TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 23 de mayo de 2014

CALIGULA: La locura de un emperador

Este viernes se inauguro en Roma una exposición acerca de la vida de más polémico y controvertido emperador romano, cuyo nombre ha quedado para la posteridad como sinónimo de crueldad: Calígula. Su corta y tormentosa vida como emperador ha sido adaptada tanto en el teatro, el cine y la televisión,  presentándolo de la peor manera posible. "Sulle tracce di Caligola" (Tras las pistas de Calígula) es el nombre de  la muestra que se presenta en el Vittoriano, en el centro de Roma, la cual - según informa Corriere Della Sera - esta presidida por una gigantesca estatua sin cabeza del emperador en una pose que recuerda a Zeus, confirmando lo que contaba el historiador Svetonio: Caligula, que promovió a senador a su amado caballo Incitatus, llegó a querer ser adorado como un dios. Como sabéis, Cayo Julio César Augusto Germánico, más conocido como Calígula, fue el tercer emperador romano y su gobierno estuvo marcado por conjuras y asesinatos que llenaron de terror a la sociedad romana a tal punto que sus excesos y abominaciones fueron el motivo ser apuñalado hasta la muerte por los Pretorianos.. El 18 de marzo del año 37, tras la muerte del anciano Emperador Tiberio (según se dice, asfixiado con una almohada por el propio Calígula mientras dormía en su palacio en la isla de Capri) el Senado romano lo confirmo como su sucesor. El joven emperador fue aclamado por el pueblo en sus inicios, que veía en él el vivo retrato de su padre, el gran general Germánico. Sin embargo, la realidad fue muy distinta y los años de gobierno de Calígula fueron los más atroces y despiadados que Roma recordó por mucho tiempo. Calígula fue, al principio, un emperador amado. Fue generoso con su pueblo y se ganó el apoyo del ejército, formando una guardia pretoriana leal gracias a sobornos y recompensas por los servicios prestados. Perdonó a los enemigos públicos de Tiberio e hizo regresar a los exiliados, estableciendo que “lo pasado, pasado era”. Estableció juegos para el disfrute de la población y mandó a los violadores, asesinos y ladrones fuera de sus fronteras. Calígula era visto como una reencarnación de Augusto y muchos confiaban en que pudiese llegar más lejos que el propio fundador del Imperio. Sin embargo, todo cambió a partir de octubre de ese mismo año. Calígula cayó gravemente enfermo y, aunque se recuperó, sus designios jamás volverían a ser los mismos. El emperador amado se convertía en un demente y Roma se convirtió en una ciudad donde reinaba el miedo y del terror. Calígula veía enemigos por todos lados y no tuvo piedad de ellos hasta exterminarlos, asesinando inclusive a buena parte de su familia y embarcándose en una serie de orgías lujuriosas que acababan con buena parte de los participantes pasados a cuchillo. Comenzó a matar por pura diversión y la locura llegó a tal punto que nombró a su caballo como  senador. Como es obvio, las conspiraciones para asesinarlo estaban a la orden del día, pero contaba con la protección de su guardia pretoriana y el apoyo del ejército. Sin embargo, en el colmo de su locura se “proclamo” dios y ordeno levantar estatuas suyas en todas las ciudades del imperio para adorarlo como una deidad viviente. Con actitudes como estas, Calígula firmó su sentencia de muerte, siendo asesinado por su propia Guardia Pretoriana, Era enero del año 41. La locura del emperador había llegado a su fin.


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