SONIDOS DEL MUNDO
viernes, 23 de octubre de 2026
DESTRUYENDO SU PATRIMONIO CULTURAL: Francia se asoma al abismo
Las recientes protestas y disturbios en Francia por parte de hordas terroristas liderado por el comunista Jean-Luc Mélenchon - cabecilla de La Francia Insumisa (LFI) - han provocado graves daños en el patrimonio histórico y edificios públicos del país, destacando el incendio del Ayuntamiento de Limoges el sábado 17. So pretexto de que las movilizaciones “estudiantiles” responden al descontento social por medidas del corrupto gobierno de Emmanuelle Macron - como la congelación de pensiones, eliminación de días festivos y recortes -, así como al reclamo por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, bandas criminales, conformadas en su mayor parte por millones de musulmanes marroquíes y argelinos, que llegados en pateras desde el Africa y como una plaga maldita, han ‘invadido’ desde hace años el país con la complacencia de las autoridades, desataron el caos y el terror en las calles de Paris y otras ciudades francesas, causando gran destrucción en sus calles y avenidas, lo que ha obligado a Macron - que cual Neron goza con el caos - declarar el toque de queda, pero el daño ya está hecho. Mucho menos declaro - como se esperaba - ilegalizar a LFI, y encarcelar a Mélenchon y sus secuaces como responsables del caos. Lo que debía ser una jornada de protesta social terminó en una escena de destrucción en Limoges, Francia. El Ayuntamiento, un emblemático edificio del siglo XIX declarado monumento histórico, quedó prácticamente destruido tras un incendio provocado durante los disturbios del último fin de semana. Frente al inmueble, varios coches volcados y una ciudad conmocionada reflejaban la gravedad de lo ocurrido. El alcalde, Guillaume Guérin, condenó enérgicamente los hechos: “No hay palabras para condenar lo que ha ocurrido, de tan abyecto que es”. Cabe precisar que el Ayuntamiento de Limoges abrió sus puertas el 14 de julio de 1993, coincidiendo con la fiesta nacional francesa. Su construcción había comenzado cuatro años antes, bajo la dirección del arquitecto Charles-Alfred Leclerc, en una época en la que los edificios públicos monumentales servían para representar la identidad y el desarrollo de las ciudades. El resultado fue una sede municipal que pronto se convirtió en uno de los grandes referentes arquitectónicos de Limoges. Su diseño combinaba influencias del Renacimiento francés y del estilo Luis XIII. La fachada alternaba granito de la región y piedra caliza, mientras que el campanario central sobresalía sobre las cubiertas de pizarra. En sus mosaicos aparecían personajes vinculados a la historia local, entre ellos el esmaltador renacentista Léonard Limosin. El conjunto patrimonial se completaba con una fuente monumental inaugurada en 1893, decorada con granito, bronce y porcelana. Tanto el ayuntamiento como la fuente contaban con protección patrimonial desde 1975, pero ello no lo salvo de ser incendiada; Pero no fue el único, ya que así sucedió también con el Ayuntamiento de Marsella. Ubicada a orillas del Vieux-Port, recuerda la estrecha relación entre la historia de la ciudad y su actividad marítima. En este emplazamiento existía ya una sede municipal medieval, vinculada a la vida comercial de uno de los grandes puertos del Mediterráneo. El edificio actual comenzó a construirse en 1653 y quedó terminado en 1673, durante el reinado de Luis XIV, en un periodo de transformación de las instituciones municipales. La trayectoria del ayuntamiento ha estado ligada a algunos de los episodios más delicados de la historia de Marsella. El edificio estuvo amenazado durante la Revolución francesa y sobrevivió a la destrucción de amplias zonas del casco antiguo en 1943. Fue declarado monumento histórico en 1948; Otra víctima de la insania terrorista fue el pabellón de la plaza Bellecour, uno de los espacios más reconocibles de Lyon y uno de los grandes escenarios de su historia urbana. Su evolución ha estado marcada por los cambios políticos y sociales de Francia: de sus antiguos usos como terreno abierto pasó a convertirse en una plaza de representación monárquica en el siglo XVII, cuando Luis XIV le concedió la condición de plaza real en 1658. Hoy, su amplitud y su ubicación en el centro de la ciudad la convierten en un punto de referencia para residentes y visitantes. En un principio, los pabellones estuvieron vinculados a funciones militares, acordes con el papel que desempeñaba entonces la plaza. Con el tiempo, el inmueble oriental pasó a albergar distintos servicios, entre ellos una oficina de turismo. La plaza también conserva en su centro una estatua de Luis XIV, instalada en el siglo XIX para sustituir una escultura anterior, fundida durante la Revolución francesa; Un caso parecido sucedió con el Ayuntamiento de Lille, heredero de la tradición flamenca, que no siempre se mide por la antigüedad de sus piedras. El edificio actual nació de una pérdida anterior: la antigua sede municipal, situada en la plaza Rihour, quedó destruida por un incendio en 1916, durante la Primera Guerra Mundial. Luego del conflicto, la ciudad optó por levantar un nuevo ayuntamiento que representara la reconstrucción y recuperara elementos de su identidad arquitectónica. El proyecto fue encargado al arquitecto Émile Dubuisson y las obras comenzaron en 1924. Su diseño combina referencias a la arquitectura tradicional flamenca, visibles en los tejados y los frontones, con técnicas constructivas modernas, como el hormigón armado. El conjunto se desarrolló durante el periodo de entreguerras y su campanario, inaugurado en 1932, alcanza los 104 metros de altura y está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en el 2005. Más allá de las diferencias y las reivindicaciones sociales, queda una pregunta sobre el valor del patrimonio que pertenece a todos, y que a la ultraizquierda terrorista no le interesa en absoluto.
