TIEMPOS DEL MUNDO

viernes, 6 de septiembre de 2013

EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ: Un galardón repleto de controversias

Era casi con toda probabilidad, el galardón más prestigioso del mundo. Y es que de un tiempo a esta parte menudos impresentables se han hecho acreedores a el sin merecerlo, como por ejemplo, el Criminal de Guerra Barack Hussein Obama, responsable del baño de sangre que azota a Siria no solo al entrenar y financiar grupos terroristas cuya demenciales acciones han causado mas de 160 mil muertos en su burdo intento de derrocar al gobierno de Damasco e instaurar un régimen títere (como en Irak) que sea servil a Washington, para que pueda utilizar el país como base para su soñada invasión a Irán. Pero como sus mercenarios son derrotados en todos los frentes, ahora pretende intervenir directamente en el conflicto que podría desatar la III Guerra Mundial. Vaya “Nobel de la Paz” que resulto este despreciable sujeto. Es por eso que varias voces se han alzado esta semana exigiendo que lo priven de aquel premio que incomprensiblemente le entregaron. Como podéis notar, la trayectoria del galardón a lo largo de los años en que lleva entregándose, no es tan intachable como le hubiese gustado a Alfred Nobel, químico sueco que le dio su nombre. Así, su entrega al renegado musulmán Barack Hussein Obama vino a ser el último episodio de una larga lista de infortunadas nominaciones, injustos olvidos e inexplicables galardonados. En efecto, según rezan los propios estatutos de los Nobel, el premio de la paz debe ser concedido a "a la persona o institución que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz". Teniendo en cuenta esta premisa, en pocas cabezas entra como Hussein Obama haya podido ganarlo en el 2009. Este es sólo un pequeño ejemplo de la incongruencia que puede llegar a rodear estos otrora prestigiosos galardones. ¿Eso es lo que quiso Alfred Nobel? Fredrik Heffermehl es uno de los críticos del proceso y del comité que concede el afamado premio. En su libro, The Nobel Prize. What Nobel really wanted (El Premio Nobel. Lo que Nobel verdaderamente quería), publicado en 2010, este abogado noruego revisa la historia del industrial, su testamento de 1895 y evalúa sus intenciones. “Encontré la fuente de donde extrajo sus palabras lo que me ha dado la evidencia para saber lo que tenía en mente”, explica Heffermehl a DW. Y esto es un tipo completamente nuevo de interacción entre naciones. “Muy pocos de los premios han hecho honor a esta idea”, añade. Por supuesto que mucha gente se merece un premio de la paz, opina Heffermehl. Pero el no el Premio Nobel: “En un mundo lleno de armas nucleares listas para borrarnos a todos del planeta nada más importante que detener este proceso y perseguir una paz global de acuerdo a lo que Nobel tenía en mente y describió con precisión”. Para el autor en el caso de este galardón no se trata de definir más ampliamente lo que significa trabajar a favor de la paz del mundo, sino “de la idea de Alfred Nobel de cómo crear paz en la tierra”, insiste puntualizando que su principal intención era abolir las estructuras militares y con ello la guerra. “Este premio no está pensado para la paz pero sí los campeones de la paz”, concluyó. Y no le falta razón. Sea como fuere, de entre las 231 nominaciones recibidas este año, el 12 de octubre el comité anunciará qué persona u organización recibirá el diez de diciembre, día de la muerte de Alfred Nobel, el famoso galardón en Oslo, como consta en su testamento. Esperemos que esta vez acierte y sea premiado quien realmente lo merece, como por ejemplo Edward Snowden ¿no os parece?
actualidad cultural
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