SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 6 de noviembre de 2026

JIANG QING: La viuda roja

El 10 de junio de 1991, las agencias de noticias dieron cuenta del suicidio de Jiang Qing, la cuarta y más longeva esposa del dictador comunista chino Mao Tse Tung. La misma que, una década antes, había sido condenada a cadena perpetua por su complicidad en la muerte de miles de personas durante la sangrienta Revolución Cultural (1966-1976). «Yo era el perro guardián del presidente Mao; si él me decía que mordiese a alguien, yo lo hacía», reconoció a los jueces en el juicio. La ‘Viuda Roja’, como se la conocía, se habría ahorcado el 14 de mayo en su residencia de las afueras de Beijing, donde se encontraba recluida. El primer medio en filtrar la noticia fue la revista Time, aunque las autoridades comunistas decidieron mantenerla en secreto hasta que luego de tres semanas, fue confirmada finalmente por la agencia oficial Nueva China. El semanario estadounidense reveló que el Gobierno había ocultado la muerte para evitar que coincidiese con el segundo aniversario de los trágicos sucesos de la plaza de Tiananmen, en los que varios centenares de personas murieron por los disparos del Ejército durante una famosa protesta estudiantil. “La trágica muerte de Jiang Qing corrobora el sangriento destino de toda la familia. La madre de Mao también se suicidó en 1905, su segunda esposa fue asesinada en 1926, una hermana fue ejecutada en 1930, la tercera esposa enloqueció y tuvo que ser internada en un manicomio, tres de sus hijos varones ‘desaparecieron’ durante la Larga Marcha (1935-1936), otro murió en combate en la guerra de Corea (1951) y su segunda hija con Jiang también sufrió trastornos psíquicos. Se ha llegado a decir que el propio Mao intentó suicidarse alguna vez tras conocer el triste fin de su madre. Lo cierto es que cualquier investigación sobre los primeros años del ‘padre de la nueva China’ choca con la falta de datos fidedignos”, contaba este diario en el citado artículo. La agencia china indicó que Jiang “se suicidó justo cuando se encontraba sin vigilancia policial”. En ese momento ponía fin a su vida la mujer más poderosa y temida de China durante décadas. Según revelaría en años posteriores el médico personal del dictador comunista, Li Zhisui, en la biografía ‘La vida privada del presidente Mao’ (Penguin Random House, 1995), el día en que el corazón del ‘amado’ líder se paró el 10 de septiembre de 1976, la viuda fue a verle visiblemente irritada y le amenazó: “¿Qué estaban haciendo ustedes? Tendrán que responder por esto”. Durante los diez años que duró la Revolución Cultural, ella fue su alma. Todo el mundo sabía, además, que fue ella la que fundó y comandó la siniestra ‘Banda de los Cuatro’, ese grupo de altos dirigentes del Partido Comunista responsable de la persecución de miles de personalidades del régimen, muchas de las cuales fueron asesinadas, luego de atroces torturas. Y, por lo tanto, la máxima responsable de arrastrar a una parte importante de la juventud china, y al propio Mao, a aquel prolongado arrebato de locura colectiva bautizada como los ‘Guardias rojos’. Se trataba de una especie de organización paramilitar, formada por millones de estudiantes y trabajadores jóvenes, cuyo objetivo era atacar a todos aquellos que fueran sospechosos de querer modernizar y transformar el Partido. Jiang les advirtió que la revolución estaba en peligro y que debían hacer lo que fuera necesario para detener el surgimiento de una clase privilegiada en China. Una de las víctimas de los temidos 'Guardias rojos' fue precisamente el padre de Xi Jinping, actual ‘emperador’ chino, que fue encarcelado luego de ser acusado de deslealtad, pese a ostentar el puesto de viceprimer ministro. A continuación, saquearon y destrozaron la residencia familiar, provocando un trauma que empujó a la hermana de Xi al suicidio. Este violento movimiento de masas se tomaba la justicia por su mano. “Si el padre es un héroe, también lo es el hijo. Si el padre es un reaccionario, el hijo es un bastardo”, decía el slogan creado por Jiang Quing. Y, efectivamente, el padre del actual mandatario fue señalado así por Mao. En un perfil que se hizo de la viuda tras el suicidio, se decía: “Cuando se acercó a Mao, no tardó en suplantar a la tercera mujer de este, de la que se divorció en 1963 para casarse con Jiang. Los verdaderos dirigentes comunistas, turbados al verle repudiar a la mujer con la que había compartido los sufrimientos de la Larga Marcha por una comediante, hicieron todo lo posible para disuadirle. Aunque sus cualidades seducían, sus defectos no tardaron en aparecer. No era capaz de dominar sus caprichos y Mao la reprendía: ‘Tienes los incorregibles modales de la clase explotadora’. En una ocasión, Mao reveló a uno de sus confidentes: ‘Si no fuera mi mujer, sino una simple funcionaria, la habría despedido hace tiempo. Estamos mal casados, pero dado mi rango actual, no sería conveniente que me divorciara. ¡No hay solución! No tengo más remedio que vivir con ella’”. Y continuaba: “Luego, Jiang se aprovechó audazmente de su condición matrimonial para ejercer una influencia abusiva a la sombra de su mando. En mayo de 1966 se desencadeno la Revolución Cultural. En noviembre de 1967, la viuda de Mao trazó un balance muy severo del largo periodo del régimen comunista que se extendía desde 1949 a 1966: 'Esos 17 años deben condenarse totalmente’”. No cabe duda de que lo consiguió, por lo menos hasta la muerte de Mao en 1976. Fue precisamente la Revolución cultural la que lanzó a Jiang Qing al estrellato político, dándole la fama y el poder que no había logrado cosechar con su carrera de actriz. Mao la nombró entre las máximas autoridades del PCCh y ella se convirtió en una de sus principales y más ardientes