SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 9 de abril de 2021

THE PHARAOH´S GOLDEN PARADE: El espectacular viaje de los reyes de Egipto a su última morada

22 momias, 18 reyes y cuatro reinas fueron los protagonistas del faraónico desfile en El Cairo desde el Museo Egipcio hacia su nuevo destino, el Museo Nacional de la Civilización Egipcia. Un evento nacional conocido como The Pharaoh’s Golden Parade (El desfile dorado de los faraones) en el que se ha querido emular la época de esplendor antiguo con todo boato. Un traslado de tan solo 5 kilómetros, la distancia que separa ambos museos, retransmitido en directo por 300 canales de televisión como un acto de Estado y que fue llevado con un estricto operativo de seguridad dado el estatus de tesoro nacional del contenido. Las momias fueron reubicadas en el nuevo Museo Nacional de la Civilización Egipcia el pasado sábado 3 de abril, siguiendo el orden cronológico de sus reinados: desde el gobernante de la dinastía XVII, Seqenenre Taa II, hasta Ramsés IX, que reinó en el siglo XII a. C. Uno de los principales atractivos del evento fue el rey Ramsés II, el faraón más célebre del "reino nuevo", o la infame Hatshepsut, la usurpadora que se hizo con el trono. Y todos transportados en vehículos dorados acondicionados para la total seguridad de los sarcófagos. La caravana no se limitaba a las tumbas reales, ya que el desfile contaba con réplicas de carros de guerra tirados por caballos, actores ataviados con las antiguas indumentarias egipcias, sacerdotes y sacerdotisas, bailarines, músicos... Y todo ambientado con un amplio despliegue lumínico y sonoro que transportaba también sus tesoros más ocultos, junto a los sarcófagos. Para este desfile se ubicó las momias en cajas especiales llenas de nitrógeno que ayudó a protegerlas contra las condiciones externas. Las momias fueron descubiertas en 1881 y 1898 en dos escondites ubicadas en las ruinas de Tebas, la antigua capital de Egipto, como en la actual Luxor en el Alto Egipto. El recorrido comenzó en la emblemática plaza Altahrir donde las carrozas dieron varias vueltas alrededor del obelisco de Ramsés II recién instalado y siguió con un paseo por las calles de la ciudad de El Cairo hasta llegar al nuevo Museo. El desfile contó con público en las gradas luego de que la situación sanitaria haya mejorado en el país, y se espera que esta mejora contribuya a que el nuevo museo, que se inaugurará completamente este mes, revitalice el turismo, tan afectado por la pandemia del Coronavirus en todo el mundo. Las nuevas exhibiciones ahora se ubicarán en la Sala Real de las Momias y estarán abiertas al público en general a partir del 18 de abril. La sala ha sido diseñada para que los visitantes experimenten la ilusión de estar en el Valle de los Reyes en Luxor. Por otra parte, el próximo año se abrirá un nuevo Gran Museo Egipcio que albergará la famosa colección de Tutankamón, cerca de las pirámides de Giza. Si bien fue considerado como un evento grandioso, e incluso entretenido, las momias de Egipto han sido asociadas históricamente con la superstición y los malos augurios. Recientemente, Egipto ha sufrido una serie de desastres. La semana pasada, decenas de personas murieron en un accidente de tren en Sohag, Alto Egipto, mientras que al menos 18 personas murieron cuando un edificio se derrumbó en El Cairo. Luego, mientras los preparativos estaban en su apogeo para el traslado de las momias, el canal de Suez quedó bloqueado por el carguero MS Ever Given durante casi una semana. Es por ello que algunos usuarios de las redes sociales se preguntaron si el mito de "la maldición de los faraones" podría estar tras todo eso. También durante mucho tiempo se ha debatido si es ético exhibir momias egipcias antiguas. Muchos eruditos musulmanes creen que los muertos deben ser tratados con dignidad y respeto, no exhibidos como curiosidades. En 1980, el presidente Anwar Sadat ordenó el cierre de la Sala de la Momia Real del Museo Egipcio, argumentando que profanaba a los muertos. Quería que volvieran a enterrar a las momias, aunque no consiguió su deseo. Ahora han sido trasladadas a la que será - esperemos - el lugar de su descanso eterno.

