SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 2 de octubre de 2026

LA CONQUISTA NORMANDA DE INGLATERRA: La usurpación del Poder

La Conquista Normanda de Inglaterra, liderada por el usurpador Guillermo de Normandia,apodado “el Conquistador” se llevó a cabo entre 1066 y 1071 cambio sin lugar a dudas, el giro de la historia de la isla. Esta condujo a la sustitución de la nobleza anglosajona, ya que Guillermo repartió las tierras a sus compatriotas normandos. Su coronación ocurrió el día de Navidad y le tomaría cinco años tener por completo el control del país, haciendo frente a diversas invasiones y rebeliones, pero una vez que pudo derrotarlos, registró profundos cambios en todas las áreas de la sociedad. Estos incluyeron: la reestructuración de la Iglesia, nuevas técnicas militares, el desarrollo del idioma inglés, la expansión de feudalismo y un gran contacto con Europa continental, en especial con Francia. Cuando empezó la invasión normanda en 1066, el rey de Inglaterra era Harold II, antes llamado Harold de Godwinson, Conde de Wessex, quien casi no tuvo tiempo de reinar, quien fue coronado el 6 de enero de 1066 y pronto vería que el trono era el más peleado en la época medieval. Tuvo que enfrentarse a dos usurpadores que consideraban tener el derecho a la corona de Inglaterra, y los dos eran ambiciosos y sin escrúpulos. Guillermo, Duque de Normandía, justificaba su reclamo a la corona inglesa debido al parentesco que tenía con el antecesor de Harold II, Eduardo el Confesor quien era pariente lejano del Conde Ricardo I de Normandía (abuelo de Eduardo el Confesor y bisabuelo de Guillermo). También, reclamaba que Eduardo el Confesor quien no tuvo hijos propios, alguna vez le prometió a Guillermo que él sería su sucesor. Sin embargo, resultó que, en su lecho de muerte, Eduardo escogió al anglosajón Harold como su heredero legal, miembro de la poderosa familia Godwine y, por consiguiente, el comandante militar más importante en Inglaterra. También, los normandos reclamaban que Harold estuvo en Normandía en 1064 y que había sido capturado por el Conde Guy de Ponthieu, según la versión normanda, cuando Guillermo se enteró, ordenó se la entrega el prisionero (pasaje escenificado en el Tapiz de Bayeux (que por cierto, por primera vez en casi mil años, abandono Francia para ser expuesto en el Museo Británico de Londres hasta el 11 de julio del 2027), la condición para que Harold fuera liberado, era que debía hacer juramento como vasallo de Guillermo y preparar el camino para la invasión, pero ello no ocurrió. Por lo tanto, Guillermo se sintió engañado y preparó un poderoso ejército a gran escala para hacer respetar su reclamo al trono e invadir Inglaterra. En el verano de 1066 Guillermo dispuso de una fuerza naval muy numerosa, Harold II sabía muy bien a lo que se enfrentaba y organizó su ejército para esperar la llegada de la amenaza normanda. Pero para su desgracia, el tiempo pasó sin que los invasores llegaran y se vio forzado a retirar sus tropas. Peor aún, un tercer pretendiente al trono inglés escogió este momento para sumarse al complicado drama político. Se trataba de Harald Hardrada, rey de Noruega, quien tenía dos puntos dudosos para su reclamo: primero, creía ser el legítimo soberano de Dinamarca, un reino que había reclamado por mucho tiempo el dominio de gran parte de Inglaterra y en segundo lugar, su antecesor Sweyn (Swein) rey de Noruega fue hijo ilegítimo de Aelfgifu, esposa del rey Cnut (alias Canuto), rey de Inglaterra desde 1016 hasta 1035. Igual que Guillermo, Hardrada se preparó e insistió en su reclamo por medio de la fuerza, así que reunió una flota la cual zarpó hacia Inglaterra en septiembre 1066. Para Harold II el 1066 sería un año lleno de incidentes ya que enfrentó una situación irrealizable; dos invasiones en lados opuestos del reino al mismo tiempo. La incursión de Hardrada tuvo éxito al principio en la Batalla de Fulford cerca de York el 20 de septiembre, debido a que el ejército anglosajón estaba dirigido por dos inexpertos condes ingleses. Entonces, Harold II marchó con una segunda tropa hacia el norte y a los cinco días, tuvo una victoria decisiva en la batalla del Puente de Stamford, también cerca de York, en la cual Hardrada pereció junto con Tostig, el hermano traidor de Harold II. Pero no tuvo tiempo de celebrar su victoria, ya que, a los pocos días, el 28 de septiembre Guillermo junto con su fuerza naval invasora desembarcó en Pevensey, Sussex en el sur de Inglaterra. Harold II no tuvo otra opción más que regresar precipitadamente al sur y combatir por segunda ocasión, la velocidad era primordial, ya que los normandos habían empezado a hacer algunas incursiones en el sudeste de Inglaterra. Harold II llegó a Londres el 6 de octubre y reunió todos los hombres que pudo; una mezcla del ejército que combatió en el Puente de Stamford y reclutas poco entrenados (fyrd) y menos capacitados de los condados locales rurales. Ambos bandos, posiblemente, compuestos por 5000 hombres cada uno, se enfrentaron en Hastings el 14 de octubre. La fuerza anglosajona se componía, en su mayoría por infantería, además, de una elite de guardaespaldas del rey (huscarls) quienes vestían cota de malla y empuñaban grandes hachas. Por el contrario, los normandos y sus aliados franceses tenían un número importante de arqueros, una unidad de ballesteros probablemente, y cuando menos una caballería de 1.000 hombres. Al inicio de la batalla, cuando Harold II se instaló en la cima de una pequeña colina conocida como 'cabeza de martillo', los ingleses resistieron bien los primeros ataques normandos gracias a su estrategia de protegerse mutuamente con sus escudos. Sin embargo, cuando los indisciplinados anglosajones abandonaron la seguridad de la 'muralla de escudos' para perseguir (quizá fingida) la retirada de la caballería normanda, la batalla giro a favor de Guillermo. Finalmente, la caballería tuvo éxito al romper la formación de 'muralla de escudos' de los anglosajones, en la cual, Harold II y sus dos hermanos murieron en la batalla, por lo que la victoria para Guillermo estaba asegurada. Según los relatos, el rey inglés fue derribado por una flecha que le atravesó el ojo, y su cabeza quedó destrozada al caer al suelo. Fue una gran victoria para Guillermo quien ordenó que sus hombres descansaran y luego se preparó para continuar su invasión, sometiendo el sudeste de Inglaterra y así tomar Londres. Se trataba de una de las prioridades de Guillermo, pero la urbe estaba protegida por el río Támesis por el sur, además, en el único punto por donde se podía cruzar el río había un puente fortificado muy bien defendido. Por consiguiente, el duque normando decidió que su ataque no sería tan directo. De hecho, Guillermo realizó una vuelta gigantesca alrededor del sudeste de Inglaterra y en noviembre 1066 finalmente, estaba en posición de cortar los caminos que conducían a Londres, atacando la ciudad por el norte. Durante el camino llegaron refuerzos desde Normandía, Guillermo tomó