voceras. Su inauguración en la arena pública fue un emotivo discurso que dio ante estudiantes de la Universidad de Beijing, en 1966, donde habló sobre la visión que tenía del arte proletario, cómo creía que China tenía que desarrollar su propio arte, y no seguir el de Occidente. Dijo que las autoridades del Ministerio de Cultura no la habían escuchado y que ahora serian castigados por ello. Y en efecto, así ocurrió, dando rienda suelta a su venganza largamente preparada. El llamado de Mao, Jiang Qing y sus partidarios para que la juventud se movilizara desencadenó uno de los períodos más trágicos de la historia china reciente. Se cerraron escuelas y universidades y millones de estudiantes se unieron a los Guardias Rojos, quienes aterrorizaron a educadores, intelectuales, y cualquier persona de autoridad considerada "contrarrevolucionaria" golpeándolos en muchos casos hasta la muerte. Es más, muchas de las personas humilladas y atacadas se terminaron quitando la vida. Asimismo, Mao y sus partidarios también fomentaron un culto a la personalidad, publicando un libro con citas del líder - el famoso " Libro Rojo" - que todos debían poseer y memorizarse, para comprobar su lealtad al movimiento. Asimismo, posters con la imagen de Jiang Qing sosteniendo el libro, se desplegaron por todo el país y la esposa de Mao se convirtió en la mujer más poderosa de China. Muchos recuerdan su sed de venganza contra todos los que la habían despreciado, incluso décadas antes. Había, por ejemplo, un general, veterano de la Gran Marcha, a quien ella acusó de “querer aplastar la Revolución cultural en las escuelas militares”, por lo que los Guardias Rojos acabaron inmediatamente con su vida, en presencia de Qing. Otra de las principales tareas que le encomendó Mao a su esposa fue la de ‘revolucionar el arte’. Para Jiang, fue la ocasión perfecta para enterrar de una vez las tradicionales óperas que tanto había criticado. La exactriz impulsó la creación de un nuevo género artístico que se convertiría en uno de los pilares de la propaganda comunista: las "óperas revolucionarias" (también llamadas "óperas modelo" o Yangbanxi). Estos espectáculos, que combinaban la ópera tradicional china con los musicales de occidente, mezclando música y ballet, fueron los únicos permitidos durante la década que duró la revolución (1966-76), y sus protagonistas “eran valientes campesinos que luchaban contra malvados propietarios, invasores japoneses u otros enemigos de la revolución” - según la propaganda oficial - mientras un coro cantaba incesantes loas a Mao durante todo el espectáculo. Pero la influencia de Qing fue mucho más allá de lo artístico. Además de movilizar a los Guardias Rojos para que desaten el terror, también tuvo un gran poder de decisión. "Como miembro clave del Grupo Central de la Revolución Cultural dirigió gran parte de la política una vez que se deshizo el aparato formal del partido comunista", señaló el experto en China Anthony Saich, profesor de Asuntos Internacionales y director del Centro Ash de la Escuela de Gobierno Kennedy, en la Universidad de Harvard. Saich, autor de varios libros sobre la historia política de China, considera que Jiang "claramente fue una figura clave entre los líderes más radicales durante dicho período" indicó. Pero la mujer más poderosa de China fue perdiendo influencia a mediados de la década de 1970. Primero, cuando su marido ordenó al Ejército detener los abusos de la Guardia Roja, terminó desmantelando a la militancia radical. Y finalmente con la muerte de Mao, que la dejó sin su principal sostén político. A un mes de su deceso, en septiembre de 1976, los líderes reformistas del PCCh ordenaron el arresto de Jiang, junto a los integrantes de "Banda de los Cuatro" que pretendían dar un golpe de Estado. La nueva dirigencia del partido acusó a ella y a sus cómplices de ser la verdadera responsable de la violencia que había desatado la Revolución Cultural, exculpando de esos crímenes al propio Mao. Según esta versión, que muchos en el PCCh mantienen al día de hoy, Mao cometió errores, pero había llamado a una "lucha pacífica". De esta manera, Jiang Qing fue usada como una especie de chivo expiatorio por sus enemigos del partido. "Está claro que los líderes posteriores a Mao intentaron proteger su reputación. Para ser creíbles, tenían que aceptar que Mao tenía parte de la culpa, pero para proteger su reputación (y de hecho la del partido), tenían que encontrar a otros a quienes culpar por los excesos que ocurrieron. Jiang Qing y los otros miembros de la Banda de los Cuatro - Wang Hongwen, Yao Wenyuan y Zhang Chunqiao - junto con Lin Biao (el exlíder militar, cuyo avión fue derribado en 1971 cerca de Öndörkhaan, Mongolia, cuando huía con su familia a Rusia tras fracasar su intento golpista contra Mao), fueron culpados de esto", afirma el académico de Harvard. Jiang, quien durante su juicio aseguró que seguía las órdenes de Mao, fue condenada a muerte en 1981, pero se le conmutó la pena a cadena perpetua. Tras pasar una década en prisión falleció en mayo de 1991, a los 77 años, mientras estaba en libertad bajo fianza para recibir tratamiento médico por un cáncer de garganta. La versión oficial indica que se “suicidó”, ahorcándose. Pero, al igual que gran parte de su vida, los detalles de lo que ocurrió realmente, aún se mantienen ocultos. Hoy en día, la figura de Jiang Qing sigue siendo objeto de estudio y controversia en la historia contemporánea de China. A pesar de su caída en desgracia, su influencia durante los años más oscuros de la Revolución Cultural continúa siendo un tema central de debate en el país. Su legado criminal, marcado por la represión y los excesos, también refleja el poder de las ideologías radicales en un momento de gran turbulencia política y social.