viernes, 2 de abril de 2021

FABERGÉ: El secreto mejor guardado de los zares

En muchas culturas alrededor del mundo que en el Domingo de Resurrección, también conocido como el de Pascua, es una tradición regalar huevos adornados con diseños de colores, ya sea pintados a mano o envueltos en diversos materiales. Aunque esta costumbre se relaciona con el cristianismo, su origen es antiquísimo, ya que el regalar huevos - que simbolizan vida y fertilidad para quien lo recibe - era una práctica de la época de los faraones en Egipto, así como de los reyes de Persia. Desde entonces cada año, amigos y familiares se obsequian los coloridos huevos cocidos o de chocolate que actualmente gozan de mayor popularidad sobre todo entre los niños. Sin embargo, el extravagante gusto de la familia imperial rusa por decorar los huevos de Pascua que se regalaban, hizo de esta tradición un arte valorado y resguardado hasta nuestros días. Todo empezó en 1885 cuando el zar Alejandro III decidió regalar un huevo de Pascua a su esposa, la emperatriz María Fiódorovna Romanova. Pero en este caso resulta evidente que cuando la realeza hace obsequios a los integrantes de su estirpe, el lujo es imprescindible. El huevo que también se cree fue un regalo por los 20 años de compromiso de la pareja, constaba de varias capas, la primera era un “cascarón” de oro esmaltado con pintura blanca, en su interior resguardaba una yema de oro, que al abrirla revelaba una gallina también de oro pintada a mano con diversos colores, misma que en su interior escondía un anillo del que colgaba una piedra de rubí en forma de huevo.Desde ese año y hasta 1916 los huevos de Pascua con detalles distinguidos se siguieron obsequiando entre los integrantes de la dinastía Romanov. El diseño de estos obsequios, que están valuados en varios millones de euros, fue obra del reconocido joyero ruso Carl Fabergé. Para elaborar los huevos, era necesario empezar a diseñarlos desde un año antes o más “involucrando a un equipo de artesanos altamente calificados, quienes trabajaban bajo mucho secretismo”. El objetivo de Fabergé era sorprender a la familia imperial cada año con sus creaciones en las que llegó a incluir los retratos miniatura de los Romanov. Luego de la muerte de Alejandro III, su hijo Nicolás II continuó con la tradición y cada año obsequiaba un huevo a su esposa, Alejandra Fiódorovna, y otro a su madre. El huevo más costoso de esta colección fue diseñado en 1913 y es conocido como Huevo de Invierno, tallado en una piedra preciosa conocida como Cristal de Roca y adornado con diamantes que formaban figuras de copos de nieve, colocado en una base de cristal y en su interior guardaba una cesta de flores blancas elaboradas con oro y cuarzo blanco. Este huevo se vendió en el 2002 en la casa de subastas Christie’s, en Nueva York, por un precio que alcanzó los 9.6 millones de dólares. Durante 1904 y 1905 se suspendió la elaboración de los huevos debido a la inestabilidad política que se desató durante la Guerra Ruso-Japonesa, y en 1916 la producción se detuvo totalmente cuando la Revolución Rusa que acabo con la dinastía Romanov, pero también con la Casa joyera Fabergé. No obstante, los huevos han sido valorados y resguardados hasta nuestros días, aunque sólo se sabe el paradero de 42 de los 50 existentes. El dictador comunista Iósif Stalin contribuyó a su desaparición, ya que en un intento de recaudar fondos ordenó vender 14 de ellos, algunos de los cuales fueron a parar a los EE UU. El primero (1885) y el último (1916) de los famosos huevos se encuentran en el lujoso palacio de Shuválov de San Petersburgo, destacado por acoger los bailes más frecuentados por la aristocracia zarista a principios del siglo XIX. Ese fue el lugar elegido para la apertura en el 2013, del Museo Fabergé, que alberga nueve huevos imperiales, que fueron encargados personalmente por Alejandro III o su hijo, Nicolás II, cuando estaban en el trono. Esos huevos fueron adquiridos por el multimillonario ruso Víctor Vekselberg, que se los compró en 2004 a la familia estadounidense Forbes. “La colección tiene un valor incalculable. Su significado para la historia rusa es enorme”, dijo Vekselberg al adquirirlos. El resto de huevos se encuentran en la Armería del Kremlin, un imponente edificio situado dentro del recinto amurallado moscovita. Entre ellos figura el Memoria de Azov, que acoge el buque en el que Nicolás II y su hermano Jorge viajaron al Lejano Oriente antes de que el primero asumiera el trono. Está hecho a partir de jaspe y heliotropo, e incluye como adornos un rubí y dos diamantes. El Bouquet de Lilas, el más alto de la colección, con 270 milímetros, y El Kremlin, que consiste en un huevo sostenido por las murallas y torres de la legendaria fortaleza moscovita, son de los pocos huevos que nunca abandonaron territorio ruso. Otros huevos se conservan tanto en el Hermitage de San Petersburgo, como en colecciones privadas del Reino Indo, EE.UU. y Suiza. Cénit y ocaso de la monarquía rusa, lo que empezó siendo un encargo de Alejandro III para su esposa, el huevo de Febergé acabó siendo una tradición admirada en todo el mundo.

