SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 14 de agosto de 2026

CIUDADES PERDIDAS: Cartago

Considerada la mayor rival de Roma, de acuerdo a la leyenda, Cartago fue fundada por la reina fenicia Elisa (mejor conocida como Dido) alrededor del año 814 a.C. Sin embargo, se levantó luego de la destrucción de Tiro por Alejandro en el año 332 a.C. La ciudad (en la actual Túnez, África del Norte) fue originalmente conocida como Kart-hadasht (nueva ciudad) para distinguirla de la cercana y más vieja ciudad fenicia de Útica. Los griegos llamaban a la ciudad Karchedon y los romanos lo convirtieron en Carthago. Originalmente un pequeño puerto costero, establecido solo como una parada de los comerciantes fenicios para reabastecerse o reparar sus barcos, Cartago creció para convertirse en la ciudad más poderosa del Mediterráneo. Su supremacía fue desafiada por Roma a través de los conflictos conocidos como las Guerras Púnicas (264-146 a.C.) que Cartago perdió repetidamente. Y luego del último conflicto púnico, Roma destruyó completamente la ciudad, levantando posteriormente sobre sus ruinas otra metrópoli debido a su excelente ubicación, con el mismo nombre, pero completamente romana. Cabe precisar que luego de la caída de la gran ciudad fenicia de Tiro a manos de Alejandro Magno en el 332 a.C., algunos de sus habitantes que pudieron escapar, huyeron a Cartago con cualquier pertenencia que tuvieran. Debido a que Alejandro perdonó a varios de aquellos lo suficientemente ricos para comprar sus vidas, estos refugiados desembarcaron en la recién fundada ciudad con medios considerables y establecieron a Cartago como el nuevo centro del comercio fenicio. A partir de entonces, los cartagineses expulsaron a los nativos africanos del área, esclavizaron a varios de ellos y extrajeron tributo del resto. En tiempo, establecieron una relación funcional con la vecina Numidia quienes llenarían las filas de su ejército con formidables tropas de caballería. De un pequeño pueblo costero, la ciudad creció en tamaño y grandeza con enormes fincas cubriendo miles de acres. Ni siquiera 100 años pasaron antes de que Cartago fuera la ciudad más rica del Mediterráneo. Los aristócratas vivían en palacios, los menos ricos en modestos pero atractivos hogares, mientras el tributo y las tarifas incrementaban regularmente la riqueza de la ciudad, en tope del lucrativo negocio del comercio. El puerto era inmenso con 220 muelles, columnas brillantes que se alzaban alrededor en semicírculo, y estaba ornamentado con esculturas griegas. Los barcos mercantes cartagineses zarpaban diariamente a todos los puertos alrededor del Mediterráneo mientras su armada, la suprema en la región, los mantenían a salvo y, además, abrían nuevos territorios para recursos y el comercio a través de la conquista. Era esta expansión que primero trajo a Cartago en conflicto con Roma. Cuando esta era más débil que Cartago, no suponía alguna amenaza. La armada cartaginesa, por largo tiempo, había sido capaz de hacer cumplir el tratado que evitaba a Roma de comerciar en el Mediterráneo occidental. Sin embargo, cuando Cartago tomó Sicilia, Roma respondió. A pesar de que no tenía una armada y no sabía nada de como pelear en el mar, Roma construyó 330 barcos que equipó con astutas rampas y pasarelas (el corvus) que podrían ser bajadas en los barcos enemigos y aseguradas, por ende, convertían una batalla naval en una batalla terrestre. La Primera Guerra Púnica (264 - 241 a.C.) había empezado. Luegode una dificultad inicial con las tácticas militares, Roma ganó una serie de victorias y finalmente derrotó a Cartago en el año 241 a.C. por lo cual fue forzada a ceder Sicilia a Roma y pagar una pesada indemnización de guerra. A continuación, Cartago se vio envuelta en lo que es conocida como la Guerra de los Mercenarios (241 - 237 a.C.) que empezó cuando el ejército cartaginés de mercenarios numidios, que demandó el pago que Cartago les debía. Esta guerra fue finalmente ganada por los cartagineses a través de los esfuerzos del general Amílcar Barca. Como podéis suponer, Cartago sufrió enormemente de estos dos conflictos lo cual fue aprovechado por Roma para ocupar las colonias cartaginesas de Córcega y Cerdeña, sin encontrar resistencia. Entonces Cartago decidió reforzar su situación conquistando y expandiendo sus dominios en España, pero de nuevo fueron a la guerra con Roma cuando el general cartaginés Aníbal Barca - hijo de Amilcar - atacó la ciudad de Sagunto, una aliada de Roma, dando inicio a la Segunda Guerra Púnica (218 - 202 a.C.) que fue combatida principalmente en el norte de Italia ya que Aníbal invadió Italia desde España cruzando sus fuerzas a través de los Alpes. Aníbal ganó cada encuentro contra los romanos en Italia. En el año 216 a.C. ganó su más grande victoria en la batalla de Cannas pero, carente de suficientes tropas y provisiones, no pudo aprovechar sus éxitos, siendo derrotado por el general romano Escipión el Africano en la batalla de Zama, en el norte de África, en el año 202 a.C. y Cartago, nuevamente, pidió la paz. Puesta, otra vez, bajo una pesada indemnización de guerra por Roma, Cartago sufrió para pagar la deuda mientras también intentaba detener las incursiones de su vecina Numidia bajo su rey Masinisa (r. 202 - 148 a.C.). Masinisa había sido un aliado de Roma en la Segunda Guerra Púnica y era alentado por Roma para incursionar a voluntad en el territorio cartaginés. Cartago fue a la guerra contra Numidia y, en el hecho, rompió el tratado de paz con Roma que prohibía a Cartago de movilizar un ejército. Cartago sintió que no tenía opción que defenderse contra las invasiones de Masinisa, pero fue censurada por Roma y ordenada a pagar una nueva indemnización a Numidia. Habiendo recientemente pagado su deuda con Roma, ahora debían una nueva deuda de guerra paralizante. Roma no estaba preocupada con lo que Cartago y Numidia estuvieran involucradas, pero sí con la repentina revitalización del ejército cartaginés. Cartago creía que su trato con Roma había terminado cuando la deuda de guerra fue pagada; Roma no estaba de acuerdo. Los romanos sentían que Cartago aún estaba obligada a doblarse ante la voluntad romana; tanto que el senador romano Catón el Viejo terminaba todos sus discursos, sin importar el tema, con la frase, "Por lo demás, opino que Cartago debe ser destruida". En el año 149 a.C., Roma sugirió esa misma acción. Para tal efecto, una embajada romana en Cartago hizo la demanda, la cual incluía la estipulación, de que Cartago debía ser desmantelada y reconstruida tierra adentro. Los cartagineses, comprensiblemente, la rechazaron, dando inicio a la Tercera Guerra Púnica (149 - 146 a.C.). El general romano Escipión Emiliano sitió Cartago por tres años hasta que cayó. Luego de saquear la ciudad, los romanos la quemaron hasta los cimientos, no dejando ninguna piedra arriba de otra. Es más, las fuerzas romanas sembraron las ruinas con sal, exterminando además a casi toda su población, ya que los pocos que sobrevivieron a la masacre, terminaron convertidos en esclavos. Con el paso de los años, y reconociendo su posición estratégica, Julio Cesar ordeno su reconstrucción, por lo cual Cartago se levantó de nuevo, y permaneció como una importante colonia romana hasta la caída del imperio. Cartago creció en prominencia a medida que crecía el Cristianismo y Agustín de Hipona vivió ahí antes de ir a Roma. La ciudad continuó bajo la influencia romana a través del Imperio Bizantino, quien la mantuvo contra los repetidos ataques de los vándalos. En el año 698 d.C., los musulmanes derrotaron a las fuerzas bizantinas en la batalla de Cartago, destruyeron la ciudad completamente, y expulsaron a los bizantinos de África. Luego, fortificaron y desarrollaron la ciudad vecina de Túnez y la establecieron como el nuevo centro de comercio y gobernación de la región. Cartago todavía yace en ruinas en la actual Túnez y permanece como una importante atracción turística y sitio arqueológico. El contorno del gran puerto aún puede ser visto, así como también las ruinas de los hogares y palacios del tiempo cuando la ciudad de Cartago gobernaba el Mediterráneo.