viernes, 30 de octubre de 2026

CACERIA DE BRUJAS: La sombra del demonio sobre Europa

Se considera a la brujería como una actividad que tiene como común denominador el ejercicio de un poder sobrenatural siniestro, ejercido por personas que vivían sometidas al demonio. Generalmente sus practicantes eran mujeres. También se le conocía como hechicería o magia negra. Entre las principales razones para acudir a la ayuda de las brujas eran para suscitar calamidades y daños contra enemigos o rivales, invocar a los muertos y, en general, para resolver todo tipo de problemas. Si bien no todas las brujas seguían las mismas prácticas, las más comunes eran aquellas que reniegan de Cristo y los sacramentos realizando un pacto con el demonio, en cuyo honor realiza ritos diabólicos en los que hace una parodia de la Santa Misa o de los oficios de la Iglesia, adorando a Satanás, príncipe de las tinieblas, al cual le ofrece su alma a cambio que le diese poderes sobrenaturales. Es el llamado aquelarre. De esta manera, la brujería está directamente relacionada con el satanismo, y por lo cual fue perseguida implacablemente. La hechicería se vivía como una verdadera amenaza en el seno de la comunidad, las convicciones relativas a la magia estaban profundamente arraigadas en la vida social. Para el hombre común la hechicería resulta un complejo ideológico capaz de aportar soluciones a gran parte de los problemas cotidianos. La acción del hechicero se desarrolla en dos direcciones, magia de protección y magia destructora: sanar enfermedades, deshacer hechizos, adivinar, proteger de los ataques, preparar filtros. Su posición social es ambivalente, el paso de una categoría benefactora a otra malhechora es producto del temor y sospechas que este poder produce entre sus vecinos. De acuerdo con este credo, los males no son un castigo de Dios por nuestros pecados, sino los ataques malintencionados de ciertas personas que tenían pacto con el diablo, y, en consecuencia, se tomaba muy en serio el peligro que representaban. Quién mejor que el enemigo o el marginado para hacerse responsable del infortunio imprevisto, de su envidia o resentimiento, por lo que podían ser víctimas no sólo personas adultas. Cabe precisar que este tipo de actividades se remonta a épocas inmemoriales y a las más diversas regiones del mundo a través de toda la historia de la humanidad. Coinciden con una concepción dualista. Según esta cada día y en cada lugar se enfrentan las fuerzas del bien (hijos de Dios) con las del mal (servidores del diablo). Cada una de estas tendencias efectúa sus ritos, tiene su organización, sus jerarquías y sus prácticas. Las brujas resultaban siendo servidoras del demonio, a quien le debían sus dones excepcionales. Se les solía atribuir una serie de poderes, considerándolas capaces de producir plagas en las cosechas, tormentas, enfermedades o diversos tipos de daños en los enemigos de sus clientes incluyendo la muerte. Asimismo, se creía que podían transformarse o transformar a otros en animales, realizar vuelos nocturnos, hacerse invisibles, acceder a cualquier lugar por más lejano y seguro que fuese y que eran las responsables de todas las desgracias. Para realizar sus atrocidades se reunían, generalmente por la noche, en los llamados aquelarres, reuniones orgiásticas en las que se daba rienda suelta a todo tipo de abominaciones y que tenían como invitado de honor al propio Lucifer, representado por un macho cabrío. La brujería era una de las actividades más antisociales por lo cual, como sostenían Lutero y Calvino, se hacía merecedora de los más severos castigos. "Las consecuencias que trae a una sociedad el hecho de que se crea objeto de actos mágicos constantemente son incalculables, ya que todo su sistema de sanciones religiosas o legales, debe ajustarse al que podríamos llamar sentido