SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 6 de marzo de 2026

CIRO EL GRANDE: Rey de Reyes

También conocido como Ciro II (m. 530 a.C.), fue el cuarto rey de Anshan y el primer rey del Imperio aqueménida, quien dirigió varias campañas militares contra los reinos más poderosos de la época, como Media, Lidia y Babilonia. Mediante estas campañas, unificó gran parte de Oriente Medio bajo la hegemonía persa, manteniendo la administración local prácticamente intacta. Al garantizar cierta continuidad y ganarse así la lealtad de la élite, sentó las bases del Imperio aqueménida. No se sabe mucho sobre la vida temprana de Ciro. Las diversas tradiciones orales relacionadas con su nacimiento y juventud se conservan solo en las obras de autores griegos como Heródoto, Ctesias y Jenofonte, quienes presentan relatos contradictorios de naturaleza mayoritariamente legendaria. Según el relato más conocido de Heródoto, Ciro era hijo del rey persa Cambises (c. 580-559 a. C.) y la princesa meda Mandane, hija del rey medo Astiages (585-550 a. C.). Sin embargo, Ctesias contradice explícitamente a Heródoto, afirmando en cambio que Ciro era hijo de un bandido persa llamado Artadates y su esposa, la cabrera Argoste. Según Ctesias, Ciro sirvió en la corte de Astiages como copero jefe antes de derrocarlo. Luego de su golpe de estado, Ciro adoptó a Astiages como su padre y se casó con su hija Amytis. Según inscripciones aqueménidas contemporáneas, como el Cilindro de Ciro y la Inscripción de Behistún, Ciro era rey de Anshan (un reino en Fars con una población mixta elamita y persa) e hijo de Cambises. Sin embargo, cabe señalar que las inscripciones aqueménidas nunca mencionan ninguna relación genética entre Ciro y Astiages. Aunque el matrimonio entre familias reales persas es ciertamente una posibilidad, también es posible que Ciro solo afirmara ser nieto de Astiages para obtener legitimidad (según Heródoto) y que se casara con la hija de Astiages, Amytis, por la misma razón (según Ctesias). Finalmente, Heródoto, Ctesias y Jenofonte coinciden en que Ciro pasó parte de su juventud en la corte de Astiages. Esto puede basarse en la verdad histórica, pero, de nuevo, también puede ser simplemente un motivo legendario. El primer gran logro de Ciro fue la conquista de Ecbatana, la capital meda gobernada por Astiages. Este acontecimiento se menciona por primera vez en dos fuentes babilónicas contemporáneas: el Cilindro de Nabonido de Sippar y la Crónica de Nabonido. Heródoto también nos ofrece un relato detallado de este acontecimiento. Según el Cilindro de Nabonido de Sippar, Ciro, rey de Anshan, se alzó contra su señor, el rey medo Astiages, en el 553 a. C. Tras derrotar a las vastas hordas medas con su pequeño ejército, capturó a Astiages y lo llevó de vuelta a su patria. La Crónica de Nabonido afirma, en cambio, que Astiages marchó sobre Ciro en el 550 a. C., pero su ejército se rebeló contra él, lo tomó prisionero y lo entregó a Ciro, quien tomó entonces Ecbatana y se apoderó del botín. La discrepancia en las fechas entre estas dos fuentes puede explicarse asumiendo que Ciro inició su rebelión en 553 a. C., que Astiages marchó contra Ciro en 550 a. C. y que la revuelta en el ejército medo ocurrió durante esa campaña. El relato de Heródoto concuerda en gran medida con la Crónica de Nabónido. Heródoto afirma que Harpago, un noble medo, animó a Ciro a rebelarse contra Astiages, quien lo había perjudicado en el pasado. Harpago buscó el apoyo de los demás nobles medos, quienes también estaban descontentos con el gobierno de Astiages. Astiages, al enterarse de la rebelión de Ciro, nombró a Harpago para liderar el ejército medo contra él. Cuando los ejércitos medo y persa se encontraron, Harpago y los demás nobles se unieron a Ciro como estaba previsto. Todas las fuentes coinciden en que Ciro perdonó la vida a Astiages. Si creemos a Ctesias, Ciro incluso adoptó a Astiages como su padre y se casó con su hija Amytis, presentándose como el legítimo sucesor de Astiages como rey de los medos. Se suele asumir que Ciro se apoderó de todas las tierras conquistadas por los medos, que según Heródoto abarcaban toda Asia excepto Asiria. Sin embargo, investigaciones recientes concluyen que el territorio de los medos era mucho menor o incluso que no existía un Imperio Medo. Aun así, parece probable que el poder y el prestigio de Ciro en la meseta persa aumentaran considerablemente tras esta victoria. Tras su victoria sobre Astiages, Ciro fundó la ciudad de Pasargada en el lugar de la batalla. Pasargada sirvió como capital ceremonial del Imperio aqueménida temprano y nunca estuvo destinada a albergar una gran población. La ciudad consta de varios edificios monumentales repartidos por la llanura de Murghab, entre los que destacan Tall-e Takht (una ciudadela de piedra en la cima de una empinada colina), el Palacio P (un edificio residencial), el Palacio S (una sala de audiencias con columnas) y, finalmente, las tumbas de Ciro y su hijo Cambises. Los monumentos de Pasargada contienen influencias de todo el mundo conocido, incluyendo esculturas de estilo asirio y mampostería de estilo jónico. Se cree que la Tumba de Ciro representa un zigurat mesopotámico o elamita con una cella de estilo urartiano en la cima. Pasargada prosperó solo durante un breve periodo, y Persépolis asumió su papel como capital ceremonial en el 515 a. C. Asimismo, Ciro conquistó Lidia en algún momento entre la caída de Ecbatana (550 a. C.) y la caída de Babilonia (539 a. C.). La Crónica de Nabonido afirma que Ciro dirigió una campaña al oeste del Tigris en 547 a. C.; sin embargo, la mayoría de los eruditos coinciden en que esta campaña tenía un objetivo diferente. Heródoto afirma que fue Creso (560-547 a. C.), rey de Lidia, quien inició la guerra cruzando el río Halis y saqueando Pteria, una ciudad capadocia dentro de la esfera de influencia meda. Creso era aliado y cuñado de Astiages, así que al enterarse de que Ciro había depuesto a Astiages, juró vengarlo. Los dos ejércitos se encontraron cerca de Pteria, pero la batalla terminó en un punto muerto. Cuando Creso decidió marchar con su ejército a casa para pasar el invierno, Ciro lo persiguió hasta Lidia y lo enfrentó por segunda vez cerca de Thymbra. Ciro desplegó dromedarios para dispersar a la caballería lidia, obligando a Creso a retirarse a su capital, Sardes, que cayó luego de un asedio de 14 días. Existe cierta discusión sobre lo que le sucedió a Creso tras su derrota final. Heródoto, Ctesias y Jenofonte coinciden en que Ciro amenazó con castigar a Creso primero, pero que se apiadó de él e incluso lo nombró su consejero personal. Hasta ahora, parece plausible que Creso sobreviviera a la caída de Sardes. Sin embargo, algunos eruditos consideran que tales relatos son legendarios y creen que Ciro efectivamente ejecutó a Creso. Luego de la caída de Sardes, Ciro puso a un lidio llamado Pacties a cargo del tesoro de Creso. El trabajo de Pacties era enviar estos tesoros a Persia, pero, en cambio, organizó una revuelta, contratando mercenarios. Ciro envió entonces a su general Mazares para sofocar la rebelión, pero debido a su prematura muerte, fue Hárpago quien completó la conquista de Asia Menor, capturando las ciudades de Licia, Cilicia y Fenicia mediante la construcción de fortificaciones. En algún momento de la década del 540 a. C., Ciro debió conquistar a los bactrianos y a los sacae. Según Ctesias, cuando