viernes, 7 de agosto de 2026

LA ANTIGUA ROMA FRENTE A CHINA: Contactos olvidados entre dos grandes imperios

Esta historia empieza como probablemente ya sospechen, hace dos mil años, cuando miles de kilómetros de obstáculos geográficos y militares separaban a dos imperios que, sin embargo, habían empezado a establecer contactos comerciales a través de la Ruta de la Seda. A través de aquella larga vía comercial, el vidrio, las telas y las alfombras bordadas con oro salían de Roma, pasando por múltiples manos, hasta llegar al lejano Oriente, desde donde, a su vez, a partir del siglo I a. C., penetraba en Occidente la apreciada seda. Aquel objeto de lujo, denominado serica en latín, era muy codiciado por la aristocracia romana y sirvió para bautizar a los chinos en Roma con el nombre de ‘seres’. Por su parte, los chinos, mucho más poéticos, dieron a los romanos el nombre de Da Qin, o Gran Qin, considerando aquel lejano imperio un reflejo del suyo propio, que, en sus orígenes, había sido unificado por la dinastía Qin. Pero en todo este encantador intercambio existía un problema fundamental. Entre Roma y China, kilómetros y accidentes geográficos aparte, se asentaban hace dos mil años dos pueblos complicados de manejar. Uno, el Imperio parto, que compartió frontera y conflictos con Roma durante siglos. El otro, el kushán, que hizo lo propio con los chinos. Es cierto que aquellos pueblos no siempre estuvieron en guerra con sus vecinos y que su potencial bélico varió a lo largo de los siglos que duraron las relaciones comerciales entre Roma y China, pero tanto partos como kushanos supieron aprovechar las relaciones entre los dos grandes imperios para sacar buenas ganancias. Y es que la Ruta de la Seda no era una vía de contactos directos, sino que las mercancías chinas y romanas tenían que pasar por el Imperio kushán y el Imperio parto, de comerciante en comerciante, hasta su destino final. Una forma de comercio indirecto que beneficiaba con plusvalías e impuestos a los pueblos intermedios. Saltarse a estos intermediarios fue una de las motivaciones que llevaron a algunos exploradores visionarios a plantear la posibilidad de contactar con el imperio espejo. Entre China y el Imperio Romano, habría sido el primero quien más interés tuvo en establecer relaciones con Roma. Quizá buena parte de la culpa la tuvieron los xiongnu, un imperio compuesto por una confederación de pueblos nómadas surgidos en el territorio que ocupa la actual Mongolia, y que algunos historiadores han identificado con los hunos, aunque otros ponen muchos peros a esta teoría. Durante el reinado del emperador Wu (141-87 a. C.), las incursiones de aquellos a quienes los chinos llamaban xiongnu hicieron comprender a las autoridades imperiales que necesitaban una buena caballería con la que enfrentarlos. Automáticamente se buscó a un hombre de confianza, llamado Zhang Qian, a quien se encomendó la misión de rastrear los conocidos como caballos de Ferganá, o “caballos celestiales”, adquirir un buen número de ellos para reproducirlos en China y, por el camino, tantear a algún que otro pueblo sobre la posibilidad de establecer alianzas contra los xiongnu. La misión fue un fracaso en cuanto a los caballos, pero Zhang Qian llevó informes sobre territorios situados en el lejano occidente, de donde llegaban historias de la existencia de un gran imperio que, naturalmente, era Roma. Por su parte, los romanos empezaron a recoger en sus textos la existencia de los ‘seres’. Uno de los primeros autores en hacer referencia a ellos fue Plinio el Viejo, quien, en su Historia natural, escrita durante el siglo I d. C., describía la seda como el “vellón de sus bosques” y afirmaba que este producto, “según un cálculo hecho por lo bajo”, provocaba junto a otras importaciones procedentes de la India o la península arábiga el que Roma se gastase “todos los años cien millones de sestercios. Así de caros nos cuestan los refinamientos y las mujeres”. Plinio el Viejo también hablaba de los ‘seres’ como gentes “apacibles”, pero insistía en que llegar a ellos no era cosa fácil. Su descripción del camino a seguir realmente quitaría las ganas al explorador más intrépido: “Hay una zona en el este impenetrable por las nieves, seguida de otra salvaje por la brutalidad de quienes la habitan, escitas antropófagos que se alimentan de carne humana”. Y eso es solo el principio; luego el camino se complica con terribles desiertos y animales salvajes que pugnan por el control del territorio con “hombres igualmente crueles”. Al poco tiempo, Lucio Anneo Floro iría unos cuantos pasos más allá al escribir en su Epítome de Tito Livio cómo en tiempos de Octaviano, ascendido a Augusto, llegó a Roma una embajada china junto a indios, escitas y sármatas tras “cuatro años de viaje”. Como señala el latinista Jean-Noël Robert en su imprescindible De Roma a China. La Ruta de la Seda en la época de los césares, si algo tan notable hubiera ocurrido qué duda cabe que Augusto, experto en propaganda, lo habría publicitado en su Res Gestae, ese texto dedicado a ensalzar las hazañas del emperador. Así que esta afirmación de Floro tiene pinta de ser más un cuento que una realidad. No obstante, fue precisamente en tiempos de Floro cuando se produjo el que podemos considerar el episodio central de esta historia: el épico viaje de Gan Ying. A finales del siglo I d. C. los chinos seguían sufriendo el acoso de los pueblos esteparios. Esto llevó al general Ban Chao, comandante en jefe de las regiones occidentales y veterano de décadas en la guerra contra los xiongnu, a seleccionar a uno de sus hombres para encargarle la importantísima misión de lograr aliados. El elegido fue Gan Ying, que recibió el encargo de buscar Da Qin (Roma) y entablar relaciones diplomáticas con aquel imperio y, llegado el caso, proponer un frente común contra sus respectivos enemigos. El viaje de este emisario iba a durar entre dos y cuatro años, y lo llevó a atravesar multitud de territorios desconocidos, al menos, para los embajadores chinos, ya que no podemos descartar que, previamente, comerciantes y aventureros originarios del país asiático hubieran llegado hasta lejanas tierras sin que quedara constancia de sus andanzas. El Libro de Han posterior, sin embargo, sí recoge las peripecias de Gan Ying. Escrita hacia el siglo V, esta obra, fundamental para conocer la historia china, recoge la información que presumiblemente Gan Ying facilitó a sus superiores tras el regreso de su aventura. Tras recorrer miles de kilómetros, el embajador chino logró llegar hasta el Imperio parto. Allí se topó con un grupo de marineros, que en realidad podrían ser un grupo de agentes secretos partos, a quienes preocupaba que un chino trabase contacto con el enemigo romano. Aquellos marineros, espías o lo que fueran en realidad, informaron a Gan Ying de que, si quería llegar hasta Roma, su Da Qin, chocaría con un vasto y terrible mar: “Quienes lo cruzan - le dijeron - tardan tres meses con vientos favorables y dos años con vientos flojos. Por lo tanto, quienes se hacen a la mar llevan provisiones para tres años. El mar hace que la gente sienta nostalgia y muchos mueren”. Gan Ying recibió aquel aviso en una ciudad que los chinos llamaron Tiaozhi, sobre cuya ubicación concreta ha habido cierto debate, aunque, actualmente, hay cierto consenso en que se trataba de Charax Spasinou. Si el embajador hubiera tomado el Éufrates, habría llegado en apenas dos semanas a Zeugma, el cuartel general de la legión IV Scythica, en la frontera de la provincia romana de Siria. Quizá Gan Ying fue engañado, pero hay historiadores que especulan con la posibilidad de que, en realidad, se dejó engañar. Había recopilado mucha información durante su viaje, y era mejor fingir ante Partia que estaba desmoralizado, volviendo a casa vivo, sin arriesgarse a sufrir una cuchillada traicionera en un callejón oscuro por parte de los partos, temerosos de su posible contacto con los romanos. Pasaron décadas hasta que se produjo un nuevo intento de contacto. Esta vez partió, al parecer, de territorio romano. Hacia el año 166 d. C. apareció en las costas de Vietnam un grupo de viajeros con un cargamento de marfil, cuernos de rinoceronte y caparazones de tortuga. La idea era depositar aquellas mercancías, probablemente adquiridas durante el viaje, a los pies del entonces emperador de los chinos, Huan de Han. Durante su presentación, el grupo afirmó venir de la lejana Roma en calidad de embajadores, si bien la mayoría de los investigadores sospechan que, en realidad, se dieron esa categoría con el objetivo de tener acceso privilegiado al emperador. Lo más probable es que procedieran de algún punto situado en el Imperio romano, sí, pero como comerciantes. No obstante, el Libro de Han posterior sí se refiere a ellos como enviados del “rey Andun de Da Qin”, o sea, Marco Aurelio. Eso sí, los cronistas chinos se muestran extrañados al recibir de tan gran emperador un tributo tan pobre como el marfil o los caparazones de tortuga, ya que esto no era “particularmente raro o precioso”. Para entonces, los conocimientos de los chinos sobre Roma, aunque imprecisos, eran bastante más abundantes de los que los romanos tenían sobre los chinos. Nuevamente, el Libro de Han posterior recoge descripciones detalladas sobre lo que pensaban de Da Qin, cuyo “territorio abarcaba varios miles de li, con más de cuatrocientas ciudades. Docenas de estados más pequeños les servían de súbditos”. Una visión no demasiado descabellada, e incluso combinada con cierto conocimiento de lo que era la Roma republicana, donde “el rey no era un cargo regular, siempre era seleccionado entre los virtuosos y capaces. Siempre que se producían desastres naturales o mal tiempo en el país, el rey era depuesto y reemplazado, y los depuestos aceptaban su destino sin quejarse”. Bueno, quizá en eso de que los depuestos no se quejaban no andaban acertados los chinos, que no sabían de las andanzas de Mario, César y compañía. Luego del 166 d. C., el comercio entre China y Roma continuaría con mayor o menor éxito, pero no tenemos constancia de que las relaciones diplomáticas se buscaran con ahínco. Al fin y al cabo, ambos territorios estaban separados por múltiples enemigos, miles de kilómetros y problemas muy distintos. Además, las mercancías de cada uno, que eran lo que al final importaba, llegaban bien por tierra, bien por mar, independientemente de los intermediarios requeridos en cada momento de la historia. Sí parece que los mercaderes romanos - o, mejor dicho, procedentes del Imperio romano - atracaron frecuentemente en Camboya, dejando allí sus mercaderías e intercambiándolas por productos asiáticos, pero, a partir del siglo III d. C., esto se volvió más esporádico. La Ruta de la Seda empezó a tener ciertos problemas de estabilidad, con los partos y los kushanos entrando en un declive que dificultaría mantener abiertas las rutas comerciales en condiciones de seguridad. Además, Roma y China tampoco disfrutaban de su mejor momento histórico, y, aunque los chinos sobrevivieron, Da Qin fue engullida por una espiral de decadencia en la que mantener el territorio cercano era mucho más importante que alimentar visionarias expediciones en busca de reinos lejanos casi legendarios. Para la historia, quedan las aventuras Gan Ying y la multitud de comerciantes y aventureros anónimos que recorrieron la Ruta de la Seda en aquellos siglos.