viernes, 26 de marzo de 2021

LA BASILICA DE LA AGONIA: Un testimonio indisoluble de la verdad

Conocida también como Iglesia de Todas las Naciones, en su interior se conserva una parte de la roca identificada con el lugar donde Jesús rezaba en el huerto la noche en que fue apresado por los judíos debido a una traición de Judas Iscariote. No cabe duda que este sea el lugar donde ocurrió tal acontecimiento, ya que se identifica plenamente con el que aparece descrito en los Evangelios. La actual Basílica es obra de Antonio Barluzzi. Su construcción se levanta sobre dos santuarios anteriores: una capilla bizantina del siglo IV que fue derruida por la acción de un terremoto, y sobre una capilla del siglo XII. La Iglesia consta de un único edificio dividido en tres naves que corren paralelas separadas por dos filas de columnas y cubiertas por seis cúpulas dedicadas a las naciones que intervinieron en su construcción, entre ellas Argentina, Italia, Bélgica, Francia, EE.UU., Canadá, España, Alemania y el Reino Unido. Mientras los mosaicos que lucen en el ábside fueron donados por Irlanda, Hungría y Polonia, en tanto la corona de hierro forjado que rodea la Roca de la Agonía fue un regalo de Australia. El templo fue construido en piedra rosa de Belén y Lifta, procedente de las canteras de Jerusalén. La fachada de ingreso al templo de estilo nerpbizantino, está sostenida por columnas coronadas por las estatuas de los cuatro evangelistas y el tímpano decorado con un fresco que representa al Padre, al Hijo y al sufrimiento. Los ventanales con forma de arcos están recubiertos en su interior por paneles de alabastro azulado-purpurino que transmiten esa sensación de agonía a la iglesia, a través de colores como el violeta, el azul y el dorado que representan la agonía y el cielo nocturno estrellado. La iluminación interior proviene de los candelabros por lo que es tenue y lúgubre. La mesa del altar es en forma de cáliz que simboliza las palabras que de la boca de Jesús salieron en este preciso lugar: “Padre aparta de mi este cáliz de amargura, pero si esto no es posible que se cumpla tu voluntad”. Justo delante del altar encontramos la Roca de la Agonía rodeada por una hermosa corona de espinas, de 30 cm de altura, hecha en hierro forjado por el artista Alberto Gerardi, sobre la que los peregrinos de todo el mundo, desde tiempos remotos, se arrodillan para acariciarla y orar como lo hiciera Jesús aquella noche de jueves santo entre lágrimas y sudor que se convirtieron en sangre que fue derramada en esta misma roca, tal y como se muestra en el hermoso mosaico que preside el ábside central sobre el altar, obra del maestro Pedro D’Archiadi. En los ábsides laterales se ven representadas las escenas de la traición de Judas y a los apóstoles coronados que le acompañaban obra de Mario Barberis. La basílica se encuentra regida por la Custodia de Tierra Santa de la Orden Franciscana, que en un gesto de ecumenismo, también permite a la comunidad anglicana utilizar un altar en el huerto de Getsemaní para celebrar sus servicios de Jueves Santo. Cabe destacar que el nombre de Getsemaní proviene de la forma griega del vocablo gat shmanim (prensa de aceite). Los olivos del huerto contiguo son muy antiguos, pero resulta difícil establecer su edad ya que renuevan tanto sus troncos como sus raíces, por lo que un árbol de aspecto juvenil puede tener raíces muy antiguas. Por cierto, en diciembre del 2020 se produjo un incendio en el interior de la iglesia, provocado por un terrorista judío que prendió fuego a las bancas de la entrada, sin que afortunadamente se produjeran muchos daños. Al respecto, la Custodia de Tierra Santa condenó el ataque incendiario contra la iglesia, que es un lugar sagrado cristiano y exigió al régimen sionista que ocupa Palestina, mayor protección y castigo para los extremistas que con la complicidad del gobierno, atacan iglesias cristianas y mezquitas musulmanas con regularidad. Debido a lo que representa para nosotros, es necesario salvaguardarlo de la barbarie a toda costa.