pueblos y fortificaciones importantes como Romney, Dover, Winchester y Canterbury. El éxito de Guillermo en otras partes, y en todo caso, a la falta de armamento de los defensores tras la Batalla de Hastings, testificada por los nobles anglosajones que quedaron y por su figura decorativa; el noble Edgar Ætheling bisnieto de Eduardo el Confesor (reinado 1042-1066), quienes entregaron la ciudad y el reino sin necesidad de pelear. El victorioso duque normando fue coronado como Guillermo I de Inglaterra, el día de Navidad en 1066 en la Abadía de Westminster, y así terminaron los 500 años de gobernantes anglosajones. Por todos lados se construyeron castillos con una torre en el centro y muralla de madera alrededor, además, caballeros normandos asumieron el control a través de los territorios conquistados. A continuación, Guillermo se concentró en el norte de Inglaterra para someter a los persistentes anglosajones amotinados allí, entre los cuales estaban Eadwine, conde de Mercia y Morcar y el conde Northumbria. En el verano de 1067, la primera de muchas amenazas apareció en el horizonte. La primera invasión llegó de alguien inusual, Eustaquio de Boulogne, antiguo aliado de Guillermo que atacó Dover con una flota desde el norte de Francia. Luego de haber rechazado este ataque, otra amenaza llegó de Exeter donde una rebelión aún más grande estalló principalmente motivada por la nueva imposición de impuestos por parte de Guillermo. El rey marcho personalmente y sitió la ciudad por 18 días hasta que en enero de 1068 se rindieron. Guillermo se sintió seguro e invitó a su esposa Matilde, quién llegó desde Normandía y fue coronada reina de Inglaterra el 11 de mayo en Westminster. Sin embargo, lejos de acabar, un nuevo peligro llegó con el nombre de Godwine, hijo de Harold II, quien estaba en auto exilio en Irlanda. Godwine reunió una flota de rebeldes y piratas y desembarcó en la costa occidental de Inglaterra, en Avonmouth, en el verano de 1068. Su objetivo era Bristol, pero la ciudad resistió y el condado local armó un ejército, el cual rechazó el ataque y forzaron a Godwine a regresar a Irlanda. De manera simultánea a este ataque fallido de Godwine, una rebelión estalló en York, la ciudad clave del norte. Guillermo respondió otra vez, con energía y marchó en dirección al lugar, arrasando cada levantamiento en villas y pueblos por los que pasaba, además, construyendo castillos entre los que destacan Warwick y Nottingham. Los sublevados en York se juntaron para apoyar a su líder Edgar Ætheling quien estaba beneficiándose tanto del refugio como del apoyo del rey de Escocia, Malcolm III (1058-1093) esposo de su hermana Margarita. Los rebeldes querían recuperar lo que habían perdido desde la Batalla de Hastings, y querían a Edgar como su rey. Afortunadamente para Guillermo, su ejército había sido tan despiadado durante la marcha hacia el norte que cuando los normandos llegaron a York, la ciudad decidió que era mejor rendirse. Guillermo construyó un castillo, una guarnición y tomó rehenes, todo esto para asegurarse de que la ciudad no olvidara quien era el rey “legítimo”, pero muchos lo veían como lo que era, un usurpador al trono. Como era de esperar, la paz no duro mucho, ya que, en enero de 1069, fuerzas rebeldes saquearon tanto Durham como York. De nuevo, Guillermo avanzó hacia el norte y derrotó a los sublevados en batalla. Guillermo no se durmió en sus laureles y a los pocos meses, enfrentó otra invasión extranjera, en esta ocasión, en la figura del rey Sweyn II de Dinamarca (1047-1076). Sweyn envió a su hermano Asbjorn y 300 barcos para atacar la costa noreste de Inglaterra y ver que podía saquear del agitado reino. En este lugar, guerreros vikingos se asociaron con los insurrectos anglosajones para arrasar York. Por tercera ocasión, Guillermo marchó al norte de la ciudad, pero cuando llegó ahí los rebeldes había escapado y los daneses había zarpado por el río Trent. A la antigua usanza, el rey les pagó a los vikingos para que se fueran a casa, y así dejar claro sus intenciones de gobernar Inglaterra completa. En el invierno de 1069-1070, Guillermo alentó su política (actualmente polémica), de 'hostigar al norte'. En ese tiempo, esta táctica de arrasar la tierra era bastante común entre los gobernantes que luchaban por conservar ciertos territorios, y eso involucraba quemar ganado, cosechas y equipo de labranza, así de este modo, ningún ejército rebelde en el futuro tendría apoyo en el norte. No hay duda que mucha gente murió en el proceso, y probablemente un gran número de inocentes, y como resultado hubo una gran hambruna por la devastación, pero para Guillermo esta drástica estrategia valió la pena ya que a partir de entonces la mitad del norte estaría asegurada para el reino. Desgraciadamente para Guillermo, ahora enfrentaba una última amenaza en el sur. El rey de Dinamarca Sweyn llegó a costas inglesas en 1070. Las fuerzas comandadas por su hermano el año anterior nunca dejaron Inglaterra como le habían prometido a Guillermo. Pero, el duro invierno y la hambruna había diezmaron sus miembros significativamente. De lo contrario, Sweyn hubiera planeado lanzar una invasión a Inglaterra a gran escala. En cambio, los daneses se unieron a los rebeldes anglosajones junto con el noble local Hereward el Exiliado de Anglia Oriental. Hereward había perdido las tierras familiares tras la conquista y él y sus aliados comunes saquearon y atacaron Peterborough en el verano de 1070 robando el monasterio local. Sorpresivamente, los daneses huyeron llevándose los tesoros y dejando a Hereward solo para enfrentar la cólera de Guillermo. A pesar del contratiempo, el líder de la guerrilla continúo con algo de éxito y poco a poco se le unieron más seguidores a través del país, incluyendo el Conde de Morcar. Guillermo se vio obligado a guiar su ejército en persona, luego de que varias expediciones pequeñas fallaron al penetrar en Anglia Oriental debido al terreno pantanoso. Astuto como siempre, en el verano de 1071, el rey se movilizó tanto por tierra como por mar y finalmente construyó un paso elevado que le permitió transportar equipo para sitiar y atacar la Abadía Ely, donde se escondían los rebeldes, quienes huyeron. De esta manera, Guillermo acabó con la última rebelión anglosajona que amenazaba su reino, En 1072 atacó Escocia para detener los atracos continuos en Northumbria, y cuando Malcolm III exigió paz, parte del trato fue la expulsión de Edgar Ætheling a Flandes. De esta manera, un nuevo capítulo de la historia inglesa estaba en marcha: los usurpadores llegaron para quedarse. La conquista normanda de Inglaterra trajo consecuencias radicales para los siglos venideros. Si bien ya estaba desarrollándose bajo los gobernantes anglosajones en un reino poderoso en Europa, la invasión normanda aceleró este proceso y convirtió a Inglaterra en un país dominante en las Islas Británicas y a partir de entonces, en uno de los principales participantes en los asuntos del continente en los siglos venideros.