viernes, 16 de octubre de 2026
LA INDUDABLE ESPAÑOLIDAD DE CEUTA Y MELILLA: Siglos de historia y soberanía efectiva lo avalan
En los orígenes de los límites territoriales de España existía una zona borrosa que era el norte de África. En la Reconquista, los reyes cristianos estimaban que su lucha no debía terminar en el estrecho de Gibraltar, sino continuar en lo que fue romano y godo, la Mauritania Tingitana. Porque antes del 711, la franja norte del actual Marruecos, como la península, era un territorio con población hispano-romana y bárbara y algunas tribus bereberes, donde se hablaba el latín africano. Con unas vinculaciones políticas cambiantes y poco claras. Castellanos y aragoneses no deseaban llevar a África las luchas civiles y Sancho IV y Jaime II decidieron en 1291, en el convenio de Soria o Monteagudo, que el río Muluya fuera el límite de la futura expansión africana de Aragón al este y Castilla al oeste. El Rey aragonés Pedro III tenía un buen sentido de la diplomacia; ejemplo de ello fueron las embajadas enviadas a Fez y Tremecén en 1276, buscando buenas relaciones para que los musulmanes norteafricanos no ayudaran a los moriscos valencianos. Los intereses de este Rey en Sicilia, le llevaron a cambiar de atención preferente e interesarse por lo que sucedía en Túnez (Ifriqiya). En 1279 mandó una embajada capitaneada por Conrado Lanza que quiso someter el reino y cobrar tributos del sultán. Su intención oculta era tener una base para preparar la anexión de Sicilia. El almirante Lanza recorrió las costas tunecinas y obtuvo importantes victorias, pero no consiguió el sometimiento del sultán. Pedro III anunció una expedición contra Túnez, pero la negativa del Papa Martín IV en 1281 a darle una bula de cruzada le hizo desistir, por el momento, de la idea. Sin embargo, los acontecimientos sicilianos que acaparaban su atención, acabaron definitivamente con el proyecto. La revolución interna en Sicilia fue favorable para el aragonés, a quien ofrecieron la corona del reino. El 30 de agosto desembarcó en Trapani, para ir a Palermo a coronarse. Roger de Lauria, el almirante de su flota, consiguió en julio de 1283 la ocupación de las islas de Malta y Djerba frente a la costa tunecina. Con esto, obtuvo finalmente el derecho a cobrar un tributo y la mitad de la contribución sobre el vino, a tener un alcalde en la capital para los cristianos y cónsules en Bugía y Túnez. Por cierto, otro gran reino peninsular, el de Portugal, también tenía intereses en África y, libre su territorio de musulmanes antes que los vecinos, iniciaron una larga serie de viajes y exploraciones. A los Reyes Católicos les interesaba hostilizar las posesiones portuguesas y en 1475, una armada al mando de Carlos de Varela llegó a la Guinea, derrotando a los portugueses y obteniendo más de 400 esclavos. El Tratado de Trujillo de 1479 estableció la paz. A raíz de esto, los Reyes Católicos y el monarca portugués se dividieron las zonas de influencia en África. A los hispanos les interesaba en Magreb para evitar una nueva invasión de los moriscos expulsados y se dejó a Portugal el derecho a Guinea y lo que pudiera descubrirse de las Canarias hacia el sur y contra Guinea. También la posibilidad del conquistar el reino de Fez, al que entonces pertenecía Melilla. Esto se firmó en el Tratado de Toledo de 1480. El peligro africano no era solo el temor a una nueva conquista musulmana, sino también a la piratería que albergaba sus costas e islas. Por eso, en 1400 Enrique III mandó una flota que atacó río Martín y saqueó Tetuán. Hubo dos hechos más que truncaron la expansión al sur. Uno, que los portugueses ya estaban instalados en Ceuta y tenían buenas relaciones con el reino de Fez; dos, que Juan de Bethencourt, descubridor de Canarias, se declaró vasallo del Rey Enrique III en 1403. Bethercourt solo había logrado posesionarse de Lanzarote, Fuerteventura e Hierro, pero fue suficiente para que los reyes declararan el señorío sobre todo el archipiélago. Cuando los portugueses pretendieron ocuparlas, el Papa las declaró españolas en el Concilio de Basilea, precisamente porque consideraba que la Tingitana siempre fue hispana. Luego de muchas disputas, Portugal admitió el dominio castellano sobre Canarias en el Tratado de Alcaçovas en 1479. Una vez dominado el archipiélago, los castellanos se dieron cuenta de que su expansión natural era el continente africano, pero que estaba asignado a Portugal, que ya tenía las plazas de Ceuta, Tánger o Arcila. Tenían libre el terreno entre los cabos de Agur y Bojador, ya que se consideraba que este último era el límite sur del reino de Fez. Los castellanos de Canarias establecieron una pequeña fortaleza en Bojador, que llamaron Santa Cruz de Mar Pequeña. Fue Diego García de Herrera en 1476 el que edificó esa base de comercio y cabalgadas. Cuando siglos más tarde se buscó el emplazamiento para ponerlo bajo soberanía española, Fernández Duro prefirió pensar que era Sidi Ifni porque lo consideraba estratégicamente mejor y de mejor acceso por mar. En 1497, los castellanos ocuparon Melilla ante las protestas portuguesas porque consideraban que pertenecía al reino de Fez. Por el contrario, no se opuso a la ocupación de Vélez de la Gomera en 1509. El impulso definitivo a la acción africana de los españoles llegó de la mano del cardenal Cisneros. Muerta la reina Isabel, el Rey Fernando no tenía muchas simpatías por el cardenal regente