TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 9 de septiembre de 2016

LA PUERTA DE BRANDEBURGO: 225 aniversario del símbolo de Berlín

Ubicada en uno de lo más importantes puntos de la capital alemana, la mítica Puerta de Brandenburgo (Brandenburger Tor) inaugurada en agosto de 1791, ha albergado importantes eventos dentro de la historia europea. Fue el emperador Federico Guillermo II quien en el año 1788, encargó la puerta al arquitecto Carl Gothard Langhans. Se trataba de un boceto en estilo clasicista inspirado en una puerta de la Acrópolis de Atenas. Durante el siglo XVIII, Berlín recibió el sobrenombre de Atenas junto al Spree, tras convertirse en el centro cultural de Europa. Ya en el año 1793, la puerta fue coronada con una cuadriga. Este proyecto fue presentado por el artista Johann Gottfried Schadow y la escultura muestra un carro triunfal tirado por cuatro caballos. En el diseño original, su conductora no era la diosa de la victoria sino Eirene, diosa griega de la paz. No pasó mucho para que, esta “Puerta de la Paz“ se volviera un escenario de guerras. En 1806 Napoleón venció a Prusia y las tropas francesas celebraron el triunfo en la puerta. Napoleón hizo desmontar la cuadriga y se la llevó a París para que fuese expuesta como trofeo. Tras de la victoria de Prusia contra Napoleón en 1814, el general Ernst von Pfuel recuperó la cuadriga. Su familia tuvo el privilegio de cruzar por la puerta, algo reservado únicamente a los emperadores. Karl Friedrich Schinkel convirtió la puerta en un arco del triunfo para Prusia y la diosa de la paz fue sustituida por la diosa de la victoria, con el águila de Prusia y la Cruz de Hierro. También, los nacionalsocialistas supieron aprovechar la puerta para sus ceremonias y en 1933 celebraron la llegada de Adolfo Hitler al poder con un impresionante desfile de antorchas. Bajo el III Reich, fue escenario de imponentes paradas militares y el lugar donde se levanta la Puerta de Brandeburgo fue transformado y se encontraba rodeado de columnas coronadas con águilas nazis, y profusamente adornada con banderas. Como sabéis, según los planes urbanísticos de Albert Speer, Berlín debería convertirse en Germania, la capital del mundo, con un gigantesco arco del triunfo y otras construcciones monumentales. Si bien para ello estaba previsto derribar muchos edificios, pero no la Puerta de Brandeburgo. La llegada de la II Guerra Mundial impidió que se lleven a cabo esas modificaciones y por el contrario, Berlín fue victima de incesantes bombardeos de los enemigos del Reich que arrasaron gran parte de la ciudad. La Puerta de Brandeburgo sobrevivió a esos ataques, pero con graves daños. Con la división de Berlín, quedó en el sector soviético. Pese a las diferencias, tanto Berlín Oriental como Berlín Occidental trabajaron para reconstruir la puerta. Por suerte, se conservaba un molde de la cuadriga realizado por los nazis en 1942 y pudo ser reconstruida en 1957, aunque los comunistas ordenaron suprimir el águila de Prusia y la Cruz de Hierro por considerarlas ‘símbolos del militarismo alemán’, manteniéndose así hasta el derrocamiento de la dictadura en 1989 en Alemania Oriental y la reunificación de la ciudad, cuando volvieron a ser añadidos y la cuadriga volvía a estar completa. Actualmente, turistas de todo el mundo posan ante la puerta convertida en símbolo de Berlín y sirve de escenario para selfies, fiestas de Año Nuevo, conciertos, discursos y manifestaciones. En el Mundial de Alemania 2006, la puerta se convirtió en el mayor escenario del país con las celebraciones de los aficionados y el llamado Public Viewing. Con sus 225 años de historia, la puerta es un testimonio de los cambios ocurridos en Europa y es uno de los pocos monumentos de Alemania que generan tantas esperanzas para un futuro en paz.
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