TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 3 de octubre de 2008

ARTE BAJO EL TOTALITARISMO : Cuando los extremos se juntan

En Octubre de 1995 se presentó en Londres la Exposición "Arte y Poder" o también llamado "Arte de los extremos" que tuvieron como sus principales mecenas e impulsores a Hitler, Stalin y Mussolini, la cual permitió al espectador acercarse a aquellas obras y artistas que exaltaron, a través de su trabajo,los regímenes totalitarios de esas épocas. Nolde, Klee, Thorak, De Chirico, Morandi, Fontana, Malevich y Tatlin son algunos de los artistas que desfilaron en esta muestra itinerante, que se inició en la capital Británica.Esta exposición explora las difíciles relaciones entre artistas y Estado, centrándose en los países de Europa
donde el enfrentamiento fue más extremo entre 1930 y 1945: la Unión Soviética,la Italia fascista y la Alemania nazi, bajo los regímenes totalitarios de Stalin, Mussolini y Hitler; y España durante la Guerra Civil que precedió al régimen de Franco. Para algunos fue una era de excepcionales oportunidades y grandes encargos públicos. Para otros, significó el silencio, el exilio e incluso la muerte. «Arte y Poder: Europa bajo los dictadores 1930-1945» es el título completo de la exposición inaugurada en la capital británica, una ilustración de las distintas respuestas que artistas y arquitectos dieron a un mundo desgarrado por la pugna entre los regímenes totalitarios que años después se enfrentarían ferozmente entre si en una guerra sangrienta que arrasaría Europa. La excepcional muestra - que se inauguró en la Hayward Gallery de Londres después de ocho años de preparativos - se exhibió luego en otras ciudades europeas con gran expectativa por la calidad mostrada en dicha exhibición.
La exposición se fijó en cuatro ciudades, París, Roma, Moscú y Berlín, a través de 500 trabajos, desde pinturas y esculturas, maquetas arquitectónicas, dibujos o fotografías hasta carteles y películas que abarcan tanto la propaganda y el arte al servicio del Estado como el de la disidencia o la oposición.El recorrido comienza en la capital francesa con la Exposición Internacional de 1937, donde las grandes potencias se enfrentaron en el campo cultural con una rivalidad equivalente a la de los preparativos para la guerra.La disposición de los pabellones alemán y ruso, uno frente a otro en la avenida que conducía a la torre Eiffel, simbolizaba perfectamente la batalla ideológica entre fascismo y comunismo.Después de París, la atención se centra en las otras tres ciudades europeas en cuya arquitectura Mussolini, Stalin y Hitler volcaron toda su megalomanía.La exposición revela, por ejemplo, el aspecto que habría tenido Berlín si Adolph Hitler hubiera ganado la guerra: los planes urbanísticos de Albert Speer, con un arco del triunfo tres veces mayor que el de París, un enorme palacio para el Führer y una Casa del Pueblo, con un espacio para 150.000 personas.«Arte y poder» pone de manifiesto también los variables grados de tolerancia que cada Estado practicaba con sus artistas.En Alemania, la situación era extrema: la muestra ofrece obras de Beckmann, Nolde, Klee, Barlach y Kollwitz, que fueron tachados de degenerados, mientras otros como Ziegler, Breker, Thorak y Kolbe fueron promovidos por los nazis. En Italia, en cambio, el régimen fue menos opresivo.Además de los grandes trabajos urbanísticos encargados por Mussolini, la exposición ofrece ejemplos de los encargos al pintor Sironi y al escultor Martini, pero también de otros artistas más personales como De Chirico, Guttoso, Fontana, Morandi, Pirandello y Carrá.
La sección rusa se centra en el plan urbanístico de Moscú de Stalin,como el gigantesco Palacio de los Soviets, así otros proyectos arquitectónicos como el metro. Entre los artistas soviéticos están representados los de la vanguardia de la generación anterior, como Malevich, Tatlin y Filonov, así como pintores y escultores del realismo socialista, como Gerassimov, Brodkii y Mukhina."Arte y Poder" es un ejercicio de la memoria.La insoportable cara y simulación de los totalitarismos en busca del cumplimiento de la servidumbre voluntaria.Cuando la política apela al arte para hacer tabla rasa de la violencia y convencer a la gente que eso es el futuro.Para hacer esto, paradójicamente sólo hay un remedio: apelar a las formas estéticas del pasado:"Arte y Poder" deja constancia de ello.
actualidad cultural
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