de Castilla. A las ideas expansionistas del clérigo, el Rey oponía un sinfín de trabas, ya que sus intereses se concentraban en Sicilia y el Rosellón. Luego de muchas divergencias, Cisneros consiguió la autorización para tomar Mazalquivir en septiembre de 1505, como preparatoria de la de Orán que, finalmente, se produjo en 1509. Estas dos ciudades fueron españolas hasta 1792. Y la expansión, completada al año siguiente con las conquistas de Bugía y Trípoli y el sometimiento a vasallaje de los reyes de Túnez y Argel, podría haberse consolidado definitivamente si no fuera porque el descubrimiento de América en 1492 cambió radicalmente la política. El caso de Ceuta es un poco diferente, ya que fue conquistada inicialmente por Portugal en el año 1415. Décadas más tarde la unión dinástica de las coronas española y portuguesa integró la ciudad en el dominio hispánico. Cuando ambas naciones volvieron a separarse en 1640, Ceuta decidió mantenerse bajo la protección de España. El control de estos territorios respondía a la necesidad estratégica de dominar el paso marítimo del Estrecho de Gibraltar y proteger las rutas comerciales. A principios del siglo XX, España y Francia establecieron un protectorado en la región norafricana, pero tanto Ceuta como Melilla quedaron excluidas de ese acuerdo porque ya eran consideradas territorio español de pleno derecho. Como sabéis, Marruecos logró su independencia de Francia recién en 1956 y desde entonces ha reclamado de forma recurrente la soberanía de ambas ciudades apelando a la disparatada idea del “Gran Marruecos” que nunca existió. Incluso llegó a presentar el caso ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para exigir su descolonización, pero la petición internacional fue desestimada. El derecho internacional da la razón a España y establece que ninguno de los dos enclaves es una colonia. A nivel legal, las dos localidades están perfectamente integradas en la Constitución española con un estatus de ciudad autónoma que le otorga competencias a medio camino entre un ayuntamiento y una comunidad autónoma. En tanto, el Gobierno español ha rechazado cualquier tipo de negociación sobre este asunto y defiende la soberanía ininterrumpida de sus fronteras. Por ese motivo, quedan pocas dudas – por no decir ninguna - de que la entrada masiva de ilegales a Ceuta, el pasado 30 de julio, se hizo con el impulso explícito de Marruecos. En un régimen policial como el de ese país es imposible que se reúnan 80.000 personas en una ciudad, Castillejos, que tiene 77.000 habitantes, sin que las autoridades lo sepan y lo consientan. Y no era la primera vez que ocurría, sucedió ya en mayo del 2021. El rey corrupto Mohamed VI, asesorado por el majzén - su gobierno en la sombra - utiliza a civiles, incluidos menores, con absoluto desprecio de su vida - que en este caso perdieron 142 personas - para lanzarlos hacia las ciudades de soberanía españolas cuando le interesa políticamente, o para probar la respuesta de España. Detrás está la permanente reivindicación de Ceuta y Melilla cuya pertenencia a España se ha negado a reconocer Marruecos, desde su independencia en 1956. En 1976, Rabat llevó el caso de estas ciudades a Naciones Unidas, pero la ONU desestimó la petición y nunca las ha incluido en su lista de territorios pendientes de descolonización. Y es que Marruecos solo puede alegar que Ceuta y Melilla están en África, y eso no es un argumento válido, hay países que están en dos continentes como Rusia o Turquía, incluso Estados Unidos (Hawái). Hay más casos: la península del Sinaí está en Asia y pertenece a Egipto. Melilla es española desde 1497 y Ceuta desde 1580, más de 200 años antes de que Marruecos existiera como Estado, por lo cual, reiteramos, nunca han sido marroquíes. El Tratado de Wad-Ras -firmado en 1860 por el sultán de Marruecos, y que tiene plena validez - reconoció la plena soberanía española y a perpetuidad sobre ambas ciudades. Y si se hicieran referendos es más que probable que su población, votara masivamente a favor de seguir siendo española - y europea - antes que marroquí, por lo que la absurda reclamación del sátrapa de Rabat no tiene fundamento alguno. Marruecos no necesita Ceuta y Melilla para nada. Tiene Tánger a un lado y Nador al otro, con su enorme puerto. Esta es una reivindicación que intenta promover el nacionalismo -como suelen hacer los regímenes autoritarios como el de Mohamed - para distraer a la población de la nefasta situación interna tanto en derechos humanos como en las condiciones de vida que empujan a la mayoría de los ciudadanos a la pobreza, mientras crecen los despilfarros del rey, respaldado ahora por Trump y Netanyahu, que, en su odio a España, están detrás del asalto a Ceuta. En 1975, tras la muerte del Generalísimo Francisco Franco, el Gobierno que lo sucedió aceptó la anexión del Sáhara Occidental por Marruecos creyendo ilusamente que eso arreglaría su situación, pero no ha sido así, ya que desde entonces está sometida a una brutal ocupación por Rabat -donde 170.000 saharauis han sido expulsados de sus tierras y viven un infierno desde hace 50 años como apátridas en campamentos instalados al otro lado de la frontera, en el desierto argelino - por lo que una situación parecida en Ceuta y Melilla no puede darse, ni ahora ni nunca. Mohamed VI debe convencerse de que España no va a ceder jamás la soberanía de ambas ciudades. Su futuro no es negociable.