mágico de la existencia". En el Antiguo Testamento se ordenaba que a las brujas se le condenase a muerte (Éxodo, XXII, 18). Platón sostenía que a las personas que usasen de ella para hacer el mal se les debería aplicar igual sanción. Desde las más antiguas leyes romanas hasta las últimas previas a su cristianización, se mantiene la condena más enérgica para estas actividades. Por mencionar tan sólo algunas persecuciones en contra de las brujas, que datan de entonces, podemos señalar las realizadas en la época de Constancio, Valente y Valentiniano I. Aunque la creencia en la brujería está documentada desde épocas muy remotas de la historia de Europa, fue a partir del siglo XIII cuando la idea se convirtió en una auténtica obsesión y empezaron a desencadenarse persecuciones organizadas por la Iglesia. La razón de ello se encuentra, seguramente, en la aparición, precisamente en ese tiempo, de un poderoso movimiento herético en amplias zonas del continente, sobre todo en el sur de Francia: los cátaros. Para reprimirlos, la Iglesia de Roma puso a punto una institución de gran poder, la Inquisición, que con el tiempo se encargaría de controlar a quienes realizaban prácticas mágicas. La persecución contra las brujas fue una de las páginas más negras de la historia de la humanidad, que solamente en el siglo XVII la Inglaterra anglicana acabó con más de 50,000 personas quemadas en la hoguera mientras que en la Alemania luterana la cifra se estima en 100,000, en tanto que la España católica y sus colonias, gracias al Santo Oficio - como también se le denominaba al Tribunal de la Santa Inquisición - no se quedaban atrás en realizar esas mismas atrocidades. Es así como las brujas ‘acompañaban’ a los judíos y los herejes a la hoguera. No puede sorprender el que la Iglesia defensora del Dogma tuviese que adoptar una postura contra quienes se dedicaban al ejercicio de las artes o ciencias ocultas. Tal estudio podía crear la duda sobre lo que los libros sagrados indican sobre la historia de la creación; los pensamientos sobre espíritus astrales y humanos podían conducir a herejías, a buscar el trato con demonios o seres malignos, como brujos y magos intentaron hacerlo repetidas veces, y dar lugar a sectas que les rindieran culto. Para contrarrestarlo, estalló con singular fuerza entre los siglos XVI y XVII la caza de brujas. La locura colectiva provocada por aquella fue causa de la muerte de centenares de miles de ellas, sobre todo en las zonas rurales, donde el fanatismo religioso alimentaba todo tipo de supersticiones, especialmente en Inglaterra. Esta también se dio en sus colonias del nuevo mundo, por lo que vale la pena recordar por ejemplo que, en 1692, en Salem (Massachusetts), una sangrienta persecución contra las brujas, con procesos amañados y condena anticipada, cobro muchas víctimas. Indudablemente el puritanismo, con su remarcado énfasis en el pecado original y en el rol que desempeña el diablo, sirvió que las condenadas terminasen de alimento a las hogueras: "Las racionalistas Inglaterra y Escocia (con un total calculado en 300,000 víctimas), e incluso las colonias inglesas de América, quemaban brujas alegremente tras unos preliminares de repugnante crueldad, y Sir William Blackstone dictaba una ley en el sentido de que “negar la posibilidad, mejor dicho, la existencia real de la brujería es al mismo tiempo contradecir rotundamente la palabra revelada de Dios”. Quienes se “salvaron” de semejante destino, fueron colgadas de los árboles o descuartizadas. Lo importante para ellos es que debían desaparecer como sea y si era de la forma más cruel, tanto mejor “Todas eran servidoras del diablo y, por lo tanto, merecen morir. Que no quede ninguna” dictaminaron los jueces. Sin duda, se trató de una época oscura donde en nombre de Dios, se cometieron los más atroces crímenes.