los bactrianos oyeron que Ciro había tratado a Astiages con respeto, se sometieron voluntariamente a ellos, lo que implicaba que los bactrianos habían sido súbditos o aliados de Astiages. Tras fortalecer su influencia sobre la parte oriental de la meseta persa, Ciro centró su atención en los nómadas sacae. Capturó a su rey Amorges, pero la esposa de Amorges, Sparetra, reunió un ejército de 300.000 hombres y 200.000 mujeres y derrotó a Ciro en batalla. Ciro liberó a Amorges y los dos reyes se aliaron, atacando juntos Lidia. Si este relato es cierto, Ciro pudo haber conquistado a los bactrianos y a los sacae antes de conquistar Lidia. Finalmente, Ciro debió haber conquistado la región de Armenia a mediados del siglo VI a. C., posiblemente instalando a su aliado Tigranes Oróntida como rey de Armenia. En el 539 a. C., Ciro invadió el Imperio babilónico, siguiendo las orillas del Gyndes (Diyala) en su camino hacia Babilonia. Al parecer, cavó canales para desviar la corriente del río, facilitando su cruce. Ciro se enfrentó y derrotó al ejército babilónico en una batalla cerca de Opis, donde el Diyala desemboca en el Tigris. Luego de esto, el pueblo de Sippar le abrió sus puertas sin resistencia. El rey babilonio Nabonido huyó, y Ciro envió a su sirviente Ugbaru, gobernador de Gutium, a capturar Babilonia. Ugbaru capturó las afueras de Babilonia, quedando solo el distrito del templo de Esagil bajo control babilónico. Luego de dos semanas, Ciro fue recibido en Babilonia con festividades. Con Babilonia bajo control persa, Ciro pudo añadir el título de «rey de Babilonia» a su nombre. Heredó todos los territorios que habían pertenecido al Imperio babilónico y, al parecer, no tuvo problemas para pacificar estas regiones. De hecho, es posible que Hárpago ya hubiera conquistado gran parte de la costa mediterránea antes de que Ciro atacara Babilonia. Ciro ahora gobernaba los fértiles valles fluviales de Mesopotamia, además de la rica costa mediterránea. Precisamente, luego de la conquista de Babilonia, Ciro encargó que se escribiera una inscripción en su nombre. Esta inscripción, más conocida como el Cilindro de Ciro, sirvió para explicar y justificar la conquista de Babilonia por parte de Ciro ante el público babilónico. El documento apela con fuerza a los ideales babilónicos de la realeza. Nabonido es descrito como un rey incompetente e impío, mientras que Ciro es descrito como un salvador designado por Dios. El Cilindro de Ciro comienza afirmando que Nabonido descuidó el culto a Marduk, el dios patrón de Babilonia. De hecho, Nabonido prefería al dios lunar Sin sobre el dios nacional Marduk, por lo que podría haber algo de cierto en esto. Aun así, es probable que el descuido del culto a Marduk fuera muy exagerado. Nabonido también impuso trabajos forzados a su pueblo, quizás como preparación para la invasión persa. Marduk, compadecido por el pueblo de Babilonia, recorre todas las tierras en busca de un rey verdaderamente justo, y finalmente elige a Ciro de Anshan. Marduk lidera a Ciro hacia la victoria contra los medos y le ayuda a capturar Babilonia sin batalla. Ciro se presenta entonces como rey de Babilonia, rey de Anshan, descendiente de Teispes y favorito de Marduk. Afirma no haber saqueado la ciudad, no haber asustado a nadie, haber adorado a Marduk a diario y haber liberado al pueblo de Babilonia del duro trabajo que Nabonido les había impuesto. También afirma haber devuelto a sus templos los ídolos que Nabonido había traído a Babilonia desde templos de toda Mesopotamia, junto con el personal correspondiente. Ciro concluye su discurso con una oración a Marduk y una descripción de sus actividades de construcción. Aunque a menudo se asume que Ciro era zoroastriano, no existen fuentes contemporáneas que lo describan como seguidor de Zaratustra, ni siquiera como adorador de Ahura Mazda. De hecho, el zoroastrismo, tal como lo conocemos hoy, podría no haber existido durante su vida. Las creencias y prácticas asociadas con el zoroastrismo no se estandarizaron hasta finales del período sasánida. Antes de esa época no existía la ortodoxia y los persas se adherían a una amplia gama de creencias y prácticas vagamente asociadas. Ahura Mazda era solo uno entre muchos dioses, y Zaratustra era solo un profeta que favorecía a Ahura Mazda por encima de todos los demás. Teniendo esto en cuenta, es probable que Ciro fuera un politeísta que creció adorando a los dioses tradicionales iraníes. Jenofonte lo describe haciendo un juramento a Mitra, el dios persa de los juramentos, pero es posible que recurriera a otros dioses con otros fines. Por lo tanto, no debería sorprendernos que Ciro ofreciera sacrificios a los dioses babilónicos Marduk y Nabu. Esta era su manera de aplacar a los dioses de las tierras que conquistaba. Al igual que con su nacimiento y juventud, no se sabe mucho sobre los últimos nueve años de la vida de Ciro. Heródoto afirma que Ciro murió luchando contra los masagetas, un pueblo nómada que vivía al otro lado del Iaxartes. La reina Tomiris de los masagetas aparentemente decapitó a Ciro para vengar la muerte de su hijo a manos de él. Ctesias afirma en cambio que Ciro murió tratando de sofocar una revuelta de los derbices, otro pueblo nómada de Asia Central, mientras que Beroso afirma que Ciro murió luchando contra los nómadas dahae. Es probable que Ciro muriera de hecho en Asia Central mientras intentaba expandir su influencia sobre la región. De las cartas babilónicas, se sabe que Ciro murió antes de diciembre de 530 a. C. Fue enterrado en su mausoleo levantado en Pasargadae - que aún existe - en un sarcófago de oro, junto con su capa, sus armas y sus joyas. A su muerte, Ciro fue sucedido por su hijo Cambises II. En cuanto a su legado, entre el inicio de su revuelta contra Astiages en el 553 a. C. y su muerte en el 530 a. C., Ciro unificó bajo su dominio todas las tierras comprendidas entre el mar Egeo y el Yaxartes. Mediante varias campañas rápidas, destronó a numerosos reyes poderosos, ya sea nombrando sátrapas persas en su lugar o atribuyéndose el título de rey. De esta forma, estableció el dominio persa sobre todo Oriente Medio. Al conquistar un reino, Ciro solía permitir que los funcionarios locales mantuvieran su cargo. De esta manera, la infraestructura administrativa se mantenía intacta. También adaptó las prácticas culturales y religiosas de las tierras que conquistaba, ganándose así el respeto de sus súbditos y la lealtad de las élites tradicionales de los reinos que conquistaba, como la nobleza meda y el sacerdocio babilónico. Para comprender verdaderamente la importancia de la política de Ciro hacia la población sometida, conviene recordar que el Imperio aqueménida, en aquel entonces, era poco más que un conjunto personal de reinos conquistados por Ciro. Este imperio se mantenía unido principalmente gracias a la lealtad personal al rey. Con el tiempo, la estructura imperial del Imperio aqueménida se estandarizó, especialmente tras las reformas de Darío, pero fue Ciro quien, mediante sus conquistas y su capacidad para inspirar lealtad entre sus súbditos, sentó las bases del Imperio aqueménida. Ahora que Irán (como se denomina Persia desde mediados del siglo pasado) se encuentra bajo ataque del Criminal de Guerra, maldito pedófilo y violador de niños Donald Trump, junto a las ratas sionistas, es de esperar que el legado de Ciro inspire a los iranies a vencer a sus más encarnizados enemigos.