viernes, 9 de octubre de 2026
THE ORANGE PLAGUE: Donald Trump convertido en el hazmerreír del mundo
Una estatua dorada que representa al Criminal de Guerra, maldito pedófilo y violador de niños Donald Trump completamente desnudo mostrando sus miserias y encaramado sobre los hombros de un hombre mucho más pequeño fue instalada esta semana en el edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). La polémica obra, de unos 2,4 metros de altura y titulada The Orange Plague (La plaga naranja), fue creada por el escultor danés Jens Galschiøt y está recubierta por completo con pan de oro de 23 quilates. La escultura muestra a Trump con un palo de golf y una pelota con forma de globo terráqueo en una mano, mientras sostiene una balanza en la otra. En la base aparece una promesa satírica atribuida al “'King of Injustice”: “Estoy sentado sobre la espalda de un hombre. Se hunde bajo mi peso. Haré cualquier cosa para ayudarlo. Excepto bajarme de su espalda”. Galschiøt, conocido por sus esculturas de fuerte contenido político, presentó la instalación como una “protesta satírica” contra los constantes cambios en las políticas exterior y climática de Estados Unidos. “Trump representa una de las mayores amenazas para el orden mundial basado en normas, los valores democráticos y nuestro esfuerzo común por resolver la crisis climática”, afirmó el artista en un comunicado. “Debemos afrontar este problema y mantenernos unidos frente a esta influencia destructiva”. "Los Estados, así como las ONG, tienen miedo de plantear abiertamente la cuestión de cómo tratar con Trump y sus políticas, temiendo aranceles, recortes de fondos, deportaciones u otras represalias", escribió Galschiøt en su página web. "Como taller de arte independiente no estamos sujetos a esos vínculos. Esta escultura se ha realizado para abordar 'the elephant in the room' e iniciar un debate necesario sobre cómo Estados Unidos (EE.UU.) está destruyendo la única oportunidad del mundo de contrarrestar la catástrofe climática" asevero. La escultura reinterpreta una obra anterior del artista, Survival of the Fattest, que muestra a un niño famélico cargando sobre sus hombros a una mujer con sobrepeso como metáfora visual de la desigualdad global. El eurodiputado danés Per Clausen celebró la presentación de la nueva estatua y afirmó que no le preocupa una posible reacción de Trump.: “Si alguien es tan susceptible que no puede tolerar que esta escultura se exhiba en el Parlamento Europeo, entonces no tiene cabida en el escenario mundial” expreso. La escultura ya se exhibió anteriormente en las manifestaciones "hands off Greenland" (manos fuera de Groenlandia) celebradas en Copenhague a principios de este año y en la cumbre climática de la ONU COP30 en Belém, Brasil, el año pasado. Por cierto, Galschiøt es conocido por provocadoras obras de arte político, entre ellas el “Pilar de la Vergüenza”, un monumento a las víctimas de la masacre de la plaza de Tiananmén que fue retirado de manera controvertida de una universidad de Hong Kong en el 2021. El artista trazó paralelismos entre su obra más famosa y su más reciente crítica a Trump. “Esto trata sobre los poderosos y los que no tienen poder, y, en cierto modo, el ‘Pilar de la Vergüenza’ también trata de eso”. Dijo que su decisión de representar a Trump desnudo alude al cuento de Hans Christian Andersen “El traje nuevo del emperador”, en el que un emperador vanidoso desfila desnudo por la ciudad. “A los dictadores no les gusta que se rían de ellos”, explicó. “Creo que necesitamos tener un debate sobre el poder en el mundo y cómo se utiliza ese poder”, dijo por teléfono desde Estrasburgo. “La forma en que actúa Trump es un problema muy, muy grande para la gente en Europa. Quiero impulsar el debate en Europa sobre cómo podemos defendernos de Trump y cómo podemos hacer una política que no dependa de él”. Sin embargo, esta no es la primera representación de Trump desnudo. Antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos del 2024, una escultura de 13 metros de altura del pedófilo republicano - que aparece con toda su crudeza y perversidad en los Expedientes Epstein como un conspicuo violador de niños - recorrió varios estados clave, entre ellos Nevada, Arizona, Wisconsin y Michigan. De manera similar, en vísperas de las elecciones del 2016, se instalaron en distintas ciudades del país cinco esculturas de Trump a tamaño real, acompañadas de placas con la frase: “El emperador no tiene huevos”. La exposición ocupo uno de los puntos de mayor tránsito del Parlamento Europeo, por donde pasan funcionarios, asistentes y periodistas durante la semana de sesiones. Una vez expuesto en Estrasburgo, se tiene previsto que vuelva a exhibirse en noviembre durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP31 en Turquía, donde Galschiøt distribuirá entre los delegados réplicas en miniatura impresas en 3D.
viernes, 2 de octubre de 2026
LA CONQUISTA NORMANDA DE INGLATERRA: La usurpación del Poder
La Conquista Normanda de Inglaterra, liderada por el usurpador Guillermo de Normandia,apodado “el Conquistador” se llevó a cabo entre 1066 y 1071 cambio sin lugar a dudas, el giro de la historia de la isla. Esta condujo a la sustitución de la nobleza anglosajona, ya que Guillermo repartió las tierras a sus compatriotas normandos. Su coronación ocurrió el día de Navidad y le tomaría cinco años tener por completo el control del país, haciendo frente a diversas invasiones y rebeliones, pero una vez que pudo derrotarlos, registró profundos cambios en todas las áreas de la sociedad. Estos incluyeron: la reestructuración de la Iglesia, nuevas técnicas militares, el desarrollo del idioma inglés, la expansión de feudalismo y un gran contacto con Europa continental, en especial con Francia. Cuando empezó la invasión normanda en 1066, el rey de Inglaterra era Harold II, antes llamado Harold de Godwinson, Conde de Wessex, quien casi no tuvo tiempo de reinar, quien fue coronado el 6 de enero de 1066 y pronto vería que el trono era el más peleado en la época medieval. Tuvo que enfrentarse a dos usurpadores que consideraban tener el derecho a la corona de Inglaterra, y los dos eran ambiciosos y sin escrúpulos. Guillermo, Duque de Normandía, justificaba su reclamo a la corona inglesa debido al parentesco que