TIEMPOS DEL MUNDO

lunes, 25 de noviembre de 2013

MENUDO ENGAÑO: Las “reliquias” de San Pedro pertenecen en realidad a los de un cerdo

Se veía venir, y es que El Vaticano pierde cada día que pasa mas credibilidad (si alguna vez lo tuvo), con sus continuas falsedades a través de la historia. Resulta que el argentino Francisco I - cómplice de los horrendos crímenes cometidos en su país por la junta militar durante la década de los setenta del pasado siglo - tuvo la “audacia” de exhibir el domingo, una caja de bronce, el cual contenía un conjunto de huesos que presuntamente pertenecerían a San Pedro, con lo que se revivió el debate científico y el tortuoso misterio en torno a que si los restos encontrados corresponden o no al “primer Papa” (denominado así en el Nuevo Testamento) y todo parece indicar que no. Como sabéis, en base a unas leyendas sin valor alguno, El Vaticano se autoproclama “como el símbolo y centro del mundo católico”, y como tal el edificio que lo representa la Basílica de San Pedro. Precisamente, bajo ella, debajo del altar papal, directamente bajo la Cúpula que un día diseñara Miguel Ángel, se levanta un monumento simbólico que revela la presencia de un sepulcro que, según dicen, contiene los restos de Pedro, el “primer Papa” de la Iglesia. Curiosamente, esta necrópolis es de reciente hallazgo, ya que fue descubierta en los años 40 del siglo XX cuando se estaban haciendo unas obras que habían sido encargadas por el entonces Papa Pío XI. Durante muchos años se había buscado esos restos, pero quiso la casualidad que no fuera en unas investigaciones arqueológicas cuando se descubrieran. En el subsuelo de la Basílica se encontraron dos filas de tumbas perfectamente alineadas que databan de los siglos I y II D.C. Rápidamente la Iglesia pretendió dictaminar sin sustento científico alguno que aquélla podría ser la necrópolis tan largamente buscada. En excavaciones de este tipo, en territorio vaticano, la dirección pertenecía a la propia Iglesia. Siendo así, y conociendo sus burdas historias fabricadas, la “validez” y “objetividad” de las conclusiones que pudieran sacarse podrían quedar en entredicho. Se encargó por ello, las investigaciones a dos personas íntimamente ligadas con la propia Iglesia, quienes sorprendentemente actuando con total independencia, durante diez años realizaron las primeras investigaciones en las que nada pudo sacarse.No encontraron indicios de que aquellos restos pudieran pertenecer a Pedro. No había símbolos ni inscripciones, no había dataciones ni nada que objetivamente pudiera hacer pensar que allí descansaba el Apóstol. Así se lo hizo saber a Pío XI. Sin embargo este, lejos de aceptar aquellos resultados, ordeno el inicio de nuevas investigaciones a cargo de oscuros personajes muy ligados al Papa, los cuales por cierto en tiempo record “hallaron” las “pruebas” fabricadas de antemano para que parecieran “autenticas”.Así, por ejemplo “encontraron” una misteriosa inscripción al lado mismo de la tumba que tradujo como “Pedro está aquí“. Incluso sobre la propia tumba “encontraron” símbolos que hacían referencias al Apóstol. Ya se tenían las “pruebas” necesarias y, por si fuera poco, unas investigaciones realizadas por ellos mismos, determinaron que las osamentas pertenecían “a un hombre de unos 70 años, muerto durante el siglo I de nuestra era. Con eso se completaba el fraude para que, al fin, Pío XI pudiera hacer oficial el descubrimiento el cual se hizo a través de Radio Vaticano en diciembre de 1950. Evidentemente, aquellas burdas investigaciones siempre han estado en entredicho por su falta de rigor científico. Tanto fue así que posteriores pruebas realizadas nuevamente sobre los restos encontrados en aquella tumba determinaron que los huesos no pertenecían a una sola persona, sino que entre ellos había huesos de un niño, de una mujer de unos 50 años, de un caballo y sobretodo de un cerdo. Pero ahondando más en la antigua Historia de Pedro, no existe ningún escrito ni ningún texto, que atestigüé que verdaderamente Pedro estuviera en Roma. No fue sino hasta la época de Constantino, cuando el cristianismo comenzó a hacerse fuerte por razones políticas cuando comenzó a extenderse el interesado rumor de que bajo el monumento a Pedro levantado por los primeros cristianos había una “sepultura”, lo cual evidentemente no tenia fundamento científico alguno, ya que Pedro al ser martirizado por un delito grave – según la costumbre de la época - fue arrojado a las aguas del Tíber, por lo que difícilmente, se le podría haber concedido una sepultura, al no existir cuerpo que cobijar, demostrando con ello la falsedad del Vaticano. Es por ello que diversos científicos han rechazado con vehemencia que esos restos sean de Pedro, ya que no son humanos y por ello exigen nuevas pruebas, pero no son escuchados en sus demandas. Quien calla, otorga.
actualidad cultural
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