TIEMPOS DEL MUNDO

lunes, 30 de marzo de 2015

PASIÓN Y CALVARIO: Una excepcional exposición de Van der Weyden en el Museo del Prado

El Museo del Prado acoge una interesante exposición titulada “Rogler van der Weyden” que reúne por primera vez la obra firmada por el célebre pintor flamenco del siglo XV y que coincide con la restauración de “El Calvario”. La muestra - abierta desde el pasado 24 de marzo - da a conocer una veintena de obras del genial artista nacido en la ciudad francófona de Tournai en 1299 y que murió en Bruselas en 1464. Pese a que las crónicas cuentan que sus obras engalanaron las cortes de todos los Reyes y que llegó a ser el más grande y noble de los pintores, no son muchas las que se han conservado, de ahí que la cita que nos propone el Museo del Prado sea muy especial. Así por ejemplo, “Las Justicias de Trajano y Herkinbald”, cuatro grandes tablas que pintó para la Cámara Dorada del Ayuntamiento de Bruselas, ciudad de la que fue pintor oficial y donde murió, fueron destruidas en 1695. Como sabéis, Van der Weyden es considerado uno de los mas grandes artistas de su tiempo y su obra está repartida en distintos países, como “El Calvario” pintada en Bruselas entre 1456 y 1460 y que en 1509 paso al Monasterio de El Escorial (Madrid). La pieza, en custodia de Patrimonio Nacional de España, y considerada la última gran obra del pintor, fue recuperada en las últimas semanas por los equipos de restauración de esa institución y del Museo del Prado, que trabajaron arduamente para dejarla en su estado original. Según los técnicos del museo madrileño, la obra – compuesta por 14 paneles de madera del siglo XV - estaba deteriorada, más aún cuando se cayó en 1920 perdiendo trozos de pintura, que incluso una intervención en 1947 no la recuperó del todo. En esta muestra también podemos apreciar lo mejor del pintor flamenco, como el maravilloso “Descendimiento” realizado para la iglesia de Nuestra Señora de Extramuros de Lovaina, regalado por María de Hungría a su sobrino Felipe II y enviado a España en 1558. Otra joya de Van der Weyden presente en la exposición es el “Tríptico de Miraflores”, que el Rey Juan II de Castilla donó a la cartuja de Miraflores (Burgos) y que salió de España durante la invasión napoleónica, hoy propiedad de la Gemäldegalerie de Berlín. Estas tres obras maestras se exhiben juntas por primera vez. Son, según Lorne Campbell - el mayor especialista del mundo en Van der Weyden y comisario de la muestra – “las tres únicas obras que pueden atribuírsele, en función de evidencias documentales fiables y tempranas, con absoluta seguridad”. Ni siquiera el propio artista las vio nunca juntas. A ellas se suman otras dos obras aceptadas por los especialistas como pinturas del maestro: el “Retablo de los Siete Sacramentos”, del Koninklijk Museum de Amberes, y la ”Virgen Durán”, del Museo del Prado. Una de las características que hacen más singular la obra de Van der Weyden es su estrecha relación con la arquitectura y, sobre todo, con la escultura. No en vano siempre estuvo rodeado de arquitectos y escultores. No es de extrañar por ello que la mayoría de las figuras de sus pinturas semejan estatuas. Son esculturas pintadas. Entre las piezas presentes en la muestra se halla la “Crucifixión”, grupo escultórico del”Retablo de Belén”, procedente de la iglesia de Santa María de la Asunción de Laredo. Se ha escogido esta obra porque sus figuras guardan una estrechísima relación con el “Descendimiento” y el “Calvario” de Van der Weyden, y algunos elementos arquitectónicos recuerdan a la composición del “Tríptico de Miraflores”. Es muy posible que los creadores de este retablo siguieran los diseños de Van der Weyden y su taller. La exposición, que estará abierta hasta el 28 de junio, es de obligada visita sin duda alguna.
actualidad cultural
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