tenía con el antecesor de Harold II, Eduardo el Confesor quien era pariente lejano del Conde Ricardo I de Normandía (abuelo de Eduardo el Confesor y bisabuelo de Guillermo). También, reclamaba que Eduardo el Confesor quien no tuvo hijos propios, alguna vez le prometió a Guillermo que él sería su sucesor. Sin embargo, resultó que, en su lecho de muerte, Eduardo escogió al anglosajón Harold como su heredero legal, miembro de la poderosa familia Godwine y, por consiguiente, el comandante militar más importante en Inglaterra. También, los normandos reclamaban que Harold estuvo en Normandía en 1064 y que había sido capturado por el Conde Guy de Ponthieu, según la versión normanda, cuando Guillermo se enteró, ordenó se la entrega el prisionero (pasaje escenificado en el Tapiz de Bayeux (que por cierto, por primera vez en casi mil años, abandono Francia para ser expuesto en el Museo Británico de Londres hasta el 11 de julio del 2027), la condición para que Harold fuera liberado, era que debía hacer juramento como vasallo de Guillermo y preparar el camino para la invasión, pero ello no ocurrió. Por lo tanto, Guillermo se sintió engañado y preparó un poderoso ejército a gran escala para hacer respetar su reclamo al trono e invadir Inglaterra. En el verano de 1066 Guillermo dispuso de una fuerza naval muy numerosa, Harold II sabía muy bien a lo que se enfrentaba y organizó su ejército para esperar la llegada de la amenaza normanda. Pero para su desgracia, el tiempo pasó sin que los invasores llegaran y se vio forzado a retirar sus tropas. Peor aún, un tercer pretendiente al trono inglés escogió este momento para sumarse al complicado drama político. Se trataba de Harald Hardrada, rey de Noruega, quien tenía dos puntos dudosos para su reclamo: primero, creía ser el legítimo soberano de Dinamarca, un reino que había reclamado por mucho tiempo el dominio de gran parte de Inglaterra y en segundo lugar, su antecesor Sweyn (Swein) rey de Noruega fue hijo ilegítimo de Aelfgifu, esposa del rey Cnut (alias Canuto), rey de Inglaterra desde 1016 hasta 1035. Igual que Guillermo, Hardrada se preparó e insistió en su reclamo por medio de la fuerza, así que reunió una flota la cual zarpó hacia Inglaterra en septiembre 1066. Para Harold II el 1066 sería un año lleno de incidentes ya que enfrentó una situación irrealizable; dos invasiones en lados opuestos del reino al mismo tiempo. La incursión de Hardrada tuvo éxito al principio en la Batalla de Fulford cerca de York el 20 de septiembre, debido a que el ejército anglosajón estaba dirigido por dos inexpertos condes ingleses. Entonces, Harold II marchó con una segunda tropa hacia el norte y a los cinco días, tuvo una victoria decisiva en la batalla del Puente de Stamford, también cerca de York, en la cual Hardrada pereció junto con Tostig, el hermano traidor de Harold II. Pero no tuvo tiempo de celebrar su victoria, ya que, a los pocos días, el 28 de septiembre Guillermo junto con su fuerza naval invasora desembarcó en Pevensey, Sussex en el sur de Inglaterra. Harold II no tuvo otra opción más que regresar precipitadamente al sur y combatir por segunda ocasión, la velocidad era primordial, ya que los normandos habían empezado a hacer algunas incursiones en el sudeste de Inglaterra. Harold II llegó a Londres el 6 de octubre y reunió todos los hombres que pudo; una mezcla del ejército que combatió en el Puente de Stamford y reclutas poco entrenados (fyrd) y menos capacitados de los condados locales rurales. Ambos bandos, posiblemente, compuestos por 5000 hombres cada uno, se enfrentaron en Hastings el 14 de octubre. La fuerza anglosajona se componía, en su mayoría por infantería, además, de una elite de guardaespaldas del rey (huscarls) quienes vestían cota de malla y empuñaban grandes hachas. Por el contrario, los normandos y sus aliados franceses tenían un número importante de arqueros, una unidad de ballesteros probablemente, y cuando menos una caballería de 1.000 hombres. Al inicio de la batalla, cuando Harold II se instaló en la cima de una pequeña colina conocida como 'cabeza de martillo', los ingleses resistieron bien los primeros ataques normandos gracias a su estrategia de protegerse mutuamente con sus escudos. Sin embargo, cuando los indisciplinados anglosajones abandonaron la seguridad de la 'muralla de escudos' para perseguir (quizá fingida) la retirada de la caballería normanda, la batalla giro a favor de Guillermo. Finalmente, la caballería tuvo éxito al romper la formación de 'muralla de escudos' de los anglosajones, en la cual, Harold II y sus dos hermanos murieron en la batalla, por lo que la victoria para Guillermo estaba asegurada. Según los relatos, el rey inglés fue derribado por una flecha que le atravesó el ojo, y su cabeza quedó destrozada al caer al suelo. Fue una gran victoria para Guillermo quien ordenó que sus hombres descansaran y luego se preparó para continuar su invasión, sometiendo el sudeste de Inglaterra y así tomar Londres. Se trataba de una de las prioridades de Guillermo, pero la urbe estaba protegida por el río Támesis por el sur, además, en el único punto por donde se podía cruzar el río había un puente fortificado muy bien defendido. Por consiguiente, el duque normando decidió que su ataque no sería tan directo. De hecho, Guillermo realizó una vuelta gigantesca alrededor del sudeste de Inglaterra y en noviembre 1066 finalmente, estaba en posición de cortar los caminos que conducían a Londres, atacando la ciudad por el norte. Durante el camino llegaron refuerzos desde Normandía, Guillermo tomó pueblos y fortificaciones importantes como Romney, Dover, Winchester y Canterbury. El éxito de Guillermo en otras partes, y en todo caso, a la falta de armamento de los defensores tras la Batalla de Hastings, testificada por los nobles anglosajones que quedaron y por su figura decorativa; el noble Edgar Ætheling bisnieto de Eduardo el Confesor (reinado 1042-1066), quienes entregaron la ciudad y el reino sin necesidad de pelear. El victorioso duque normando fue coronado como Guillermo I de Inglaterra, el día de Navidad en 1066 en la Abadía de Westminster, y así terminaron los 500 años de gobernantes anglosajones. Por todos lados se construyeron castillos con una torre en el centro y muralla de madera alrededor, además, caballeros