viernes, 19 de marzo de 2021

VERCINGÉTORIX: El encarnizado enemigo de César

Como sabéis, la Galia estaba habitada por cientos de pueblos celtas independientes entre sí. Eran tribus valerosas, pero desorganizadas y la superioridad táctica de las legiones romanas se puso de manifiesto en las guerras emprendidas contra ellos. Las tropas de Julio César , disciplinadas y adiestradas, vencerían sin gran dificultad a aquellas huestes de bárbaros. No obstante, su ventaja decisiva radicaba en la división de los galos. De esta manera, poco a poco, combinando trampas, sobornos, traiciones, combates y una fulgurante rapidez de movimientos, César fue haciéndose dueño de toda la Galia. El dominio sobre los galos era frágil. Los romanos, con las requisas y las recaudaciones de impuestos, pasaron a ser vistos como opresores, lo que avivó la llama de la revuelta. Los alzamientos eran aplastados sin demasiados problemas, hasta que el año 52 a.C. estalló otra rebelión de grandes proporciones. Por primera vez un jefe galo del centro consiguió solucionar el grave problema de desunión que tenían los galos. Su nombre era Vercingétorix, cuyo nombre quiere decir “Rey supremo de los cingetos”, y era el líder del pueblo de los arvernos. Considerado un bandido por Roma, su padre se había opuesto al avance de Roma y fue ejecutado por César. Pero al parecer Vercingétorix pasó a colaborar con el invasor, probablemente para aprender las tácticas romanas y conseguir el respaldo para sus aspiraciones monárquicas. Al no lograr el apoyo de César, traiciono a su amo y se rebeló. Sin embargo, sabía que solo podía triunfar con la unidad de los galos. Ese sentimiento pudo conseguirlo apelando a los druidas, cuyas prácticas mágico-religiosas eran respetadas por todas las tribus y conformaban, por así decirlo, su seña de identidad y de unidad más clara. Vercingétorix, además, conocía bien a los romanos, por lo que siempre rehusó el choque abierto en el campo de batalla y practicó la guerra de guerrillas y de tierra quemada para dejar sin suministros a su enemigo. Esta estrategia dio resultado, y César se estrelló contra los galos en las murallas de Gergovia. Tuvo que retirarse, lo que hizo que otras tribus se sumasen a la rebelión. Vercingétorix se convirtió entonces en una verdadera amenaza al domino romano. Y, para colmo, la rebelión se había propagado especialmente por el centro, pillando divididas a las fuerzas romanas entre el norte, donde estaba el núcleo principal, y el sur, con César. En ese momento surgió otra vez la audacia de Julio César. Se vio obligado con sus mermadas fuerzas a realizar duras y rápidas marchas, de día y de noche, para atravesar las líneas enemigas y unirse al grueso de sus tropas. Fue esta rapidez la clave de su victoria, ya que consiguió batir por separado a distintas tribus e impedir que se uniesen al caudillo rebelde. No