viernes, 27 de febrero de 2026

PATRIMONIO MUNDIAL: Centro espiritual y político de Tiwanaku (Bolivia)

Fue la capital de un poderoso imperio prehispánico que alcanzó su apogeo entre los años 500 y 900 D.C. cuya influencia se extendió por una vasta zona de los Andes meridionales y otras regiones adyacentes, hasta su enigmática desaparición, por causas desconocidas. Ya en tiempo de los Incas su capital estaba en ruinas, para darles una idea de su antigüedad. No se sabe el nombre que tenía, pero según el cronista peruano Inca Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales de los Incas, cuenta un episodio que involucra al por entonces soberano Mayta Capac, quien visitaba la zona, cuando un mensajero proveniente del Cuzco le trajo noticias importantes. Por la rapidez de su llegada, el Inca al recibirlo, noto el cansancio del mensajero que se encontraba parado frente al él, por lo que le dijo amablemente: “Tia huanacuy” (“siéntate huanaco”) a modo de elogio, ya que este camélido es muy veloz y difícil de atrapar. Desde entonces, las ruinas de la ciudad y por ende el de su civilización, quedaron bautizadas así, aunque de forma españolizada, se le denomina Tiahuanaco. Los vestigios de sus monumentos atestiguan la importancia cultural y política de una civilización netamente diferenciada de las restantes culturas prehispánicas de América. Este imperio - regido por los antepasados de los aymaras - es conocido como la "cultura madre" de América del Sur. El centro espiritual y político de la cultura se sitúa en la ciudad-estado de Tiwanaku, a unos 74 km al oeste de La Paz, cerca del lago Titicaca. A casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, se elevan la ciudad planificada con el mismo nombre, que tuvo fuerte carácter religioso y desplegó toda su grandeza entre el 400 d.C. y el 900 d.C, para ir desapareciendo gradualmente. “Los vestigios de sus monumentos atestiguan la importancia cultural y política de una civilización netamente diferenciada de las restantes culturas prehispánicas de América”, afirma la UNESCO sobre el sitio arqueológico. El conjunto monumental de edificios de piedra y las pirámides está construido con colosales monolitos tallados con precisión milimétrica. Aún no está claro cómo lograron levantar las estructuras o traer las piedras necesarias, ya que la civilización carecía del concepto de la rueda. “Era una ciudad brillante, de unos 4 a 6 kilómetros cuadrados. Uno de ellos estaba lleno de pirámides de piedra, palacios y residencias para la élite. Más allá se construyeron las viviendas para el resto de la gente que llegaban hasta el lago. Eso son unos 20 kilómetros. Un espacio bastante extenso”, explicó Charles Stanish, antropólogo de la Universidad del Sur de Florida. La pirámide de Akapana es, por ejemplo, la mayor y más antigua de las construcciones prehispánicas de Sudamérica. Tenía un gran significado espiritual y los arqueólogos creen que fue erigida hace unos 2.500 años. Como todo el conjunto arquitectónico está bellamente tallado. La ciudad fue diseñada para atraer gente de todas partes y los expertos están bastante seguros de que tenía barrios distintos y gente multiétnica. “La ciudad probablemente era multilingüe y se oían distintos idiomas. Se organizaban grandes ceremonias y festivales, y tratan de atraer gente y comerciar. Sus textiles son absolutamente impresionantes. Su alfarería hermosa”, afirma Stanish. Construyeron su economía sobre la base del comercio y de la agricultura. La metrópoli estaba dotada de un complejo sistema de drenaje subterráneo que controlaba el flujo de las aguas pluviales. Sus casi 50.000 campos agrícolas, conocidos localmente como sukakollos, tenían una tecnología de riego -asombrosa para la época- que les permitió adaptarse fácilmente a las duras condiciones climáticas del altiplano boliviano. A su alrededor construyeron terrazas artificiales que hicieron posible una forma sostenida de cultivo y ayudaron a la evolución cultural del imperio. “Estas innovaciones fueron adoptadas por civilizaciones posteriores y se extendieron hasta el Cuzco”, explica la UNESCO. Y es que los Tiwanaku establecieron colonias alrededor de su enclave estratégico, extendiendo su dominio por los Andes. Así, instauraron su poder político y económico: controlando enclaves o pequeñas unidades políticas y comerciando con los locales. Usaban además distintos materiales para la arquitectura, la alfarería, los textiles, los metales y la cestería. “Se comportaron como un imperialismo clásico en el que traían materias primas y fabricaban productos terminados, particularmente cerámica y textiles. Tenían compuestos alucinógenos que eran muy populares en aquella época. Trabajaban la piedra y el metal. Tenían toda una gama de actividades. Y sobrevivieron durante varios cientos de años”, explica el antropólogo. “Eran una sociedad jerárquica. Esto está bastante claro. Tenían realeza y una élite entroncada con el sacerdocio que usaba símbolos y estructuras de poder tradicionales andinos. Es casi seguro que los Tiwanaku hablaban una forma ancestral de aymara, que llamamos jaqi”, afirma. Y pese a la grandiosidad y la influencia de los Tiwanaku, de su fuerza económica y política, la civilización desapareció misteriosamente sin dejar muchas pistas sobre las razones. “Tenemos varios misterios que resolver, como su desaparición y colapso o la tecnología con la que transportaron piedras que sobrepasan las 140 toneladas desde canteras a más de 50 kilómetros de la ciudad”, expresó Stanish. Parte de su cultura o de sus tecnologías fueron absorbidas por civilizaciones que lo sucedieron como los Wari - que se desarrollaron en los Andes centrales del Perú y que al igual que la cultura matriz desapareció misteriosamente - y especialmente por los Incas, de los cuales se decía que provinieron de Tiwanaku. Existen muchas hipótesis para explicar el colapso y la desaparición de esta civilización. Desgraciadamente, fue saqueada a lo largo de los siglos y gran parte de su valioso patrimonio desapareció. Numerosos documentos históricos muestran que el sitio arqueológico se convirtió en una cantera, de la cual se extraían materiales para construir edificios modernos. La evidencia de esto, según la UNESCO, es aún es visible en el centro de la ciudad cercana, e incluso en La Paz, la capital de Bolivia. Además, la ciudad solo ha sido excavada en torno a un 10% por lo que todavía queda mucho por hacer. Por eso es difícil saber qué pasó exactamente. La tesis más sostenida es la de una crisis ambiental que generó una prolongada sequía. Stanish apunta a que las causas de su desaparición fueron varias. “Su colapso no sucedió de la noche a la mañana. Tardó al menos 200 años en pasar”. Tampoco se trató de un colapso biológico. Es decir, la población no murió en un breve período de tiempo. Es probable que los pobladores fueran poco a poco dispersándose. Primero fuera de la gran ciudad, luego más allá de los límites cercanos. “Sabemos que no fue una enfermedad que diezmara a la población. Se habla de que se debió a una sequía que afectó a los sistemas agrícolas en la cuenca del Titicaca. Y también que hubo invasores por el sur. Esa fue la leyenda registrada por muchos historiadores españoles”, explica el arqueólogo. Para él, no hubo una sola causa, sino que fue la confluencia de muchas. Entre ellas probablemente esté también una rebelión campesina debido a la fuerte insatisfacción con los gobernantes y la élite. “Se parece mucho a lo que ocurrió con los mayas, donde la gente simplemente