TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 30 de mayo de 2014

THE MYTH OF THE BELOVED LEADER: Una monstruosa exposición en Moscú sobre el Culto a la Personalidad

La capital rusa alberga desde esta semana una siniestra exposición financiada con fondos públicos que pretende analizar el culto a la personalidad que cultivaron los líderes comunistas del pasado con la intención de que los rusos reflexionen sobre la historia y no cometan los mismos errores otra vez. En efecto, “The Myth of the Beloved Leader” (El mito del amado líder) estará abierta hasta el 13 de enero del 2015, muestra mil objetos y obras de arte que ponen en evidencia  las lúgubres elaboraciones y manipulaciones culturales creadas o inventadas para venerar las monstruosas figuras de Lenin y Stalin - responsables del mayor Genocidio de la historia, ya que en nombre del “socialismo“ asesinaron a mas de 150 millones de seres humanos -  bajo cuyo mando único se rigió la antigua URSS durante más de tres décadas, entre 1922 y 1953. La exposición renueva un ala del Museo Histórico Estatal de la Plaza Roja, que recibió los fondos de la cercana pinacoteca que hasta 1993 estuvo dedicada a la figura de Lenin y la historia del Partido Comunista, y que fue cerrada tras el derrocamiento de la dictadura y el colapso y desaparición de la Unión Soviética. En la muestra encontramos el incómodo abrigo-capote Los zapatos caros y a medida con que Lenin regresó a Rusia desde el exilio para encabezar la Revolución de 1917 y las fotos con atuendo de obrero - chaquetón y gorra  plana de felpa, botones bastos - que fueron distribuidas tras el avance y posterior triunfo de esta; Como sabéis, Lenin era retratado siempre con ese ya famoso abrigo-capote, también obrerista, como ideólogo del levantamiento de los soviets, aunque no la utilizaba apenas porque le parecía una prenda incómoda. La exposición aspira a "reflejar la génesis de los cultos políticos" edificados en torno a  este par de criminales que se encargaron de dar vida a la naciente URSS, identificando a la unión de repúblicas con sus dirigentes: Lenin era representado frente a una bandera roja que dejaba asomar a una multitud en un conocido óleo de Isaak Brodsky o envuelto en la enseña en otro de Alexandar Gerarsimov. Escenas idílicas (e inventadas) En algunos casos, los artistas del partido único se dejaban llevar por la belleza cándida de las escenas idílicas descaradamente inventadas: Lenin habla con un grupo de niños en un parque nevado en una obra de Alexey Varlamov; se mezcla con campesinos según Viktor Tsyplakov y Arkady Plastov muestra al político meditando en una pastoral escena nocturna. Entre el millar de objetos seleccionados destacan los dedicados al Genocida Stalin, que empezó a ser glorificado de una manera nausebunda a partir de 1929, coincidiendo con su 50º cumpleaños y con su desaparición pública durante tres. Este lapso, perfectamente programado, fue aprovechado para cambiar la imagen pública del dictador  - una persona fría, sádica y calculadora - a quien la propaganda empezó a mostrar como cercano, amigable e incluso más alto (medía apenas  1,67 pero en los cuadros y fotos aparece siempre superando a los demás) para tratar de ocultar el monstruo que realmente era."Profeta, apóstol y maestro" El todopoderoso líder de la URSS - para quien fueron acuñadas descripciones como "defensor del Estado", "profeta, apóstol y maestro" y "constructor del nuevo mundo socialista" - revisaba en persona todas las propuestas de reproducción de su imagen, repartida masivamente en litografías, pósters, tarjetas... Su nombre obligatoriamente era parte del título de la obra y las imágenes siempre pasaban por un proceso de retoque. El apartado de la exposición Lenin y Stalin: evolución de la imagen del líder muestra una retrospectiva de carteles de ambos, entre ellos algunos con el segundo luciendo la misma capa que el primero. También se expone la colección de pipas de Stalin, un árbol genealógico que demuestra los orígenes judíos que siempre ocultó, todas las posesiones que guardaba en su dacha y 83 retratos de Lenin realizados artesanalmente por comunistas de todo el mundo en plumas, hojas de tabaco, piedra, bordados. Las máscaras mortuorias realizadas a los cadáveres de Lenin y Stalin son el punto de salida de la muestra, que, según la coordinadora Yelena Zakharova, permitirá a los rusos "recordar partes ocultas de nuestra historia y las millones de víctimas que causo el comunismo". "La divinización del poder está en la base de todo régimen totalitario", escribió el portavoz cultural de Putin, Mikhail Shvydkoi, en el diario Rossiiskaya Gazeta. "Esperemos que la  mitología soviética sea cosa del pasado y no vuelva a ser realidad nunca más", añadió.
actualidad cultural
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