normandos asumieron el control a través de los territorios conquistados. A continuación, Guillermo se concentró en el norte de Inglaterra para someter a los persistentes anglosajones amotinados allí, entre los cuales estaban Eadwine, conde de Mercia y Morcar y el conde Northumbria. En el verano de 1067, la primera de muchas amenazas apareció en el horizonte. La primera invasión llegó de alguien inusual, Eustaquio de Boulogne, antiguo aliado de Guillermo que atacó Dover con una flota desde el norte de Francia. Luego de haber rechazado este ataque, otra amenaza llegó de Exeter donde una rebelión aún más grande estalló principalmente motivada por la nueva imposición de impuestos por parte de Guillermo. El rey marcho personalmente y sitió la ciudad por 18 días hasta que en enero de 1068 se rindieron. Guillermo se sintió seguro e invitó a su esposa Matilde, quién llegó desde Normandía y fue coronada reina de Inglaterra el 11 de mayo en Westminster. Sin embargo, lejos de acabar, un nuevo peligro llegó con el nombre de Godwine, hijo de Harold II, quien estaba en auto exilio en Irlanda. Godwine reunió una flota de rebeldes y piratas y desembarcó en la costa occidental de Inglaterra, en Avonmouth, en el verano de 1068. Su objetivo era Bristol, pero la ciudad resistió y el condado local armó un ejército, el cual rechazó el ataque y forzaron a Godwine a regresar a Irlanda. De manera simultánea a este ataque fallido de Godwine, una rebelión estalló en York, la ciudad clave del norte. Guillermo respondió otra vez, con energía y marchó en dirección al lugar, arrasando cada levantamiento en villas y pueblos por los que pasaba, además, construyendo castillos entre los que destacan Warwick y Nottingham. Los sublevados en York se juntaron para apoyar a su líder Edgar Ætheling quien estaba beneficiándose tanto del refugio como del apoyo del rey de Escocia, Malcolm III (1058-1093) esposo de su hermana Margarita. Los rebeldes querían recuperar lo que habían perdido desde la Batalla de Hastings, y querían a Edgar como su rey. Afortunadamente para Guillermo, su ejército había sido tan despiadado durante la marcha hacia el norte que cuando los normandos llegaron a York, la ciudad decidió que era mejor rendirse. Guillermo construyó un castillo, una guarnición y tomó rehenes, todo esto para asegurarse de que la ciudad no olvidara quien era el rey “legítimo”, pero muchos lo veían como lo que era, un usurpador al trono. Como era de esperar, la paz no duro mucho, ya que, en enero de 1069, fuerzas rebeldes saquearon tanto Durham como York. De nuevo, Guillermo avanzó hacia el norte y derrotó a los sublevados en batalla. Guillermo no se durmió en sus laureles y a los pocos meses, enfrentó otra invasión extranjera, en esta ocasión, en la figura del rey Sweyn II de Dinamarca (1047-1076). Sweyn envió a su hermano Asbjorn y 300 barcos para atacar la costa noreste de Inglaterra y ver que podía saquear del agitado reino. En este lugar, guerreros vikingos se asociaron con los insurrectos anglosajones para arrasar York. Por tercera ocasión, Guillermo marchó al norte de la ciudad, pero cuando llegó ahí los rebeldes había escapado y los daneses había zarpado por el río Trent. A la antigua usanza, el rey les pagó a los vikingos para que se fueran a casa, y así dejar claro sus intenciones de gobernar Inglaterra completa. En el invierno de 1069-1070, Guillermo alentó su política (actualmente polémica), de 'hostigar al norte'. En ese tiempo, esta táctica de arrasar la tierra era bastante común entre los gobernantes que luchaban por conservar ciertos territorios, y eso involucraba quemar ganado, cosechas y equipo de labranza, así de este modo, ningún ejército rebelde en el futuro tendría apoyo en el norte. No hay duda que mucha gente murió en el proceso, y probablemente un gran número de inocentes, y como resultado hubo una gran hambruna por la devastación, pero para Guillermo esta drástica estrategia valió la pena ya que a partir de entonces la mitad del norte estaría asegurada para el reino. Desgraciadamente para Guillermo, ahora enfrentaba una última amenaza en el sur. El rey de Dinamarca Sweyn llegó a costas inglesas en 1070. Las fuerzas comandadas por su hermano el año anterior nunca dejaron Inglaterra como le habían prometido a Guillermo. Pero, el duro invierno y la hambruna había diezmaron sus miembros significativamente. De lo contrario, Sweyn hubiera planeado lanzar una invasión a Inglaterra a gran escala. En cambio, los daneses se unieron a los rebeldes anglosajones junto con el noble local Hereward el Exiliado de Anglia Oriental. Hereward había perdido las tierras familiares tras la conquista y él y sus aliados comunes saquearon y atacaron Peterborough en el verano de 1070 robando el monasterio local. Sorpresivamente, los daneses huyeron llevándose los tesoros y dejando a Hereward solo para enfrentar la cólera de Guillermo. A pesar del contratiempo, el líder de la guerrilla continúo con algo de éxito y poco a poco se le unieron más seguidores a través del país, incluyendo el Conde de Morcar. Guillermo se vio obligado a guiar su ejército en persona, luego de que varias expediciones pequeñas fallaron al penetrar en Anglia Oriental debido al terreno pantanoso. Astuto como siempre, en el verano de 1071, el rey se movilizó tanto por tierra como por mar y finalmente construyó un paso elevado que le permitió transportar equipo para sitiar y atacar la Abadía Ely, donde se escondían los rebeldes, quienes huyeron. De esta manera, Guillermo acabó con la última rebelión anglosajona que amenazaba su reino, En 1072 atacó Escocia para detener los atracos continuos en Northumbria, y cuando Malcolm III exigió paz, parte del trato fue la expulsión de Edgar Ætheling a Flandes. De esta manera, un nuevo capítulo de la historia inglesa estaba en marcha: los usurpadores llegaron para quedarse. La conquista normanda de Inglaterra trajo consecuencias radicales para los siglos venideros. Si bien ya estaba desarrollándose bajo los gobernantes anglosajones en un reino poderoso en Europa, la invasión normanda aceleró este proceso y convirtió a Inglaterra en un país dominante en las Islas Británicas y a partir de entonces, en uno de los principales participantes en los asuntos del continente en los siglos venideros.