se dispersó. Cualquiera que fuera el sistema político y económico que mantenía a Tiwanaku, se vino abajo”, dice. Y de esta forma, la agricultura y la riqueza que producía, que durante siglos fue el eje que mantuvo unido su sistema político, cayó gradualmente en desuso y se produjeron cambios considerables con respecto a la salud general, la demografía y las estrategias de subsistencia del pueblo, provocando una diáspora. “La primera etapa fue una diáspora colonizadora y limitada a unos sitios de altura intermedia, como la cuenca media del Osmore cerca a Moquegua, y probablemente Cochabamba”. “La segunda etapa fue una diáspora mucho más extensa, impulsada por la desintegración violenta de las colonias alrededor de 1000 d.C., contemporáneo con el colapso de la ciudad de Tiwanaku o su reorientación radical por una élite militar”, afirma Bruce D. Owen en su estudio “Distant Colonies and Explosive Collapse: The Two Stages of the Tiwanaku Diaspora in the Osmore Drainage”. Las poblaciones de la segunda etapa, que se asentaron en áreas poco pobladas, establecieron aldeas pequeñas, dispersas, y defendibles. Los que se asentaron entre una población mayor o mejor establecida se integraron como una minoría de menor estatus. “Este colapso explosivo sugiere que Tiwanaku estaba compuesto por múltiples grupos cuyos intereses diversos no podían ser contenidos”, añade Owen. “Cuando las civilizaciones colapsan, normalmente hay múltiples razones: crecimiento demográfico, enfermedades, invasores o guerras. Todas ellas se unen y engullen civilizaciones enteras” puntualizó.

viernes, 20 de febrero de 2026

INTENTANDO BORRAR SU HISTORIA: Museo Británico elimina la palabra “Palestina” de sus exhibiciones

El British Museum ha generado controversia internacional tras anunciar que ha eliminado la palabra “Palestina” de varios paneles, mapas y textos informativos en sus exhibiciones sobre el antiguo Medio Oriente. La decisión, que se tomó hace unos días, ha reavivado debates sobre cómo las instituciones culturales representan el pasado y las implicaciones políticas de la terminología histórica. El cambio afecta principalmente galerías dedicadas al "Levante antiguo" y "Egipto", donde anteriormente se utilizaba el término “Palestina” para describir regiones geográficas o identificar grupos culturales de épocas prehistóricas hasta tiempos clásicos. El museo ha iniciado una revisión de paneles y etiquetas, reemplazando el uso generalizado de “Palestina” por nombres como Canaán, Judá o Israel - términos asociados a entidades políticas y culturales específicas en diferentes momentos históricos - según el periodo en cuestión. Según la institución, la decisión responde a preocupaciones sobre exactitud histórica y claridad: los responsables del museo consideraron que aplicar el término “Palestina” a periodos y culturas tan antiguos puede resultar anacrónico y dar un impresión errónea de continuidad histórica. En una declaración recogida por la prensa, se explicó que “en contextos antiguos puede ser más apropiado referirse a regiones por nombres que reflejen mejor la realidad de esas épocas, como Canaán en el segundo milenio antes de Cristo”. El cambio se dio tras una carta enviada por UK Lawyers for Israel (UKLFI) - un lobby sionista con sede en el Reino Unido - que argumentó falazmente que el uso de “Palestina” en mapas y paneles “borra los cambios históricos” y puede crear una “impresión falsa de continuidad” que no refleja la complejidad de los antiguos reinos y culturas de la región también conocida como Oriente medio. Según informa The Telegraph, los cambios afectan a mapas y paneles informativos sobre el antiguo Egipto y los navegantes fenicios, donde la costa oriental del Mediterráneo era designada como Palestina y algunos pueblos eran descritos como "de ascendencia palestina". El museo ha modificado también exposiciones sobre Egipto y planea revisar otros paneles “para garantizar que el término no vuelva a aparecer” agrega The Guardian. En una carta dirigida al director del museo, Nicholas Cullinan, el grupo de abogados al servicio de los genocidas del pueblo palestino argumentó que "aplicar un solo nombre (Palestina) retrospectivamente a toda la región, a lo largo de miles de años, borra los cambios históricos y crea una falsa impresión de continuidad". La misiva añade que el uso del término tiene "el efecto multiplicador de borrar los reinos de Israel y Judea, que surgieron alrededor del año 1000 a.C., y de replantear los orígenes de los israelitas y el pueblo judío como si se derivaran erróneamente de Palestina". El British Museum ha aceptado estas tesis sionistas del grupo sin someterlas a ningún debate académico. Diversas fuentes históricas recuerdan que el nombre de Palestina fue impuesto por el emperador romano Adriano en el año 135 d.C. sobre los territorios de Samaria y Judea, como parte de la romanización de la provincia y tras sofocar la revuelta judía. La decisión de borrar el término precisamente ahora, cuando Israel mantiene una ofensiva genocida que ha causado más de 72.000 muertos confirmados en Gaza según el Ministerio de Sanidad local y la propia entidad sionista, y mientras el régimen criminal de Netanyahu acelera la colonización de Cisjordania con el registro masivo de tierras, revela la dimensión política de una operación aparentemente "filológica". La medida del British Museum, uno de los mayores museos del mundo y depositario de los saqueos cometidos por los británicos a través de la historia (más del 90% de sus colecciones son producto del expolio a gran escala), se suma a una larga serie de iniciativas para intentar reescribir la historia de la región para alimentar los mitos sionistas, en un contexto donde la llamada "comunidad internacional" asiste impasible a los actos de genocidio, que suman miles de asesinados en Gaza - la mayor cárcel a cielo abierto del mundo - desde el falso "alto el fuego". Mientras los abogados sionistas celebran la eliminación de Palestina de los mapas antiguos, los palestinos siguen siendo borrados del mapa contemporáneo a base de bombas y ametrallamientos de hombres, mujeres y niños en forma indiscriminada, para que a continuación los “colonos” se apropien de sus tierras, ante la total indiferencia del mundo que avala sus crímenes. La medida, como podéis imaginar, ha despertado reacciones encontradas. La gran mayoría de académicos y curadores consideran la decisión como controvertida y problemática, argumentando que puede contribuir a debates políticos actuales sobre identidad y reconocimiento, y que las narrativas culturales tienen un peso simbólico más allá de la estricta cronología histórica. Además, organizaciones y activistas que defienden la representación de la historia palestina han criticado la medida, señalando que eliminar el término de exhibiciones públicas en una institución global puede leerse como una forma de borrar una parte de la memoria cultural, especialmente en el contexto de un conflicto geopolítico que sigue siendo profundamente divisivo. De esta manera, el museo londinense, que alberga algunos de los tesoros arqueológicos más importantes de la humanidad, robados desde todos los puntos del globo, acaba de ofrecer otra demostración de su revisionismo histórico. De esta manera, mientras los criminales sionistas arrasan con sus monumentos y patrimonio arqueológico, el museo quiere borrarlos de la mente de las personas, como si nunca hubiesen existido. Pero a pesar de todos sus esfuerzos, no lograran reescribir la historia. A que no.