viernes, 23 de octubre de 2026

DESTRUYENDO SU PATRIMONIO CULTURAL: Francia se asoma al abismo

Las recientes protestas y disturbios en Francia por parte de hordas terroristas liderado por el comunista Jean-Luc Mélenchon - cabecilla de La Francia Insumisa (LFI) - han provocado graves daños en el patrimonio histórico y edificios públicos del país, destacando el incendio del Ayuntamiento de Limoges el sábado 17. So pretexto de que las movilizaciones “estudiantiles” responden al descontento social por medidas del corrupto gobierno de Emmanuelle Macron - como la congelación de pensiones, eliminación de días festivos y recortes -, así como al reclamo por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, bandas criminales, conformadas en su mayor parte por millones de musulmanes marroquíes y argelinos, que llegados en pateras desde el Africa y como una plaga maldita, han ‘invadido’ desde hace años el país con la complacencia de las autoridades, desataron el caos y el terror en las calles de Paris y otras ciudades francesas, causando gran destrucción en sus calles y avenidas, lo que ha obligado a Macron - que cual Neron goza con el caos - declarar el toque de queda, pero el daño ya está hecho. Mucho menos declaro - como se esperaba - ilegalizar a LFI, y encarcelar a Mélenchon y sus secuaces como responsables del caos. Lo que debía ser una jornada de protesta social terminó en una escena de destrucción en Limoges, Francia. El Ayuntamiento, un emblemático edificio del siglo XIX declarado monumento histórico, quedó prácticamente destruido tras un incendio provocado durante los disturbios del último fin de semana. Frente al inmueble, varios coches volcados y una ciudad conmocionada reflejaban la gravedad de lo ocurrido. El alcalde, Guillaume Guérin, condenó enérgicamente los hechos: “No hay palabras para condenar lo que ha ocurrido, de tan abyecto que es”. Cabe precisar que el Ayuntamiento de Limoges abrió sus puertas el 14 de julio de 1993, coincidiendo con la fiesta nacional francesa. Su construcción había comenzado cuatro años antes, bajo la dirección del arquitecto Charles-Alfred Leclerc, en una época en la que los edificios públicos monumentales servían para representar la identidad y el desarrollo de las ciudades. El resultado fue una sede municipal que pronto se convirtió en uno de los grandes referentes arquitectónicos de Limoges. Su diseño combinaba influencias del Renacimiento francés y del estilo Luis XIII. La fachada alternaba granito de la región y piedra caliza, mientras que el campanario central sobresalía sobre las cubiertas de pizarra. En sus mosaicos aparecían personajes vinculados a la historia local, entre ellos el esmaltador renacentista Léonard Limosin. El conjunto patrimonial se completaba con una fuente monumental inaugurada en 1893, decorada con granito, bronce y porcelana. Tanto el ayuntamiento como la fuente contaban con protección patrimonial desde 1975, pero ello no lo salvo de ser incendiada; Pero no fue el único, ya que así sucedió también con el Ayuntamiento de Marsella. Ubicada a orillas del Vieux-Port, recuerda la estrecha relación entre la historia de la ciudad y su actividad marítima. En este emplazamiento existía ya una sede municipal medieval, vinculada a la vida comercial de uno de los grandes puertos del Mediterráneo. El edificio actual comenzó a construirse en 1653 y quedó terminado en 1673, durante el reinado de Luis XIV, en un periodo de transformación de las instituciones municipales. La trayectoria del ayuntamiento ha estado ligada a algunos de los episodios más delicados de la historia de Marsella. El edificio estuvo amenazado durante la Revolución francesa y sobrevivió a la destrucción de amplias zonas del casco antiguo en 1943. Fue declarado monumento histórico en 1948; Otra víctima de la insania terrorista fue el pabellón de la plaza Bellecour, uno de los espacios más reconocibles de Lyon y uno de los grandes escenarios de su historia urbana. Su evolución ha estado marcada por los cambios políticos y sociales de Francia: de sus antiguos usos como terreno abierto pasó a convertirse en una plaza de representación monárquica en el siglo XVII, cuando Luis XIV le concedió la condición de plaza real en 1658. Hoy, su amplitud y su ubicación en el centro de la ciudad la convierten en un punto de referencia para residentes y visitantes. En un principio, los pabellones estuvieron vinculados a funciones militares, acordes con el papel que desempeñaba entonces la plaza. Con el tiempo, el inmueble oriental pasó a albergar distintos servicios, entre ellos una oficina de turismo. La plaza también conserva en su centro una estatua de Luis XIV, instalada en el siglo XIX para sustituir una escultura anterior, fundida durante la Revolución francesa; Un caso parecido sucedió con el Ayuntamiento de Lille, heredero de la tradición flamenca, que no siempre se mide por la antigüedad de sus piedras. El edificio actual nació de una pérdida anterior: la antigua sede municipal, situada en la plaza Rihour, quedó destruida por un incendio en 1916, durante la Primera Guerra Mundial. Luego del conflicto, la ciudad optó por levantar un nuevo ayuntamiento que representara la reconstrucción y recuperara elementos de su identidad arquitectónica. El proyecto fue encargado al arquitecto Émile Dubuisson y las obras comenzaron en 1924. Su diseño combina referencias a la arquitectura tradicional flamenca, visibles en los tejados y los frontones, con técnicas constructivas modernas, como el hormigón armado. El conjunto se desarrolló durante el periodo de entreguerras y su campanario, inaugurado en 1932, alcanza los 104 metros de altura y está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en el 2005. Más allá de las diferencias y las reivindicaciones sociales, queda una pregunta sobre el valor del patrimonio que pertenece a todos, y que a la ultraizquierda terrorista no le interesa en absoluto.

