SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 14 de agosto de 2026

CIUDADES PERDIDAS: Cartago

Considerada la mayor rival de Roma, de acuerdo a la leyenda, Cartago fue fundada por la reina fenicia Elisa (mejor conocida como Dido) alrededor del año 814 a.C. Sin embargo, se levantó luego de la destrucción de Tiro por Alejandro en el año 332 a.C. La ciudad (en la actual Túnez, África del Norte) fue originalmente conocida como Kart-hadasht (nueva ciudad) para distinguirla de la cercana y más vieja ciudad fenicia de Útica. Los griegos llamaban a la ciudad Karchedon y los romanos lo convirtieron en Carthago. Originalmente un pequeño puerto costero, establecido solo como una parada de los comerciantes fenicios para reabastecerse o reparar sus barcos, Cartago creció para convertirse en la ciudad más poderosa del Mediterráneo. Su supremacía fue desafiada por Roma a través de los conflictos conocidos como las Guerras Púnicas (264-146 a.C.) que Cartago perdió repetidamente. Y luego del último conflicto púnico, Roma destruyó completamente la ciudad, levantando posteriormente sobre sus ruinas otra metrópoli debido a su excelente ubicación, con el mismo nombre, pero completamente romana. Cabe precisar que luego de la caída de la gran ciudad fenicia de Tiro a manos de Alejandro Magno en el 332 a.C., algunos de sus habitantes que pudieron escapar, huyeron a Cartago con cualquier pertenencia que tuvieran. Debido a que Alejandro perdonó a varios de aquellos lo suficientemente ricos para comprar sus vidas, estos refugiados desembarcaron en la recién fundada ciudad con medios considerables y establecieron a Cartago como el nuevo centro del comercio fenicio. A partir de entonces, los cartagineses expulsaron a los nativos africanos del área, esclavizaron a varios de ellos y extrajeron tributo del resto. En tiempo, establecieron una relación funcional con la vecina Numidia quienes llenarían las filas de su ejército con formidables tropas de caballería. De un pequeño pueblo costero, la ciudad creció en tamaño y grandeza con enormes fincas cubriendo miles de acres. Ni siquiera 100 años pasaron antes de que Cartago fuera la ciudad más rica del Mediterráneo. Los aristócratas vivían en palacios, los menos ricos en modestos pero atractivos hogares, mientras el tributo y las tarifas incrementaban regularmente la riqueza de la ciudad, en tope del lucrativo negocio del comercio. El puerto era inmenso con 220 muelles, columnas brillantes que se alzaban alrededor en semicírculo, y estaba ornamentado con esculturas griegas. Los barcos mercantes cartagineses zarpaban diariamente a todos los puertos alrededor del Mediterráneo mientras su armada, la suprema en la región, los mantenían a salvo y, además, abrían nuevos territorios para recursos y el comercio a través de la conquista. Era esta expansión que primero trajo a Cartago en conflicto con Roma. Cuando esta era más débil que Cartago, no suponía alguna amenaza. La armada cartaginesa, por largo tiempo, había sido capaz de hacer cumplir el tratado que evitaba a Roma de comerciar en el Mediterráneo occidental. Sin embargo, cuando Cartago tomó Sicilia, Roma respondió. A pesar de que no tenía una armada y no sabía nada de como pelear en el mar, Roma construyó 330 barcos que equipó con astutas rampas y pasarelas (el corvus) que podrían ser bajadas en los barcos enemigos y aseguradas, por ende, convertían una batalla naval en una batalla terrestre. La Primera Guerra Púnica (264 - 241 a.C.) había empezado. Luegode una dificultad inicial con las tácticas militares, Roma ganó una serie de victorias y finalmente derrotó a Cartago en el año 241 a.C. por lo cual fue forzada a ceder Sicilia a Roma y pagar una pesada indemnización de guerra. A continuación, Cartago se vio envuelta en lo que es conocida como la Guerra de los Mercenarios (241 - 237 a.C.) que empezó cuando el ejército cartaginés de mercenarios numidios, que demandó el pago que Cartago les debía. Esta guerra fue finalmente ganada por los cartagineses a través de los esfuerzos del general Amílcar Barca. Como podéis suponer, Cartago sufrió enormemente de estos