viernes, 13 de febrero de 2026

BAAL: El demonio sionista ha vuelto

Como sabéis, hace unos días y como parte del 47 aniversario de la República Islámica en Irán - que derroco a la corrupta monarquía de los Phalavi, servil a los intereses de EE.UU. e Israel, quienes mediante agentes de la CIA y la Mossad organizaron una revuelta que termino en un rotundo fracaso – grupos de manifestantes quemaron en Teherán una efigie de la divinidad cananea y semítica Baal, mientras coreaban la proclama de “Muerte a Israel”. La escena generó fuerte repercusión internacional por la combinación de símbolos religiosos y nacionales en un contexto de máxima tensión geopolítica. Los manifestantes iraníes, decidieron hacer esta puesta en escena debido a que el nombre de Baal aparece mencionado en el Caso Epstein (donde aparecen una serie de monstruos pederastas violadores de niños, encabezados por Donald Trump, Bill Clinton, George W. Bush, Elon Musk, Michael Jackson, Leonardo Di Caprio, entre otros degenerados). Cabe agregar, por cierto, que. en uno de los correos electrónicos y formularios de transferencia bancaria relacionados con Epstein, JPMorgan y Wachovia Bank aparece una cuenta llamada “Baal name”, por lo que el vínculo entre el judío Jeffrey Epstein (estrangulado en su celda para silenciarlo) y el dios semita Baal se viralizó en las redes sociales. Ello nos obliga a preguntarnos ¿Quién fue Baal? Se trato de un dios cananeo y fenicio de la fertilidad y el clima, en particular de las tormentas. El nombre también se usaba como título, significando «Señor», y se aplicaba a diversas deidades en el antiguo Oriente Próximo. Baal es más conocido hoy en día por la Biblia, como antagonista del culto israelita a Yahvé. Las historias sobre Baal se remontan a mediados del siglo XIV y finales del XIII a. C., aunque se cree que son mucho más antiguas, transmitidas oralmente hasta su escritura. Las excavaciones de la antigua ciudad de Ugarit (actual Ras Shamra, Siria), iniciadas en 1929, revelaron miles de tablillas cuneiformes, muchas de las cuales relatan las historias de los dioses y, en particular, de Baal, quien se convirtió en el rey de los dioses, reemplazando a El. La popularidad de Baal queda atestiguada por las numerosas copias de las historias que conforman lo que se conoce como el Ciclo de Baal, que relata cómo Baal vence a la muerte y asume el reinado de los dioses. La historia del descenso de Baal al inframundo y su regreso se ha citado a menudo como un ejemplo temprano del patrón dios-muerte-renacimiento, pero esto ha sido cuestionado porque Baal no muere ni resucita. El nombre personal Baal es también un nombre teofórico que podría aplicarse a muchas deidades masculinas en todo el Levante y Mesopotamia, pero se usa con más frecuencia para referirse a Baal Hadad (o Ba'al Adad), el dios de la tormenta en la religión cananea y mesopotámica, que eventualmente también se convirtió en un dios de la guerra. Baal Hadad es la figura central en el Ciclo de Baal y también es el dios que aparece en los libros bíblicos de Éxodo y 1 y 2 Reyes, donde se lo retrata negativamente. Durante la Reforma Protestante (1517-1648), se le llamaba regularmente Belcebú ('Señor de las Moscas') y se lo consideraba sinónimo del diablo cristiano. En los tiempos modernos, el interés en Baal ha sido revivido por grupos neopaganos y wiccanos que a menudo lo eligen como una deidad personal en el culto ritual. Baal Hadad se originó en Mesopotamia, conocido como Adad en el norte e Ishkur en el sur. Está documentado desde el Imperio acadio (2334-2218 a. C.), pero se popularizó tras la caída de la Tercera Dinastía de Ur (2047-1750 a. C.) durante el Primer Imperio Babilónico (c. 1894-1595 a. C.). En aquella época, no era una deidad importante y a menudo se le asociaba con el dios de la tormenta Ninurta como subordinado, o con el gran dios Enlil como una especie de secretario personal. Sin embargo, fue durante este período cuando se le asoció con el toro como animal sagrado, que posteriormente se convertiría en un aspecto importante de su iconografía. Baal también estaba vinculado a Shamash (como árbitro de la justicia), a la diosa lunar Nanna en materia de fertilidad y cosechas, y a Shala, diosa del grano. Con el tiempo, también se le asoció con Dagan (o Dagón), el señor fenicio de los dioses, debido a su anterior conexión con Enlil, quien desempeñó un papel similar en Mesopotamia. En algún momento, se convirtió en una figura central en los rituales de adivinación junto con Shamash, probablemente porque ambos estaban asociados con el concepto de justicia divina y, por lo tanto, garantizaban una respuesta justa a las oraciones de los fieles. Cuando su culto llegó a Ugarit, Baal Hadad se convirtió en una deidad importante, considerado un dios del cielo que traía la lluvia y amigo del sol, dador de vida. En Ugarit, se le consideraba hijo de El, el rey de los dioses, y se decía que vivía en un palacio en el monte Zafón (Jebel Al-Aqraa, en la actual Siria). Una estela del yacimiento lo representa con una maza en una mano y un rayo en la otra, lo que lo identifica como un dios de las tormentas y la guerra. Debió estar asociado principalmente con las tormentas y la lluvia durante todo su culto en Ugarit, e incluso más tarde, tras la destrucción de Ugarit alrededor del 1200 a. C. Aunque todavía era una ciudad próspera, Ugarit comerciaba con otras ciudades, en particular con los principales centros urbanos del Levante. Baal Hadad parece haber viajado allí a través del comercio, aunque se desconoce el momento exacto. Se convirtió en una deidad central en el panteón cananeo, influyendo primero en las creencias cananeas y más tarde en la religión fenicia. La ciudad fenicia de Baalbek (en el Líbano actual) fue su centro de culto, donde fue adorado junto a su consorte Astarté, diosa del amor, la sexualidad y la guerra (asociada con la diosa Inanna / Ishtar, entre otras). A pesar de esto, Astarté también fue la deidad más popular en Sidón, incluso superando a Baal en el número de templos dedicados a ella, y también está bien representada en Baalbek. La interpretación de la asociación entre Baal y Astarté ha sido cuestionada por diversas razones, incluyendo la posibilidad de que la diosa asociada con Baal sea su hermana, Anat, quien se cree que inspiró el desarrollo de Astarté. Sin embargo, este argumento parece ignorar la representación de Astarté en el Ciclo de Baal y otros relatos como El Festín de El (en el que se la diferencia claramente de Anat), así como sus templos en Baalbek. La religión fenicia desarrolló el