viernes, 25 de septiembre de 2026
LA DESTRUCCIÓN DE TESOROS CULTURALES EN EL MUNDO: Un crimen sin castigo
Agosto fue un mes brutal para Gaza. Los ataques aéreos de los israelíes se intensificaron considerablemente. En medio de la destrucción y la pérdida de vidas, Gaza reportó daños en seis sitios protegidos por la UNESCO, reducidos a cenizas por el invasor sionista. Esto volvió a plantear la cuestión de por qué es tan difícil exigir responsabilidades a los autores de la destrucción de edificios y objetos con verdadero significado cultural. Bijan Rouhani, investigador principal del proyecto Arqueología en Peligro de Extinción en Oriente Medio y Norte de África, afirma que el marco legal puede ser sólido sobre el papel, pero en la práctica casi inevitablemente resulta insuficiente. “Ningún actor estatal ha sido jamás juzgado por este delito. El obstáculo ya no son las pruebas. Contamos con imágenes satelitales, teledetección y equipos de monitoreo. El obstáculo es la jurisdicción y la voluntad política”. Ante el crisol de conflictos que convulsionan al mundo, la pregunta de si es posible tomar medidas efectivas para detener el daño que se está causando o garantizar la rendición de cuentas cuando esto ocurre resulta cada vez más acuciante. El conflicto en Gaza es solo uno de los muchos ejemplos de guerras de los últimos años que han puesto de manifiesto, una vez más, el impacto desastroso de los conflictos en el patrimonio cultural. Tareq Abu Dayyeh vende artesanías, recuerdos y antigüedades en Gaza. La Gran Mezquita de Omari aparece en muchos de los artículos que vende. Representa la esencia misma de Gaza, reflejando su historia a través de las diversas transformaciones del edificio: desde antiguo templo pagano hasta una iglesia bizantina, pasando por mezquita del siglo VII, posteriormente catedral de los cruzados y, finalmente, de nuevo mezquita. La Gran Mezquita de Omari quedó prácticamente destruida en un ataque israelí en el 2023. Los sionistas afirmaron que el ataque “iba dirigido contra Hamás” lo cual no es cierto. Ahora Dayyeh dice que se le rompe el corazón cada vez que ve las ruinas. "Cuando tu pasado está destruido, no tienes presente". La guerra en Gaza se ha cobrado decenas de miles de vidas y se estima que 200.000 edificios han resultado dañados o destruidos por los bombardeos israelíes. Pero a pesar de la abrumadora cantidad de muertes y devastación, las pérdidas culturales son profundas. Este es un sentimiento expresado a lo largo de la historia por personas que han vivido en tiempos de guerra. En Sudán, Líbano, Yemen e Irán, la alarma se ha dado una y otra vez. Se ha informado que más de 100 sitios en Irán resultaron dañados durante la guerra aérea lanzada criminalmente por Estados Unidos e Israel en febrero. Entre ellos se encuentran el Palacio de Golestán, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en la capital, Teherán, y la Plaza Naqsh-e Jahan en Isfahán. Entretanto, la guerra civil en Sudán ha puesto aún más en peligro una de las maravillas antiguas del mundo: las pirámides de Meroe, construidas durante la floreciente civilización del Reino de Kush. La UNESCO, que designó a Meroe como Patrimonio de la Humanidad en el 2011, ha advertido que los combates han paralizado todos los trabajos de conservación, dejando las frágiles estructuras antiguas a merced de la erosión provocada por la arena y la vegetación que avanzan. En respuesta a la destrucción masiva de la Segunda Guerra Mundial, en 1954 se adoptó en La Haya el primer tratado internacional dedicado exclusivamente a la protección del patrimonio cultural durante los conflictos armados. Se aplica a monumentos y arquitectura, pero también a obras de arte y libros, y exige a los Estados que salvaguarden y respeten el patrimonio cultural y se abstengan de cualquier acción que pueda ponerlo en peligro. Desde la entrada en vigor del Convenio de La Haya, se han producido varias medidas adicionales para reforzar las medidas de protección del patrimonio cultural. Un segundo protocolo de la Convención, de 1999, establecía que ningún sitio que hubiera sido sometido a protección reforzada debido a su inmensa importancia cultural debía convertirse en objetivo militar, incluso si se estaba utilizando de tal manera que se hubiera convertido en un "objetivo militar", a menos que no existiera otra forma viable de poner fin a su uso de esa manera. Cuando se creó la Corte Penal Internacional en La Haya en el 2002, parte de su cometido era exigir responsabilidades por los ataques deliberados en tiempos de guerra contra edificios de valor religioso, artístico y educativo, así como contra monumentos históricos, que habían sido definidos como crímenes de guerra. Pero esta ha sido una tarea compleja y difícil. Hasta el momento, solo un caso ha sido llevado con éxito ante la CPI. Ahmad al-Faqi al-Mahdi, un líder militante yihadista de Malí, fue declarado culpable de dirigir los ataques que destruyeron mausoleos y una mezquita en Tombuctú. Fue condenado a nueve años de prisión. Rouhani afirma que, sin el pleno respaldo de las grandes potencias y un compromiso genuino con el derecho internacional y su aplicación, el mundo seguirá presenciando cómo se repite el mismo patrón devastador. “Para la mayoría de los gobiernos, el patrimonio es una preocupación secundaria, a menos que resulte útil para la propaganda”, afirma Rouhani. “El Convenio de La Haya exige a los Estados que incorporen la protección en sus normas militares y que respeten los bienes culturales tanto en el extranjero como en su propio territorio. Si se observa la magnitud de los daños en los conflictos recientes, resulta difícil concluir que estas obligaciones se tomen en serio” agrego. En conflictos que van desde Mali hasta Irán y Gaza, donde las escuelas y los hospitales son considerados objetivos militares legítimos por los combatientes, ¿qué probabilidades hay de que un museo o un montón de piedras antiguas, por muy cargadas de belleza, historia y memoria que estén, se salven? Una de las organizaciones internacionales que ha desempeñado un papel importante en la salvación de estos tesoros históricos en peligro es la Fundación Aliph, creada en Ginebra en el 2017 para proteger y restaurar el patrimonio cultural. Blue Shield International