TIEMPOS DEL MUNDO

lunes, 4 de febrero de 2013

RESOLVIENDO UN MISTERIO DE 500 AÑOS: Confirman el hallazgo del esqueleto de Ricardo III

"Mi reino ... mi reino ... mi reino por un caballo". Las últimas palabras de Ricardo III han resonado hoy con más fuerza que nunca tras confirmarse que el esqueleto hallado en septiembre pasado, en un aparcamiento de Leicester, es efectivamente el del último monarca de la casa de York, muerto en 1485 durante la batalla de Bosworth ante el ejército de Enrique Tudor (que le sucedió en el trono de Inglaterra como Enrique VII). Los investigadores de la Universidad de Leicester han confirmado que las lesiones de la batalla y la escoliosis de la columna vertebral concuerdan con las características físicas de Ricardo III. Los arqueólogos han comparado también el ADN de los huesos con los de un descendiente de su hermana Ana de York, y el resultado ha sido positivo. La noticia ha sido celebrada con un repicar incesante de campanas en Leicester, una de las ciudades más antiguas de Inglaterra, con más de 20 siglos de historia en sus ruinas medievales, romanas y celtas. "¡Esos huesos se quedarán en Leicester o se los llevarán en todo caso por encima de mi cadáver!", ha declarado el alcalde local, Peter Soulsby, que ha destinado más de un millón de euros a la compra de unos terrenos aledaños para erigir un museo en honor a la “vida y milagros” de Ricardo III. El cráneo fue lo primero en aparecer durante las excavaciones realizadas el pasado verano en un aparcamiento junto a la iglesia de Grey Friars. Los arqueólogos lograron recuperarlo prácticamente intacto, con la mayoría de los dientes y sin apenas desperfectos, salvo las lesiones en la base de la parte trasera que han sido además fundamentales para poder confirmar que pertenecieron al último rey medieval de Inglaterra. "El cráneo estaba en unas condiciones excepcionalmente buenas", ha reconocido el bioarqueólogo Jo Appleby, al frente del equipo que ha estado analizando los restos mortales durante cuatro meses. Pese a la fragilidad de los restos, hemos logrado obtener mucha un información muy detallada". La aparición del resto del esqueleto, con una cabeza de flecha alojada en la columna y la desviación causante de la chepa, sirvió para reforzar la tesis de que se trataba efectivamente del esqueleto del monarca, desenterrado al cabo de más de 500 años. Según el recuento histórico de Polidoro Virgilio, cronista oficial de Enrique VII, el cadáver de Ricardo III fue exhibido públicamente a 22 kilómetros de Leicester tras su muerte en la batalla de Bosworth y antes de ser enterrado en la abadía franciscana de Greyfriars. Ricardo III, retratado por William Shakespeare como un tirano monstruoso que asesinó a dos príncipes en la Torre de Londres, murió luchando contra el que luego fue su sucesor, Enrique Tudor, en la batalla de Bosworth Field, en el centro de Inglaterra, en 1485. En los siglos posteriores a la batalla, el lugar de entierro del rey Ricardo quedó en el olvido, siendo uno de los pocos monarcas ingleses en sufrir tal destino.
actualidad cultural
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