TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 18 de noviembre de 2016

NIMRUD: Una antigua ciudad asiría arrasada por ISIS que debe renacer de sus cenizas

El Ejército iraquí ha anunciado a inicios de semana la liberación de la antigua ciudad de Nimrud - capital del imperio asirio - de las garras de ISIS, un Patrimonio de la Humanidad cuyos restos históricos fueron completamente destruidos por estas bestias sionistas (financiadas por EE.UU. y Arabia Saudita) en marzo del 2015 y que hoy se encuentran en desbandada, con su ilusorio califato hecho pedazos por los bombardeos, tanto en Irak como en Siria. A pesar de que gran parte de los restos históricos de la ciudad, como algunos de los colosales Toros Alados fueron trasladados hace años a Europa y Bagdad, el daño ha sido incalculable debido al saqueo y la destrucción sistemática de sus restos arqueológicos por parte de ese grupo criminal, liderado por un conocido agente del Mossad israelí. Como sabéis, el zigurat de Nimrud, construido hace 2.900 años, fue destruido por los terroristas entre el pasado mes de agosto y principios de octubre, y era considerado un tesoro de la Humanidad. El anuncio de la destrucción de Nimrud por parte de esta banda criminal fue una terrible noticia para el patrimonio cultural mundial por su legado histórico y arqueológico, que la UNESCO no dudó en calificar como un Crimen de Guerra en marzo del 2015. La ciudad de Nimrud, antes llamada Kalhu, fue designada en el siglo IX a.C capital de Asiria por Asurbanipal II, función que desempeñó durante los siguientes 150 años. En el año 612 a.C. fue destruida en el curso de una invasión, si bien la parte de la ciudadela continuó siendo habitada. La ciudad, situada al norte de Irak, junto al río Tigris, y considerada durante siglos una joya arqueológica contaba con una muralla de 8 kilómetros y un canal que transportaba el agua desde el alto Zab. En su sector suroeste se ubicaba la ciudadela, complejo que albergaba palacios y templos. Al noroeste se situaban el zigurat y los templos dedicados a Ninurta, Ishtar y Kimduru. Cerca, al sur del zigurat, se construyó el llamado palacio del Noroeste, cuyo salón del trono debió resultar magnífico, con sus paredes revestidas de bloques de piedra labrados en los que se mostraban escenas de caza, representaciones de dioses o éxitos militares del soberano. Los corredores del palacio estaban protegidos por figuras de leones y toros esculpidos en piedra, a modo de simbólica protección. Hoy solo es un montón de ruinas. En abril del 2015, ISIS divulgó un vídeo en el que estos miserables agujereaban las paredes del complejo y carcomían con martillos y sierras los relieves de alabastro de reyes y dioses asirios o las figuras colosales de toros alados. "Alá nos ordenó destruir los ídolos y es lo que estamos haciendo", explicaba un terrorista en el inicio de un vídeo que durante siete minutos levantaba acta de la fechoría. La secuencia mostraba cómo los brazos de las excavadoras derrumbaban tapias y cómo sus cómplices llenaban de explosivos barriles repartidos por el recinto que levantó Asurbanipal II convirtiéndola en una urbe formidable. El vídeo también recogía los instantes en los que la pólvora hace saltar por los aires a la ciudad engullida entre columnas de humo. La liberación de Nimrud ha dejado al descubierto el lamentable estado en la que se encuentra, por lo que hace necesario iniciar a la brevedad posible los trabajos de restauración de una urbe que debe volver a levantarse de entre sus ruinas, aunque el trabajo será difícil ya que ha sido destruida completamente. Nada ha quedado de ella.
actualidad cultural
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