TIEMPOS DEL MUNDO

lunes, 3 de noviembre de 2014

TURQUIA: La locura megalomaniaca de un dictador

Con una superficie de 300.000 metros cuadrados y tres bloques de edificios que suman 1.000 habitaciones, el nuevo palacio dictatorial de Turquía supera en tamaño a las residencias oficiales de cualquier otro jefe de Estado del mundo. Sin embargo el coste y la magnitud del edificio en país inmerso en una grave crisis económica ha provocado las críticas de la oposición, Los socialdemócratas han pedido una investigación parlamentaria sobre la construcción del grotesco edificio, un monumento al mal gusto de un tirano como Recep Tayyip Erdogan, patrocinador del terrorismo internacional y cómplice de ISIS (aquel grupo de asesinos financiados por EE. UU y entrenados en campos de Turquía y Jordania por agentes de la CIA y la Mossad israelí para luchar contra Siria, y que hoy se han convertido en una amenaza global). El edificio se construyó pese a una orden judicial que ordenó parar la obra tras una denuncia presentada por arquitectos e ingenieros que argumentaron que se habían vulnerado normas medioambientales. El nuevo edificio, bautizado como «Ak Saray» (Palacio Blanco), sustituye como residencia del jefe del Estado al Palacio de Çankaya, elegido en su día por el propio fundador de la república, Mustafa Atatürk. Cuando el edificio comenzó a construirse su destino original era ser ocupado por el primer ministro, cargo que entonces ocupaba Erdogan. Edificado en una zona boscosa que perteneció al propio Ataturk y que este donó al Estado en 1937, la finca ocupa 200.000 metros cuadrados de los que se han edificado 40.000, y su coste, que no se ha hecho público, se ha estimado en unos 275 millones de euros, según diversas informaciones en la prensa local. Su nombre juega con las siglas del partido de Erdogan, AK Parti, el complejo cuenta con 1.000 habitaciones y grandes medidas de seguridad, que incluyen búnkeres, túneles para protegerse de ataques químicos, defensas contra ciber-ataques y una “sala de guerra” subterránea. Además, una de sus oficinas está inspirada por el Despacho Oval de la Casa Blanca en Washington, según la prensa local, que además no tendría ningún elemento eléctrico para protegerla así del espionaje. En cuanto a su aspecto, se ha dicho que su arquitectura es una actualización del estilo selyúcida, en referencia a un pueblo precursor de los turcos que derrotó al Imperio Bizantino en 1071 y estableció un extenso imperio desde Anatolia hasta más allá de Persia y del Asia central. Por lo visto Erdogan tiene sueños de grandeza y se cree la reencarnación del maldito asesino Mahomet II, el infame  conquistador de Constantinopla. Venga ya ¿que se puede esperar de un demente?
actualidad cultural
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