TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 9 de diciembre de 2016

HIMEJI CASTLE: Esplendor en grado superlativo

Situado en la zona norte de la ciudad japonesa de Himeji, construido sobre las colinas Himeyama y Sagiyama, dominando un importante punto estratégico del Japón feudal e integrando una de las estructuras medievales más antiguas que se conservan en el país del sol naciente. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1993, el castillo de Himeji representa la majestuosa manifestación arquitectónica de los castillos japoneses de comienzos del siglo XVII, comprendiendo un conjunto de más de ochenta edificios, un impecable baluarte defensivo que cuenta con sistemas de protección notablemente ingeniosos, que datan de la primera época del shogunato. Una obra maestra de la arquitectura japonesa que fusiona los aspectos funcionales con un gran atractivo estético, destacando por la elegancia de su silueta y sus blancos muros defensivos, así como por la sutil proporción entre los volúmenes de sus edificios y los múltiples planos de sus techumbres. La construcción de la primera fortificación erigida en la colina de Himeyama se inició en el año 1333 por orden de Akamatsu Norimura, gobernador de la antigua provincia de Harima, contando con sucesivas reformas y ampliaciones por los gobernadores feudales. En 1581, el daimyō Toyotomi Hideyoshi construyó un castillo en este emplazamiento formando parte de la red de fortalezas que creó en Japón para garantizar la continuidad de su unificación del país, finalizando la construcción de un castillo de tres plantas. La última gran remodelación se produjo tras la batalla de Sekigahara en el año 1600, cuando el shogun Tokugawa Ieyasu concedió el Castillo Himeji a su yerno Ikeda Terumasa como recompensa por su ayuda durante el conflicto. Ikeda demolió las antiguas estructuras y reconstruyó completamente el castillo entre los años 1601 y 1609, una obra monumental en la que, según los historiadores, trabajaron entre cuarenta y cincuenta millones de personas, añadiendo tres fosos y conformando el complejo del castillo que podemos ver hoy en día. El castillo se compone de dos recintos concéntricos definidos por los muros y los fosos, contando con torres defensivas, así como residencias para los samuráis. Una parte del patio oeste fue remodelado por Honda Tadamasa, señor del castillo en el año 1617, como alojamiento para su mujer, la hija de Tokugawa Ieyasu. El Castillo Himeji continuaría siendo el centro del dominio feudal en la región durante los siguientes doscientos setenta años, viendo florecer un pueblo en torno a él, que finalmente se convertiría en la ciudad actual. Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la ciudad de Himeji fue bombardeada y reducida en su mayor parte a cenizas, aunque el castillo sobrevivió milagrosamente intacto. Con el fin de preservarlo, los trabajos de restauración se iniciaron en la década de 1950, aunque casi cuarenta años después, en enero de 1995, las estructuras de la ciudad de Himeji sufrieron nuevamente severos daños debido al gran terremoto de Hanshin, pero el Castillo Himeji sobrevivió indemne una vez más, como prueba de la solidez de su estructura. Esta considerado como el castillo más bello y mejor conservado de la época feudal japonesa, una estructura elegante y eficaz, donde sus oscuros tejados se perfilan sobre las blancas capas de yeso que cubren sus muros, motivo por el cual es conocido como el "Castillo de la Garza Blanca". Durante la primavera, el entorno del castillo se engalana con decenas de cerezos en floración que tapizan el entorno circundante con sus hermosos brotes rosados, constituyendo uno de los paisajes más bellos que pueden contemplarse en el país nipón.
actualidad cultural
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