viernes, 16 de octubre de 2026

LA INDUDABLE ESPAÑOLIDAD DE CEUTA Y MELILLA: Siglos de historia y soberanía efectiva lo avalan

En los orígenes de los límites territoriales de España existía una zona borrosa que era el norte de África. En la Reconquista, los reyes cristianos estimaban que su lucha no debía terminar en el estrecho de Gibraltar, sino continuar en lo que fue romano y godo, la Mauritania Tingitana. Porque antes del 711, la franja norte del actual Marruecos, como la península, era un territorio con población hispano-romana y bárbara y algunas tribus bereberes, donde se hablaba el latín africano. Con unas vinculaciones políticas cambiantes y poco claras. Castellanos y aragoneses no deseaban llevar a África las luchas civiles y Sancho IV y Jaime II decidieron en 1291, en el convenio de Soria o Monteagudo, que el río Muluya fuera el límite de la futura expansión africana de Aragón al este y Castilla al oeste. El Rey aragonés Pedro III tenía un buen sentido de la diplomacia; ejemplo de ello fueron las embajadas enviadas a Fez y Tremecén en 1276, buscando buenas relaciones para que los musulmanes norteafricanos no ayudaran a los moriscos valencianos. Los intereses de este Rey en Sicilia, le llevaron a cambiar de atención preferente e interesarse por lo que sucedía en Túnez (Ifriqiya). En 1279 mandó una embajada capitaneada por Conrado Lanza que quiso someter el reino y cobrar tributos del sultán. Su intención oculta era tener una base para preparar la anexión de Sicilia. El almirante Lanza recorrió las costas tunecinas y obtuvo importantes victorias, pero no consiguió el sometimiento del sultán. Pedro III anunció una expedición contra Túnez, pero la negativa del Papa Martín IV en 1281 a darle una bula de cruzada le hizo desistir, por el momento, de la idea. Sin embargo, los acontecimientos sicilianos que acaparaban su atención, acabaron definitivamente con el proyecto. La revolución interna en Sicilia fue favorable para el aragonés, a quien ofrecieron la corona del reino. El 30 de agosto desembarcó en Trapani, para ir a Palermo a coronarse. Roger de Lauria, el almirante de su flota, consiguió en julio de 1283 la ocupación de las islas de Malta y Djerba frente a la costa tunecina. Con esto, obtuvo finalmente el derecho a cobrar un tributo y la mitad de la contribución sobre el vino, a tener un alcalde en la capital para los cristianos y cónsules en Bugía y Túnez. Por cierto, otro gran reino peninsular, el de Portugal, también tenía intereses en África y, libre su territorio de musulmanes antes que los vecinos, iniciaron una larga serie de viajes y exploraciones. A los Reyes Católicos les interesaba hostilizar las posesiones portuguesas y en 1475, una armada al mando de Carlos de Varela llegó a la Guinea, derrotando a los portugueses y obteniendo más de 400 esclavos. El Tratado de Trujillo de 1479 estableció la paz. A raíz de esto, los Reyes Católicos y el monarca portugués se dividieron las zonas de influencia en África. A los hispanos les interesaba en Magreb para evitar una nueva invasión de los moriscos expulsados y se dejó a Portugal el derecho a Guinea y lo que pudiera descubrirse de las Canarias hacia el sur y contra Guinea. También la posibilidad del conquistar el reino de Fez, al que entonces pertenecía Melilla. Esto se firmó en el Tratado de Toledo de 1480. El peligro africano no era solo el temor a una nueva conquista musulmana, sino también a la piratería que albergaba sus costas e islas. Por eso, en 1400 Enrique III mandó una flota que atacó río Martín y saqueó Tetuán. Hubo dos hechos más que truncaron la expansión al sur. Uno, que los portugueses ya estaban instalados en Ceuta y tenían buenas relaciones con el reino de Fez; dos, que Juan de Bethencourt, descubridor de Canarias, se declaró vasallo del Rey Enrique III en 1403. Bethercourt solo había logrado posesionarse de Lanzarote, Fuerteventura e Hierro, pero fue suficiente para que los reyes declararan el señorío sobre todo el archipiélago. Cuando los portugueses pretendieron ocuparlas, el Papa las declaró españolas en el Concilio de Basilea, precisamente porque consideraba que la Tingitana siempre fue hispana. Luego de muchas disputas, Portugal admitió el dominio castellano sobre Canarias en el Tratado de Alcaçovas en 1479. Una vez dominado el archipiélago, los castellanos se dieron cuenta de que su expansión natural era el continente africano, pero que estaba asignado a Portugal, que ya tenía las plazas de Ceuta, Tánger o Arcila. Tenían libre el terreno entre los cabos de Agur y Bojador, ya que se consideraba que este último era el límite sur del reino de Fez. Los castellanos de Canarias establecieron una pequeña fortaleza en Bojador, que llamaron Santa Cruz de Mar Pequeña. Fue Diego García de Herrera en 1476 el que edificó esa base de comercio y cabalgadas. Cuando siglos más tarde se buscó el emplazamiento para ponerlo bajo soberanía española, Fernández Duro prefirió pensar que era Sidi Ifni porque lo consideraba estratégicamente mejor y de mejor acceso por mar. En 1497, los castellanos ocuparon Melilla ante las protestas portuguesas porque consideraban que pertenecía al reino de Fez. Por el contrario, no se opuso a la ocupación de Vélez de la Gomera en 1509. El impulso definitivo a la acción africana de los españoles llegó de la mano del cardenal Cisneros. Muerta la reina Isabel, el Rey Fernando no tenía muchas simpatías por el cardenal regente