TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 15 de abril de 2016

PERGAMON AND THE HELLENISTIC KINGDOMS OF THE ANCIENT WORLD: El esplendor de Pérgamo en el Metropolitan de Nueva York

Tenía la segunda mayor biblioteca del mundo antiguo, un teatro con capacidad para 10.000 espectadores (el más amplio nunca construido), avenidas de hasta 20 metros de amplitud de calzada, pasos subterráneos, un planeamiento urbano de corte revolucionario pensado para que la ciudad fuese un goce para sus 60.000 ciudadanos. En sus límites se inventó la jardinería tal como la conocemos, se producían más pergaminos que en ningún otro lugar del mundo y gobernaban reyes que coleccionaban arte y eran bibliógrafos.Nos referimos a la antigua Pérgamo (situada al noroeste de la actual Turquía, a 30 kilómetros de la costa del Egeo, frente a la isla de Lesbos y en torno a la actual ciudad de Bergama) aspiraba a ser tan grande, armónica y bella como la Atenas de Pericles del siglo V antes de Cristo. No lo consiguió porque le faltó la excelencia en el pensamiento y la ciencia que germinó entre los atenienses - aunque el mejor médico de la época, Galeno, nació en la Pérgamo y despachaba en el templo dedicado a Asclepio, dios de la medicina - pero sí logró equiparse a la capital helénica en gracia, belleza, opulencia, tolerancia y cosmopolitismo. Durante el cénit de su poder, entre los siglos II y III a.C., cuando era capital del poderoso imperio de la dinastía de los atálidas, en Pérgamo elevaron el más importante de todos los templos helenísticos, el colosal Altar de Pérgamo, consagrado a Zeus o Atenea o a ambos al tiempo. Descubierto en el siglo XIX por arqueólogos alemanes, el templo fue comprado por 20.000 marcos y trasladado a Berlín, donde fue reconstruido en el Museo de Pérgamo, nombrado así en su honor. Robado por los rusos tras la II Guerra Mundial, fue devuelto a los alemanes en 1954. Desde entonces, el museo es visitado cada año por más un millón de personas, aunque los gestores, lo retiraron de circulación en el 2014 para una restauración de nada menos que seis años, que incluye a la isla de los Museos de la capital alemana. Con el famoso altar - una construcción revolucionaria desde el punto de vista artístico y arquitectónico - retirado de circulación hasta el 2020, el Museo Metropolitano de Nueva York (MET en sus siglas en inglés) ofrece una buena alternativa para adentrarse en la historia y el gusto exquisito que primó en la gran ciudad, uno de los más activos centros de encuentro cultural del mundo antiguo, con la exposición Pergamon and the Hellenistic Kingdoms of the Ancient World (Pérgamo y los reinos helenísticos de la antigüedad). Desde 18 de abril hasta el 17 de julio, la muestra presentará 265 obras de arte que certifican la riqueza asombrosa, el arte excepcional y los logros técnicos de la época helenística, delimitada históricamente por los años 323 y 30 a.C., es decir, los tres siglos que median entre dos personajes primarios de la historia: Alejandro Magno, el gran promotor de la extensión cultural y política de los ideales basados en la gran ciudad de la antigua Grecia - los atálidas de Pérgamo descendían de un general del conquistador macedonio - y Cleopatra. El contenido de la muestra, con obras exquisitas en mármol, bronce, esculturas de terracota, joyas de oro, vasos de cristal y gemas grabadas y monedas, revela, dicen los promotores, el perdurable legado de los artistas helenísticos y su profunda influencia en el arte romano. Entregada testamentariamente a Roma por el rey Átalo III, Pérgamo se convirtió en la capital de la provincia romana de Asia Menor y en una de las ciudades más importantes de la Antigüedad. El proceso no careció de traumas: Tiberio Sempronio Graco pretendió que el tesoro de Pérgamo fuese distribuido públicamente entre todos los romanos, pero el senado rechazó tal propuesta. Unos años después Marco Antonio requisó los 200.000 libros de la gran biblioteca de la ciudad que entregó a Cleopatra como regalo de bodas. La exposición es una "colaboración histórica" entre el MET de Nueva York y el Museo de Pergamo de Berlín, que cede un tercio de las obras de la muestra. También hay préstamos de colecciones públicas de Grecia, Italia, Marruecos, Túnez y los EE UU, a menudo de objetos que nunca antes habían abandonado sus ubicaciones. Apoya financieramente la muestra la Fundación Stavros Niarchos, del magnate del transporte de petróleo y otros negocios navieros que llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo. La exposición se inicia con la notable influencia de Alejandro Magno, cuyo escultor de corte Lisipo fue uno de los artistas más influyentes de su tiempo. Aunque no hay obras que le hayan sobrevivido, en Nueva York podrán verse copias posteriores de gran altura, así como otras piezas de arte helenístico influido por el estilo innovador del artista, que rompió con el canon de su tiempo, rebajando las dimensiones de las cabezas de las figuras y dotándolas de una gracia plena de vida. Se muestra una amplia selección de materiales arqueológicos originales de las excavaciones de Pérgamo, con cuadernos de campo, fotografías, dibujos técnicos y acuarelas, así como dos pinturas panorámicas del siglo XIX. El santuario de Atenea, diosa de la sabiduría, está representado por una estatua de mármol de cuatro metros de altura restaurada especialmente para la exposición. Los logros de los reyes atálidas se exhiben a través de relieves escultóricos, trofeos y equipo militar real de la época, adornados con simbología religiosa y dinástica. Aunque, como queda dicho, el gran templo ha sido retirado del museo de Berlín para un proceso de restauración, algunas piezas han viajado a Nueva York. El punto culminante de la exposición son los elementos escultóricos del Altar de Pérgamo, cuyo estilo dramático supuso un cambio radical e influyó en el arte europeo posterior. Se exponen esculturas del techo, una selección de las losas del friso exterior y colocado, por primera vez en la historia, en la parte baja del templo, a la altura de los visitantes, y otros elementos arquitectónicos y decorativos. Imágenes de las familias reales en elegantes banquetes con entretenimientos sofisticados en los palacios reales son ejemplos de la opulencia de la vida en la corte de la ciudad. Es notable uno de los más grandes y espectaculares camafeos conocidos, el llamado de Viena. El grabado de estos relieves sobre piedras preciosas fue precisamente inventado durante el helenismo y el que se exhibe muestra a una pareja real del Egipto ptolemaico ricamente ataviada e impregnada de simbolismo divino. Como podéis notar, se trata de una exhibición de visita imprescindible desde todo punto de vista y que estará abierta hasta el 17 de julio.
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