primer panteón cananeo, probablemente en Biblos, donde el dios El y la diosa Baalat Gebal eran los más prominentes, junto con la deidad griega Adonis, que estaba asociada con el dios babilónico Tamuz. Baal tenía su lugar entre los demás dioses, pero fuera de Sidón, nunca fue tan popular como otras deidades como Melqart de Tiro (también consorte de Astarté), Dagón, Reshef (dios del trueno y el fuego), Chusor (dios de la metalurgia), o el dios de la artesanía, Kothar-wa-Khasis, que más tarde ocuparía un lugar destacado en el Ciclo de Baal. Incluso en Sidón, Baal no era el dios más importante, ya que su deidad patrona era Eshmun. Sin embargo, fue lo suficientemente popular como para haber inspirado el Ciclo de Baal, en el que aparecen muchos dioses. Yam, dios de los mares, y Mot, dios de la muerte, también estaban estrechamente asociados con Baal a través de historias sobre él que incluían a Astarté y otras diosas. Los académicos Michael D. Coogan y Mark S. Smith comentan: “Tres diosas aparecen regularmente en las historias [relativas a Baal]: Astarté, mencionada solo de pasada, Asera y Anat. Estas dos últimas desempeñan un papel importante, pero no dominante, en los mitos, ya que la teología ugarítica, al igual que la sociedad, era patriarcal. Asera es la consorte de El y la madre de los dioses. La única diosa con un carácter marcado es Anat. Es hermana de Baal y se la identifica estrechamente con él como una eficaz oponente de Yam y Mot y otros poderes destructivos”. Las tres diosas estaban destinadas a estar estrechamente asociadas con Baal en las narraciones bíblicas, ya que Asera se menciona como un poste sagrado de fertilidad (o quizás un árbol) en Deuteronomio 16:21, 2 Reyes 21:7, 2 Reyes 23:4, 6-7 y otros pasajes. Sin embargo, antes de estos textos, aparece como consorte de El y figura central en el ciclo de Baal. El Ciclo de Baal comienza con Baal, hijo de Dagón, confiado en ser elegido rey por El, el señor de los dioses. Pero El decepciona sus expectativas al elegir a Yam, quien casi instantáneamente domina a los demás dioses y los obliga a trabajar para él. Los dioses se quejan ante Asera, quien accede a interceder por ellos ante Yam. Ella le ofrece todo tipo de tesoros, pero él solo busca poseerla. Ella accede, pero primero debe regresar ante El y la corte divina para informarles de su acuerdo. Todos los dioses presentes apoyan la decisión de Asera de entregarse a Yam, excepto Baal, quien jura vengarse de Yam por insultar a Asera y promete matarlo. Su reacción es interpretada como una traición por algunos de los otros dioses, quienes se apresuran a informar a Yam. Yam entonces envía emisarios al tribunal para exigir la rendición de Baal. Los demás dioses muestran el máximo respeto a los emisarios, pero Baal se niega a inclinarse y le repugna el comportamiento de sus deidades compañeras. Los dioses no toman ninguna decisión, por lo que Yam envía una segunda delegación, arrogante y descuidando los rituales debidos a El y a la corte. Baal quiere matarlos por esta afrenta, pero Anat y Astarté lo detienen, advirtiéndole contra el pecado de matar a un mensajero que solo cumple órdenes y, por lo tanto, es inocente. El tampoco actúa contra los mensajeros, sino que, por el contrario, les promete que Baal no solo se presentará ante Yam, sino que también les traerá generosos regalos. Baal está furioso, pero comprende que no es lo suficientemente poderoso para derrotar a Yam en combate singular. Kothar-wa-Khasis, sin embargo, sugiere una solución y le dice a Baal que puede crear dos mazas para él, Yagrush y Aymur, que destruirán a Yam si se usan según sus instrucciones. Kothar-wa-Khasis fabrica las armas y le enseña a Baal cómo usarlas. Baal va al encuentro de Yam, desarmado. Golpea a Yam en los hombros con Yagrush, pero Yam resulta ileso. Baal se retira y regresa para golpear a Yam entre los ojos con Aymur, y Yam cae. Baal lo lleva de vuelta a la corte, anuncia su victoria y arroja a Yam de vuelta al mar. Baal es ahora rey de los dioses, pero Mot se opone a esta usurpación y envía al monstruo marino Lotan (quizás una variante de Yam) para atacar a Baal. Baal derrota y mata a Lotan, quien, enfurecido aún más, jura devorar a Baal. Mot es imparable, y Baal comprende que ninguna arma mágica puede vencer a la muerte. Se esconde, envía a un doble en su lugar, que es devorado por Mot, y todos los dioses lloran su muerte. Como era el dios de la lluvia y la fertilidad, la tierra se vuelve estéril en su ausencia, y Anat, jurando venganza, ataca y mata a Mot. Como Mot es inmortal, resucita, pero Baal emerge de su escondite y lo somete, obligándolo a regresar al inframundo y reconocer a Baal como su legítimo rey. Pide y recibe permiso de El y de los demás dioses para que Kothar-wa-Khasis le construya un gran palacio en la cima de una montaña (inicialmente sin ventanas, pues se creía que Mot entraba en una vivienda por una) y comenzara su reinado. Se entiende que la historia ilustra una transición de poder de los dioses más antiguos a un grupo más joven, un patrón familiar en las obras religiosas de muchas culturas diferentes. La historia también aborda el tema del orden contra el caos, explorado en mitos famosos como el Enuma Elish mesopotámico y el ciclo Osiris - Seth de la mitología egipcia. En ambos casos, el orden se ve amenazado, y solo venciendo las fuerzas del caos se puede restaurar. Sin embargo, la definición de los términos «orden» y «caos» depende de quién los utilice. En el antiguo Israel, Baal desempeñaba el papel de la amenaza caótica, y Yahvé, el del héroe de un mundo justo y ordenado. Aunque Baal se menciona casi 100 veces en la Biblia, es más conocido por los relatos de 1 y 2 Reyes, que incluyen la historia de la princesa fenicia Jezabel (fallecida alrededor del 842 a. C.), quien promovió su adoración y su conflicto con el profeta Elías, un defensor de la adoración a Yahvé. Jezabel se casó con el rey israelita Acab, quien, según 1 Reyes 16:30-33, fue seducido por ella y se apartó de Yahvé para adorar a Baal. Como miembro de la familia real fenicia e hija de un sacerdote de Baal, Jezabel naturalmente habría traído sus propios dioses a su nueva patria, pero según el relato, estos fueron rechazados por los seguidores de la adoración a Yahvé. Jezabel y Elías se enfrentaron por la supremacía de sus respectivas creencias hasta que acordaron que el asunto se resolvería mediante un duelo entre los propios dioses en el Monte Carmelo. Los sacerdotes de Jezabel invocarían a Baal, y Elías, Yahvé y el dios que respondiera encendiendo fuego bajo un toro sacrificado