de Castilla. A las ideas expansionistas del clérigo, el Rey oponía un sinfín de trabas, ya que sus intereses se concentraban en Sicilia y el Rosellón. Luego de muchas divergencias, Cisneros consiguió la autorización para tomar Mazalquivir en septiembre de 1505, como preparatoria de la de Orán que, finalmente, se produjo en 1509. Estas dos ciudades fueron españolas hasta 1792. Y la expansión, completada al año siguiente con las conquistas de Bugía y Trípoli y el sometimiento a vasallaje de los reyes de Túnez y Argel, podría haberse consolidado definitivamente si no fuera porque el descubrimiento de América en 1492 cambió radicalmente la política. El caso de Ceuta es un poco diferente, ya que fue conquistada inicialmente por Portugal en el año 1415. Décadas más tarde la unión dinástica de las coronas española y portuguesa integró la ciudad en el dominio hispánico. Cuando ambas naciones volvieron a separarse en 1640, Ceuta decidió mantenerse bajo la protección de España. El control de estos territorios respondía a la necesidad estratégica de dominar el paso marítimo del Estrecho de Gibraltar y proteger las rutas comerciales. A principios del siglo XX, España y Francia establecieron un protectorado en la región norafricana, pero tanto Ceuta como Melilla quedaron excluidas de ese acuerdo porque ya eran consideradas territorio español de pleno derecho. Como sabéis, Marruecos logró su independencia de Francia recién en 1956 y desde entonces ha reclamado de forma recurrente la soberanía de ambas ciudades apelando a la disparatada idea del “Gran Marruecos” que nunca existió. Incluso llegó a presentar el caso ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para exigir su descolonización, pero la petición internacional fue desestimada. El derecho internacional da la razón a España y establece que ninguno de los dos enclaves es una colonia. A nivel legal, las dos localidades están perfectamente integradas en la Constitución española con un estatus de ciudad autónoma que le otorga competencias a medio camino entre un ayuntamiento y una comunidad autónoma. En tanto, el Gobierno español ha rechazado cualquier tipo de negociación sobre este asunto y defiende la soberanía ininterrumpida de sus fronteras. Por ese motivo, quedan pocas dudas – por no decir ninguna - de que la entrada masiva de ilegales a Ceuta, el pasado 30 de julio, se hizo con el impulso explícito de Marruecos. En un régimen policial como el de ese país es imposible que se reúnan 80.000 personas en una ciudad, Castillejos, que tiene 77.000 habitantes, sin que las autoridades lo sepan y lo consientan. Y no era la primera vez que ocurría, sucedió ya en mayo del 2021. El rey corrupto Mohamed VI, asesorado por el majzén - su gobierno en la sombra - utiliza a civiles, incluidos menores, con absoluto desprecio de su vida - que en este caso perdieron 142 personas - para lanzarlos hacia las ciudades de soberanía españolas cuando le interesa políticamente, o para probar la respuesta de España. Detrás está la permanente reivindicación de Ceuta y Melilla cuya pertenencia a España se ha negado a reconocer Marruecos, desde su independencia en 1956. En 1976, Rabat llevó el caso de estas ciudades a Naciones Unidas, pero la ONU desestimó la petición y nunca las ha incluido en su lista de territorios pendientes de descolonización. Y es que Marruecos solo puede alegar que Ceuta y Melilla están en África, y eso no es un argumento válido, hay países que están en dos continentes como Rusia o Turquía, incluso Estados Unidos (Hawái). Hay más casos: la península del Sinaí está en Asia y pertenece a Egipto. Melilla es española desde 1497 y Ceuta desde 1580, más de 200 años antes de que Marruecos existiera como Estado, por lo cual, reiteramos, nunca han sido marroquíes. El Tratado de Wad-Ras -firmado en 1860 por el sultán de Marruecos, y que tiene plena validez - reconoció la plena soberanía española y a perpetuidad sobre ambas ciudades. Y si se hicieran referendos es más que probable que su población, votara masivamente a favor de seguir siendo española - y europea - antes que marroquí, por lo que la absurda reclamación del sátrapa de Rabat no tiene fundamento alguno. Marruecos no necesita Ceuta y Melilla para nada. Tiene Tánger a un lado y Nador al otro, con su enorme puerto. Esta es una reivindicación que intenta promover el nacionalismo -como suelen hacer los regímenes autoritarios como el de Mohamed - para distraer a la población de la nefasta situación interna tanto en derechos humanos como en las condiciones de vida que empujan a la mayoría de los ciudadanos a la pobreza, mientras crecen los despilfarros del rey, respaldado ahora por Trump y Netanyahu, que, en su odio a España, están detrás del asalto a Ceuta. En 1975, tras la muerte del Generalísimo Francisco Franco, el Gobierno que lo sucedió aceptó la anexión del Sáhara Occidental por Marruecos creyendo ilusamente que eso arreglaría su situación, pero no ha sido así, ya que desde entonces está sometida a una brutal ocupación por Rabat -donde 170.000 saharauis han sido expulsados de sus tierras y viven un infierno desde hace 50 años como apátridas en campamentos instalados al otro lado de la frontera, en el desierto argelino - por lo que una situación parecida en Ceuta y Melilla no puede darse, ni ahora ni nunca. Mohamed VI debe convencerse de que España no va a ceder jamás la soberanía de ambas ciudades. Su futuro no es negociable.