viernes, 25 de septiembre de 2026

LA DESTRUCCIÓN DE TESOROS CULTURALES EN EL MUNDO: Un crimen sin castigo

Agosto fue un mes brutal para Gaza. Los ataques aéreos de los israelíes se intensificaron considerablemente. En medio de la destrucción y la pérdida de vidas, Gaza reportó daños en seis sitios protegidos por la UNESCO, reducidos a cenizas por el invasor sionista. Esto volvió a plantear la cuestión de por qué es tan difícil exigir responsabilidades a los autores de la destrucción de edificios y objetos con verdadero significado cultural. Bijan Rouhani, investigador principal del proyecto Arqueología en Peligro de Extinción en Oriente Medio y Norte de África, afirma que el marco legal puede ser sólido sobre el papel, pero en la práctica casi inevitablemente resulta insuficiente. “Ningún actor estatal ha sido jamás juzgado por este delito. El obstáculo ya no son las pruebas. Contamos con imágenes satelitales, teledetección y equipos de monitoreo. El obstáculo es la jurisdicción y la voluntad política”. Ante el crisol de conflictos que convulsionan al mundo, la pregunta de si es posible tomar medidas efectivas para detener el daño que se está causando o garantizar la rendición de cuentas cuando esto ocurre resulta cada vez más acuciante. El conflicto en Gaza es solo uno de los muchos ejemplos de guerras de los últimos años que han puesto de manifiesto, una vez más, el impacto desastroso de los conflictos en el patrimonio cultural. Tareq Abu Dayyeh vende artesanías, recuerdos y antigüedades en Gaza. La Gran Mezquita de Omari aparece en muchos de los artículos que vende. Representa la esencia misma de Gaza, reflejando su historia a través de las diversas transformaciones del edificio: desde antiguo templo pagano hasta una iglesia bizantina, pasando por mezquita del siglo VII, posteriormente catedral de los cruzados y, finalmente, de nuevo mezquita. La Gran Mezquita de Omari quedó prácticamente destruida en un ataque israelí en el 2023. Los sionistas afirmaron que el ataque “iba dirigido contra Hamás” lo cual no es cierto. Ahora Dayyeh dice que se le rompe el corazón cada vez que ve las ruinas. "Cuando tu pasado está destruido, no tienes presente". La guerra en Gaza se ha cobrado decenas de miles de vidas y se estima que 200.000 edificios han resultado dañados o destruidos por los bombardeos israelíes. Pero a pesar de la abrumadora cantidad de muertes y devastación, las pérdidas culturales son profundas. Este es un sentimiento expresado a lo largo de la historia por personas que han vivido en tiempos de guerra. En Sudán, Líbano, Yemen e Irán, la alarma se ha dado una y otra vez. Se ha informado que más de 100 sitios en Irán resultaron dañados durante la guerra aérea lanzada criminalmente por Estados Unidos e Israel en febrero. Entre ellos se encuentran el Palacio de Golestán, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en la capital, Teherán, y la Plaza Naqsh-e Jahan en Isfahán. Entretanto, la guerra civil en Sudán ha puesto aún más en peligro una de las maravillas antiguas del mundo: las pirámides de Meroe, construidas durante la floreciente civilización del Reino de Kush. La UNESCO, que designó a Meroe como Patrimonio de la Humanidad en el 2011, ha advertido que los combates han paralizado todos los trabajos de conservación, dejando las frágiles estructuras antiguas a merced de la erosión provocada por la arena y la vegetación que avanzan. En respuesta a la destrucción masiva de la Segunda Guerra Mundial, en 1954 se adoptó en La Haya el primer tratado internacional dedicado exclusivamente a la protección del patrimonio cultural durante los conflictos armados. Se aplica a monumentos y arquitectura, pero también a obras de arte y libros, y exige a los Estados que salvaguarden y respeten el patrimonio cultural y se abstengan de cualquier acción que pueda ponerlo en peligro. Desde la entrada en vigor del Convenio de La Haya, se han producido varias medidas adicionales para reforzar las medidas de protección del patrimonio cultural. Un segundo protocolo de la Convención, de 1999, establecía que ningún sitio que hubiera sido sometido a protección reforzada debido a su inmensa importancia cultural debía convertirse en objetivo militar, incluso si se estaba utilizando de tal manera que se hubiera convertido en un "objetivo militar", a menos que no existiera otra forma viable de poner fin a su uso de esa manera. Cuando se creó la Corte Penal Internacional en La Haya en el 2002, parte de su cometido era exigir responsabilidades por los ataques deliberados en tiempos de guerra contra edificios de valor religioso, artístico y educativo, así como contra monumentos históricos, que habían sido definidos como crímenes de guerra. Pero esta ha sido una tarea compleja y difícil. Hasta el momento, solo un caso ha sido llevado con éxito ante la CPI. Ahmad al-Faqi al-Mahdi, un líder militante yihadista de Malí, fue declarado culpable de dirigir los ataques que destruyeron mausoleos y una mezquita en Tombuctú. Fue condenado a nueve años de prisión. Rouhani afirma que, sin el pleno respaldo de las grandes potencias y un compromiso genuino con el derecho internacional y su aplicación, el mundo seguirá presenciando cómo se repite el mismo patrón devastador. “Para la mayoría de los gobiernos, el patrimonio es una preocupación secundaria, a menos que resulte útil para la propaganda”, afirma Rouhani. “El Convenio de La Haya exige a los Estados que incorporen la protección en sus normas militares y que respeten los bienes culturales tanto en el extranjero como en su propio territorio. Si se observa la magnitud de los daños en los conflictos recientes, resulta difícil concluir que estas obligaciones se tomen en serio” agrego. En conflictos que van desde Mali hasta Irán y Gaza, donde las escuelas y los hospitales son considerados objetivos militares legítimos por los combatientes, ¿qué probabilidades hay de que un museo o un montón de piedras antiguas, por muy cargadas de belleza, historia y memoria que estén, se salven? Una de las organizaciones internacionales que ha desempeñado un papel importante en la salvación de estos tesoros históricos en peligro es la Fundación Aliph, creada en Ginebra en el 2017 para proteger y restaurar el patrimonio cultural. Blue Shield International es otro grupo que opera en múltiples zonas de guerra, trabajando con las fuerzas armadas y los funcionarios locales de patrimonio cultural hasta tal punto que ha llegado a ser conocido como la ‘Cruz Roja de la cultura’. En febrero del 2015, el grupo terrorista ISIS (creado y financiado por los EE.UU. y entrenado por la Mossad israelí) destruyo estatuas y artefactos antiguos en Mosul, al norte de Irak, para dedicarse al saqueo de su patrimonio escrito. Los terroristas arrasaron las valiosas bibliotecas públicas de la ciudad. Incendiaron la Biblioteca Central y destruyeron o robaron miles de libros, muchos de ellos manuscritos raros que narraban la historia de la urbe. “No se trataba simplemente de libros o estanterías; representaban décadas de conocimiento e investigación y constituían una parte importante del patrimonio intelectual de la Universidad de Mosul y de la comunidad en general… En cuestión de días, todo desapareció”, afirma el Dr. Mohammed Jasim Mohammed al-Hamdani. La biblioteca principal de Mosul ha desempeñado un papel fundamental en su vida, hasta el punto de que ahora es su director. "Verla destruida fue como perder una parte de mí mismo. Mucha gente en la ciudad tenía una historia ligada a la Universidad de Mosul, por lo que la pérdida nos afectó profundamente. Por eso, cuando esa parte de Mosul fue liberada de las garras de ISIS por Rusia, jóvenes y ancianos corrieron a la biblioteca para salvar lo que pudieran" expreso. La otra cara de la moneda