obstante, la rebelión seguía viva, y tuvo que recurrir de nuevo a la osadía. En lugar de retroceder para reagruparse, atacó con determinación al corazón del territorio. El jefe galo, confiando en sus numerosas fuerzas, cometió el error de presentarle batalla en campo abierto, con lo que fue parcialmente derrotado. Acto seguido el romano le persiguió y sitió su capital, Alesia. Vercingétorix se dispuso a resistir tras sus defensas esperando a los miles de galos que habían de venir en su ayuda. Esto obligó a César a establecer una costosa y complicada obra de sitio. Construyó una empalizada, fosos que inundó con agua y torres para rendir la ciudad por hambre. Pero, al mismo tiempo, se vio obligado a levantar otras barreras aún más importantes para detener los ataques que llegarían pronto desde fuera. En total, creó unos 40 kilómetros de murallas y parapetos en dos líneas de defensa, instalando a sus legiones en el espacio comprendido entre ambas, de unos 200 metros de ancho de promedio. Fue un prodigio de obra de ingeniería - en la que los romanos eran maestros -que les permitió resistir las ofensivas de los galos. Durante una semana combatió con sus hombres, espada en mano, a los enemigos que atacaron desde todos los frentes posibles. En aquella lengua de terreno resistieron tenazmente 60.000 soldados (12 legiones y tropas auxiliares) repartidos en 23 campamentos. La situación llegó a ser desesperada para César, pero la falta de liderazgo entre las fuerzas galas de socorro y su desorganización hizo que los ataques comenzasen a flaquear. Finalmente, en un acto de desesperación en la cual imploro clemencia para su pueblo, Vercingétorix salió solo de la ciudad, a caballo, con sus mejores galas y armas. Se presentó ante César y, tras arrojar su espada, se arrodilló ante él. De inmediato fue cargado de cadenas, encerrado en una jaula y paseado por toda la Galia. Alesia no fue arrasada, pero todos sus habitantes pasaron a ser esclavos propiedad de los legionarios. La represión que se aplicó a los rebeldes, en especial a los druidas, fue brutal. La Galia estaba pacificada. Julio César había arrasado el país, provocando centenares de miles de muertos, pero había ganado para Roma más de medio millón de kilómetros cuadrados, medio millón de esclavos, toneladas de alimentos y un tributo de más 40 millones de sextercios, aparte de un enorme botín fruto de los saqueos. César regresó a Roma con una enorme fortuna personal y, sobre todo, un gran prestigio militar. Lo acompañó Vercingétorix convertido en esclavo, quien sería recluido durante varios años en la cárcel hasta su muerte. El que fuera rey de los cingetos murió tras un magnífico desfile de la victoria celebrado en el año 46 a. C. en el que fue paseado con cadenas y exhibido como trofeo, para luego ser estrangulado y su cadáver arrojado al Tiber. Todo acabo para el.

