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lunes, 26 de mayo de 2014

LA “ESFINGE” DE SHIJIAZHUANG: Una replica a tamaño natural del original que enfrenta a China y Egipto

La construcción de una réplica a tamaño natural de la famosa Esfinge de Guiza en el norte de China ha sentado mal a Egipto, que ha amenazado con plantear una queja ante la Unesco y ha obligado a los responsables chinos de la imitación a pedir disculpas y anunciar su futura demolición. La esfinge falsa fue terminada en el mes de abril en un parque en las afueras de Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei, vecina a Pekín, y es sólo un poco más pequeña que la original: 60 metros de longitud y 20 de altura, frente a los 73-21 de la famosa estatua al pie de las pirámides de Guiza. La esfinge china ha molestado a Egipto, hasta el punto que el ministro de Antigüedades de ese país, Mohamed Ibrahim, amenazó la semana pasada con presentar una queja a la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Irina Bokova. El Gobierno egipcio considera que la construcción de la esfinge china supone una violación de la Convención sobre Patrimonio Mundial, promulgada en 1972, y que podría incluso afectar al turismo del país norteafricano, ya muy perjudicado en los últimos años por la inestabilidad política. La copia, que sustituye la piedra caliza de la esfinge cairota por cemento y un armazón de acero, es "una mala imitación que desfigura el original", señaló Ibrahim en declaraciones al semanario egipcio Al Ahram, donde pedía a las autoridades chinas que dieran explicaciones sobre el propósito de la falsa esfinge. Éstas no han llegado, ya que el gobierno local de Shijiazhuang alegó que la construcción es una iniciativa privada en la que ellos no han colaborado, pero los responsables de la obra aclararon que la esfinge se ha construido como escenario para varias películas y series de televisión. Un encargado del parque declaró a la agencia oficial Xinhua que la esfinge será desmantelada después de esos rodajes, aunque no fijó fecha para ello, y ofreció disculpas por cualquier malentendido que la obra haya causado, señalando que el recinto es "muy respetuoso con el patrimonio cultural mundial". Paradójicamente, el anuncio de la demolición causó el ultimo fin de semana un aumento de las visitas al parque de Shijiazhuang, y los turistas mostraron su pesar por la futura destrucción de la estatua, que costó unos 8 millones de yuanes (alrededor de un millón de euros; 1,3 millones de dólares).Algunos de esos visitantes comentaron al diario China Daily que el parque podría buscar alguna estratagema para ahorrarse la demolición, como añadirle la nariz y la barba que el original perdió con el paso de los siglos, o construirle una cola en la parte posterior. En las redes chinas, la estatua también ha generado debate, ya que algunos han visto la falsa esfinge como un símbolo de la falta de imaginación o la tendencia a copiar a Occidente a la hora de construir en China monumentos, nuevos atractivos turísticos, urbanizaciones de lujo y otras instalaciones. Algo muy frecuente en un país que también tiene varias réplicas de la Torre Eiffel, mantiene en varias de sus ciudades parques turísticos que copian monumentos de todo el planeta "para que no haga falta salir al extranjero para visitarlos" o ha llegado a hacer urbanizaciones que reproducen la ciudad de Venecia, o el pintoresco pueblo austríaco de Hallstatt. En días recientes, por ejemplo, también ha sido noticia en China la construcción en una localidad del sur del país de unos baños públicos que reproducen el Capitolio de Washington, un edificio que también ha servido de "inspiración" a decenas de sedes de gobiernos locales y provinciales en todo el país asiático. En todo caso, China no es el primer lugar que ha copiado la esfinge de Guiza, el monumento que desde hace 4.500 años acompaña a las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino en las afueras occidentales de El Cairo. En Las Vegas (EE.UU.), el Hotel Luxor, con forma de pirámide de 30 pisos, también tiene a su entrada una esfinge de gran tamaño que evoca a la egipcia, aunque su color blanco y su cara policromada y con nariz completa la diferencian algo más del original. Sin embargo, esta costumbre china de duplicar monumentos también tiene sus detractores. Muchos han criticado el hecho de que China construye réplicas de edificios famosos de todo el mundo al mismo tiempo que destruye gran parte de su propio patrimonio arquitectónico. Otros en cambio se preguntan si el país no podía dedicar sus esfuerzos por imitar algo más que lugares de interés histórico."Sería realmente impresionante si podrían duplicar el cielo de los demás" afirman, en referencia a la gravísima contaminación ambiental existente en China.
actualidad cultural
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