viernes, 31 de julio de 2026

NAOSS PROJECT: Digitalizando el "DNI" de la Antigüedad

Son pequeños cilindros de piedra tallada, testigos mudos de la burocracia, el arte y la fe de civilizaciones que se extinguieron mucho antes de que existiera el papel. Cada uno de ellos, apenas del tamaño de un dedo meñique, encierra escenas e inscripciones que permiten identificar a funcionarios, divinidades y miembros de las élites. Ahora, un equipo de especialistas ha decidido catalogar de forma sistemática los que se conservan en el Museo del Louvre, en uno de los mayores esfuerzos de documentación patrimonial emprendidos jamás sobre este tipo de objetos. Son más de 7.500 piezas, cinco regiones geográficas y 7.000 años de historia: así es el mayor proyecto de digitalización glíptica jamás emprendido por un museo. Siete milenios de historia administrativa, comercial y religiosa quedarán, por fin, al alcance de todos. El nombre de este proyecto es NAOSS (Numérisation d'Antiquités Orientales: Sceaux et Scellements) y su ambición impresiona: digitalizar en alta definición una de las colecciones de glíptica más importantes del planeta, custodiada por el Departamento de Antigüedades Orientales del Louvre. Hablamos de más de 7.500 evidencias de sellos y cilindro-sellos, a las que se suman miles de improntas y documentos sellados, repartidos por cinco grandes regiones del Oriente Próximo antiguo, desde Mesopotamia hasta la península arábiga. Detrás de la iniciativa están Clélia Paladre y Nicolas Benoit, del propio museo, junto con Nordine Ouraghi, de la asociación Archaïos, y el investigador Grégory Chambon, de la EHESS. Con este ambicioso proyecto, el equipo de investigación busca responder a una pregunta: ¿cómo organizaban su vida cotidiana, su comercio y su fe sociedades que vivieron hace miles de años y qué huella física nos han dejado de ello? Antes de abordar la magnitud del proyecto NAOSS, conviene aclarar qué es un cilindro-sello. Se trata de una pequeña piedra tallada en forma de rodillo, con figuras y símbolos tallados en relieve en su superficie curva. Al hacerlo rodar sobre una tablilla de arcilla húmeda, el cilindro dejaba impresa una escena continua y repetida, como si se tratase de rueda de imprenta en miniatura. Se tiene constancia de su uso desde el IV milenio a. C. para autentificar documentos, sellar vasijas de aceite o certificar la propiedad de mercancías. Eran, en cierto modo, la firma digital o el DNI de la Antigüedad, imposibles de falsificar. Junto a ellos, los timbres o sellos-estampilla cumplían una función parecida. Se aplicaban por presión directa sobre la arcilla, sin necesidad de hacerlos rodar. Las improntas (las marcas que ambos dejaban sobre la arcilla húmeda) son, a su vez, el testimonio de su uso cotidiano en templos, palacios y mercados de Mesopotamia, Irán, el Levante, Anatolia o Asia Central. Su estudio permite reconstruir quién comerciaba con quién y bajo qué autoridad. Las cifras del material arqueológico con el que trabaja NAOSS resultan impresionantes: cerca de 5.500 sellos-cilindro y timbres, unas 2.100 improntas selladas sobre tablillas u otros soportes y 3.000 impresiones modernas realizadas expresamente para su estudio. En conjunto, más de 7.500 evidencias directas de sellos, producidas entre el sexto milenio antes de Cristo y el primer milenio de nuestra era: siete mil años de sellado ininterrumpido. Ningún museo del mundo había intentado documentar un conjunto tan completo aplicando criterios homogéneos. Hasta ahora, la información sobre estas piezas se encontraba dispersa en fichas antiguas, publicaciones incompletas de distintas décadas y fotografías de calidad muy desigual. Todo esto dificultaba enormemente comparar un sello mesopotámico con otro procedente de la península arábiga o de Anatolia, por ejemplo. Esa dispersión impedía establecer conexiones entre talleres, estilos artísticos y rutas comerciales separadas por miles de kilómetros. NAOSS busca eliminar esa fragmentación mediante un protocolo único, aplicado a cada pieza y validado internacionalmente. NAOSS sistematizará cerca de 5.500 sellos-cilindro y timbres, unas 2.100 improntas selladas sobre tablillas u otros soportes y 3.000 impresiones modernas realizadas expresamente para su estudio. Para lograrlo, el equipo ha recurrido a tres herramientas de precisión: un escáner 3D de alta resolución capaz de captar detalles de micras, un estudio de fotogrametría con iluminación controlada y una cúpula de imagen por transformación de reflectancia (RTI). Esta última técnica, adaptada de los modelos digitales de superficie que se emplean en topografía, convierte cada sello en una suerte de mapa de calor. De este modo, las variaciones de color muestran la profundidad exacta de cada incisión grabada hace milenios. Gracias a esta visualización, los trazos que resultaban casi ilegibles a simple vista, desgastados por miles de años de manipulación, comercio y uso diario, se vuelven nítidos, hasta el punto de revelar detalles iconográficos que ni los propios conservadores habían advertido antes. Cada cilindro-sello, además, se "desenrollará" digitalmente. Se generará una imagen plana y continua de toda la escena grabada, tal y como la habría visto un escriba antiguo al desplegar su impresión sobre la arcilla húmeda. Al terminar cada ficha, con modelos 3D, fotografías, medidas y despliegues texturizados, el equipo la publicará en la página web de las colecciones del Louvre, De este modo, el material será accesible tanto para especialistas como para cualquier curioso desde su ordenador. Esto significa que, por primera vez, una investigadora en Buenos Aires o un estudiante en Manila tendrá la posibilidad de comparar el detalle de un sello sirio con otro procedente de Irán sin tener que viajar a París. La colección, por tanto, dejará de ser un archivo físico reservado a unos pocos para convertirse en una herramienta compartida de conocimiento sobre cómo las sociedades antiguas organizaron su administración, su comercio y su imaginario religioso.

viernes, 24 de julio de 2026

LA PESTE NEGRA: La epidemia que transformo la Europa medieval

A mediados del siglo XIV, entre 1346 y 1347, estalló la mayor epidemia de peste de la historia de Europa, tan sólo comparable con la que asoló el continente en tiempos del emperador Justiniano (siglos VI-VII). Desde entonces la peste negra se convirtió en una inseparable compañera de viaje de la población europea, hasta su último brote a principios del siglo XVIII. Sin embargo, el mal jamás se volvió a manifestar con la virulencia de 1346-1353, cuando impregnó la conciencia y la conducta de las gentes, lo que no es de extrañar. Por entonces había otras enfermedades endémicas que azotaban constantemente a la población, como la disentería, la gripe, el sarampión y la lepra, la más temida. Pero la peste tuvo un impacto pavoroso: por un lado, era un huésped inesperado, desconocido y fatal, del cual se ignoraba tanto su origen como su terapia; por otro lado, afectaba a todos, sin distinguir apenas entre pobres y ricos. Quizá por esto último, porque afectaba a los mendigos, pero no se detenía ante los reyes, tuvo tanto eco en las fuentes escritas, en las que encontramos descripciones tan exageradas como apocalípticas (como sucedió hace algunos años con el Coronavirus). Sobre el origen de las enfermedades contagiosas circulaban en la Edad Media explicaciones muy diversas. Algunas, heredadas de la medicina clásica griega, atribuían el mal a los miasmas, es decir, a la corrupción del aire provocada por la emanación de materia orgánica en descomposición, la cual se transmitía al cuerpo humano a través de la respiración o por contacto con la piel. Hubo quienes imaginaron que la peste podía tener un origen astrológico - ya fuese la conjunción de determinados planetas, los eclipses o bien el paso de cometas - o bien geológico, como producto de erupciones volcánicas y movimientos sísmicos que liberaban gases y efluvios tóxicos. Todos estos hechos se consideraban fenómenos sobrenaturales atribuidos a la cólera divina por los pecados de la humanidad. Únicamente en el siglo XIX se superó la idea de un origen sobrenatural de la peste. El temor a un posible contagio a escala planetaria de la epidemia, que entonces se había extendido por amplias regiones de Asia, dio un fuerte impulso a la investigación científica, y fue así como los bacteriólogos Kitasato y Yersin, de forma independiente pero casi al unísono, descubrieron que el origen de la peste bubónica era la bacteria yersinia pestis, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales, en especial las pulgas (chenopsylla cheopis), las cuales inoculaban el bacilo a los humanos con su picadura. Se trataba, entonces, de una zoonosis, es decir, de una enfermedad que pasa de los animales a los seres humanos. El contagio era fácil porque ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas - lugares en donde se almacenaba o se transformaba el grano del que se alimentan estos roedores -, circulaban por los mismos caminos y se trasladaban con los mismos medios, como los barcos (A ello debemos agregar que por aquellos tiempos de fanatismo religioso, los gatos – que eran sus cazadores naturales – habían sido prácticamente exterminados de Europa al ser asociados por la Iglesia con el demonio, por los que las ratas se reproducían con gran rapidez sin enemigos a la vista). La bacteria causante rondaba los hogares durante un período de entre 16 y 23 días antes de que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad. Transcurrían entre tres y cinco días más hasta que se produjeran las primeras muertes, y tal vez una semana más hasta que la población no adquiría conciencia plena del problema en toda su dimensión. La enfermedad se manifestaba en las ingles, axilas o cuello, con la inflamación de alguno de los nódulos del sistema linfático acompañada de supuraciones y fiebres altas que provocaban en los enfermos escalofríos, rampas y delirio; el ganglio linfático inflamado recibía el nombre de bubón o carbunco, de donde proviene el término «peste bubónica». La forma de la enfermedad más corriente era la peste bubónica primaria, pero había otras variantes: la peste septicémica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel –de ahí el nombre de «muerte negra» que recibió la epidemia–, y la peste neumónica, que afectaba el aparato respiratorio y provocaba una tos expectorante que podía dar lugar al contagio a través del aire. Ambas no dejaban supervivientes. La peste negra de mediados del siglo XIV se extendió rápidamente por las regiones de la cuenca mediterránea y el resto de Europa en pocos años. El punto de partida se situó en la ciudad comercial de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea, a orillas del mar Negro. En 1346, Caffa estaba asediada por el ejército mongol, en cuyas filas se manifestó la enfermedad. Se dijo que fueron los mongoles quienes extendieron el contagio a los sitiados arrojando sus muertos mediante catapultas al interior de los muros, pero es más probable que la bacteria penetrara a través de ratas infectadas con las pulgas a cuestas. En todo caso, cuando tuvieron conocimiento de la epidemia, los mercaderes genoveses que mantenían allí una colonia comercial huyeron despavoridos, llevando consigo sin saber los bacilos hacia los puntos de destino, en Italia, desde donde se difundió por el resto del continente. Una de las grandes cuestiones que se plantean es la velocidad de propagación de la peste negra. Algunos historiadores proponen que la modalidad mayoritaria fue la peste neumónica o pulmonar, y que su transmisión a través del aire hizo que el contagio fuera muy rápido. Sin embargo, cuando se afectaban los pulmones y la sangre la muerte se producía de forma segura y en un plazo de horas, de un día como máximo, y a menudo antes de que se desarrollara la tos expectorante, que era el vehículo de transmisión. Por tanto, dada la rápida muerte de los portadores de la enfermedad, el contagio por esta vía sólo podía producirse en un tiempo muy breve, y su expansión sería más lenta. Los indicios sugieren que la plaga fue, ante todo, de peste bubónica primaria. La transmisión se produjo a través de barcos y personas que transportaban los fatídicos agentes, las ratas y las pulgas infectadas, entre las mercancías o en sus propios cuerpos, y de este modo propagaban la peste, sin darse cuenta, allí donde llegaban. Las grandes ciudades comerciales eran los principales focos de recepción. Desde ellas, la plaga se transmitía a los burgos y las villas cercanas, que, a su vez, irradiaban el mal hacia otros núcleos de población próximos y hacia el campo circundante. Al mismo tiempo, desde las grandes ciudades la epidemia se proyectaba hacia otros centros mercantiles y manufactureros situados a gran distancia en lo que se conoce como «saltos metastásicos», por los que la peste se propagaba a través de las rutas marítimas, fluviales y terrestres del comercio internacional, así como por los caminos de peregrinación. Estas ciudades, a su vez, se convertían en nuevos epicentros de propagación a escala regional e internacional. La propagación por vía marítima podía alcanzar unos 40 kilómetros diarios, mientras que por vía terrestre oscilaba entre 0,5 y 2 kilómetros, con tendencia a aminorar la marcha en estaciones más frías o latitudes con temperaturas e índices de humedad más bajos. Ello explica que muy pocas regiones se libraran de la plaga; tal vez, sólo Islandia y Finlandia. A pesar de que muchos contemporáneos huían al campo cuando se detectaba la peste en las ciudades (lo mejor, se decía, era huir pronto y volver tarde), en cierto modo las ciudades eran más seguras, dado que el contagio era más lento porque las pulgas tenían más víctimas a las que atacar. En efecto, se ha constatado que la progresión de las enfermedades infecciosas es más lenta cuanto mayor es la densidad de población, y que la fuga contribuía a propagar el mal sin apenas dejar zonas a salvo; y el campo no escapó de las garras de la epidemia. En cuanto al número de muertes causadas por la peste negra, los estudios recientes arrojan cifras espeluznantes. El índice de mortalidad pudo alcanzar el 60 por ciento en el conjunto de Europa, ya como consecuencia directa de la infección, ya por los efectos indirectos de la desorganización social provocada por la enfermedad, desde las muertes por hambre hasta el fallecimiento de niños y ancianos por abandono o falta de cuidados. La península Ibérica, por ejemplo, pudo haber pasado de seis millones de habitantes a dos o bien dos y medio, con lo que habría perecido entre el 60 y el 65 por ciento de la población. Se ha calculado que ésta fue la mortalidad en Navarra, mientras que en Cataluña se situó entre el 50 y el 70 por ciento. Más allá de los Pirineos, los datos abundan en la idea de una catástrofe demográfica. En Perpiñán fallecieron del 58 al 68 por ciento de notarios y jurisperitos; tasas parecidas afectaron al clero de Inglaterra. La Toscana, una región italiana caracterizada por su dinamismo económico, perdió entre el 50 y el 60 por ciento de la población: Siena y San Gimignano, alrededor del 60 por ciento; Prato y Bolonia algo menos, sobre el 45 por ciento, y Florencia vio como de sus 92.000 habitantes quedaban poco más de 37.000. En términos absolutos, los 80 millones de europeos quedaron reducidos a tan sólo 30 millones entre 1347 y 1353. Los brotes posteriores de la epidemia cortaron de raíz la recuperación demográfica de Europa, que no se consolidó hasta casi una centuria más tarde, a mediados del siglo XV. Para entonces eran perceptibles los efectos indirectos de aquella catástrofe. Durante los decenios que siguieron a la gran epidemia de 1347-1353 se produjo un notorio incremento de los salarios, a causa de la escasez de trabajadores. Hubo, también, una fuerte emigración del campo a las ciudades, que recuperaron su dinamismo. En el campo, un parte de los campesinos pobres pudieron acceder a tierras abandonadas, por lo que creció el número de campesinos con propiedades medianas, lo que dio un nuevo impulso a la economía rural. Así, algunos autores sostienen que la mortandad provocada por la peste, paradójicamente, pudo haber acelerado el arranque del Renacimiento y el inicio de la «modernización» de Europa.