de que las comunidades tomen cartas en el asunto para proteger el patrimonio cultural es el saqueo de esos mismos lugares. Una vez más, este es un subproducto de la guerra que se remonta a los albores de la historia. Cunliffe afirma que comprender las razones del saqueo - que pueden variar de un lugar a otro - es un punto de partida necesario: “Eso podría, a su vez, derivar en mayores sanciones y procesamientos para que se tome en serio la amenaza”. Añade que es importante, en la medida de lo posible, transmitir a las comunidades locales que, al colaborar con esto, están vendiendo su propio patrimonio. En Irak y Siria, por ejemplo, tanto durante como luego de la ola de violencia de ISIS, el saqueo de objetos de valor incalculable se llevó a cabo a escala industrial. Por ejemplo, don la caída de Bagdad a manos de los EE.UU. en la guerra contra Irak, el Museo Nacional - el más grande y famoso del Medio Oriente - fue bárbaramente saqueado y despojado de sus tesoros por los invasores quienes sustrajeron todos los objetos de valor y enviaron clandestinamente a los EE.UU. Lo que no se pudieron llevar por su peso o tamaño, simplemente lo destruyeron. Una investigación que duró varios años por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos rastreó y localizó las rutas de contrabando y dio como resultado la devolución a Irak de miles de objetos saqueados, pero aquello es solo una pequeña parte de lo robado. En Europa y en otros lugares, se llevan a cabo regularmente operaciones policiales y aduaneras multinacionales coordinadas, en las que se incautan grandes cantidades de antigüedades robadas y se detiene a algunos de los traficantes. Pero el comercio sigue siendo muy lucrativo y la gran cantidad de conflictos ofrece cada vez más oportunidades. En Sudán, el museo nacional de Jartum fue despojado de sus tesoros en el 2023 cuando cayó bajo el control de una de las facciones en conflicto, las RSF, que cargaron las piezas en camiones y dejaron las salas de exposición vacías. Al igual que en otras zonas de conflicto, se ha brindado capacitación especializada a quienes participan en la recuperación de las antigüedades, con cierto éxito. Sin embargo, gran parte de la exposición del museo, que narraba la historia de la región a lo largo de miles de años, podría haber desaparecido para siempre. Cabe precisar que los retos que supone intentar limitar la magnitud de la destrucción y el saqueo del patrimonio cultural son enormes. A nivel internacional o estatal, existen regulaciones, pero ponerlas en práctica de manera oportuna ya es bastante difícil, y a menudo ni siquiera existe la voluntad de intentarlo. Las iniciativas locales respaldadas por organizaciones como Aliph y Blue Shield International pueden marcar la diferencia a pequeña escala. Pero si, como parece ser el caso ahora mismo, las probabilidades de que alguien afronte consecuencias por destruir un sitio patrimonial son prácticamente nulas, entonces no existe ningún elemento disuasorio real. “Lo que cambiaría la situación no son penas más severas”, afirma el Dr. Bijan Rouhani, “sino la posibilidad real de ser identificados: órdenes de arresto para los comandantes que autorizan estos ataques, enjuiciamientos en tribunales nacionales con jurisdicción universal y sanciones selectivas contra personas concretas. Estas medidas no requieren un nuevo tratado. Requieren que los Estados estén dispuestos a utilizar los instrumentos que ya tienen, tanto contra aliados como contra adversarios”. De todos los intentos recientes por borrar el pasado cultural plasmado en piedra, Palmira, en Siria, sigue destacando lo hecho por ISIS, que dinamitó varios templos y podría haber causado daños mucho mayores de no haber sido derrotado. Un hombre se convirtió en un símbolo de resistencia ante ellos. Durante 40 años, el arqueólogo Khaled al-Asaad fue el principal custodio de Palmira. Tenía ochenta y tantos años cuando ISIS atacó la antigua ciudad. Lo capturaron y lo torturaron para intentar averiguar dónde habían escondido sus artefactos más valiosos. Cuando se negó a decírselo, lo decapitaron en una plaza pública y colgaron su cadáver de un semáforo. Al-Asaad fue aclamado en todo el mundo como un heroico defensor de la cultura contra las fuerzas de la oscuridad. Fue condecorado con la Orden del Mérito Civil en Siria y, en Palmira, una escuela fue nombrada en su honor. Pero nada está exento de complicaciones políticas. Pasado unos años, tras la caída del régimen de Bashar Al-Assad en Siria y la llegada al poder de terroristas que reivindican a ISIS, su nombre ha sido eliminado de la escuela, y el peligro del saqueo de sus tesoros culturales -esta vez con el patrocinio del propio gobierno - es una tenebrosa realidad.

viernes, 18 de septiembre de 2026

FEDERICO EL GRANDE: Forjador del Estado prusiano

Federico II de Prusia (1712-1786), mejor conocido como Federico el Grande, fue uno de los gobernantes más significativos de la Europa del siglo XVIII. Al ser un vástago por línea directa de la Casa de los Hohenzollern, llegó al poder en 1740 a la edad de 28 años y en el transcurso de un reinado que duró 46 años transformó a Prusia en una de las potencias más importantes de Europa. Su carrera militar resistió dos conflictos mayores, la guerra de Sucesión austríaca (1740-1748) y la guerra de los Siete Años (1756-1763), e incluyó algunas de las batallas más significativas que el Ejército prusiano jamás libró. Sin embargo, Federico II no solo fue un militar, también se dedicó a la cultura, particularmente a lo relacionado con la música y la Ilustración. En los siglos que sucedieron su muerte en 1786, su legado ha sido sometido a varias revisiones y alternativamente se le considera como un autócrata, un general brillante y un monarca ilustrado. Federico nació el 24 de enero de 1712 en el Palacio de Berlín, en el reino de Prusia. En aquella época, Prusia no era la gran potencia que pronto llegaría a ser, sino que edra parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Era uno de los nueve hijos nacidos del matrimonio entre el rey Federico Guillermo I de Prusia (reinó del 1713 al 1740) y su esposa, Sofía Dorotea de Hannover. Durante los primeros años de su vida, Federico vivió con su madre y su hermana mayor, Guillermina, y recibió enseñanza por parte de tutores franceses; sus memorias juveniles fueron gratas, llenas de arte, música y esparcimiento. Luego, alrededor de los siete años de edad, a Federico lo alejaron de esta vida confortable y lo enviaron a un mundo alemán, austero y frío determinado por su padre. Conocido como el «Rey Soldado», Federico Guillermo I había transformado a Prusia en una sociedad centralizada, altamente militarista. El joven Federico estaba sujeto a un horario rígido y se esperaba que participara en actividades masculinas, tales como la caza, la equitación y el tiro. Durante la guerra de Sucesión polaca (1733-1735), Federico sirvió bajo el mando del distinguido general, el príncipe Eugenio de Savoya, de quien aprendió mucho sobre asuntos militares. En 1733, se casó debidamente con Isabel Cristina de Brunswick-Wolfenbüttel. Sin embargo, no tenía nada en común con su recién casada esposa y expresó su frustración con el matrimonio. Al cumplir las reglas de esta manera, mantuvo su posición como príncipe heredero, una decisión que pronto valdría la pena. El 31 de mayo de 1740, Federico Guillermo I murió y su hijo de 28 años de edad ascendió al trono como Federico II, rey de Prusia. Por entonces, Prusia era un Estado joven con mucho que probar. En 1740 tenía una base económica débil y consistía de varios territorios alejados unos de otros, esparcidos a través de Europa septentrional, lo que los hacía muy vulnerables. Sin embargo, estas debilidades eran compensadas al tener el