TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 22 de febrero de 2013

EL DIAMANTE KOHINOOR: Un símbolo de la rapiña británica

Los británicos son unos piratas consumados que a través de los siglos robaron miles de invaluables piezas artísticas de los países que conquistaban y colonizaban, negándose a acceder a las peticiones de sus legítimos dueños que reclamaban por el expolio cometido. Así tenemos por ejemplo a los frisos del Partenón o la Piedra Roseta, que a pesar de innumerables gestiones tanto por parte de Grecia y Egipto para traerlos de vuelta a casa, dichos pedidos resultan estériles debido a la negativa de esa banda de chorizos.Un caso similar es del Diamante Kohinoor, procedente de la India, arrebatado por la fuerza durante la época colonial. El Kohinoor, que significa Montaña de Luz en Persa, es un diamante de 105 quilates (21.6 gramos en su corte más reciente), fue en su momento uno de los diamantes más grandes del mundo. Esta joya ha pertenecido a gobernantes hindúes, mogoles, persas, afganos y sikh que lucharon duramente por él en varios momentos y fue tomado por los británicos en 1850 como trofeo de guerra, durante la conquista de la India quedándose con él para hacerlo parte de las Joyas de la Corona Británica, cuando la Reina Victoria fue proclamada Emperatriz de la India en 1877. Es una de las piedras más famosas que existen y a su alrededor hay toda una leyenda.Tiene fama de hacer infeliz a los hombres y como la reina Victoria era supersticiosa puso una cláusula en su testamento para que nunca pasara al rey, solo a su esposa. La joya puesta en la corona de la reina Madre ha sido maldita toda la vida. Un proverbio hindú advirtió una vez que "el que posea este diamante será dueño del mundo pero también conocerá sus desgracias. Sólo Dios o una mujer pueden usarlo con impunidad." Esta sentencia hecha sobre el diamante le ha creado un aura maldita en torno a él. Y así sucedió con la reina Madre. La joya fue colocada en la corona que usó para la coronación de su esposo, el rey Jorge VI, en 1937. El monarca murió a los 56 años. Mientras ella vivió hasta los 101. A su muerte, la corona con su brillante adorno fue sacada de una vitrina de cristal en la Torre de Londres y puesta sobre el ataúd para su velatorio. No sólo parece inofensiva para las damas, sino se dice que les asegura longevidad, como es el caso de Isabel II, cuyo hijo, el eterno príncipe Carlos pareciera que nunca será rey. Durante años varios ciudadanos indios han exigido al gobierno británico que devuelva la emblemática joya, entre ellos el nieto del histórico líder Mahatma Gandhi. Como era de esperar, Londres hace caso omiso a esta petición.Así el miércoles durante su visita a la India, el primer ministro británico David Cameron, declaró de manera prepotente que “el diamante Kohinoor jamás será devuelto porque no creo en las restituciones, por lo que seguirá reposando en la corona de la reina Isabel, la cual se encuentra expuesta en la Torre de Londres” indicó, según informo The Guardian. Unas lamentables declaraciones que lo pintan de cuerpo entero. ¿No os parece? A devolver lo robado ya !!!
actualidad cultural
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