TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 26 de diciembre de 2014

MITRA: El Dios olvidado de la Navidad

La Iglesia Católica, una institución corrupta y decadente desde sus inicios, supo valerse del engaño y la mentira apropiándose de diversas festividades y celebraciones ancestrales paganas, “cristianizándolas” para sus perversos fines. Uno de los más importantes fue aquella que conmemoraba cada 25 de diciembre el nacimiento de Mitra, cuya figura tiene muchas cosas en común con el imaginario Jesús, demasiado comunes para ser una coincidencia. Como sabéis, el culto a Mitra fue bastante importante en la antigua Roma, especialmente entre los militares quienes lo adoptaron en sus campañas de Oriente. De acuerdo al mitraísmo, Mitra, fue el hijo de dios, nacido de una virgen, tuvo discípulos, fue crucificado y se levantó de los muertos al tercer día, expió los pecados de la humanidad y regresó al cielo. Ni mas ni menos que la misma historia que encontramos copiada siglos después en el llamado Nuevo Testamento de la manera mas desvergonzada, ya que el culto a Mitra es como podéis imaginar, mucho mas antiguo que el cristianismo. Su popularidad llego a tal extremo que eclipso a la religión tradicional greco – romana, sustituyéndolo en gran medida, mas aun porque los romanos identificaron a Mitra con Apolo, el Sol radiante. Solo una secta judía de pescadores ignorantes - que creían en un tal Cristo - pudo sobrevivir ante su arrollador avance y fue debido a la providencia, que esta ultima termino por imponerse finalmente. En efecto, el mitraismo y el “cristianismo” convivieron hasta la llegada al poder de Constantino, un general ambicioso y sin escrúpulos que había prometido convertir a esta última en la religión oficial del Imperio, si su dios le ayudaba a tomar el poder, tal como ocurrió efectivamente. Una vez en el trono, no dudó en aprovechar la ocasión para fusionar ambas doctrinas. El cristianismo adoptó entonces la estructura del clero mitraico; ya que la iglesia primitiva cristiana no existía el clero como tal, todos los creyentes eran iguales ante Dios y cualquiera podía tomar la palabra y dirigir las asambleas en donde se recordaban las palabras de Jesús y sólo existían unos encargados de moderar y poner orden entre los asistentes. Constantino convocó el Concilio de Nicea en el siglo IV, y lo presidió aunque no era cristiano. Los obispos o encargados de las iglesias de aquella época, se dejaron embaucar con los regalos y donaciones imperiales, así como con las promesas de nombramientos oficiales, que les equiparaban a los magistrados del Imperio. De aquél concilio presidido por un no cristiano, Constantino, nació el cristianismo tal y como lo conocemos hoy, con un imaginario Jesús - del cual no existe prueba alguna de su existencia - convertido en “Dios”, A partir de ese momento, el mitraismo fue perseguido a muerte, sus libros quemados, sus templos derribados, y en pocos años, proscrito por edicto imperial de Teodosio. No es extraño que hoy sea difícil encontrar un libro sobre esta religión que tanto ha aportado a nuestra cultura y nuestra forma de vivir. Asimismo, no existe ningún original de los Evangelios cristianos canónicos anterior al siglo V. Todos ellos fueron reescritos, interpolados, modificados y adaptados a las nuevas normas eclesiales copiadas del mitraismo. Así, los Evangelios originales escritos en el siglo I y II, desaparecieron tras la persecución implacable de la jerarquía imperial y eclesiástica. La figura del imaginario Jesús fue retocada para hacerla más parecida a Mitra, Dionisos, Adonis, Osiris, Krisna y otros dioses “redentores” de la Humanidad. Todos ellos murieron y resucitaron, algunos de ellos nacieron de una virgen. Adonis por ejemplo resucitaba en Primavera; Krisna estuvo muerto tres días. En Egipto se realizaba desde tiempo inmemorial una ceremonia de iniciación, mediante la cual el neófito era atado a una cruz tumbada horizontalmente y depositado en lo más profundo del templo en donde permanecía sin luz, agua ni comida, durante tres días. Al término de su “muerte”, el neófito era sacado a la luz y proclamado nacido de nuevo. No es de extrañar que el cristianismo “adoptó” las fechas más importantes del mitraismo como suyas, para aprovechar la inercia y la fe de las masas que ya estaban acostumbradas a celebrarlas desde siglos. Sólo se limitaron a cambiar el nombre del dios - Mitra por Jesús - a honrar y el engaño estaba consumado. Es por ello que al celebrar la Navidad, los “cristianos” honran sin saber el nacimiento de Mitra. Aprovecho el momento para desearos unas Felices Fiestas.
actualidad cultural
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