cuarto ejército más grande de Europa; de hecho, la infantería prusiana, que había sido disciplinada y entrenada incesantemente por el padre de Federico, ya se consideraba como uno de los cuerpos con los mejores soldados del mundo. Federico reconoció que el ejército era un instrumento valioso para potenciar la posición de Prusia y pronto tendría la oportunidad de hacer uso de su poder. En octubre de 1740, la muerte del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico dejó a María Teresa de 23 años de edad en el trono austríaco. Esto causó controversia a través del imperio porque bajo la Ley Sálica prevaleciente, las mujeres no podían heredar. Federico se alió con los enemigos de María Teresa y rechazó su derecho a gobernar. Sin embargo, su verdadero objetivo era conquistar la provincia austríaca de Silesia, uno de los territorios más ricos y desarrollados en Europa central. Rápidamente movilizó a sus soldados a lo largo de la frontera silesiana y el 16 de diciembre de 1740 lanzó su invasión, lo que dio inicio al conflicto que se conocería como la guerra de Sucesión austríaca (1740-1748). Los austríacos no estaban preparados para la guerra relámpago de Federico y en cosa de semanas, los prusianos habían invadido Silesia. En la primavera siguiente, Federico se enfrentó al ejército austríaco en la batalla de Mollwitz (10 de abril de 1741), pero sus acciones no dieron ninguna indicación de que posteriormente sería considerado como un genio militar; de hecho, en medio de la batalla tuvo que escaparse del campo para evitar ser capturado. Solo ganó la batalla gracias a la bien disciplinada infantería prusiana, que más tarde sería elogiada por el estratega Carl von Clausewitz por haber logrado “un nivel de perfección en el uso de las armas de fuego que todavía no ha sido sobrepasado” (citado en Blanning, página 103). No obstante, la victoria prusiana en Mollwitz alarmó tanto a María Teresa que negoció rápidamente una tregua con el adversario, cediéndole la Baja Silesia. No estando satisfecho, Federico esperó su momento y reanudó la guerra en 1742, derrotando a otro ejército austríaco en la batalla de Chotusitz (17 de mayo de 1742). Nuevamente, los austríacos estuvieron obligados a buscar la paz y esta vez, le cedieron a Prusia toda la Silesia. Envalentonado por sus fáciles victorias pasadas, Federico sintió la tentación de librar una guerra contra Austria por tercera vez en 1744 e invadió Bohemia a instancias de Francia. Al principio, la campaña fue exitosa (el 16 de septiembre) tomando Praga luego de tres días de bombardeo. Pero esta vez, el rey prusiano había volado muy cerca del sol. El reino de Sajonia se sumó a la guerra al lado de Austria y a principios de octubre, Federico encontró que estaba siendo perseguido por un ejército austro-sajón. Con su propio ejército devastado por la disentería y la hambruna, Federico no estaba en condiciones de combatir y se retiró a Silesia, luego de que 36.000 de sus hombres hubiesen muerto por desgaste. Pasó los meses siguientes preparándose para la inevitable contraofensiva austríaca, que llegó en la primavera de 1745. Federico sorprendió al enemigo en su propio campo en la batalla de Hohenfriedberg (4 de junio de 1745), en la que ganó una victoria brillante y decisiva. Sacó el máximo provecho de esta victoria lanzando otra invasión en Bohemia y, nuevamente, ganándoles a los austríacos en la batalla de Soor (30 de septiembre de 1745). Por tercera vez hizo la paz con Austria mediante el Tratado de Dresde (Austria acordó mantener la conquista de Federico sobre Silesia, a cambio de que Federico reconociera a María Teresa como la legítima gobernante de Austria). Luego de la firma del tratado, Federico regresó triunfante a Berlín, donde fue aclamado por primera vez como “Federico el Grande”. A pesar de sus victorias impresionantes, Federico seguía sintiéndose inseguro en el escenario internacional. Estaba rodeado de enemigos (Austria estaba dispuesta a recuperar Silesia, mientras que el reino de Sajonia y Rusia estaban nerviosos por el poder creciente de Prusia). Temiendo que otra guerra sería inminente, Federico negoció una alianza con Gran Bretaña. Esto hizo que Francia firmara una alianza con Austria, un realineamiento mayor conocido como la “Revolución Diplomática”. Ahora, al haber recibido el apoyo británico, Federico se envalentonó para tomar la iniciativa. El 29 de agosto de 1756 invadió el reino de Sajonia y ocupó rápidamente Dresde, dando inicio a la guerra de los Siete Años (1756-1763) en Europa. Más tarde ese mismo año, los prusianos marcharon adentrándose en Bohemia y derrotando a los austríacos en la batalla de Lobositz (1 de octubre de 1756). Sin embargo, el ímpetu pronto quedó en nada. A pesar de haber ganado una victoria pírrica en la sangrienta batalla de Praga (6 de mayo de 1757), Federico fue puesto a prueba por un ejército austríaco luego de un mes en Kolín (18 de junio). Y al haber perdido alrededor de 14.000 hombres en la batalla, se vio forzado a poner fin a su invasión de Bohemia y a retirarse a Silesia. A finales de 1757, Federico recuperó algo de su magia, ganando victorias impresionantes contra el ejército franco-austríaco en la batalla de Rossbach (5 de noviembre) y contra los austríacos en la batalla de Leuthen (5 de diciembre), pero no fue capaz de obtener ningún tipo de alto al fuego por parte de María Teresa, que estaba determinada a seguir combatiendo hasta recuperar Silesia. En 1758, Federico trató de poner más presión sobre Austria invadiendo Moravia, pero se vio forzado a regresar rápidamente a Prusia cuando supo que un ejército ruso había avanzado a 100 millas (160 kilómetros) de Berlín. La batalla de Zorndorf que siguió (25 de agosto) dejó a decenas de miles de hombres muertos o heridos de cada lado, pero hizo tanto daño que forzó a los rusos a retirarse. Casi sin hacer una pausa, Federico marchó entonces dentro del reino de Sajonia, pero perdió rotundamente contra los austríacos en la batalla de Hochkirch (14 de octubre), ampliamente considerada como la peor derrota de su carrera. Al año siguiente, los prusianos fueron derrotados nuevamente en la batalla de Kunersdorf (12 de agosto de 1759) por un ejército austro-ruso. Casi la mitad del ejército de Federico estaba destruida y el propio rey prusiano casi perece cuando una bala se alojó en la tabaquera que llevaba en su bolsillo. Parecía que la vía hacia Berlín estaba totalmente abierta para los enemigos de Federico. No obstante, el avance austro-ruso se bloqueó, lo que le dio tiempo a Federico para reorganizar sus defensas. Los dos años siguientes resultaron en un impasse, cada lado tratando de tomar la delantera. Sin embargo, su suerte cambiaría en torno a 1762 con la muerte de uno de sus enemigos más acérrimos, la emperatriz Isabel de Rusia. Su sucesor, Pedro III, era un simpatizante de Prusia que admiraba sus fuerzas armadas e idolatraba a Federico. Pronto, el zar retiró a Rusia de la guerra, lo que debilitó profundamente la alianza antiprusiana. Al año siguiente, la guerra de los Siete Años terminó; las fronteras prebélicas se restauraron. Al haber defendido a Silesia con éxito frente a las abrumadoras adversidades, Federico mantuvo el estatus de Prusia como una gran potencia. Sin embargo, esto tuvo un precio devastador, ya que Prusia había perdido más de 180.000 soldados durante la guerra. Al haber pasado la primera mitad de su reinado estableciendo el dominio prusiano, la siguiente tarea de Federico fue la de mantener este nuevo estatus. Para este propósito, su mirada se dirigió hacia el Este, mirando con codicia los territorios de la mancomunidad de Polonia-Lituania, que recientemente había sido debilitada por mala gobernanza y dificultades económicas. En 1769, Federico envió a su hermano