viernes, 17 de julio de 2026

PAZUZU: El demonio mesopotámico de la destrucción y la protección

Pazuzu es un demonio babilónico/asirio que alcanzó su mayor popularidad en el primer milenio a. C. Era hijo de Hanbi (también Hanba), rey de los demonios del inframundo, y hermano de Humbaba, el dios-demonio protector del bosque de cedros en la Epopeya de Gilgamesh, quien es asesinado por los héroes. Era famoso por su poder destructivo y, por ello, a menudo se le invocaba para protegerse de las mismas enfermedades, amenazas y terrores que él mismo creaba. Era el demonio del inframundo que comandaba los vientos del oeste y del suroeste, que traían hambruna durante la estación seca y, en la estación lluviosa, tormentas devastadoras y plagas de langostas. Al ser la fuerza detrás de los vientos destructivos y su amenaza, también se le consideraba la mejor defensa contra ellos. De forma similar a Seth (dios egipcio del mal y asesino de Osiris), las oraciones a Pazuzu tenían como objetivo desviar su inclinación natural hacia la destrucción y dirigirla hacia los fines más benévolos de la protección. Dado que era evidente que poseía un gran poder para dañar, se creía que era igualmente poderoso para proteger. Se trata del demonio mesopotámico más famoso en la actualidad, y probablemente el único del que la gente haya oído hablar. El erudito Stephen Bertman señalo: "Aunque le faltó chispa, Pazuzu llegó a Hollywood: es el único demonio mesopotámico que ha protagonizado una película: El exorcista, una película de terror de 1973 (basada en la novela de 1971 de William Peter Blatty), en la cual Pazuzu es el demonio que posee al personaje de Linda Blair y está asociado con el Satanás cristiano y las fuerzas del mal. Aun así, si bien nunca fue considerado el más benévolo de los seres sobrenaturales en la antigua Mesopotamia y sin duda era visto como un poderoso demonio, no era la encarnación del mal. Debería ser considerado más bien un dios embaucador que podía hacer el bien o el mal según su estado de ánimo. Era particularmente poderoso protegiendo a las mujeres embarazadas y a los niños de la diosa-demonio Lamashtu, que acechaba a los bebés nonatos y recién nacidos. En la actualidad, el término «demonio» siempre conlleva la connotación de maldad, pero no era así en el mundo antiguo. La palabra inglesa «demon» es una traducción del término griego «daimon», que simplemente significaba «espíritu». Un daimon podía ser bueno o malo, dependiendo de sus intenciones y del resultado de su aparición. En la antigua Mesopotamia, al igual que en otras culturas del mundo antiguo, los demonios solían ser enviados por los dioses como castigo por el pecado o para recordar el deber hacia los dioses y los demás miembros de la comunidad. Los demonios no siempre eran malvados, e incluso aquellos que traían muerte y destrucción, como Pazuzu, eran capaces de realizar buenas acciones. En el mito de Atrahasis, los seres humanos se han vuelto demasiado numerosos, ruidosos y fértiles. Además, viven tanto que nacen más de los que mueren. Cubren la Tierra y perturban al dios Enlil con su ruido hasta tal punto que decide destruirlos con un gran diluvio. Tras la bajada de las aguas, Enki, el dios de la sabiduría, propone un plan para repoblar la Tierra: los dioses crearán un nuevo tipo de humano con una vida más corta y mayores amenazas diarias. A partir de entonces, habrá enfermedades, abortos espontáneos, impotencia, esterilidad, ataques de animales salvajes y toda clase de muerte acechando cada día. Los demonios formaban parte de este plan divino y fueron enviados para disminuir la población, castigar a los malvados, poner a prueba a los justos, e incluso podían recibir permiso para atormentar a alguien porque cierto dios lo consideraba justificado, aunque otro no estuviera de acuerdo. Los demonios que interferían con las relaciones sexuales y la fertilidad eran especialmente problemáticos. El demonio Samana, por ejemplo, con sus dientes de dragón, garras de águila y cola de escorpión, representaba una amenaza constante, y un conjuro sumerio contra él enumera cómo bloquea la menstruación de la joven, la potencia del joven y los servicios de la cortesana y la prostituta (Leick, 223). Samana también podía afectar las cosechas, el ganado y, según Bertman, "tenía un apetito especial por los bebés y las prostitutas" (125). Un demonio de tal malicia y poder destructivo debería haber sido mantenido firmemente a raya por los dioses, y sin embargo, Samana era considerado un agente de Gula, la diosa sumeria de la salud y la curación, y a veces era enviado por ella por razones que los mortales tendrían que deducir por sí mismos. Lo único que estaba claro era que uno podía ser blanco de un dios o un demonio para algún tormento exquisito o mundano en cualquier momento y por razones que no siempre estaban claras. Al respecto, la erudita Gwendolyn Leick señalo: “Si nos guiamos por la narrativa de Atrahasis, la sexualidad era un objetivo prioritario, ya que estaba relacionada con la reproducción y la población. Al controlar la vida sexual de los seres humanos, los dioses podían mantener a las comunidades humanas en un tamaño manejable”. Una de las mejores maneras de protegerse contra tales ataques era encontrar un protector en un demonio igualmente poderoso que sirviera de escudo entre el individuo y la ira de los dioses. Pazuzu era la más popular de estas deidades protectoras. Se le invocaba principalmente para impedir que Lamashtu asesinara a bebés nonatos o recién nacidos, pero parece que también se le invocaba contra las enfermedades, la impotencia y los efectos nocivos del viento del oeste y del suroeste, que soplaban desde la tierra de los muertos; los mismos vientos que el propio Pazuzu controlaba. Se le imagina como una figura especialmente aterradora, capaz de ahuyentar a cualquier demonio o fantasma menor. Pazuzu aparece representado en estatuillas y grabados con ojos saltones en un rostro canino, un cuerpo escamoso, un pene con cabeza de serpiente, las garras de un ave grande y alas enormes. Como recordareis, en las escenas iniciales de la película El Exorcista, se le representa fielmente en una estatua de tamaño natural que el sacerdote contempla en la antigua ciudad de Hatra. En la novela, el autor muestra al sacerdote manipulando una pequeña estatua de Pazuzu, en lugar de contemplar una figura de gran tamaño, lo cual también es cierto. Si bien se han encontrado pequeñas estatuillas del demonio en Hatra, nunca se ha hallado ninguna estatua de tamaño natural en ningún lugar, y es improbable que se encuentre alguna vez. Las representaciones de demonios o deidades asociadas con el inframundo son raras porque se creía que, al crear una imagen de este tipo, se atraía la atención del sujeto. Es por esta razón que existen pocas imágenes de Ereshkigal, la Reina de los Muertos, y por la que incluso el famoso relieve de Burney (conocido popularmente como la Reina de la Noche) no nombra explícitamente a su sujeto, aunque lo más probable es que represente a Ereshkigal: crear una imagen de la Reina de los Muertos habría sido llamar su atención y nadie estaba especialmente interesado en encontrarse con ella cara a cara. Las pequeñas estatuillas y amuletos con la imagen de Pazuzu tenían exactamente el mismo efecto: atraían la atención de Pazuzu hacia quien los portaba o hacia la habitación donde se colocaba la estatuilla, pero su diminuto tamaño concentraba su poder en la protección. El mortal no tenía nada que temer del demonio, pues lo honraba al pedirle protección, y cuando este apareciera, dirigiría sus poderes demoníacos contra quienes amenazaran a sus protegidos, no contra el mortal que lo había invocado. Estas pequeñas estatuillas se colocaban principalmente en las habitaciones de los niños, como es natural, pero podían ubicarse en cualquier lugar de la casa, cerca de una puerta o ventana. Las imágenes y figuras de Pazuzu cumplían una función similar a la de los Perros Nimrud, pequeñas estatuillas de perros enterradas bajo el umbral de un edificio (o colocadas estratégicamente en una habitación) para protegerse de espíritus malignos, demonios o fantasmas. Se creía que los Perros Nimrud estaban imbuidos del espíritu de perros reales, asociados con Gula, considerados principalmente animales protectores. De la misma manera, las estatuillas de Pazuzu se inspiraban en la esencia del propio demonio y garantizaban la seguridad en su presencia. Según el erudito Jeremy Black, los demonios en Mesopotamia evolucionaron a lo largo de los años, pasando de ser representaciones de animales amenazantes a personificaciones del peligro y la muerte. Black afirma que Pazuzu es la máxima expresión de esta evolución y ofrece una cronología simplificada del proceso, dividiéndolo en cinco fases: 1. Una fase formativa, a finales de los períodos Ubaid y Uruk, en la que las características de diferentes animales se combinaron por primera vez en seres compuestos no naturales; 2. Una fase optimista, en el período acadio, en la que las escenas glíficas muestran la captura y el castigo de demonios nefastos; 3. Una fase de equilibrio, en el período paleobabilónico, en la que los diseños de los sellos cilíndricos a menudo mezclan imágenes (dioses, símbolos y otros motivos) de asociaciones buenas y malas con respecto a la humanidad; 4. Una fase transformadora, con el arte mitanio, casita y asirio medio de los siglos XIV al XI a. C., cuando la iconografía centrada en el ser humano del período paleobabilónico dio paso a una preponderancia de híbridos con cabeza de animal; 5. Una fase demoníaca, representada por el arte neoasirio y neobabilónico, en la que los demonios individuales eran representados en todo su horror. Esta última fase de desarrollo concuerda con la nueva teología de un inframundo poblado por demonios en el primer milenio a. C. Además, el cambio coincide con el surgimiento de la práctica de erigir en palacios y templos estatuas y relieves monumentales de seres protectores mágicos, y de enterrar pequeñas imágenes de arcilla de estos en los cimientos. Esta evolución continuó durante el período helenístico de la historia mesopotámica y se extendió hasta el período cristiano. Los cristianos ya no necesitaban demonios protectores y, por supuesto, la nueva fe desalentaba la dependencia de creencias religiosas anteriores. Los demonios, junto con los antiguos dioses, no tenían cabida en el cielo del Dios cristiano y, por lo tanto, fueron relegados al infierno cristiano. Los demonios ya estaban asociados con el inframundo, y así como fue fácil convertir la vida después de la muerte pagana en un infierno de castigo, también lo fue convertirlos en agentes de ese castigo eterno, así como en seres que llegaban a la puerta de uno en vida trayendo peligro, destrucción, enfermedad y muerte. Como sabéis, los evangelios del Nuevo Testamento describen a Jesucristo expulsando demonios de diversas personas con frecuencia, y los libros de los Hechos de los Apóstoles, el Apocalipsis y otros describen demonios al servicio del adversario de Dios, Satanás. En la carta de 1 Juan 4:1 del Nuevo Testamento, el autor exhorta a sus lectores a discernir si todo espíritu proviene de Dios y a rechazarlo si no es así. Según esta perspectiva, los demonios ciertamente no provenían de Dios ni podían servir a su voluntad de ninguna manera, lo cual representa un cambio radical con respecto a la visión que se tenía de estas entidades en la antigua Mesopotamia. Tras el auge del cristianismo, los demonios fueron considerados únicamente como agentes del mal, incapaces de hacer el bien, salvo de forma involuntaria al servicio del plan divino. No es de extrañar por ello, que Pazuzu, una antigua figura mesopotámica de aspecto temible, fuera la elección perfecta como antagonista en El Exorcista, ya que el público había sido preparado, a través de casi 2000 años de enseñanzas, para aceptar al antiguo dios-demonio como un instrumento del mal. Sin embargo, para la gente de su época, Pazuzu era a menudo considerado el guardián más fuerte y eficaz, un escudo contra las desgracias en un mundo incierto y frecuentemente aterrador.

