TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 16 de agosto de 2013

LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRIA: Cuando la cultura fue pasto de las llamas

En estos días en que los trágicos sucesos ocurridos en Egipto, que dejo un saldo de 638 muertos (al momento de escribir esta nota) a manos de los militares golpistas, durante el sangriento desalojo de miles de manifestantes que protestaban por el derrocamiento del Presidente Mursi, ocurrió un hecho que no puede pasar desapercibido y es que durante la salvaje represión ordenada por el gobierno genocida, miles de manifestantes atacaron la Biblioteca Alejandrína, en el norte de Egipto, durante los disturbios que se desencadenaron en esta ciudad. El edificio de gran valor arquitectónico y en un enclave privilegiado - que abrió sus puertas en el 2002, como heredera de la antigua Biblioteca de Alejandría que inspiró la actual, fundada en el año 295 antes de Cristo por Ptolomeo I, sucesor de Alejandro Magno, y que desapareció en el año 641 de nuestra era - se salvo por poco de sufrir la suerte de su ilustre antecesora. Como sabéis, uno de los grandes logros de la humanidad fue la Antigua Biblioteca de Alejandría, considerada en su época como la más grande del mundo conocido. Su destrucción a manos de los musulmanes, fue una gran tragedia de la cual hasta el día de hoy muchos se lamentan y condenan asimismo la intolerancia de los invasores que le prendieron fuego a la más valiosísima colección bibliográfica que haya existido alguna vez. Siglos de conocimientos acumulados en cientos de miles de papiros, tablillas cuneiformes, pergaminos y manuscritos - tanto egipcios, griegos y romanos - fueron reducidos a cenizas por las demenciales hordas lideradas por el califa Omar, durante la conquista de Egipto. Su destrucción fue total porque no quedaron ni las ruinas del Museo que los albergaba y es por ello que se desconoce su ubicación exacta. En efecto, antiguas crónicas afirman que durante la caída de la ciudad en manos de los musulmanes, cuando el demente Omar llegó a la entrada del soberbio edificio, exclamó estas siniestras palabras: “Si lo que contiene repite lo que hay en el Corán, es inútil porque no sirve para nada , y por lo tanto es preciso quemarla; y si lo que esta escrito no esta de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarla y debe ser destruida”, por lo que estos inestimables tesoros de los cuales jamás sabremos su contenido, desaparecieron en las llamas. Sin embargo, la fascinación por la Gran Biblioteca nunca ha dejado de existir y es por ello que en 1996 en conmemoración de la antigua Biblioteca de Alejandría, e intentando reavivar la brillantez que este anterior centro de estudio y erudición representó, fue construida la nueva Biblioteca Alejandrina, convertida desde su apertura en el 2002 en uno de los grandes centros del saber. No permitamos que el fanatismo y la intolerancia musulmana repitan aquella monstruosidad una vez mas.
actualidad cultural
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