menor, el príncipe Enrique, a San Petersburgo para convencer a la nueva emperatriz rusa, Catalina II, de que se uniera a la partición de Polonia. Una vez que la zarina asintió, Federico le pidió amablemente a su vieja enemiga, María Teresa, que se uniera a la partición. La emperatriz austríaca estaba renuente, pero al final accedió. En 1772, Polonia se repartió oficialmente entre tres potencias. Federico recibió la provincia de Prusia del Oeste, alcanzando finalmente su objetivo a largo plazo de conectar sus territorios más alejados, con lo que reforzaba a Prusia dándole cohesión territorial. A pesar de esta alianza puntual con María Teresa, continuó oponiéndose a la dominación de los Habsburgo en Alemania. En 1778 hizo una demostración de fuerza en la breve guerra de Sucesión bávara, en la que se opuso a la interferencia del hijo de María Teresa, José II, en los asuntos de Bavaria. José II cedió antes de que la guerra pudiera escalar más allá de una escaramuza menor; con lo que una vez más afirmó el nuevo poder de Prusia en Europa central. Fue además un gran coleccionista de arte, patrocinando la construcción de varios edificios grandiosos en Berlín, incluidos la Ópera Estatal de Berlín y el Palacio del príncipe Enrique. Reinstaló la Academia de Ciencias de Berlín e invitó a algunos de los más ilustres eruditos de Europa para que estudiaran allí. Federico también contactó a algunos de los más importantes filósofos del Siglo de las Luces de su época. Por varios años, le ofreció refugio a Jean-Jacques Rousseau y por décadas mantuvo correspondencia con Voltaire. Hacia el final de su vida, Federico pasó la mayor parte de su tiempo aislado en su palacio estival de Sanssouci en Potsdam, acompañado principalmente de sus perros galgos italianos. Al estar constantemente enfermo, su salud se deterioró gradualmente hasta su muerte en la mañana del 17 de agosto de 1786, a la edad de 74 años. Al no tener hijos fue sucedido por su sobrino, Federico Guillermo II, que se suele considerar como un gobernante débil y menos capaz. El reinado de Federico fue muy significativo, cambiando el curso de la historia europea. Fortaleció la posición de Prusia en el escenario mundial mientras que simultáneamente debilitaba el poder de Austria y de la dinastía de los Habsburgo. La rivalidad austro-prusiana por el control de Alemania continuaría hasta la derrota final de Austria en 1866. De esta manera, “el viejo Fritz” - como se le conoció coloquialmente - se convirtió en el héroe y símbolo de la unidad alemana y fue loado por Adolf Hitler y el Partido Nazi, cuyo retrato además presidia el despacho del Fuhrer en la Cancillería. Hoy se le recuerda como un gobernante eficaz, quien hizo de su país una gran potencia digna de imitar.

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA GUERRA DE ISRAEL CONTRA EL CRISTIANISMO: Tierra Santa bajo asedio

“Esa primera noche estábamos tan asustados, paralizados por el miedo. Sinceramente, puedo decir que por primera vez tuve miedo de salir sola a la mañana siguiente. Es decir, nunca habíamos tenido miedo antes. Jamás.” Este es el testimonio de la hermana Elizaveta, de la Misión Eclesiástica Rusa en Jerusalén. En una entrevista exclusiva, describe los abusos y ataques que sufren las monjas de la misión en la Ciudad Santa. A finales de julio, la hermana Elizaveta y otras tres monjas de la misión regresaban de una vigilia nocturna cuando se dieron cuenta de que algo no andaba bien. “Terminamos la misa nocturna en la tumba del Señor. Salimos por la Puerta Nueva. Allí nos encontramos con unos policías, les sonreímos y ellos nos devolvieron la sonrisa”, cuenta la hermana Elizaveta, y añade: “Y, literalmente, a los 200 metros, en el cruce cerca de Notre Dame, empezamos a oír gritos groseros e insultos en hebreo”. Las monjas intentaron ignorar las provocaciones agresivas y continuaron caminando. Sin embargo, un semáforo en rojo les impidió cruzar la calle y el grupo las acorraló. La hermana Elizaveta cuenta que comenzaron a lanzarles piedras. “Las piedras empezaron a volar”, dice. “Me di cuenta de que las lanzaban con mucha fuerza. No era solo para asustar, sino que era un golpe devastador”. La hermana Elizaveta dice que algunas piedras las alcanzaron, incluyendo una que impactó a su compañera Antonia en el pecho. Está agradecida de que el ataque no les causara heridas graves. “Gracias a Dios que el ataque no fue mortal”. Ataques como este son cada vez más frecuentes en Israel, y la Ciudad Santa de Jerusalén parece ser un punto crítico. Un nuevo informe de la organización judía Centro de Datos sobre Libertad Religiosa (RFDC) revela que los incidentes contra cristianos casi se han duplicado en los últimos tres meses. Se registraron 83 incidentes anticristianos en el segundo trimestre del 2026, frente a los 44 del primer trimestre, sin que la policía intervenga y solo se limite a observar. Al respecto, la fundadora y directora de la organización es Yisca Harani, dijo que le preocupa el creciente número de incidentes anticristianos en Israel y afirma que lo que se está denunciando probablemente sea solo la punta del iceberg. “Ahora mismo todo está muy tenso y muy orientado hacia la supremacía judía, lamentablemente, debo decirlo”, afirma Yisca. “Hay una sensación, sobre todo en los últimos tres años, desde el ataque de Hamás contra Israel, de mucho nerviosismo que ha llevado a la gente a pensar en términos absolutos. O son los judíos, los israelíes, o los enemigos: el resto del mundo”. Yisca, que practica el judaísmo, cree que gran parte del problema radica en la falta de conocimiento sobre quiénes son los cristianos y en qué creen. “No hay educación sobre el cristianismo. El cristianismo solo se aprende a través de los traumas, los traumas inventados del pueblo judío por la propaganda sionista”, explica. “Con ese conocimiento, cuando una persona ve una cruz, y en ese ambiente de blanco y negro… donde todos quieren aniquilarnos”. Yisca señala que hay israelíes cristianos que sirven en las Fuerzas de Defensa de Israel y en la Policía israelí, y que afirman contribuir “a la seguridad del país” algo que no es cierto, ya que fomentan la agresión de los extremistas contra los cristianos. Por ello, está convencida que el actual régimen ultraderechista israelí del Criminal de Guerra Benjamín Netanyahu, está impulsando al país hacia la conversión en un estado con una mayor presencia judía. “A esto se suma un gobierno que impulsa la creación de un estado religioso muy apegado a la ley judía, y en los últimos años, este sueño se refleja en el deseo de reconstruir el templo judío destruido por los romanos el año 70 D.C. Por lo tanto, de volver a ser reedificado, creen que el país sería purificado de cualquiera que no sea, ya saben, un devoto del templo”, afirma. “Al menos la mitad de este país fue cautiva y esclavizada por esta enfermiza mentalidad” asevero. La RFDC cuenta con cientos de voluntarios que documentan incidentes en todo Israel, aunque se centran principalmente en la Ciudad Santa. Estos voluntarios suelen llevar cámaras corporales para documentar cualquier agresión. Sin embargo, incluso con estas pruebas, Yisca afirma que las autoridades simplemente ignoran el problema y que muchos de los delitos quedan impunes. “Que la policía cierre los expedientes que presento no significa que no pudieran atraparlos, sino que no están interesados en hacerlo, porque las autoridades superiores le dijeron a la policía: ‘No los molesten’”, afirmo. Yisca también deja claro que estos problemas son causados por un sector extremista, que cada vez va en aumento, de la sociedad israelí. “Puedo dar fe de que hay cientos y miles de personas que no escupen ni dicen palabrotas”. En abril, un ataque particularmente brutal contra una monja en