viernes, 9 de octubre de 2026

THE ORANGE PLAGUE: Donald Trump convertido en el hazmerreír del mundo

Una estatua dorada que representa al Criminal de Guerra, maldito pedófilo y violador de niños Donald Trump completamente desnudo mostrando sus miserias y encaramado sobre los hombros de un hombre mucho más pequeño fue instalada esta semana en el edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). La polémica obra, de unos 2,4 metros de altura y titulada The Orange Plague (La plaga naranja), fue creada por el escultor danés Jens Galschiøt y está recubierta por completo con pan de oro de 23 quilates. La escultura muestra a Trump con un palo de golf y una pelota con forma de globo terráqueo en una mano, mientras sostiene una balanza en la otra. En la base aparece una promesa satírica atribuida al “'King of Injustice”: “Estoy sentado sobre la espalda de un hombre. Se hunde bajo mi peso. Haré cualquier cosa para ayudarlo. Excepto bajarme de su espalda”. Galschiøt, conocido por sus esculturas de fuerte contenido político, presentó la instalación como una “protesta satírica” contra los constantes cambios en las políticas exterior y climática de Estados Unidos. “Trump representa una de las mayores amenazas para el orden mundial basado en normas, los valores democráticos y nuestro esfuerzo común por resolver la crisis climática”, afirmó el artista en un comunicado. “Debemos afrontar este problema y mantenernos unidos frente a esta influencia destructiva”. "Los Estados, así como las ONG, tienen miedo de plantear abiertamente la cuestión de cómo tratar con Trump y sus políticas, temiendo aranceles, recortes de fondos, deportaciones u otras represalias", escribió Galschiøt en su página web. "Como taller de arte independiente no estamos sujetos a esos vínculos. Esta escultura se ha realizado para abordar 'the elephant in the room' e iniciar un debate necesario sobre cómo Estados Unidos (EE.UU.) está destruyendo la única oportunidad del mundo de contrarrestar la catástrofe climática" asevero. La escultura reinterpreta una obra anterior del artista, Survival of the Fattest, que muestra a un niño famélico cargando sobre sus hombros a una mujer con sobrepeso como metáfora visual de la desigualdad global. El eurodiputado danés Per Clausen celebró la presentación de la nueva estatua y afirmó que no le preocupa una posible reacción de Trump.: “Si alguien es tan susceptible que no puede tolerar que esta escultura se exhiba en el Parlamento Europeo, entonces no tiene cabida en el escenario mundial” expreso. La escultura ya se exhibió anteriormente en las manifestaciones "hands off Greenland" (manos fuera de Groenlandia) celebradas en Copenhague a principios de este año y en la cumbre climática de la ONU COP30 en Belém, Brasil, el año pasado. Por cierto, Galschiøt es conocido por provocadoras obras de arte político, entre ellas el “Pilar de la Vergüenza”, un monumento a las víctimas de la masacre de la plaza de Tiananmén que fue retirado de manera controvertida de una universidad de Hong Kong en el 2021. El artista trazó paralelismos entre su obra más famosa y su más reciente crítica a Trump. “Esto trata sobre los poderosos y los que no tienen poder, y, en cierto modo, el ‘Pilar de la Vergüenza’ también trata de eso”. Dijo que su decisión de representar a Trump desnudo alude al cuento de Hans Christian Andersen “El traje nuevo del emperador”, en el que un emperador vanidoso desfila desnudo por la ciudad. “A los dictadores no les gusta que se rían de ellos”, explicó. “Creo que necesitamos tener un debate sobre el poder en el mundo y cómo se utiliza ese poder”, dijo por teléfono desde Estrasburgo. “La forma en que actúa Trump es un problema muy, muy grande para la gente en Europa. Quiero impulsar el debate en Europa sobre cómo podemos defendernos de Trump y cómo podemos hacer una política que no dependa de él”. Sin embargo, esta no es la primera representación de Trump desnudo. Antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos del 2024, una escultura de 13 metros de altura del pedófilo republicano - que aparece con toda su crudeza y perversidad en los Expedientes Epstein como un conspicuo violador de niños - recorrió varios estados clave, entre ellos Nevada, Arizona, Wisconsin y Michigan. De manera similar, en vísperas de las elecciones del 2016, se instalaron en distintas ciudades del país cinco esculturas de Trump a tamaño real, acompañadas de placas con la frase: “El emperador no tiene huevos”. La exposición ocupo uno de los puntos de mayor tránsito del Parlamento Europeo, por donde pasan funcionarios, asistentes y periodistas durante la semana de sesiones. Una vez expuesto en Estrasburgo, se tiene previsto que vuelva a exhibirse en noviembre durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP31 en Turquía, donde Galschiøt distribuirá entre los delegados réplicas en miniatura impresas en 3D.
actualidad cultural
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