viernes, 12 de marzo de 2021

LOS CRISTIANOS DE ORIENTE: Una minoría en peligro de extinción

A raíz de la reciente visita del Papa Francisco I a Irak, toca referirnos en esta oportunidad al terrible drama que viven a diario las minorías religiosas en dicho país árabe, destruido por la criminal invasión estadounidense en el 2003 - para derrocar al Presidente Saddam Hussein y apoderarse de sus inmensos recursos de gas y petróleo - con el pretexto que poseía “armas de destrucción masiva” algo que se demostró hasta la saciedad que jamás existieron, pero el daño ya estaba hecho. Desde entonces, surgieron en el lugar sangrientos grupos terroristas como ISIS (financiados tanto por EE.UU. como por Arabia Saudita y entrenados por la Mossad israelí, para “justificar” la presencia de los estadounidenses en esa estratégica zona del planeta) quienes cometieron toda clase de atrocidades contra la población civil, ensañándose especialmente con las minorías cristianas de oriente. Como sabéis, en dichos lugares, el mundo cristiano no presenta el espectáculo de alianzas sistemáticas de las jerarquías con el poder político como en occidente. Con excepción del paréntesis de la era bizantina, los cristianos de oriente, reunidos en el hogar común de iglesias discretas, han vivido una vida reservada, subyugados y a menudo hostilizados por el Islam, cuyas acciones criminales en contra de dichas minorías, amenazan con la extinción de los cristianos más antiguos del mundo. A lo largo de los dos mil años, allí en el Medio Oriente, de donde es originario el cristianismo, han vivido comunidades de esa fe, primero como una secta, algunas encumbradas una vez a nivel imperial, y la mayor parte del tiempo sobreviviendo los avatares de una historia convulsionada debido a la amenaza que siempre han representado los musulmanes para el mundo. En lugares bíblicos, como Nínive, los cristianos se asentaron desde tiempos inmemoriales y conocieron de primera mano la peste judía - aborrecidos y estigmatizados por haber sido los asesinos de Cristo - y luego presenciaron la irrupción del Islam. Si los judíos han sido perseguidos desde entonces con justa razón, los musulmanes son otros enemigos a vencer. De esta manera, cristianos asirios de oriente, católicos caldeos, sirios católicos y ortodoxos griegos, cristianos armenios de diferentes denominaciones, y protestantes herederos de tradiciones europeas, forman hoy todavía una comunidad cristiana asentada en diferentes lugares de Irak, afectada por el proceso violento de destrucción física y anímica desatado con motivo de la monstruosa e injustificada agresión por parte de los EE.UU. contra Irak. En medio de ese clima, que obligó a cada quién a luchar por su supervivencia, la comunidad cristiana se ha visto diezmada y sus ilusiones de vivir en el país se vieron amenazadas no solamente por la hostilidad de los terroristas de ISIS, sino también al estar en medio de las sangrientas disputas entre chiitas y sunnitas, que divide a fondo al mundo musulmán. Cuando Antonis Tritzis era alcalde de Atenas viajó a Bagdad para fortalecer una asociación de capitales vigentes desde de la antigüedad y se encontró con representantes de la Iglesia Ortodoxa Griega de Irak que denunciaron el peligro histórico de una intervención occidental que ignoraba las buenas relaciones y el trato amable que recibían de parte de Saddam Hussein, cuyo principal ministro, el cristiano caldeo Tarek Aziz, era nada menos que canciller y vocero internacional de su gobierno, una realidad ignorada por la propaganda occidental. La misma que tiempo después volvió a atacar, con el argumento falaz de que el líder iraquí “tenía armas de destrucción masiva” cuya existencia nadie ha podido probar, aún luego de haber invadido y arrasado el país. Así como la invasión estadounidense destruyó las ciudades iraquíes -especialmente Bagdad - así numerosos monumentos y tesoros arqueológicos que eran patrimonio de la humanidad, la bestia sionista de ISIS inicio una guerra de exterminio de las minorías cristianas, acusándolas de estar al servicio de los “cruzados” destruyendo sus templos y monasterios, obligándolos al éxodo forzoso para salvar sus vidas, dejando atrás sus territorios ancestrales, y que luego de haber sido millón y medio de feligreses en Irak, ahora no pasarían de doscientos mil. El resto pereció asesinado a manos de esos criminales. Si bien esas bestias sionistas de ISIS fueron exterminadas en Siria por los rusos quienes bajo toneladas de bombas literalmente aplastaron su ilusorio “califato”, aun persisten en Irak, donde aterrorizan a las minorías cristianas. Es en ese contexto que con motivo de la visita del Papa a Irak, el mundo puede ver ahora con mayor distancia en el tiempo, gracias a la publicitada presencia del jefe de la iglesia católica, las consecuencias de decisiones criminales de los EE.UU. cargadas de odio, mentiras e ignorancia y con uso indiscriminado de la fuerza, terminaron por destruir un país que hoy es ingobernable. Decisiones que han quedado en la más completa impunidad, mas no en la de la memoria histórica de los pueblos. Con el daño adicional de haber creado a grupos criminales sionistas, los cuales con sus salvajes acciones de “limpieza” de cristianos y yazidies (estos últimos considerados heréticos por el Islam, y de quienes ya nos ocupamos en una anterior ocasión) completan un cuadro de desencuentro del cual será muy difícil salir.
actualidad cultural
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