la Ciudad Santa fue captado por cámaras de seguridad. En el video, un hombre con kipá y tzitzit (mantos rituales judíos) la ataca violentamente por la espalda. Inicialmente se aleja, pero luego regresa y la patea mientras ella está en el suelo, indefensa. El ataque provocó una protesta internacional e incluso motivó la respuesta de altos cargos políticos israelíes, quienes lo condenaron. El sospechoso fue arrestado posteriormente, aunque termino siendo liberado a los pocos días y la agresión quedo impune. Esta semana han surgido más grabaciones de vídeo que muestran a jóvenes judíos escupiendo y lanzando piedras hacia la entrada del Monasterio de Santiago, en el barrio armenio de la Ciudad Santa. La policía israelí afirma que seis personas - cinco menores y un adulto - han sido detenidas “como resultado de las investigaciones”, los cuales quedaran en nada, como es lógico suponer. Otros incidentes son más difíciles de calificar como específicamente anticristianos, aunque claramente se perpetran contra personas consideradas "no judías". El padre Makari, también de la Misión Eclesiástica Rusa en Jerusalén, declaró que se encontraba en un coche cuando incendiaron la carretera frente a ellos. “Pasábamos por Mea Shearim… y justo cuando estábamos parados en un semáforo, intentaron verter un líquido inflamable en la carretera frente a nosotros, al que luego prendieron fuego”, cuenta el padre Makari. Este incidente ocurrió en Shabat, el día santo judío, en una zona de Jerusalén donde se observan las religiones. Si bien el vehículo en el que viajaba el padre Makari tenía placas diplomáticas, no llevaba símbolos religiosos. El padre Makari explica que los ataques son frecuentes, pero que este fue un nuevo nivel de bajeza. “Normalmente, lanzan botellas contra el coche… piedras… pero nunca antes habían prendido fuego a algo, al lado de una gasolinera. Esto es algo nuevo”. Estos crecientes ataques contra la Misión Eclesiástica Rusa han sido planteados al embajador ruso en Israel, Anatoly Viktorov, quien afirmó que su oficina está tratando estos incidentes con la máxima seriedad. “Esta es una situación absolutamente inaceptable, ya que tiene un impacto psicológico negativo en los representantes del clero, pone en entredicho la paz y la armonía interreligiosas, el equilibrio y el statu quo en las relaciones interreligiosas y, en general, envía malas señales a los cristianos sobre la aparente inconveniencia de su presencia aquí en Tierra Santa”, afirma el embajador Viktorov. Ahora se ha reunido con altos mandos de la Policía israelí para expresarles su preocupación. Tras la reunión, el embajador Viktorov afirma que cree que las autoridades israelíes comprendieron la gravedad de la situación. “Piden a todos aquellos que hayan sufrido insultos o ataques de este tipo que lo denuncien inmediatamente a la policía utilizando los números de teléfono conocidos o a través del canal de Telegram de la policía”. El embajador Viktorov también declaró que los adolescentes que arrojaron piedras a la hermana Elizaveta y a los demás habían sido detenidos. Añadió que es necesario intensificar el trabajo con las personas que se han radicalizado. La hermana Elizaveta también cree que la educación es necesaria para detener la propagación del odio. Cuenta que ha presenciado varios casos en los que niños judíos pequeños le sonríen y sus familias intervienen. “Ha habido múltiples casos en los que los padres enseñan a sus hijos a odiar a los cristianos. La última vez que me encontré con una familia así, el padre iba con los niños, y estos me sonreían porque yo les sonreía”. Ella cuenta que el padre les explicó a los niños que no debían sonreírle. “Su expresión facial es de confusión al principio, luego de miedo y finalmente de enfado. Y este cambio de expresión me parece terrible. Porque este niño ya vivirá con la idea de que a los cristianos se les debe tratar así”, dice con tristeza. Netanyahu ha afirmado hipócritamente en repetidas ocasiones que su país “es un espacio seguro para que los cristianos practiquen su religión”, pero las cifras cuentan una historia diferente. Cristianos han declarado que sienten que están siendo expulsados de su tierra. Algunos temen caminar por las calles de la Ciudad Santa de Jerusalén con cualquier símbolo visible de su cristianismo. Si bien cada vez se registran más incidentes, como escupitajos o insultos, muchas víctimas aún tienen demasiado miedo para denunciar porque la policía no les hará ningún caso, y hasta llegan a responsabilizarlos por los ataques recibidos. “Es cosa de locos, pero aquí en Israel es lo habitual” puntualizo.

viernes, 4 de septiembre de 2026

INFRINGIENDO ABIERTAMENTE LA LEY: Donald Trump ya tiene su propia moneda de un dólar

En su segundo mandato, la imagen de Donald Trump ha aparecido en muchos lugares nuevos: pasaportes estadounidenses, pases para parques nacionales, pancartas de edificios gubernamentales y ahora, monedas oficiales. En efecto, a partir de esta semana, la Casa de la Moneda de Estados Unidos pone a la venta monedas conmemorativas de un dólar, de color dorado, con el rostro de Trump, en honor al 250 aniversario del país. La Casa de la Moneda aclara que aún no se han puesto en circulación, pero que pueden utilizarse como moneda de curso legal. "Tanto si colecciona dólares modernos, emisiones conmemorativas o monedas de hitos importantes, la moneda de 1 dólar del semiquincentenario representa un capítulo importante en la historia numismática de Estados Unidos", afirma su sitio web. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó el diseño a mediados de julio. En una cara aparece el águila calva del distintivo escudo estadounidense. En la otra, se ve un primer plano de Trump - vestido con traje, corbata y expresión seria - rodeado por la palabra "Liberty" y "1776-2026". Las monedas, acuñadas en Filadelfia, se pueden comprar en línea en dos formatos: un rollo de 25 por 61 dólares o una bolsa de 100 por 154 dólares. Esto equivale a un precio de 2,44 y 1,54 dólares por moneda, respectivamente. Ambas opciones se agotaron o quedaron en lista de espera apenas a dos horas de salir a la venta el miércoles, con un límite de dos por hogar y varios minutos de espera para acceder a la página web. "Es muy tierno, me dieron una moneda", dijo Trump a Fox News en julio. "Eso es muy inusual, por lo que entiendo". Solo se ha acuñado una moneda con el rostro del presidente en ejercicio una vez, hace exactamente un siglo. Y, según los expertos, es ilegal. "Actualmente, la ley prohíbe que en los billetes aparezca la imagen de cualquier persona - no solo del presidente - que esté viva", dijo Jeremy Paul, profesor y ex decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Northeastern, especializado en derecho constitucional. El Departamento del Tesoro argumenta que las monedas “no entran dentro de esta categoría”, citando una ley aprobada por el Congreso en 2020 que autoriza la creación de una moneda de edición especial del 250 aniversario. Ya sea que usted coleccione dólares modernos, emisiones conmemorativas o monedas de hitos importantes, la moneda de $1 del Semiquincentenario representa un capítulo importante en la historia numismática de los Estados Unidos. Paul afirma que la cuestión de la moneda podría llegar a los tribunales. En cualquier caso, considera que la ruptura con la tradición debería ser motivo de preocupación. "Independientemente de un análisis minucioso del lenguaje de estas leyes individuales, este plan que el presidente y el secretario Bessent han ideado es incompatible con los principios de nuestro país y politiza algo que no debería ser político", dijo. Desde finales del año pasado, se ha estado trabajando en una moneda de un dólar con la imagen de Trump, a pesar de la