es otro grupo que opera en múltiples zonas de guerra, trabajando con las fuerzas armadas y los funcionarios locales de patrimonio cultural hasta tal punto que ha llegado a ser conocido como la ‘Cruz Roja de la cultura’. En febrero del 2015, el grupo terrorista ISIS (creado y financiado por los EE.UU. y entrenado por la Mossad israelí) destruyo estatuas y artefactos antiguos en Mosul, al norte de Irak, para dedicarse al saqueo de su patrimonio escrito. Los terroristas arrasaron las valiosas bibliotecas públicas de la ciudad. Incendiaron la Biblioteca Central y destruyeron o robaron miles de libros, muchos de ellos manuscritos raros que narraban la historia de la urbe. “No se trataba simplemente de libros o estanterías; representaban décadas de conocimiento e investigación y constituían una parte importante del patrimonio intelectual de la Universidad de Mosul y de la comunidad en general… En cuestión de días, todo desapareció”, afirma el Dr. Mohammed Jasim Mohammed al-Hamdani. La biblioteca principal de Mosul ha desempeñado un papel fundamental en su vida, hasta el punto de que ahora es su director. "Verla destruida fue como perder una parte de mí mismo. Mucha gente en la ciudad tenía una historia ligada a la Universidad de Mosul, por lo que la pérdida nos afectó profundamente. Por eso, cuando esa parte de Mosul fue liberada de las garras de ISIS por Rusia, jóvenes y ancianos corrieron a la biblioteca para salvar lo que pudieran" expreso. La otra cara de la moneda de que las comunidades tomen cartas en el asunto para proteger el patrimonio cultural es el saqueo de esos mismos lugares. Una vez más, este es un subproducto de la guerra que se remonta a los albores de la historia. Cunliffe afirma que comprender las razones del saqueo - que pueden variar de un lugar a otro - es un punto de partida necesario: “Eso podría, a su vez, derivar en mayores sanciones y procesamientos para que se tome en serio la amenaza”. Añade que es importante, en la medida de lo posible, transmitir a las comunidades locales que, al colaborar con esto, están vendiendo su propio patrimonio. En Irak y Siria, por ejemplo, tanto durante como luego de la ola de violencia de ISIS, el saqueo de objetos de valor incalculable se llevó a cabo a escala industrial. Por ejemplo, don la caída de Bagdad a manos de los EE.UU. en la guerra contra Irak, el Museo Nacional - el más grande y famoso del Medio Oriente - fue bárbaramente saqueado y despojado de sus tesoros por los invasores quienes sustrajeron todos los objetos de valor y enviaron clandestinamente a los EE.UU. Lo que no se pudieron llevar por su peso o tamaño, simplemente lo destruyeron. Una investigación que duró varios años por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos rastreó y localizó las rutas de contrabando y dio como resultado la devolución a Irak de miles de objetos saqueados, pero aquello es solo una pequeña parte de lo robado. En Europa y en otros lugares, se llevan a cabo regularmente operaciones policiales y aduaneras multinacionales coordinadas, en las que se incautan grandes cantidades de antigüedades robadas y se detiene a algunos de los traficantes. Pero el comercio sigue siendo muy lucrativo y la gran cantidad de conflictos ofrece cada vez más oportunidades. En Sudán, el museo nacional de Jartum fue despojado de sus tesoros en el 2023 cuando cayó bajo el control de una de las facciones en conflicto, las RSF, que cargaron las piezas en camiones y dejaron las salas de exposición vacías. Al igual que en otras zonas de conflicto, se ha brindado capacitación especializada a quienes participan en la recuperación de las antigüedades, con cierto éxito. Sin embargo, gran parte de la exposición del museo, que narraba la historia de la región a lo largo de miles de años, podría haber desaparecido para siempre. Cabe precisar que los retos que supone intentar limitar la magnitud de la destrucción y el saqueo del patrimonio cultural son enormes. A nivel internacional o estatal, existen regulaciones, pero ponerlas en práctica de manera oportuna ya es bastante difícil, y a menudo ni siquiera existe la voluntad de intentarlo. Las iniciativas locales respaldadas por organizaciones como Aliph y Blue Shield International pueden marcar la diferencia a pequeña escala. Pero si, como parece ser el caso ahora mismo, las probabilidades de que alguien afronte consecuencias por destruir un sitio patrimonial son prácticamente nulas, entonces no existe ningún elemento disuasorio real. “Lo que cambiaría la situación no son penas más severas”, afirma el Dr. Bijan Rouhani, “sino la posibilidad real de ser identificados: órdenes de arresto para los comandantes que autorizan estos ataques, enjuiciamientos en tribunales nacionales con jurisdicción universal y sanciones selectivas contra personas concretas. Estas medidas no requieren un nuevo tratado. Requieren que los Estados estén dispuestos a utilizar los instrumentos que ya tienen, tanto contra aliados como contra adversarios”. De todos los intentos recientes por borrar el pasado cultural plasmado en piedra, Palmira, en Siria, sigue destacando lo hecho por ISIS, que dinamitó varios templos y podría haber causado daños mucho mayores de no haber sido derrotado. Un hombre se convirtió en un símbolo de resistencia ante ellos. Durante 40 años, el arqueólogo Khaled al-Asaad fue el principal custodio de Palmira. Tenía ochenta y tantos años cuando ISIS atacó la antigua ciudad. Lo capturaron y lo torturaron para intentar averiguar dónde habían escondido sus artefactos más valiosos. Cuando se negó a decírselo, lo decapitaron en una plaza pública y colgaron su cadáver de un semáforo. Al-Asaad fue aclamado en todo el mundo como un heroico defensor de la cultura contra las fuerzas de la oscuridad. Fue condecorado con la Orden del Mérito Civil en Siria y, en Palmira, una escuela fue nombrada en su honor. Pero nada está exento de complicaciones políticas. Pasado unos años, tras la caída del régimen de Bashar Al-Assad en Siria y la llegada al poder de terroristas que reivindican a ISIS, su nombre ha sido eliminado de la escuela, y el peligro del saqueo de sus tesoros culturales -esta vez con el patrocinio del propio gobierno - es una tenebrosa realidad.
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