TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 21 de marzo de 2014

JULIO VERNE: Un visionario del futuro

El helicóptero, el submarino, los viajes a la luna o la sociedad moderna tomaron forma primero en la imaginación del escritor Julio Verne (1828-1905) quien tenía una gran afición por la ciencia y estaba muy al tanto de los avances de la época.. Además se rodeó de ingenieros y científicos que le ayudaron a intuir qué cosas serían factibles en un futuro relativamente cercano y cuáles no. Verne marcó un antes y un después en la literatura científica de ficción, porque aunó el rigor científico con un estilo ameno que atrapa aún hoy al lector. Además, lo que escribió en sus más de 60 novelas sirvió como inspiración a científicos, inventores y exploradores. «Figuran entre ellos
William Beebe, creador y piloto de la primera batisfera; el almirante Richard Byrd, explorador pionero de la Antártida; y el primer cosmonauta Yuri Gagarin, explicaban Arthur B. Evans y Ron Miller en un artículo publicado en 1997. Así, con sus conocimientos alcanzados y haciendo uso de su gran imaginación, Verne pudo “predecir” lo que sucedería luego: 1.- «La sociedad del siglo XX»: Trenes de alta velocidad, rascacielos de cristal y acero, centros comerciales, automóviles propulsados por gas, calculadoras, faxes y una red mundial de comunicaciones (internet). Así imaginaba Verne el París de 1960, como quedó constancia en un manuscrito terminado en 1863 y que descubrió su tataranieto en 1898 encerrado en un cofre. 2.-De la Tierra a la Luna: En 1969 se afirma que Neil Armstrong llego a “pisar” la Luna (aunque existen muchas razones para pensar que ello no fue así), sin embargo Verne acertó muchos detalles de ese supuesto viaje a nuestro satélite un siglo antes, en 1865. Basó su relato en los avances científicos de aquella época, situando el lugar de lanzamiento cerca de Cabo Cañaveral, en Florida, donde posteriormente EE.UU. construiría su conocida base aeroespacial, desde el cual envía actualmente sus cohetes y satélites mas allá de la Tierra.
Su nave alcanza la velocidad necesaria para vencer el campo gravitatorio terrestre. Describe los efectos de la falta de gravedad y el amerizaje en aguas del Pacífico, «en un punto que dista sólo tres millas [unos 5 kilómetros] del lugar donde se posó el Apolo 11 a su supuesto regreso de la Luna en 1969. Sin embargo es extraño que Verne utilizara un cañón gigantesco para el lanzamiento, aunque recurrió a los cohetes para maniobrar en el espacio. 3.- Viajes en el fondo del mar «Le debo a la escritora George Sand uno de mis éxitos más populares. Es ella quien me animó a componer "Veinte mil leguas de viaje submarino". Le quiero comunicar la carta que me dirigió en 1865», indica Verne a un periodista en una de sus contadas entrevistas. Un viaje epico a bordo del Nautilus - nombre del submarino que había construido Robert Fulton en 1800 - que sería inmortalizado en su novela. En ella, navega en el viaje imaginado por Verne en 1869 viviendo mil aventuras y cuyo motor era propulsado por electricidad. 4.- Surcar los cielos en helicóptero: En «Robur el Conquistador» (1886), Verne se sirve del diseño que había hecho Gabriel La Landelle (1812-1886),
al que conoce personalmente, para idear el helicóptero que, impulsado por hélices, surca las páginas de su libro. El Albatross de Verne lograba volar gracias a una serie de hélices colocadas sobre mástiles que le impulsaban, como en el diseño de Landelle 5.- En el corazón de la Tierra: En su novela "Viaje al centro de la Tierra" (1864) Julio Verne imaginó un océano en el interior de nuestro planeta (habitado por criaturas prehistóricas que escaparon - quien sabe como- de la masiva extinción de los dinosaurios en la superficie del planeta hace 75 millones de años). Aunque no en forma de agua líquida, como lo visualizó el escritor francés, el agua podría estar "atrapada" en minerales de la corteza terrestre, en la llamada zona de transición entre los mantos superior e inferior, a una profundidad de entre 410 y 660 kilómetros. Así lo han creído siempre los geofísicos, pero nadie hasta ahora había podido demostrar la existencia en la Tierra de este mineral, conocido como «ringwoodita», una forma del olivino formado a alta presión y que hasta ahora solo se había encontrado en meteoritos». En esta obra Verne combina los conocimientos científicos existentes, que aporta Lidenbrock, con los ensueños del Axel, el protagonista. El resultado, una de sus novelas más famosas.No cabe duda que Verne fue un adelantado a su tiempo.
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