oposición de los legisladores demócratas, quienes presentaron un proyecto de ley para bloquearla. La Comisión Federal de Bellas Artes, integrada por personas designadas por el presidente, aprobó el diseño en marzo, aunque se trata de una versión diferente a la que compartieron los funcionarios del Tesoro en julio. Esta es una de las varias maneras en que esta administración busca dejar la huella de Trump en el dinero estadounidense. En marzo, el Departamento del Tesoro anunció que todos los billetes futuros llevarían la firma de Trump, otra primicia para un presidente en ejercicio. Sin embargo, Bessent confirmó este verano que su departamento ya no planea seguir adelante con los esfuerzos previos para incluir a Harriet Tubman en el billete de 20 dólares. Esta contradicción no pasó desapercibida para la representante Joyce Beatty, demócrata por Ohio, una de las varias legisladoras que criticaron la nueva moneda desde ambos partidos. “¿Pueden poner a Trump en una moneda de un dólar, pero no pueden cumplir una promesa de hace décadas de poner a Harriet Tubman en el billete de 20 dólares?”, tuiteó Beatty en julio. “Este Tesoro está financiando proyectos de vanidad presidencial”. Richard Painter, exasesor jurídico principal de ética de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush, afirmó que la práctica de colocar la imagen del jefe de Estado en las monedas ha estado asociada desde hace mucho tiempo con las monarquías y otras formas de regímenes autoritarios. George Washington se negó rotundamente por este motivo, y al menos dos leyes federales lo prohíben. "Una de las razones por las que el Congreso quiere prohibir esto es que no queremos que los presidentes actúen como reyes", dijo Painter a AP. "Y esta no es la única forma en que Donald Trump se ha comportado como uno de ellos, sino además no oculta su deseo de reelegirse el 2028 a pesar de estar prohibido por la Constitución" añadió. A mediados del siglo XIX, un funcionario del Tesoro llamado Spencer Clark insertó su propio retrato en un billete que el Congreso había destinado a honrar al difunto explorador William Clark (socio de Meriwether Lewis). Eso provocó indignación y la Enmienda Thayer de 1866. Aparece en el código estadounidense como: "Solo el retrato de una persona fallecida puede aparecer en la moneda y los valores de los Estados Unidos". "No queremos que símbolos neutrales como nuestro dinero sean partidistas, que reflejen preferencia por una persona u otra", explicó Paul. Bessent reconoció ese requisito al mostrar la moneda a Fox News en julio, pero argumentó que existe una laguna legal. "Durante el 150 aniversario se acuñó una moneda de Calvin Coolidge", dijo. "Así que podemos poner imágenes de personas vivas en una moneda". Coolidge fue el único presidente cuya imagen apareció en una moneda durante su vida, con motivo del sesquicentenario en 1926. Las celebraciones de ese año fueron calificadas como un fracaso rotundo. La demanda de la moneda de edición especial quedó muy por debajo de las expectativas: más de 859.000 ejemplares del millón producido fueron devueltos a la Casa de la Moneda y fundidos. "Independientemente de los precedentes que puedan existir, la ley ha evolucionado aún más desde entonces, orientándose a despolitizar la moneda", dijo Paul. La Ley de Monedas Presidenciales de 1 dólar del 2005, que autorizó una serie de monedas que conmemoran a presidentes anteriores, establece que un presidente solo puede ser elegible si ha fallecido hace al menos dos años. El programa de monedas presidenciales finalizó en el 2016, pero emitió su última moneda en el 2020 en honor a George H. W. Bush, a dos años de su muerte. También en el 2020, durante la primera administración de Trump, el Congreso aprobó una ley que autorizaba al secretario del Tesoro a emitir monedas de 1 dólar "con diseños emblemáticos del 25.º aniversario de los Estados Unidos durante el período de un año que comienza el 1 de enero del 2026". El Tesoro y la Casa de la Moneda afirman que la moneda de Trump “es legal” según esa ley. Es posible que se presenten recursos ante los tribunales, pero ambos abogados con los que habló AP en julio dijeron que podrían ser difíciles por razones de procedimiento. "Para llevar su caso a los tribunales, tiene que demostrar que sufrió daños", explicó Paul. "Y la pregunta es: ¿a quién perjudica el hecho de que Trump esté violando abiertamente esta ley?" Una persona ya lo intentó. En marzo, James Rickher, un abogado jubilado de Portland, Oregón, presentó una demanda para bloquear la moneda propuesta, argumentando que le perjudicaría directamente como coleccionista novato de monedas. En junio, un juez federal afirmó que Rickher "no había aportado pruebas suficientes para demostrar que era algo más que un 'espectador preocupado'" y denegó la solicitud sin abordar la cuestión jurídica subyacente. Painter plantea un escenario hipotético: un vendedor o un cliente podría negarse a aceptar la moneda como moneda de curso legal en una transacción, "y eso podría dar lugar a un litigio contra quien haya ofrecido la moneda". Las monedas conmemorativas, como esta con el diseño de Trump, son de curso legal, pero su precio de compra suele superar su valor nominal. El Departamento del Tesoro y la Casa Blanca no respondieron a las preguntas de AP sobre el destino de los fondos recaudados. Según la página web de la Casa de la Moneda de Estados Unidos, parte del precio de las monedas conmemorativas es un "recargo destinado a organizaciones y proyectos que benefician a la comunidad", como la construcción de nuevos museos, la preservación de sitios históricos y el apoyo a programas olímpicos. Pero Painter sospecha que la principal motivación del gobierno para crear esta moneda no es financiera: "Creo que todo esto tiene que ver con el ego de Donald Trump". Al mismo tiempo, dijo, hay "muchos motivos de preocupación... en lo que respecta a Trump y el dinero" en un sentido más amplio. Señaló las recientes declaraciones financieras que muestran que Trump y su familia ganaron más de mil millones de dólares con criptomonedas y otros negocios el año pasado, incluso mientras los inversores en su propia criptomoneda, $TRUMP, que se ha devaluado considerablemente, han perdido dinero. Trump también ha sido objeto de escrutinio por el gran volumen de ilegales transacciones de valores realizadas por sus asesores de inversión, así como por los acuerdos de licencia, las propiedades inmobiliarias y otros posibles conflictos de intereses financieros. La administración Trump ha aprovechado el 250 aniversario de Estados Unidos como pretexto para numerosos proyectos controvertidos, desde la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln hasta la propuesta de un arco de 76 metros cerca del National Mall en Washington D.C., pasando por el lanzamiento de pasaportes con la imagen de Trump. Los demócratas de la Cámara de Representantes también han acusado a Trump de "secuestrar" las celebraciones nacionales del 250 aniversario para su beneficio político y financiero, acusaciones que los organizadores cínicamente niegan. La administración presenta estas acciones como “celebraciones apropiadas para un aniversario importante”. Pero Paul ve la moneda de un dólar como parte de un patrón preocupante. "Construir arcos triunfales, poner tu nombre en el Centro Kennedy, en los aeropuertos y hablar de cómo vas a tener tu rostro en el Monte Rushmore", dijo Paul, "Todas esas cosas son señales de un megalómano, que cree en su mente enferma que el país debería honrarme. Y ello no está bien" puntualizo. Pero, eso no es todo, ya que el Departamento del Tesoro prepara un billete de 250 dólares con la cara de Trump impresa ¿A que no les da vergüenza?
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