TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 8 de enero de 2016

MENUDA MONSTRUOSIDAD: Derriban en China una estatua gigante levantada en “honor” a Mao Tse Tung

Casi 40 años después de su muerte, varios hombres de negocios chinos habían erigido en Henan una gigantesca estatua de Mao Tse Tung,  quien fuera el fundador de la China comunista. Con 37 metros de altura y un coste de unos 425.000 euros, su dorada figura no había dejado a nadie indiferente, y su construcción  recibió duras críticas. Apodado el Gran Timonel, Mao estuvo al frente del país asiático desde el final de la guerra civil china en 1949 hasta su muerte en septiembre de 1976. Pese a ser uno de los iconos de la nación, sobre su mandato pesan numerosos reproches, sobre todo la terrible hambruna que provocó con su fallido plan de industrialización conocido como el Gran salto adelante y que se saldó con la muerte de decenas de millones de personas. La provincia de Henan, lugar donde fue levantada esta estatua de acero y hormigón bañada en pan de oro, fue precisamente una de las regiones más castigadas por aquella plaga, y hoy en día la zona sigue siendo una de las más pobres de todo el país. Según reveló una web de noticias local, los empresarios del condado rural de Tongxu comenzaron su construcción en marzo del año pasado y concluyeron las obras a mediados de diciembre. Desde que se publicaron las primeras fotografías en el portal de Internet, la noticia se ha extendido rápidamente por las redes sociales del país. Precisamente The Guardian recogía al respecto las palabras de Liu Jianwu, decano del centro de investigación de Mao Tse Tung en China, quien dijo que la estatua parecía estar diseñada para conmemorar al líder. "En la China contemporánea y en el corazón de la gente común, Mao representa la equidad y la justicia", apuntó Liu. "Por eso la gente tiene este tipo de emociones hacia él", señaló en referencia a la estatua. Sin embargo, no todos ven con tan buenos ojos a la hercúlea escultura. "¿Por qué no se utiliza mejor ese dinero en obras que realmente se necesita?", declaraba un usuario de Weibo, el twiter chino, según el portal HKFP. Además de su costo, otros criticaban el uso de esas tierras para ese fin en vez de para el cultivo o el hecho de que el país avanza "de vuelta hacia la Revolución Cultural". El rostro de Mao sigue muy presente en el día a día de los ciudadanos chinos, y se le puede ver impreso en los billetes o en lugares tan icónicos como la Plaza de Tiananmen de Pekín. Además, desde que el actual dictador, Xi Jinping, se alzó con el poder hace tres años, su figura histórica ha experimentado una especie de resurgimiento y se está viviendo una cierta vuelta a sus principios. En 2013, Xi conmemoró el 120º aniversario del nacimiento del primer líder comunista con la promesa de "mantener en alto la bandera del pensamiento de Mao Tse Tung para siempre", a lo que añadió que "Mao fue un gran personaje que cambió el rostro de la nación y dirigió al pueblo chino hacia un nuevo destino". Al igual que su predecesor y pese a admitir que cometió "errores", Xi también está centralizando el poder del país sobre su persona y está empleando el legado de Mao para apoyar sus decisiones. Ejemplos de este revivir de su legado son las cerca de 150 escuelas del Ejército Rojo que han proliferado por el país en los últimos años, y que abogan por recuperar la "educación patriótica" de su época, o manifestaciones culturales como la que hace poco llevó a reformar la ópera revolucionaria favorita de Mao para adaptarla al cine y el teatro. Sin embargo, hace unos días The Global Times, portavoz de las posturas más conservadoras del Partido Comunista chino, publicó un artículo en el que ponía en tela de juicio lo que llamaba "muestras de adoración" hacia la figura de Mao, "quien pidió a la gente romper con las antiguas tradiciones y luchar contra la superstición y la religión durante su vida, y ahora es idolatrado como aquellos a los que tanto combatió". Según el mismo artículo, el Partido Comunista no alienta de ninguna manera la construcción de templos dedicados a su figura … pero no lo prohíbe. En relación a este renacer maoísta, Liu negó que hubiera significado político alguno en la decisión de los habitantes de Henan de construir la dorada talla en honor del Gran Timonel. De hecho, el académico se mostró cauto sobre el hecho de que se erijan tan grandes tributos al fundador de la China moderna. "No hay necesidad de construir una estatua tan grande, y sugiero al resto de la gente que no les imite" añadió. Sin embargo, debido a las protestas generalizadas, las autoridades chinas entraron en razón y  finalmente derribaron este viernes ese monstruoso esperpento alegando que sus constructores carecían de permiso para construirla. Enhorabuena.
actualidad cultural
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