TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 4 de julio de 2014

LAS DOS CORRIENTES DEL ISLAM: Chiítas y sunnitas, una división irreconciliable

Con los terroristas  sunnitas del autodenominado “Ejercito Islámico de Irak y Levante” (ISIS, por sus siglas en inglés) a las puertas de Bagdad para derrocar al gobierno chiíta de Al Maliki, es el momento de hacer un análisis sobre estas dos corrientes del Islam, enfrentadas históricamente entre si. Ante los ojos de nosotros los occidentales pareciera estar viendo una reedición de aquellos tiempos en Europa donde hubo una época en que las guerras religiosas entre católicos y protestantes cobraron muchas victimas. Pero eso es el pasado y considerando al Islam como una religión arcaica propia de unas sociedades primitivas que parecen seguir viviendo en la Edad Media, no debería sorprendernos esta muestra de fanatismo y odio irracional  en pleno Siglo XXI. ¿A que se debe todo ello?   La hostilidad entre los musulmanes sunnítas (80 por ciento del mundo del Islam) y los chiítas (poco más del 10 por ciento), esta cristalizada en sangrientas guerras periódicas desde la muerte misma de Mahoma en el 632 y obedece a prejuicios históricos y a diferencias políticas y doctrinales. 1. A la muerte de Mahoma, un grupo de seguidores defendió que el sucesor tenía que ser su primo y yerno Alí, para mantener la línea de parentesco, mientras otro bando se alineaba con el gobernador de Siria, Muawiya, miembro de la familia de los Omeya. La batalla de Kerbala (Irak) en el 680 marcó el principio del cisma entre ambos bandos. 2. En el terreno doctrinal, para los sunnitas todo está cerrado con el Corán y los dichos y hechos del Profeta transmitidos de modo oral. Los chiitas en cambio  creen que su duodécimo líder, el imán Mahdi, desapareció milagrosamente y volverá al final de los tiempos. Su mesianismo tiene reminiscencias del judío, y de modo más vago, de la segunda venida de Cristo. 3. Los sunnitas son iconoclastas radicales y detestan cualquier representación de la divinidad, o mediación entre el hombre y Alá. Los chiítas por su parte creen en el poder de intercesión de sus santos, y les rinden veneración en santuarios, como el del imán Husein - que ilustra nuestra nota – ubicada en Kerbala. 4. Para el pensamiento chiíta, el líder religioso también ostenta el rango de caudillo en el terreno político. El Ayatolá Jomeini  que derroco al Sha de Irán en 1979 e instauró un régimen teocrático, constituye su tipo ideal. Los sunnitas en cambio, han respetado casi desde los orígenes cierta separación entre el poder espiritual y el temporal.5. Los chiítas creen en la necesidad del clero -los mulás y los ayatolás-, que son guías de la comunidad. Los sunnitas  por el contrario rechazan el clero como principio de autoridad religiosa: sólo creen en la relación directa del fiel con Alá, y en la interpretación personal del Corán. Estas disputas teológicas en torno a la interpretación del Corán desembocaron  al poco tiempo en sangrientas guerras de exterminio  que hicieron imposible que convivieran juntas. En la actualidad, la violencia fraticida entre los musulmanes no sólo está impregnada de tintes místicos si no que tiene muchísimas implicaciones de orden político y económico El fanatismo enloquecido que muestran los terroristas del ISIS - financiados por la sunnita Arabia Saudíta para frenar la influencia del chiita Irán  en Oriente Próximo – muestra hasta que punto  están dispuestos a desatar un nuevo baño de sangre con tal de imponer su particular interpretación del Islam.
actualidad cultural
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