viernes, 10 de julio de 2026

LEFEBRVIANOS: Los cismáticos que desafían al Vaticano

“La túnica de Cristo ha sido rasgada”, señalaban este miércoles los medios oficiales del Vaticano tras la consagración de cuatro nuevos obispos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X - popularmente conocidos como lefebrvianos - en Écône (Suiza), sin autorización del Vaticano, un acto que se considera cismático y sobre el que la Santa Sede había lanzado varias advertencias en estos últimos meses. El último en hacerlo fue el papa León XIV este martes con una misiva en la que pedía a los lefebrvianos que reconsideren su postura y señalaba que “la Iglesia está dispuesta a recorrer un camino de diálogo y del entendimiento. Ese gesto fue en vano. Ante todo, cabe preguntarse; ¿Quiénes son los lefebrvianos? Conocida oficialmente como la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), es una congregación católica tradicionalista fundada por el obispo francés Marcel Lefebvre en 1970. Se caracterizan por impugnar el Concilio Vaticano II (celebrado entre 1962 y 1965 por Paulo VI), prefiriendo hacerlo con el misal antiguo y rito tridentino, el conocido como vetus ordo. También en la estética, no solo en la liturgia, queda patente que son de otra época. Lefebvre participó en el Concilio en calidad de superior general de los Padres Espiritanos y planteó durante el mismo varias objeciones. Entre las reformas que rechazan desde la congregación que fundó están la celebración de la misa en lenguas vernáculas, la apertura al diálogo ecuménico o la mayor participación de los fieles en la Iglesia. Abogan además por la vuelta al latín y a la liturgia y los rituales previos al Concilio Vaticano II, el conocido como rito tridentino por ser el adoptado en el Concilio de Trento (1545-1563). Como sabéis, los lefebvrianos anunciaron el 2 de febrero la consagración de cuatro nuevo obispos para el 1 de julio tras haber mantenido una vía de diálogo con el Vaticano. Las conversaciones fueron entre el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández – nombrado por Francisco, y muy criticado por los conservadores – y el superior general de los lefebvrianos, Davide Pagliarani. El objetivo era evitar la ruptura, pero el diálogo no llegó a buen puerto y los lefebrvianos dejaron patente que no veían viable la entente porque que no hay “una simple divergencia de opiniones” sino, a su juicio, “una ruptura con la Tradición de la Iglesia” en estas últimas décadas. La asociación sacerdotal planteó un desafío en toda regla al papa León XIV y este miércoles han consumado su amenaza, incurriendo así en un cisma y en la excomunión. ¿Quiénes son los nuevos obispos? Son el suizo Pascal Schreiber (53 años), el estadounidense Michael Goldade (45 años) y los franceses Michel Poinsinet de Sivry (42 años) y Marc Hanappier (36 años), que fueron anunciados a finales de mayo. Se trata de obispos sin jurisdicción y que atenderán a los fieles de la FSSPX. ¿Quién los consagro? La consagración la ha presidido el prelado español Alfonso de Galarreta, que es uno de los dos obispos que tenía en la actualidad esta asociación sacerdotal. Galarreta fue ordenado sacerdote en 1980 en Buenos Aires por Lefebvre y en 1988 fue consagrado obispo en Écône, donde está el seminario de la fraternidad, por el fundador. Un hecho que supuso ya una primera excomunión hace 38 años. Es la segunda sanción que recibe por el mismo motivo para este prelado cántabro. Las excomuniones a los cuatro obispos de 1988 fueron revocadas por Benedicto XVI el 21 de enero del 2009 con tal de recuperar la comunión. Como recordareis, en 1988 Lefebvre fue excomulgado por Juan Pablo II tras consagrar a cuatro obispos sin autorización del Vaticano. En 1976 el prelado francés ya había sido suspendido a divinis por Paulo VI tras publicar en 1974 un documento en el que se oponía a la orientación “modernista” en la Iglesia. Al año siguiente ordenó a tres sacerdotes en Écône sin el permiso del papa. En 1982, Juan Pablo II encomendó al entonces cardenal Joseph Ratzinger (que luego sería el papa Benedicto XVI), quien era por ese entonces el prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, que intentara buscar una salida al conflicto con los tradicionalistas. Aunque Lefebvre ordenó 23 nuevos sacerdotes en 1983, el asunto parecía que tenía resolución si la Fraternidad reconocía como válido el Concilio Vaticano II. Sin embargo, el prelado francés se echó atrás y en junio de 1988 ordenó sin autorización papal a cuatro obispos. Más adelante, Benedicto XVI intentó tender puentes con los tradicionalistas y en el 2009 levantó la excomunión a esos prelados y tuvo algunos gestos – hay quien incluye los cambios en el misal del “por todos” al “por muchos”, aunque nunca se ha explicado así– con los tradicionalistas que, a la larga, se ha visto que no han dado resultado. De aquellos cuatro obispos, hay dos que siguen vivos y vinculados a la fraternidad: el suizo Bernard Fellay, que este miércoles, ha copresidido la ceremonia, y el español Galarreta. En enero del año pasado murió un tercero que había sido expulsado en el 2012 de la congregación por ciertas discrepancias - Richard Williamson - que acabó fundando otro movimiento de corte tradicionalista. El Vaticano se prestó a abrir una vía de “diálogo teológico” para buscar “los requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia Católica” a condición de que los tradicionalistas suspendieran la ordenación de nuevos prelados. El diálogo, no obstante, no fue posible. Pero el prefecto para la Doctrina de la Fe ha vuelto a hacer referencia a ello este mismo miércoles. Los lefebrvianos se quejan de que el Papa León XIV no les ha recibido en este primer año en audiencia. Pagliarani pidió una cita al Papa en agosto del año pasado, cuando la fraternidad peregrinó a Roma con motivo del jubileo, y reiteró la petición en febrero al anunciar la consagración de los nuevos prelados, sin resultados. En el 2019, con el hereje Francisco I como Pontífice, los lefebrvianos ya pidieron a la Santa Sede abrir una vía de diálogo sobre cuestiones doctrinales. Los miembros de la FSSPX no consideraron válida las excomuniones de 1988 y tampoco entienden que hayan incurrido en ese supuesto ahora, tal y como se ha visto en la ceremonia de esta semana. En la carta que remitió Pagliarani a León XIV ya hacía referencia a la “necesidad” de asegurar “la continuidad del ministerio de sus obispos”, que son los que pueden hacer las ordenaciones sacerdotales y administrar determinados sacramentos. Ahora solo contaban con dos prelados y los dos son mayores. Actualmente, la congregación cuenta con unos 1.500 miembros, según los datos que ofrecen en su página web y estiman que sus fieles superan el medio millón de personas repartidas por todo el mundo. Hablan de unas 600.000 personas. Aprovechando el foco mediático que ha tenido, la congregación sacerdotal ha publicado dos largometrajes dando a conocer quiénes son y su misión evangelizadora en distintos puntos del planeta. Cabe precisar que El Vaticano puso coto a la misa tradicional y en latín durante el papado del hereje Francisco I con el documento Traditionis custodes. Sin embargo, se puede celebrar misa tradicional con autorización o indulto del obispo. Los lefebvrianos, pese a ello, no la consideran válida y han estado estos años en una situación irregular. “Si ello implica aceptar el valor doctrinal y jurídico del Novus Ordo, entonces no, porque no se puede hacer el mal para conseguir el bien”, señalan sobre asistir a misa fuera de la congregación. “La Misa indultada no es apta para católicos tradicionalistas, con la excepción del caso de esos sacerdotes que dicen la misa con el indulto o con el celebret romano, pero que la dirían igualmente si les fuere denegado”, señala la Fraternidad en su portal. En tanto, los sectores tradicionalistas de la Iglesia, los que mantienen la comunión con Roma pese a las críticas, han rechazado en estos meses previos la consagración de los obispos y el acto cismático. Hasta el Concilio Vaticano llevado a cabo entre 1962 y 1965, los sacerdotes oficiaban el servicio únicamente en latín y nadie que no perteneciese al clero podía realizar la lectura e interpretación del evangelio y las escrituras. Con el concilio, la Iglesia se abrió a celebrar la misa en la lengua local de cada país y una mayor participación de los laicos durante el sacramento, pero Lefebvre consideró que esto era el principio o "síntesis de todas las herejías". Hoy en día, además de seguir los preceptos del francés, los lefebvrianos rechazan categóricamente el aborto, la eutanasia, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la ideología de género y la ordenación de mujeres y más bien exigen una educación y formación religiosa tradicional, tanto en sus seminarios como en los colegios que gestionan. Para ellos, las enseñanzas como las del hereje Francisco I fueron el verdadero cisma de la Iglesia. Con la fundación de la fraternidad, muchos sacerdotes (en contra del Concilio Vaticano) colgaron sus sotanas o se unieron al movimiento con la finalidad de perpetuar la tradición más antigua de la Iglesia. La FSSPX comenzó a expandirse por Europa, pasando a Francia, Alemania, Holanda, Italia y España, e incluso llegó a Estados Unidos, Canadá y Oceanía y, a medida que crecía, también aumentaban las tensiones con la máxima autoridad eclesiástica. Hoy, con la consagración de los obispos, el cisma es un hecho. Por cierto, se trata de algo muy significativo para León XIV. ¿La razón? Robert Prevost pertenece a la orden de los agustinos, la misma de la formó parte el monje alemán Martin Lutero, protagonista de la reforma protestante que dividió en dos a la Iglesia en el siglo XVI ¿Qué vendrá ahora? Habrá que estar atentos a lo que decida el papa, lo cual, de seguro, ahondará más la división.

