TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 9 de noviembre de 2012

SHANGHAI: La ciudad china más cosmopolita desafía al mundo

Para quienes la conocieron hace 30 años, y la vieran ahora no la reconocerían. Shanghai se ha multiplicado tanto en construcciones y habitantes, como en poder económico. que se ha convertido en la ciudad más esplendorosa de la nueva China. Shanghai está dividido en dos por el río Huangpu, uno de los afluentes del poderoso Yangtze. Mientras que en la ribera occidental se halla el centro histórico de la ciudad – una zona de construcciones europeas al estilo del siglo XIX, donde destaca el Bund con su malecón y su boulevard - en la oriental predomina el vibrante distrito financiero de Pudong donde se levanta un virtual bosque de rascacielos y modernos edificios de acero y cristal que bordean amplias avenidas y que pareciera como si compitieran en altura y presencia en este vibrante centro del comercio y las finanzas de China. Haciendo historia, Shanghai fue colonizada en los años 960-1126 AC. Su ubicación estratégica la obligó a abrirse al tráfico internacional en el siglo XIX, forzada por el Tratado de Nankin de 1842, y su estatus comercial avanzó hasta el estallido de la guerra civil, que terminó en 1949 con el triunfo del comunismo, el cual frenó su desarrollo. Previamente la ciudad había caído en manos de los japoneses en 1937 quienes la sometieron a una brutal ocupación hasta su liberación en 1945. Fue el proceso de reformas realizado a partir de 1990 en China, el cual brindó a esta cosmopolita ciudad la posibilidad de comenzar su despegue económico hasta convertirse en la megalópolis que es hoy en día. Su prosperidad se hace patente en los rascacielos que crecen sin cesar. Así, no ha acabado la construcción del rascacielos llamado a romper el récord de altura de la ciudad -y, por lo tanto, del país-, cuando ya se comienza a trabajar en los cimientos de otro que lo superará en poco tiempo. Y no puede faltar en cada edificio un mirador a cual más espectacular, claro. Es un lucrativo negocio que ayuda a recuperar parte de la ingente inversión, porque no hay turista que no quiera subir a las alturas. No en vano, la capital económica de China, también la ciudad más poblada del país más nutrido de gente del planeta, solo se muestra en toda su magnificencia a vista de pájaro. Pero no siempre fue así, todo comenzó en 1994 cuando la torre Perla del Oriente rasgó el cielo por primera vez con sus 468 metros -hasta el final de la antena. Tardaron un lustro en construir otro edificio de altura similar. El rascacielos Jin Mao elevó bastante el espacio habitable, pero su observatorio, situado en la planta 88, solo le ganó un metro al más alto de la Perla del Oriente. Eso sí, las vistas habían cambiado sustancialmente. Más rascacielos nacían y crecían a los pies del nuevo gigante, en el que los visitantes suben hasta los 340 metros del observatorio en solo 45 segundos -los ascensores vuelan a 9,1 metros por segundo-, y China ya era el dragón que había despertado. En cualquier caso, el reinado del Jin Mao no iba a ser largo. Nueve años después, coincidiendo con la puesta de largo propiciada por los Juegos Olímpicos de Pekín, Shanghái completó el SWFC -comúnmente conocido como ‘el abrebotellas’-, y abrió el que entonces era el observatorio más alto del planeta, situado en la planta número cien. Es, a 474 metros sobre el suelo, ‘la pasarela del cielo’. Y, ahora, desde su estructura de acero y cristal, la megalópolis aparece como una infinita jungla de asfalto poblada por gigantescas moles que perforan la terca niebla que cubre este explosivo cóctel de 24 millones de habitantes .Pero solo será el techo de la ciudad más próspera de China dos años más, porque muy cerca ya toma forma la torre llamada a batir al SWFC. Shanghai Tower el cual dará un salto cuantitativo con su retorcida estructura de 632 metros, y no hay duda que dentro de pocos años, otro edificio la eclipsara. Si aún le quedan dudas de lo extraordinario de Shanghai venga a comprobarlo y tan pronto llegue podrá utilizar el tren de propulsión magnética que desde el aeropuerto lo conducirá en apenas siete minutos al centro de la ciudad, ubicada a 30 kilómetros de distancia. Así es Shanghai, una ciudad cambiante que mira con optimismo al futuro.
actualidad cultural
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