dos conflictos lo cual fue aprovechado por Roma para ocupar las colonias cartaginesas de Córcega y Cerdeña, sin encontrar resistencia. Entonces Cartago decidió reforzar su situación conquistando y expandiendo sus dominios en España, pero de nuevo fueron a la guerra con Roma cuando el general cartaginés Aníbal Barca - hijo de Amilcar - atacó la ciudad de Sagunto, una aliada de Roma, dando inicio a la Segunda Guerra Púnica (218 - 202 a.C.) que fue combatida principalmente en el norte de Italia ya que Aníbal invadió Italia desde España cruzando sus fuerzas a través de los Alpes. Aníbal ganó cada encuentro contra los romanos en Italia. En el año 216 a.C. ganó su más grande victoria en la batalla de Cannas pero, carente de suficientes tropas y provisiones, no pudo aprovechar sus éxitos, siendo derrotado por el general romano Escipión el Africano en la batalla de Zama, en el norte de África, en el año 202 a.C. y Cartago, nuevamente, pidió la paz. Puesta, otra vez, bajo una pesada indemnización de guerra por Roma, Cartago sufrió para pagar la deuda mientras también intentaba detener las incursiones de su vecina Numidia bajo su rey Masinisa (r. 202 - 148 a.C.). Masinisa había sido un aliado de Roma en la Segunda Guerra Púnica y era alentado por Roma para incursionar a voluntad en el territorio cartaginés. Cartago fue a la guerra contra Numidia y, en el hecho, rompió el tratado de paz con Roma que prohibía a Cartago de movilizar un ejército. Cartago sintió que no tenía opción que defenderse contra las invasiones de Masinisa, pero fue censurada por Roma y ordenada a pagar una nueva indemnización a Numidia. Habiendo recientemente pagado su deuda con Roma, ahora debían una nueva deuda de guerra paralizante. Roma no estaba preocupada con lo que Cartago y Numidia estuvieran involucradas, pero sí con la repentina revitalización del ejército cartaginés. Cartago creía que su trato con Roma había terminado cuando la deuda de guerra fue pagada; Roma no estaba de acuerdo. Los romanos sentían que Cartago aún estaba obligada a doblarse ante la voluntad romana; tanto que el senador romano Catón el Viejo terminaba todos sus discursos, sin importar el tema, con la frase, "Por lo demás, opino que Cartago debe ser destruida". En el año 149 a.C., Roma sugirió esa misma acción. Para tal efecto, una embajada romana en Cartago hizo la demanda, la cual incluía la estipulación, de que Cartago debía ser desmantelada y reconstruida tierra adentro. Los cartagineses, comprensiblemente, la rechazaron, dando inicio a la Tercera Guerra Púnica (149 - 146 a.C.). El general romano Escipión Emiliano sitió Cartago por tres años hasta que cayó. Luego de saquear la ciudad, los romanos la quemaron hasta los cimientos, no dejando ninguna piedra arriba de otra. Es más, las fuerzas romanas sembraron las ruinas con sal, exterminando además a casi toda su población, ya que los pocos que sobrevivieron a la masacre, terminaron convertidos en esclavos. Con el paso de los años, y reconociendo su posición estratégica, Julio Cesar ordeno su reconstrucción, por lo cual Cartago se levantó de nuevo, y permaneció como una importante colonia romana hasta la caída del imperio. Cartago creció en prominencia a medida que crecía el Cristianismo y Agustín de Hipona vivió ahí antes de ir a Roma. La ciudad continuó bajo la influencia romana a través del Imperio Bizantino, quien la mantuvo contra los repetidos ataques de los vándalos. En el año 698 d.C., los musulmanes derrotaron a las fuerzas bizantinas en la batalla de Cartago, destruyeron la ciudad completamente, y expulsaron a los bizantinos de África. Luego, fortificaron y desarrollaron la ciudad vecina de Túnez y la establecieron como el nuevo centro de comercio y gobernación de la región. Cartago todavía yace en ruinas en la actual Túnez y permanece como una importante atracción turística y sitio arqueológico. El contorno del gran puerto aún puede ser visto, así como también las ruinas de los hogares y palacios del tiempo cuando la ciudad de Cartago gobernaba el Mediterráneo.
actualidad cultural
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...