viernes, 3 de julio de 2026

EL ÁGUILA DORADA DE TRUMP: ¿Un nuevo símbolo de los EE.UU.?

Megalómano como era de esperar, y no contento con aparecer en billetes y monedas conmemorativas por el 250 aniversario de la Independencia de los EE.UU., aparte claro esta de seguir adelante con su demolición del Ala Este de la Casa Blanca para construir un controvertido salón de baile, así como continuar con sus planes de levantar un gigantesco Arco de Triunfo en Washington (en su honor, obviamente) y no ocultar su deseo de ver su rostro esculpido en el Monte Rushmore, Donald Trump ha decidido adornar la Casa Blanca con un águila dorada - cuyo gran parecido al águila Nazi es incuestionable - y que no sea de extrañar, se convierta en el nuevo escudo del país, sin olvidarnos obviamente, de su grotesca estatua de oro que sueña con colocar sobre los cadáveres de cientos de miles de palestinos en Gaza, convertida en “La Riviera” del Medio Oriente. En efecto, Trump ha publicado en redes sociales lo que parece ser una imagen hecha con IA de una gran águila dorada adherida al balcón Truman de la Casa Blanca: "¡Es un regalo de oro para la Casa Blanca en su 250 aniversario!", escribió Trump junto a la citada imagen en Truth Social el pasado lunes. Cuando los periodistas se acercaron al balcón para constatarlo, no lo encontraron, por lo que se supone que fue hecha con IA o retirada luego de fotografiarla. En todo caso, no oculta las intenciones y sus simpatías por la iconografía fascista del actual inquilino de la Casa Blanca, comparado a menudo con el Fuhrer alemán Adolph Hitler por sus adversarios políticos. En cuanto a su declaración, es posible que se refiriera al 250 aniversario de la nación, que se celebra el 4 de julio, ya que la construcción inicial de la Casa Blanca comenzó hace tan solo 233 años, en 1792. La residencia abrió sus puertas por primera vez en 1800, hace 226 años, cuando el presidente John Adams y la primera dama Abigail Adams se convirtieron en sus primeros residentes. La imagen muestra un águila calva con sus alas extendiéndose sobre las columnas del balcón, junto con un escudo de barras y estrellas. Según CNN, la imagen contiene detalles en sus metadatos que indican que fue creada con inteligencia artificial de Google. El medio también señaló que la imagen no parecía ser real debido a las diferencias entre las barandillas de la fotografía y el balcón Truman real. El escudo de la imagen posee solo 11 estrellas, mientras que la versión tradicional tiene 13 para reflejar los 13 estados que existían en el momento de la fundación de los Estados Unidos, por lo que el escudo de las 11 estrellas corresponde en realidad a los Estados Confederados de la época de la Guerra Civil, por los cuales Trump nunca ha ocultado su afinidad. Cabe precisar que este tiene un historial de compartir imágenes generadas por inteligencia artificial en las redes sociales, incluida una que lo representa como una figura similar a Jesús curando a los enfermos - lo que generó críticas generalizadas a principios de este año - y últimamente, otra que lo representa como Atlas cargando la Tierra, que se convirtió rápidamente en motivo de burla, ya que también mediante la misma IA, reemplazaron el planeta que llevaba sobre sus espaldas por los Archivos Epstein, que lo describen como un monstruo pederasta y violador de niños. Por cierto, la imagen del águila dorada en el balcón Truman, está en consonancia con las numerosas ‘renovaciones’ que ha iniciado o propuesto en la Casa Blanca y en otros lugares de la capital del país. Trump ha advertido de importantes sanciones para cualquiera que cause daños a los monumentos en Washington, D.C., antes de las próximas celebraciones del 250 aniversario de la nación. A inicios de semana, reiteró sus afirmaciones de que sus esfuerzos de renovación en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln - convertido en un pantano de aguas fétidas de color verde - se han visto frustrados, según el, por vándalos quienes, asegura, fueron los responsables de los daños al revestimiento del estanque. Sin embargo, persisten las dudas sobre si los daños a este monumento recientemente renovado fueron causados por actos delictivos o por fallas en la construcción, lo que es mas probable, ya que el lugar es fuertemente custodiado, por lo que sería imposible que sea atacada, tan como busca presentarlo. La administración Trump gastó 16 millones de dólares en la remodelación de la piscina, incluyendo el recubrimiento del fondo con un color azul similar al de la bandera estadounidense. Sin embargo, la renovación pronto generó controversia cuando la proliferación de algas tiñó el agua de verde y algunas secciones del revestimiento comenzaron a desprenderse. Funcionarios de la administración Trump han culpado repetidamente a vándalos, aunque análisis independientes y expertos en ingeniería sugieren que factores ambientales o defectos en la aplicación podrían ser los responsables. «El estanque reflectante, que sufrió grandes daños a causa de los vándalos y la escoria de la izquierda radical que odia a nuestro país, ha estado funcionando a pleno rendimiento durante los últimos dos días. ¡Está precioso!», escribió Trump en Truth Social el lunes. Dijo que la piscina se vaciaría luego del 4 de julio para "reparar los daños causados" y "dejarla tan bien como hace dos semanas, ¡cuando estaba absolutamente PERFECTA!". Trump también advirtió que los funcionarios de seguridad estarían "vigilando muy de cerca" los monumentos, estatuas y fuentes que fueron renovados en toda la capital. "Si alguien ataca alguno de ellos", escribió, "podría enfrentar hasta 10 años de cárcel". Como sabéis, desde que regresó al cargo en el 2025, Trump ha añadido una serie de toques personales a la Casa Blanca, colocando diversos detalles dorados por todo el Despacho Oval y fijando grandes medallones al estilo de las monedas conmemorativas en el Ala Oeste y la residencia de la Casa Blanca. También ha supervisado proyectos de construcción de gran envergadura, incluyendo la remodelación completa del Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, dos grandes mástiles en los jardines norte y sur de la Casa Blanca, y la demolición del Ala Este, que el presidente ha arrasado con excavadoras para dar paso a su controvertido proyecto del salón de baile.

