TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 19 de junio de 2015

GRANDES FRAUDES DE LA ARQUEOLOGIA: El Arca de Noé

La Biblia es una fuente inagotable de relatos fantasiosos recopilados en su mayor parte de mitos de la antigua Mesopotamia las cuales fueron adaptadas en siglos posteriores por los judíos para hacerlas aparecer como “propios”, pero luego de un detallado análisis, queda al descubierto la naturaleza de su engaño. Una de las más conocidas es la del Arca de Noé, tomada del mito sumerio de Utnapishtim, que cuenta cómo este fue advertido de que construyera una embarcación en la cual escaparía de un diluvio que destruiría la Tierra. Un relato muy similar es narrado en tablillas sumerias aún más antiguas provenientes de la ciudad de Ur, en las cuales el protagonista a quien su dios previene del diluvio es Ziusudra, demostrando que ya era una historia muy conocida en aquellos tiempos. En relación al Diluvio Mesopotámico, se trata de un episodio épico de El Poema de Gilgamesh. “Cuenta la leyenda que hubo una época en que los dioses vivían junto a los humanos en la ciudad de Shuruppak. Sin embargo un día, Enlil (Jehová) decidió acabar con la raza humana debido a su maldad, castigándolos con una inmensa inundación. Pero tuvo piedad de Utnapishtim (Noé), y le dio la orden de destruir su casa, construir una balsa y subir a este a su familia y todas las especies vivientes conocidas en parejas. Entonces, la tierra fue asolada por una tempestad que duró seis días y seis noches hasta que el séptimo todo se calmó. Utnapishtim (Noé) desde la balsa vio como toda la humanidad había desaparecido bajo las aguas y como en el paisaje, solo emergía el pico del monte Visir (Ararat) lugar donde posteriormente posaría la balsa. Luego de una semana, Utnapishtim (Noé) soltó una langosta que volvió. Después soltó un cuervo que también volvería. Por último soltó otro cuervo que no volvió. Esto fue una señal para Utnapishtim (Noé) de que las aguas habían bajado y que el pájaro había encontrado un lugar donde posarse. Solo entonces salió de la balsa e hizo una ofrenda a su dios quien bendijo a Utnapishtim (Noé) y su familia, a quienes les ordeno repoblar la Tierra”. Como podéis notar, el paralelismo existente entre este mito y lo escrito en el Génesis siglos después es tan notable que no cabe duda que este último es una burda copia del primero. Bastó hacer unos ligeros cambios - como extender el diluvio de 7 a 40 días, reemplazar al cuervo por una paloma, cambiar el nombre del dios, así como del protagonista del relato - y listo, el engaño estaba consumado. Aunque en el pasado se aceptaba el diluvio universal como un hecho histórico, actualmente la tendencia de los estudiosos es el escepticismo debido a la falta de evidencias que lo sustenten. Si bien en los últimos años, no faltan aquellos que dicen haber encontrado “pruebas” de su existencia en el Monte Ararat (ubicado cerca de la frontera entre Armenia y Turquía) al final se descubre que dichas “evidencias” son falsas, ya que en unos casos se tratan de formaciones geológicas y en otras, de un fraude deliberado. Y es que al no haber existido jamás - por más empeño que pongan en localizarla - el Arca de Noé nunca será encontrada.
actualidad cultural
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