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viernes, 17 de abril de 2026
NAQSH-E RUSTAM: Donde Persia humillo a Occidente
A solo tres kilómetros de Persépolis - en la actual Irán - la ciudad persa construida bajo las órdenes de Dario I el Grande y destruida en el 330 A.C por Alejandro Magno, se encuentra Naqsh-e Rustam. Un valle en cuyas paredes están excavadas varias cámaras donde en su día se enterraron a algunos de los reyes más significativos de la antigua Persia. Ellos son: Dario I, el único que cuenta con la inscripción de su nombre a la entrada; Jerjes I, Artajerjes I y Darío II, según han constatado algunos estudios arqueológicos. Este emplazamiento es llamado Næqš-e Rostæm, "el retrato de Rostam", porque los persas pensaban que los bajorrelieves sasánidas bajo las tumbas representaban a Rostam, un héroe mitológico persa. Hay también siete grandes bajorrelieves en la roca de Naqsh-e Rustam, bajo las tumbas, esculturas mandadas hacer por los reyes sasánidas. Frente a la roca se encuentra Ka'ba-i-Zartosht, un monumento zoroástrico. En el extremo del sitio se encuentran dos pequeños altares de fuego. La tumba de Darío I es la más grandiosa; cuenta en su entrada con cuatro columnas decoradas por una hilera de personajes, presidida por la figura de un rey ornado ante un altar de fuego, con el pie sobre un estrado. Se trata de uno de los dos modelos de tumbas del arte persa del periodo aqueménida y el prototipo de otras tumbas aqueménidas. Las cuatro tumbas fueron saqueadas por Alejandro Magno luego de conquistar el imperio aqueménida, por lo que sus interiores están vacíos. Lo que no se alteró fue su arquitectura. Llamados como las “cruces persas”, cada una de estas cámaras se caracteriza por su forma de cruz y sus bajorrelieves, que representan algunas de las batallas más importantes de los persas. El Ka'ba-i Zartosht, conocido también como el cubo de Zoroastro, se encuentra justo enfrente de ellas y su presencia ha dado lugar a diferentes opiniones. Según algunos historiadores, este es una réplica del que había en Pasargadas, la anterior capital del imperio, y que sirvió como caja de seguridad para guardar enseres de valor. Otra de las opiniones es que se trata de un antiguo altar del fuego propio del zoroastrismo. Cabe precisar que la religión Zoroastrista tuvo su momento álgido durante el período aqueménida. Su dios, Ahura Mazda, se puede ver en antiguos grabados de Persépolis, Naqsh-e Rostam y en muchas de las edificaciones iranís. También sus cementerios, llamados Torres del silencio por su altura, o sus templos del fuego, siendo el de Atashkadeh, en Yadz, el más famoso de todos por contar con la eternal flame, una llama que lleva encendida desde el siglo V. En cuanto a sus bajorrelieves, estas fueron agregadas durante el periodo Sasánida (224-651 D.C.) quienes luego de expulsar a los Arsácidas (partos), restauraron el imperio persa, proclamándose herederos de los Aqueménidas, convirtiéndose en acérrimos enemigos de los romanos y bizantinos, gobernando hasta la conquista musulmana en el siglo VIII. El primero de los bajorrelieves representa a Narsés (296-304), hijo mayor de Sapor I, siendo nombrado rey por la diosa Anāhītā (Nahid en persa moderno). Dicen que Narsés tomó el poder luego de un golpe de Estado, contra Bahram lll; El segundo bajorrelieve está situado bajo la parte inferior de la tumba de Darío I y se compone de dos escenas. La superior representa a Bahram II (277-293) combatiendo al enemigo. Posiblemente, la parte inferior muestra la batalla de Bahram lll contra un enemigo; El tercer bajorrelieve es el más conocido de todos, porque inmortaliza en piedra la humillación de Roma ante Persia, representado por la captura del emperador romano Valeriano por Sapor I (quien lo convierte en su esclavo, sirviendo desde entonces como taburete para que su amo acceda al trono). En este bajorrelieve, Sapor I está sentado sobre un caballo y Valeriano es arrestado por el Rey de Reyes. También, enfrente de Sapor está arrodillado el Filipo el árabe, otro emperador romano suplicando clemencia y ofreciéndole la paz a cambio de su vida. Más, en la parte arriba a la derecha se puede visitar el bajorrelieve de Kartir, un sacerdote zoroástrico; En tanto, el cuarto bajorrelieve enseña la conquista de Ormuz II, un rey sasánida; Por su parte, el quinto, es una escultura que representa a Sapor ll batiendo a sus enemigos; Por su parte, el sexto bajorrelieve representa a Bahram II (277-293). El rey está de pie y a sus lados están los cortes. Desafortunadamente, este relieve se grabó en un relieve elimate, cuyo aproximadamente se remonta a hace 3000; Finalmente aparece el fundador de los sasánidas, Ardashir I (226-242), en un bajorrelieve que lo representa siendo nombrado rey por Ahura Mazda. Naqsh-e Rustam podría ser el equivalente al Valle de los Reyes en Egipto, o incluso la pequeña Petra de Jordania, donde muchas de las tumbas también están excavadas en la roca. Un lugar en medio del desierto donde, a través de sus grabados, se pueden llegar a entender parte de la historia de la gloriosa época aqueménida.
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