serían reconocidos como el único dios verdadero. Las facciones se reunieron en el Monte Carmelo, y 850 sacerdotes de Baal lo invocaron todo el día, danzando alrededor del altar (1 Reyes 18:26), mientras Elías se burlaba de ellos, preguntando dónde estaba su dios y por qué no respondía. Cuando llegó el turno de Elías, invocó a Yahvé, y al instante descendió fuego del cielo, iluminando el altar y consumiendo la ofrenda (1 Reyes 18:38-39). Elías proclama la victoria de Yahvé y ordena la ejecución de los sacerdotes de Baal. Sin embargo, Jezabel se negó a reconocer esta victoria y continuó promoviendo el culto a Baal, mientras jura venganza contra Elías, hasta que fue asesinada por orden del general Jehú. Posteriormente, el culto a Yahvé lo proclamó el único Dios verdadero, y los templos y santuarios de Baal, Astarté y los demás dioses cananeos fueron destruidos. Pero para que Yahvé fuera reconocido como el dios supremo, sus predecesores tuvieron que ser eliminados, y para lograrlo, Baal fue demonizado. Hoy en día, la reputación del dios como poderoso protector y reafirmador de la vida ha sido revivida por los movimientos neopaganos y wiccanos que rechazan las narrativas bíblicas y se basan en conceptos más antiguos como el Ciclo de Baal. Aunque no está muy extendido, el culto a Baal - adoptado también por los sionistas, como su verdadero dios - continúa hoy en día. No es de extrañar por ello que los iranies al quemar imágenes de Baal, representada junto a una estrella de David y la bandera de Israel, mientras coreaban consignas contra ese país en una protesta cargada de simbolismo político, lo relacionen con sus más encarnizados enemigos, entregados en cuerpo y alma al demonio, en su demencial afán junto con EE.UU., de querer acabar con Irán, para apoderarse de sus inmensas reservas petroleras, como ha hecho Trump recientemente en Venezuela. Pero fracasaran en su intento.

viernes, 6 de febrero de 2026

UN NARCISISTA CON DELIRIOS DE GRANDEZA: La estatua dorada de Donald Trump que busca un hogar

Conocida como “Don Colossus” y con sus 4,5 metros de altura, esta escultura creada “en su honor” y montada sobre su pedestal de 3175 kilos, tiene la altura aproximada de un edificio de dos plantas: se trata de una efigie gigantesca fundida en bronce y con una gruesa capa de pan de oro. Durante más de un año, la estatua dorada ha sido el centro de una de las empresas más extrañas de la era Trump para hacer dinero. Un grupo de inversores en criptomonedas pagó 300.000 dólares para que un escultor la creara como homenaje a quien es un abierto defensor de las criptomonedas. Luego, la utilizaron para promocionar una criptomoneda meme llamada $PATRIOT. Ahora, improbablemente, el proyecto parece estar a punto de fructificar. En efecto, el mes pasado se instaló un pedestal de hormigón y acero inoxidable en los terrenos del complejo de golf de Trump en Doral, Florida. El pastor Mark Burns, uno de los organizadores de la iniciativa y amigo de Trump, dijo a sus colaboradores que el presidente tenía previsto asistir allí a la inauguración de la estatua, según los mensajes revisados por The New York Times. “Me parece fantástico”, le escribió Trump a Burns en diciembre. Como sabéis, casi todo el mundo de las criptomonedas ha intentado sacar provecho de la presidencia de Trump, haciendo tratos comerciales con su familia o buscando la flexibilidad normativa de su gobierno. Pero pocos lo han intentado con tanta audacia como los partidarios de $PATRIOT. Una moneda meme es un tipo de criptomoneda que casi no tiene ninguna función, más allá de la especulación. Suele basarse en un chiste viral o en la mascota de un famoso, y solo vale lo que los seguidores de internet estén dispuestos a pagar. El ingrediente crucial es el bombo de internet, suficiente para convencer a los compradores potenciales de que el precio seguirá subiendo. La construcción de una estatua gigante era una manera cara de suscitar el entusiasmo de los medios sociales. Pero era un plan potencialmente rentable. Los inversionistas que financiaron la estatua recibieron alijos de las monedas, cuyo valor a veces puede dispararse, según uno de los organizadores del proyecto. Durante meses, los patrocinadores de “Don Colossus” publicaron en X imágenes de los trabajos en curso y forjaron alianzas en el mundo MAGA, con el objetivo de asegurarse un golpe de mercadeo: un lugar para la estatua en una propiedad oficial de Trump. La moneda $PATRIOT salió a la venta a finales del 2024 y subió brevemente, mientras Trump prometía convertir a Estados Unidos en la “capital mundial de las criptomonedas”. En un acto celebrado en Washington durante el fin de semana de la toma de posesión, los promotores de la moneda le presentaron una miniatura de bronce de la estatua a Steve Bannon, exasesor de Trump, y se relacionaron con otras personalidades conservadoras. Pero los retrasos y las luchas internas han afectado el proyecto, ofreciendo una ventana al volátil mundo de las monedas meme, plagado de estafas que a menudo terminan costándole dinero a los inversionistas. El precio de la moneda $PATRIOT se desplomó el año pasado, perdiendo casi todo su valor. Cuando los promotores de la moneda se apresuraron a terminar la estatua e impulsar las ventas de la moneda, se enfrentaron a su escultor de Ohio, Alan Cottrill. En mensajes de texto revisados por el Times, Cottrill dijo que le debían 75.000 dólares “por los derechos de propiedad intelectual de la estatua”. “¡Estás utilizando mi imagen protegida por derechos de autor para comercializar tu ficha!”, escribió a uno de los patrocinadores de la moneda el mes pasado. “Sí, jajaja, como planeamos hacer desde el primer día”, respondió Ashley Sansalone, un criptodesarrollador que trabajó en $PATRIOT, así como en otra moneda llamada Elon GOAT. En un comunicado, Sansalone dijo que Cottrill recibiría el pago íntegro antes de que se inaugurara la estatua. “Según cualquier acuerdo comercial, siempre hay algunos fondos retenidos hasta que el producto acabado esté completo”, dijo. Pero no está claro cuándo se expondrá la estatua. Luego de que el Times le preguntara el lunes a la Casa Blanca y a la Organización Trump sobre $PATRIOT, el hijo del presidente, Eric Trump, publicó un mensaje al respecto en X. “Agradecemos el apoyo y el entusiasmo”, dijo, “pero queremos ser muy claros: no estamos implicados en esta moneda”. En tanto, el plan para crear “Don Colossus” se urdió en un chat de grupo en Telegram, una aplicación de mensajería donde los seguidores de las criptomonedas se reúnen para compartir consejos