TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 23 de noviembre de 2012

EL PODER DE LOS PETRODOLARES: La mega arquitectura de La Meca arroja sombras sobre su futuro

Leyendo The Guardian encuentro una interesante noticia sobre los cambios que se están operando en la llamada “ciudad santa” de los musulmanes, en la cual se dice que nació Mahoma – el profeta desnudo del Islam – y donde se levanta su mas importante mezquita en cuyo centro se encuentra una construcción cúbica cubierta de paños negros llamada la Kabaa y alrededor del cual millones de musulmanes realizan una peregrinación anual denominada el Hajj. Sin embargo, esta tradición podría perderse por la construcción de enormes megaestructuras alrededor de la mezquita, que cuando este terminado todo el proyecto, impedirá que el común de la gente pueda siquiera acercarse a su santuario mas sagrado, quedando el recinto reservado para la elite, mientras que los demás tendrán que contentarse en las nuevas ampliaciones de la mezquita, desde la cual ni siquiera serán capaces de ver la Kaaba. En efecto, impulsados por los petrodólares, muchos de los grandes proyectos arquitectónicos y urbanísticos que están en marcha en La Meca cambiaran para siempre la imagen que se tiene de ella.Uno de ellos ya esta terminado y se eleva vertiginosamente sobre el cielo nocturno, irradiando un intenso y misterioso resplandor sobre un bosque de minaretes, grúas, y estructuras de hormigón, que parece extenderse infinitamente en la polvorienta distancia,como un vasto campo de fichas de dominó. Visible desde más de 30 kilómetros de distancia, se trata del Abraj Al-Bait, cuyo reloj cuelga, como el Big Ben, de la parte superior de una torre de 600 metros,situada por encima de la mezquita.Esta colosal estructura
alberga numerosos hoteles y apartamentos de lujo, situados sobre un bloque de cinco plantas plagada de centros comerciales. Culminado el año pasado con un coste de 15 mil millones de dólares, se erige donde un vez hubo una fortaleza otomana, arrasada completamente para levantar el edificio, hecho que desató la indignación internacional en el 2002. "Es realmente indescriptible todo lo que están haciendo", se quejo Sami Angawi, arquitecto y fundador del Centro de Investigación del Hajj con sede en Yeddah: "Están transformando el santuario santo en una máquina, en una ciudad sin identidad ni patrimonio, ni cultura, ni entorno natural" Asimismo a lo largo del flanco occidental de la ciudad se encuentran las primeras torres del proyecto urbanístico Jabal Omar, un extenso complejo que con el tiempo podrá acoger a 100.000 personas en 26 hoteles de lujo -situado en otro zócalo gigantesco ocupado por 4.000 tiendas y 500 restaurantes, junto con su propia sala de oración de seis plantas. La línea de bloques, que alcanzarán alturas de hasta 200 metros y confluirán en un monumental edificio de acceso, comparten el lenguaje arquitectónico ligeramente islámico de la torre del reloj: típicos arcos apuntados (ojivales) y rejas afiligranadas sobre láminas de hormigón genéricas. Los promotores y constructores han transformado de alguna manera un tipo de arquitectura evolucionada en un contorno carente de significado: un patrón repetido indefinidamente para la decoración de bloques estandarizados
"Si estamos emulando,por que no imitamos lo mejor" pregunta Angawi, en un tono de desesperación. "¿Por qué estamos imitando los peores errores cometidos hace 60 o 70 años en muchos lugares del mundo -pero de forma aún mayor?.  Impulsados por los petrodólares, la ejecución de estos grandes proyectos ha ocasionado la destrucción de barrios enteros reducidos a polvo y todos sus antiguos monumentos, salvo unos pocos, han quedado enterrados bajo las enormes estructuras en relieve, mientras que sus residentes - que por generaciones habitaban el lugar- fueron expulsados a la periferia de la ciudad a vivir en barrios de chabolas, obligados a dejar el paso a estos castillos de mármol en el desierto. Como dice Angawi, "no hay otro lugar en el mundo donde el desarrollo se inicie con las obras de demolición antes que con los trabajos de planificación. Pero no es del todo tarde si nos detenemos ahora. De lo contrario, corremos el riesgo de que la santidad de La Meca se pierda para siempre." puntualizó.Venga ya,como sabéis,únicamente los musulmanes pueden tener acceso a ella estando prohibida bajo pena de muerte para los "infieles" o "cruzados".Aún si no existiera tal restricción - viendo el proyecto final que me parece de espanto - seria el ultimo lugar de la Tierra en visitar.
actualidad cultural
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