-30 a. de C., dinastía Ptolemaica), que reproduce de forma naturalista el cráneo de un sacerdote. Considerada como una de las obras maestras del arte egipcio, este busto es sobresaliente por el naturalismo de los rasgos y por el realismo de sus expresiones, que hacen palpitar una piedra grabada incluso con las pequeñas imperfecciones del cráneo y con las arrugas propias de la edad del sacerdote representado. Un naturalismo que no se encuentra en las características del arte griego o romano contemporáneos de la obra, según explicó Saint Fare, y que deslumbra en muchas piezas de esta muestra mediante la representación de todo tipo de detalles anatómicos: desde la voluptuosidad de las formas femeninas, hasta la representación del vello corporal .La exposición - que estará abierta hasta el 23 de julio- incluye esculturas, relieves, sarcófagos, máscaras mortuorias y piezas de joyería funeraria como la Estatua de Amón (Metropolitan Museum of Art), la Efigie de Bastet con forma de gato (British Museum) o la Estatua de Toth (Kunsthistorisches Museum). Organizadas en ocho secciones -Introducción histórica, Una imagen del hombre, Los bellos objetos que alimentan la muerte, Para el eterno descanso de la momia, En la tumba del sacerdote Ankemmaat, Bellezas femeninas, Reyes, épocas e imágenes diversas del faraón y El universo de los dioses-, las obras han sido exquisitamente seleccionadas por el egiptólogo Olivier Perdu, y sorprenden por la enorme variedad de estilos artísticos así como por su capacidad de influencia cultural en su entorno. De manera que, pese a tratarse de una época en que la tierra de los faraones era objeto de continuas invasiones por otros pueblos, fueron los artistas egipcios los que dejaron su impronta en otras civilizaciones -como la persa o la romana- y no al revés. Para no perdérselo.
actualidad cultural
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