viernes, 26 de junio de 2026

LOS INÉDITOS DE MOZART: El descubrimiento más importante en décadas

En 1778, una joven música llamada Marie-Louise-Philippine de Bonnières de Guînes estaba en una clase de composición en París, intentando crear una melodía. Se devanó los sesos durante 15 minutos. Al final, su profesor – Mozart - escribió el comienzo de una melodía y le pidió que la continuara. “Mira qué tonto soy”, le dijo él, tal y como contó en una carta a su padre. “Empecé un minueto y ni siquiera puedo terminar la primera parte; ¿serías tan amable de terminarlo?”. En la carta, Mozart se quejaba de que su alumna, la hija de un duque con mucho talento como arpista, hacía bastante bien los ejercicios de teoría musical, pero “no tenía ni una sola idea”. Puede que eso resultara exasperante para Mozart, pero le ha dejado a la posteridad un regalo espectacular. En efecto, el pasado viernes, la Biblioteca Nacional de Francia anunció el descubrimiento de un cuaderno de 44 páginas con las clases de De Guînes. El cuaderno ofrece una visión extraordinaria del método de enseñanza de Mozart, ya que muestra sus correcciones y mejoras en el trabajo de De Guînes. El hallazgo también revela piezas de repertorio marcadas por la imaginación de Mozart: siete obras hasta ahora desconocidas para flauta y arpa. Los expertos aseguran que, si bien De Guînes compuso estas obras bajo la guía de su profesor, Mozart escribió él mismo una parte sustancial de la música. “Este es el descubrimiento sobre Mozart más importante en décadas”, dijo Armin Brinzing, director de la Biblioteca Mozart de la Fundación Internacional Mozarteum de Salzburgo, Austria, en una entrevista telefónica. Las obras recién descubiertas se interpretaron en público por primera vez el último domingo en la Biblioteca Nacional de Francia, a cargo de la flautista Mathilde Caldérini y el arpista Nicolas Tulliez, ambos miembros de la Orquesta Filarmónica de Radio France. Sus grabaciones de las piezas se emitieron el lunes en la emisora France Musique. Cabe precisar que François-Pierre Goy, conservador de la Biblioteca Nacional, dijo que en febrero revisaba una pila de manuscritos anónimos, con la esperanza de completar algunos detalles sobre ellos antes de jubilarse, cuando un cuaderno le llamó la atención. En él aparecían el tipo de ejercicios de armonía que a él le habían hecho practicar cuando era estudiante. Había dos estilos distintos de letra - el de un alumno y el de un profesor - y el profesor tenía una forma peculiar de dibujar ciertos signos musicales. Goy se fijó más detenidamente en la letra del profesor. Examinó cuadernos de las clases que el compositor había impartido más tarde en Viena y una copia autógrafa de una partitura de Mozart que forma parte de la colección de la biblioteca. Las similitudes resultaron sorprendentes. “No podía creer lo que veía”, dijo Goy. Como no quería llevarse una decepción, consultó al musicólogo Laurence Decobert, quien también quedó convencido de que estaban ante la letra de Mozart. En abril, Brinzing viajó a París para autentificar el manuscrito. “Queda muy claro”, dijo Brinzing, “que es la letra de Mozart”. De esta manera, y gracias a las cartas de Mozart, los estudiosos supieron que él había dado clases a De Guînes de mayo a julio de 1778. El manuscrito les permite estudiar su método de enseñanza exacto. “Básicamente, puedes seguirlo compás a compás”, dijo Brinzing. “¿Qué escribió ella? ¿Qué corrigió Mozart?”. “Es fascinante”, añadió, “comparar eso”. El duque de Guînes esperaba que su hija se convirtiera en una compositora lo suficientemente competente como para escribir sonatas para flauta y arpa, los instrumentos que tocaban. La mayoría de las piezas redescubiertas son obras ligeras y breves, y una de ellas está incompleta. Pero Mozart corrigió otra de ellas, un movimiento rápido de unos cinco minutos de duración, hasta tal punto que “aproximadamente entre tres cuartas partes y el 80 por ciento debería ser de Mozart”, dijo Goy. Tulliez, el arpista, dijo que esa pieza era una importante incorporación al repertorio. Hasta el viernes, solo había una obra de Mozart para su instrumento: el Concierto para flauta, arpa y orquesta en Do mayor, K. 299, que Mozart compuso en la misma época para el duque de Guînes y su hija. El movimiento rápido redescubierto “se va a convertir sin duda en una de nuestras obras principales”, dijo Tulliez. Tanto el cómo Caldérini, la flautista, dijeron que era la obra más destacada del conjunto. Aun así, cuando empezaron a ensayar las piezas, las partituras que Goy había preparado a partir de los cuadernos no diferenciaban entre maestro y alumna. Sin ver la caligrafía, podía resultar difícil distinguir la voz musical de Mozart de la de De Guînes. “No fue nada fácil adivinar quién había escrito qué”, dijo Caldérini. También se preguntó si Mozart era demasiado duro con su alumna. “Exigía mucho, porque tenía mucho talento y era muy joven”, dijo. “Quizá no podía entender que para otra persona no fuera tan fácil componer”. Ahora bien, esa dinámica que frustraba a Mozart es precisamente lo que hace que el manuscrito sea tan valioso. Un alumno más inspirado le habría dado menos trabajo. A pesar de sus quejas, sus clases dieron lugar a una música de una gracia extraordinaria. La música, dijo Goy, es “digna de vivir”.

viernes, 19 de junio de 2026

MICHEL- ANGE RODIN. CORPS VIVANTS: Un duelo de titanes en el Louvre

Casi cuatro siglos y más de 1.200 kilómetros los separan. Uno, italiano (toscano para más señas), genio del Renacimiento. Conocido como 'el divino', era arquitecto, escultor, pintor, poeta... Para muchos, un héroe, un dios. El otro, francés, padre de la escultura moderna. Cuenta con un museo propio en París, su ciudad natal. Nos referimos a Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564) y Auguste Rodin (1840-1917), quienes fueron dos maestros indiscutibles de la escultura occidental. Padre e hijo artísticos, hermanos espirituales, almas gemelas…, están unidos por un hilo invisible. Hay en ellos una ambición compartida: visibilizar la energía interior del cuerpo, concebido como envoltura y piel del alma. El Museo de Louvre Ha decidido confrontarlos, a través de dos centenares de piezas (mármoles, bronces, yesos, esculturas de terracota, moldes, dibujos y obra gráfica), en una espléndida exposición titulada Michel-Ange Rodin. Corps vivants (Miguel Ángel-Rodin. Cuerpos vivos), un 'tour de force' sobre el cuerpo humano, tema que ambos llegaron a dominar a la perfección, bien esbozado en dibujos o modelado en esculturas. La muestra, que podrá visitarse hasta el 20 de julio en el hall Napoleón del museo, desvela la profunda huella de Miguel Ángel en Rodin, su heredero natural. El arranque de la exposición es antológico: una rotonda de muchos quilates, en la que conviven cinco obras maestras, desnudos masculinos dotados de emoción, energía y vitalidad: dos de Miguel Ángel (el 'Esclavo moribundo' y el 'Esclavo rebelde', joyas de la colección del Louvre) y tres de Rodin, 'La Edad de Bronce', que tiene muchas reminiscencias de 'El esclavo moribundo'; 'Jean d'Aire' y 'Adán', del Museo Rodin de París. Se estructura la muestra en torno a cinco secciones que presentan a los dos maestros, sus fuentes de inspiración, su relación con los materiales de creación y sus temas predilectos. Los acompañan artistas coetáneos y seguidores de varias generaciones. Por cierto, las personalidades de estos gigantes del arte eran bien distintas. De Buonarroti, esbozan sus biógrafos el retrato de un genio no tan 'divino' como lo pintan: asocial, arisco, violento, sobrio (siempre vestía de negro), impetuoso, furioso, huraño, irascible, tosco, burdo, solitario, avaro, usurero, codicioso, con un gran ego, arrogante, capaz de enfadar a los siete Papas con los que trabajó. Tenía una nariz chata, deformada a causa del puñetazo que le propinó Pietro Torrigiano. Tuvo una vida de novela: peleas y pleitos familiares, intrigas papales y palaciegas, envidias entre colegas, que llegaban a espiarse para robar sus ideas; engaños a sus mecenas... El amor de su vida fue el aristócrata romano Tommaso de Cavalieri, cuarenta años más joven que él, a quien regalaba poemas y dibujos, y por el que sentía devoción. Fueron tantos sus enemigos como sus admiradores. Destacan también los historiadores del arte su frenesí creativo. Un artista entregado de lleno a su trabajo, abrumado por la fatiga y el sufrimiento, que apenas comía ni dormía... Murió a los 89 años en Roma, y está enterrado en la Santa Croce de Florencia; Rodin, por su parte, es retratado como un moderno Miguel Ángel. Dijeron de él: «Es Miguel Ángel con tres siglos más de miseria». Intentó sin éxito ingresar en la Escuela de Bellas Artes: suspendió tres veces el examen de admisión. Nadie es perfecto. «Al principio ansiaba fervientemente ser pintor, pero no tenía suficiente dinero para comprar lienzos y tubos de pintura. Para copiar las Antigüedades, en cambio, solo necesitaba papel y lápices. Pronto desarrollé tal pasión por la escultura que no pensé en otra cosa», explicaba Rodin. Visitante asiduo del Louvre, en sus salas admiraba, y copiaba, las estatuas antiguas y los 'Esclavos' de Miguel Ángel. Al igual que éste, era muy temperamental y tenía muy mal carácter. Mantuvo una relación apasionada con Camille Claudel, su discípula y amante. Pero fue Rose Beuret -modelo, amante y madre de sus hijos- la mujer de su vida. En el 2018, Rodin ya se midió con Fidias y los frisos del Partenón en una inolvidable exposición en el British Museum. Salió airoso. Y eso que los mármoles de Elgin son un Miura de armas tomar. Falleció en 1917, a los 77 años, en Meudon. Esta muestra es una colaboración entre el Louvre y el Museo Rodin. No es nueva la comparación entre ambos maestros. El primero en hacerla fue el crítico Octave Mirbeau. Stendhal deseaba que naciera un nuevo Miguel Ángel. Y Mirbeau creía haberlo encontrado en Rodin. Los comisarios de la exposición, Chloé Ariot y Marc Bormand, explican que los cuerpos creados por Miguel Ángel y Rodin «están vivos porque rebosan energía». El núcleo de la exposición se centra en lo que parece conectar más profundamente a ambos artistas: la práctica del 'non finito', de lo inacabado, metáfora del acto mismo de la creación. Estética emblemática de las obras de Miguel Ángel, fue reapropiada por Rodin. Buonarroti se negó a restaurar y completar el 'Torso Belvedere', reconociendo la plenitud estética del fragmento de una escultura. Rodin fue el primer artista en concebir los torsos como obras en sí mismas, estableciendo así uno de los temas principales de la modernidad en la escultura. Coleccionaba antigüedades, muchas incompletas. Es célebre la concepción que Miguel Ángel tenía de la escultura: pensaba que la obra estaba dentro del bloque de mármol y que él solo debía rescatarla. Se aprecia perfectamente en los 'Esclavos' de la Galería de la Academia de Florencia, que parecen esforzarse por liberarse del mármol que los aprisiona. Ambos protagonizaron polémicas y escándalos. En el caso de Miguel Ángel, en su conmovedora 'Piedad', realizada con apenas 20 años, la Virgen fue vista por algunos contemporáneos demasiado joven para ser la madre de Cristo adulto, lo cual suscitaba reservas teológicas, a lo que el artista respondió que la pureza preserva la juventud. Sobre el monumental 'David', muchos florentinos encontraron su desnudez demasiado explícita para una obra expuesta en una plaza pública (durante un tiempo sus genitales fueron tapados con una hoja de higuera; pasó de la Piazza della Signoria a la Galería de la Academia). Para Buonarroti, pintar la Capilla Sixtina fue un calvario. Tuvo sus más y sus menos con Julio II. Ciertos teólogos se conmocionaron por la presencia de cuerpos desnudos en esta capilla. Lo consideran una obscenidad. «No es una obra para la capilla de un papa, sino para los baños públicos», dijo el cardenal y maestro de ceremonias Biagio da Cesena. Miguel Ángel se vengó caricaturizándolo en la Sixtina por criticar los desnudos de sus pinturas. La presencia de figuras de la mitología pagana fue objeto de controversia y también hubo críticas por la figura imberbe de Cristo. Rodin tampoco se salvó del escándalo. Expuso 'La Edad de Bronce' en el Salón de París de 1877. El realismo de la obra es tal que sus detractores le acusaron de haber modelado la obra sobre el cuerpo del joven soldado. 'El beso', representación de dos amantes desnudos y abrazados, fue considerada demasiado erótica para estar expuesta en un espacio público. Y su 'Monumento a Balzac', encargado por la Sociedad de Hombres de Letras a iniciativa de Zola, provocó una gran polémica. Considerada irrealista y grotesca, la entregó siete años más tarde de lo acordado. Miguel Ángel no es simplemente una referencia estética para los artistas, sino un símbolo, una figura admirada con fervor casi religioso. El maestro participó activamente en la creación de su mito, convirtiendo su figura en una obra de arte en sí misma. Si en vida fue un héroe, una vez muerto se tornó en un mito. Rodin pudo ver los bocetos de Miguel Ángel de desnudos viriles conservados en la Casa Buonarroti y en la Galería de la Academia. De la primera se exhibe un precioso 'Cristo crucificado', tallado en madera y de pequeñas dimensiones. Ver las esculturas del 'divino' in situ, y no a través de fotografías o moldes de yeso, fue para Rodin una epifanía. Una copia del 'Moisés' de Miguel Ángel (el original se halla en la iglesia de San Pietro in Vincoli de Roma) se mide con el monumental 'Balzac' modelado por Rodin. A unos metros, el estudio de su bata, piel simbólica de su creador. Al final de la exposición, 'Walking a Line', un vídeo en 3D de Bruce Nauman, en el que el artista camina descalzo a lo largo de una línea, de frente y de espaldas. Su cuerpo se fragmenta. Cada mitad de su cuerpo se mueve independientemente, de forma desincronizada. Junto a él, Joseph Beuys, Giuseppe Penone y Jana Sterbak, ecos contemporáneos del legado de Miguel Ángel y de Rodin, dos genios inmortales.

