TIEMPOS DEL MUNDO

jueves, 17 de enero de 2013

LA DESTRUCCION DE LOS BUDAS DE BAMIYAN: Una tragedia que no se debe volver a repetir

En estos días en que Francia ha invadido Malí para asegurarse de las ingentes cantidades de uranio y oro que hay en su subsuelo, cabe recordar que los extremistas musulmanes que tienen el control del norte del país - contra quienes va dirigido esta nueva “cruzada” por parte de Peris - han impuesto con extremo rigor la Sharia islámica y no han perdido tiempo en ordenar la destrucción de todos los monumentos fúnebres que desde hace décadas fueron declarados como “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO:. Así, en la zona de Timbuctú, en otra época considerada como El Dorado de África, existen (o existían) centenares de mausoleos dedicados a los 333 santos que vivieron en la región. Las construcciones, a falta de piedra, eran de adobe, lo que presentaba, por un lado, una curiosidad, ya que con un material tan endeble se habían logrado construcciones tan llamativas y, por el otro, son de una gran fragilidad. Precisamente debido a ello no pueden resistir la destrucción generalizada de las que son victimas por parte de estos dementes que no respetan ni su propia cultura, tal como lo denunciamos el pasado 6 de junio del 2012. Es así como la bestialidad cometida en Afganistán en el 2001 por parte de los miembros de Al Qaeda, que destruyeron los monumentales Budas de Bamiyán, se repite en suelo africano. Como sabéis, hace doce años, los medios de comunicación de medio mundo recogían, con una gran dosis de indignación, como los Budas de Bamiyán - un conjunto de relieves escultóricos con gigantes de 38 y hasta 50 metros de altura creados en el siglo VI - eran demolidos completamente. Obra del régimen talibán, formó parte de una campaña para borrar todas las huellas de culturas pre-islámicas del país afgano. Mucho se trató acerca de lo inmoral de estos actos de los nuevos gobernantes del país para desviar la atención con semejantes destrucciones. Lo que durante este tiempo se ha ignorado fueron los esfuerzos de la comunidad científica para poder recuperar la antigua gloria de estas estatuas talladas en las paredes de la roca pero que lamentablemente no podrán ser restaurados jamás debido al deplorable estado en que se encuentran los miles de fragmentos en las que quedaron, como producto de la destrucción sistemática que sufrieron a manos de los talibanes quienes no dudaron en utilizar toneladas de dinamita e incluso los tanques para destruirlos a cañonazos. Esta tragedia ocurrida en aquella oportunidad no debe volver a repetirse en Timbuctú donde su patrocinio corre serio peligro porque su riqueza cultural no se reduce a estas edificaciones, sino además posee una invaluable colección de manuscritos de la Edad Media, una gran parte de ellos anteriores a la aparición del Islam. Antes de la toma de la ciudad por los extremistas, se estaba llevando a cabo un proyecto ambicioso de microfilmar aquellos libros y catalogarlos, pero la llegada de estos fanáticos ha interrumpido el trabajo y expulsado a los investigadores bajo pena de muerte, desconociéndose hasta el día de hoy la suerte de aquellos manuscritos.“No hay patrimonio mundial, eso no existe. Esto es para nosotros, los musulmanes. Los infieles no deben meterse en nuestros asuntos. Estamos decididos a destruir todas las edificaciones profanas, aunque los mausoleos estén en el interior de las mezquitas”.indicó recientemente el líder extremista. Es por ello ineludible detenerlo a tiempo para evitar que cumpla con sus amenazas, si es que no lo ha hecho ya. No hay que permitirlo.
actualidad cultural
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