y promocionar monedas. Era julio del 2024, y Trump acababa de sobrevivir a un intento de asesinato en Butler, Pensilvania, con el puño en alto. Sansalone quería convertir esa imagen de desafío en la base de una moneda meme. Se asoció con Dustin Stockton, un activista de derecha, así como con Brock Pierce, un criptoinversor con conexiones políticas y un largo historial de disputas legales y financieras. Luego de que la bala rozara la oreja de Trump, Sansalone se puso en contacto con Cottrill, de 73 años, cuya estatua de bronce de Thomas Edison está expuesta en el Capitolio de Estados Unidos. A lo largo de los años, Cottrill había construido estatuas de más de una decena de presidentes, incluidos monumentos de 3 metros a George Washington y Thomas Jefferson. Los criptoinversores querían que la estatua de Trump fuera aún más alta. También solicitaron ciertos ajustes estéticos. “La hice muy realista”, dijo Cottrill en una entrevista el mes pasado. “Los criptoinversores dijeron que tenía que eliminar parte del cuello de pavo. Tuve que adelgazarlo”. Para la toma de posesión de Trump, Cottrill había terminado la estatua: un Goliat de bronce, aún sin cubrir con hoja de oro, pero más alto que cualquier cosa que hubiera esculpido antes. En diciembre, Trump publicó un enlace a un artículo sobre el proyecto en Breitbart News, en el que se decía que Stockton estaba en contacto con el comité de investidura para hablar de los planes de inaugurar la estatua el fin de semana de la toma de posesión de Trump. El momento de la publicación era perfecto. La moneda $PATRIOT acababa de salir a la venta. Pero luego llegaron dos grandes contratiempos. El gélido clima de Washington provocó un lío logístico, echando por tierra los planes de inaugurar la estatua. Y poco antes de su toma de posesión, Trump lanzó $TRUMP, su propia moneda meme. Mientras los operadores de criptomonedas se apresuraban a comprar la moneda oficial, Stockton y Pierce organizaron un acto llamado Premios Patriotas en el Club Nacional de Prensa de Washington, donde entregaron estatuas en miniatura. “Gran parte del aire de la sala se enrareció porque, de repente, la moneda de Trump se disparó por las nubes”, dijo Cottrill. A finales de enero, el precio de $PATRIOT se había desplomado más de un 90 por ciento. A pesar de esa decepción, los criptoinversores continuaron con su impulso comercial. George Santos, el excongresista caído en desgracia, mostró una estatua en miniatura de Trump en Fox News el pasado febrero y se aseguró de mencionar la criptomoneda $PATRIOT. Stockton compartió el clip en X, declarando: “¡No se puede pagar por este tipo de exposición!”. (En una breve llamada, Santos dijo que “me pagaron por publicitarlo, y fui muy claro al respecto”). Los inversionistas también estaban cultivando a otro aliado influyente: Burns, el destacado pastor y confidente de Trump a quien a veces se describe como el “asesor espiritual” informal del presidente. Burns empezó a trabajar en la estatua después de que Pierce le presentara al equipo. Pronto desempeñó un papel decisivo en un plan para revitalizar el proyecto: recubrir de oro la estatua de bronce. “El presidente acaba de pedirme fotos de su estatua en pan de oro”, le escribió Burns a sus colaboradores en noviembre. Trump cumplió su deseo. Sansalone le dijo al grupo que había consultado a un proveedor de pan de oro de Nueva York, quien había ayudado a equipar la Torre Trump. Cottrill compartió una fotografía de su último trabajo. “Es tan brillante y hermoso”, respondió Sansalone. “Vaya… se lo envío al presidente”, escribió Burns. Al parecer, Trump quedó impresionado. El mes pasado, Cottrill viajó a Florida para instalar el pedestal de 2000 kilos en los terrenos del complejo de golf Doral de Trump (“un lugar jugoso, jugoso”, alardeó Stockton en las redes sociales). Los programadores de la Casa Blanca ahora están “buscando activamente” una fecha en la que el presidente pueda asistir a la inauguración oficial de la estatua, escribió Burns en un mensaje de texto a sus colaboradores en enero. Podría haber sido un momento de triunfo para Cottrill. Pero en lugar de eso, dijo, está harto de los inversores que están detrás de la estatua de Trump. Cottrill dijo que, hasta el otoño del 2024, no era consciente de que los criptoinversionistas estaban utilizando imágenes de su obra para comercializar una moneda digital, lo que consideraba una violación de sus derechos de propiedad intelectual. Finalmente, llegó a un acuerdo con ellos: pagarían 150.000 dólares por los derechos de la estatua. Dijo que seguía esperando el resto de ese pago, así como otros fondos que le debían, un total de unos 90.000 dólares. “Por lo que a mí respecta, no han comprado los derechos de propiedad intelectual y la están utilizando ilegalmente”, dijo. “Esa estatua no saldrá de mi fundición hasta que me paguen todo lo que me deben”. Pero los organizadores del esfuerzo argumentan que el proyecto no ha dado mucho dinero. Burns dijo que nunca solicitó ni recibió compensación alguna. Y en una entrevista, Stockton dijo que la moneda $PATRIOT solo era un mecanismo de financiación para “ayudar a financiar las actividades en torno a la estatua”. “No he visto a nadie ganar mucho dinero”, dijo Stockton. Una portavoz de la Organización Trump, Kimberly Benza, dijo que la empresa “no tenía conocimiento” de la moneda meme hasta que el Times preguntó por ella esta semana. No respondió a una pregunta sobre si la inauguración de la estatua seguiría adelante. El drama no ha detenido la promoción del proyecto en las redes sociales. Una cuenta de X vinculada a la moneda publicó recientemente fotos del pedestal de Doral, junto con un mensaje fijado en el que se detallaban las instrucciones para comprar la criptomoneda. “El sueño está vivo y coleando”, dijo Sansalone durante una retransmisión en directo con Burns el 16 de enero. Además de la estatua gigante, el grupo espera ofrecerle a Trump una de las versiones en miniatura, revestida del mismo acabado dorado. “Nos gustaría colocar algo en el Despacho Oval”, dijo Sansalone. (Por cierto, tiene un gran parecido a las espantosas estatuas levantadas en Corea del Norte a sus dictadores genocidas, y que de seguro Trump desearía que al igual que esas monstruosidades, le rindan pleitesía al suyo. ¿Y cómo podemos olvidarnos de su “reluciente estatua de oro” que pretende colocar en Gaza, reconstruida como ‘la Riviera del Medio Oriente’ sobre los cadáveres de miles de palestinos?... Para lo que va a durar)
actualidad cultural
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