viernes, 12 de junio de 2026

NIFLHEIM: El reino de la oscuridad y las tinieblas

Niflheim o Niflheimr es uno de los nueve mundos de la mitología nórdica. Representa la materia fría en oposición al Muspelheim o materia caliente, según uno de los mitos cosmogónicos de la mitología escandinava de la creación. En este reino habita el dragón Níðhöggr, un ser dedicado a roer incesantemente las raíces del fresno perenne o árbol de la vida, Yggdrasil. Según este mito, el mundo nació del choque de estas dos fuerzas en el espacio mágico, llamado Ginnungagap. Es decir, el espacio o hueco que separaba a Niflheim de Muspelheim antes de la creación. En la mitología nórdica, el mundo es un disco plano que está situado en las ramas del árbol de la vida. En cuanto a su nombre, Niflheim (‘Nylfheim’ o ‘NielHeim’) significa Hogar de la niebla. En la mitología nórdica se le conoce como el reino de la oscuridad y las tinieblas, que permanece envuelto por una niebla perpetua. La palabra está compuesta de varias raíces. Nifl (de donde) que unido al anglosajón Nifol significa oscuro. Nevel en holandés y Nebel en alemán, quieren decir niebla. Niflheim se pronuncia “NIF-el-hame”, del nórdico antiguo niflheimr, o “mundo de la niebla”. Niflheim era el reino del frío y el hielo, que es atravesado por los helados ríos de Élivágar y el pozo de Hvergelmir. De allí nacen todos los ríos, de acuerdo a la primera sección del libro de mitología escandinava, Edda menor. Bajo este gigantesco, oscuro y gélido reino de la oscuridad, está el reino de los muertos, llamado Helheim. En él, reina la diosa Hela, con su perro Garm. Helheim es una de las zonas más oscuras y tenebrosas de este gigantesco y helado mundo. Allí reina la poderosa diosa o gigante Hela, hija del dios tramposo Loki. Los dos reinos fundamentales eran Niflheim, el mundo del frío, y Muspelheim, el mundo del fuego. Al unirse los dos reinos, es decir, el frío y el calor, se inicia la creación a través del “vapor creador”. Luego, el mundo de Niflheim se convirtió en la morada de la diosa Hela. Según el relato de la creación nórdica del historiador islandés cristiano – medieval, Snorri Sturluson, el primer ser creado fue el gigante Ymir. Este nació de la violenta fusión del frío de Niflheim y del fuego de Muspelheim en el medio de Ginnungagap, el abismo que los separaba inicialmente. Por cierto, la palabra “Niflheim” solo está descrita en las obras de Snorri. Es usada indistintamente como “Niflhel”, que viene a ser un “embellecimiento poético” del mundo de los muertos “Hel”. En cambio, la palabra “Niflhel”, sí se halla en poemas de la vieja lengua nórdica que es más antigua que las obras de Snorri. Es probable entonces que el término “Niflheim”, sea en realidad un invento lingüístico de Snorri. Es imposible saber con exactitud si se trata de una palabra de origen tardío o es un término antiguo. La única fuente de información sobre la mitología de la creación nórdica proviene precisamente de las obras de Snorri. En el poema Hrafnagaldr Óðins, se menciona brevemente a Niflheimr como un lugar en el norte: “Los poderes se levantaron, el iluminador de Alfs hacia el norte antes de Niflheim persiguió la noche”. Cabe precisar que Niflheim es también el mundo de los muertos y está gobernado por la diosa Hel. Es el último de los nueve mundos, por donde los hombres malvados pasaron después de llegar a la zona de la muerte (Hel). Originalmente, Hel se llamó al mundo de los muertos, pero más tarde significará la diosa de la muerte. Está situado debajo de una de las raíces de Yggdrasill, el árbol del mundo y en dirección norte. En Niflheim habita el dragón Níðhöggr que roe las raíces del árbol de la vida, el cual sostiene los nueve mundos. Luego del Ragnarök o la batalla del fin del mundo, el dragón recorrería el mundo para dedicarse a atormentar las almas que queden. Niflheim o el Mundo de la Oscuridad, estaba dividido en varias secciones, una de ellas era Náströnd, la orilla de los cadáveres. Donde se levantaba un castillo con vista al norte, lleno del veneno de las serpientes. “En esta fortaleza asesinos, perjurios y adúlteros sufrían tormentos y el dragón Nidhogg chupaba la sangre de sus cuerpos”. Esta mención aparece en un poema temprano de Niflheim. En los nueve mundos de la mitología nórdica son mencionados en un poema de la Edda poética o Edda menor. Sin embargo, en ninguna fuente de información nos ofrece una lista completa y exacta de los nueve mundos. Por ese motivo, algunos autores basados en los tipos de criaturas y seres encontrados en la mitología escandinava y la referencia que se hace a su patria en varias fuentes literarias, han hecho la siguiente compilación tentativa: 1.- Niflheim, el mundo primordial del hielo, es gobernado por la diosa o gigante Hela; 2.- Muspelheim, el mundo primordial de fuego, está habitado por los Gigantes de Fuego; 3. Midgard, el mundo de los hombres, creado por el dios Odín y sus hermanos, Vili y Ve; 4.- Jotunheim, el mundo de los gigantes desde el cual se amenaza a los hombres de Midgard y a los dioses de Asgard; 5.- Svartalfheim, el mundo de los enanos, en el viven los elfos oscuros; 6.- Asgard, el mundo de la tribu Aesir de dioses y diosas. Está gobernado por Odín y su esposa Frigg; 7.- Vanaheim, el mundo de la tribu Vanir, que es uno de los dos clanes de dioses y diosas existentes en la mitología nórdica; 8.- Hel, el mundo de la diosa del mismo nombre Hel y los muertos. Está situado en la parte zona más profunda y oscura de Niflheim; 9.- Alfheim, el mundo de los elfos: los elfos luminosos (ljósálfar) y los svartálfar (elfos oscuros que viven en el interior de las montañas). A excepción de Midgard, todos estos mundos son primordialmente invisibles. No obstante, en ocasiones pueden manifestarse con algunas características del mundo visibles. Por ejemplo, Jotunheim puede superponerse con el desierto físico, Hel con los entierros o tumbas (es decir el “inframundo” por debajo del suelo) y Asgard con el cielo. Su fama ha perdurado desde entonces y, en la Alemania medieval, por ejemplo, existía la epopeya narrativa popular El Cantar de los Nibelungos (Das Nibelungenlied), una epopeya heroica escrita en alto alemán medio. Fue compuesta aproximadamente en el año 1200, y su autor fue un caballero Austria desconocido. El poema completo consta de 39 cantos, 2379 estrofas y 9516 versos. Se divide en dos partes, y narra cómo el príncipe de los Países Bajos, Sigfrido, mató a un dragón en su juventud y se apoderó del tesoro del clan de los Nibelungos. La epopeya se origina en hechos históricos de la lucha entre los Xiongnu y los burgundios durante la última etapa de las grandes migraciones de pueblos. Sus personajes están extraídos de numerosos héroes de leyendas populares, así como de historias y personajes de la Mitología nórdica, pero poseen una fuerte conciencia feudal. Es la obra más difundida e influyente de la literatura en alemán medieval. Se conservan 32 manuscritos, de los cuales 10 están completos. Posteriormente, el compositor de ópera alemán Wilhelm Richard Wagner (1813-1883) la adaptó y creó la ópera clásica El Anillo del Nibelungo (Der Ring des Nibelungen), que está compuesta por cuatro óperas, al cual Wagner también la denominó "un festival escénico para representar en tres días y una víspera". Asimismo, una película del mismo nombre se basó en la epopeya popular alemana El Nibelungenlied y en la nórdica La saga de los Völsungos, donde se narra la historia de un joven herrero llamado Sigfrido. En definitiva, Niflheim es uno de los muchos mundos que componen el rico tapiz de la mitología nórdica. Cada uno de estos mundos ofrecen una multitud de historias, símbolos y reflexiones. Este reino gélido y misterioso no hace más que ahondar nuestra fascinación por esta era legendaria en la que dioses, gigantes y humanos se entrelazan en una danza épica y atemporal.
actualidad cultural
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