SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 8 de septiembre de 2023

MITRIDATES: El implacable rival de Roma

“¡Sé más fuerte que los romanos u obedécelos!”. Con esta lapidaria sentencia, Cayo Mario, uno de los prohombres de la República romana, aplacó las ambiciones de Mitrídates VI, rey del Ponto (132-63 a. C.), un estado de Asia Menor que ansiaba anexionarse Capadocia. Era el año 98 a. C., y la ciudad del Tíber, primera potencia del Mediterráneo, no iba a consentir el desafío a su poder de ese joven monarca. Mitrídates VI se marchó del encuentro con Mario con el rabo entre las piernas, aunque por poco tiempo. El rey se había precipitado, pero no tardaría en convertir en consejo la bravuconada del romano: reuniría fuerzas para desafiar con garantías a la urbe. Las ansias de Mitrídates por combatir a Roma respondían a su voluntad de emular a Alejandro Magno. El rey del Ponto aseguraba descender del conquistador macedonio y de Ciro el Grande, fundador del Imperio aqueménida. Los cronistas del Ponto “forzaron” su árbol genealógico para conseguir cuadrar el parentesco con tan ilustres personajes. Vincular su linaje a esos dos prestigiosos ancestros no era solo una cuestión de megalomanía. Constituía una poderosa herramienta de legitimación política en Asia Menor. Las ciudades de la costa eran de cultura griega, mientras que en el interior habitaban pueblos de cultura y religión persas. Más allá de los arreglos de sus propagandistas, lo cierto es que la vida de Mitrídates guardaba semejanzas con la de Alejandro Magno. Se decía que a los diez años había conseguido domar un fiero corcel –episodio idéntico a la historia de la doma de Bucéfalo por parte del macedonio–. También era un símbolo poderoso desde el punto de vista de las creencias persas, que decían que los dioses premiaban a los grandes gobernantes con hermosos caballos. Pero el paralelismo más claro y útil para legitimarse en el trono del Ponto fue el de su exilio durante su juventud. Su padre, Mitrídates V, murió envenenado en 120 a. C., a consecuencia de una conspiración palaciega, en un suceso que podía recordar a la muerte de Filipo de Macedonia, progenitor de Alejandro. Su madre, Laodice VI, actuó como regente y maniobró para que el trono fuera para su hermano pequeño (del mismo nombre). Sabedor de que su vida corría peligro ante las aspiraciones maternas, el legítimo heredero huyó de la capital, Sínope. Pero alguien que decía ser heredero de Alejandro Magno no podía simplemente esconderse. Gracias a su carisma innato –y eso que apenas era un adolescente–, el futuro Mitrídates VI recabó apoyos entre los partidarios de su padre en las fronteras del Ponto. Además, se hizo acompañar de amigos de su absoluta confianza –un grupo que recordaba a los compañeros del conquistador macedonio–, que vivían de lo que cazaban en plena naturaleza, experiencia que ayudó a curtirse al futuro líder. Hacia 115 a. C., Mitrídates se sintió con ánimos para marchar a Sínope. Su fama le precedía, y muchos se unieron a su causa sin necesidad de utilizar la fuerza. Así, obtuvo el trono del Ponto prácticamente sin derramamiento de sangre. Las únicas víctimas destacadas de su ascenso al poder fueron su madre y su hermano, que fallecieron en oscuras circunstancias, poco después de ser encerrados en las mazmorras del nuevo rey. Por si no fuera suficiente con los paralelismos biográficos, Mitrídates asumió una iconografía donde era representado con un aspecto casi idéntico al de Alejandro Magno. El retrato del rey póntico en las monedas lo mostraba con un peinado igual que el de su antepasado, y se hizo representar, asimismo, en diversas estatuas y bustos con poses similares a las del conquistador del Imperio persa. Pero si quería hacerse digno del legado de Alejandro, no bastaba con eso. Mitrídates necesitaba un gran proyecto político que lo pusiera a la altura de sus grandes ancestros. Al poco de subir al trono, el joven rey –aún no tenía veinte años– tuvo clara cuál sería la gran empresa con la que conquistaría la inmortalidad: fundar un gran imperio en el Mediterráneo oriental. Mitrídates VI sabía que su ambición lo haría colisionar con Roma. Como hemos visto, su primer intentó había fracasado. El bisoño soberano calculó mal la reacción de la República, a la que él había creído debilitada por sus problemas (disputas entre facciones del Senado, revueltas, invasiones germanas…), pero el rey del Ponto demostraría ser un líder capaz, ya que aprendió de ese error de juventud. El Ponto era un reino rico gracias a que controlaba importantes rutas comerciales con el mar Negro y Oriente. Con los ingresos de esas fuentes, Mitrídates reclutó a un importante ejército. Además, logró forjar alianzas, en especial la que alcanzó con Armenia, un poderoso reino que controlaba extensas tierras en las actuales Siria, Turquía e Irak. Desde la muerte de Alejando Magno en el siglo IV a. C., muchos soberanos habían recurrido al helenismo como un medio de prestigio, pero Mitrídates fue un paso más allá. Lanzó un mensaje claro al resto del mundo griego: el gobernante del Ponto los uniría contra la odiada Roma, a quien muchos griegos la detestaban , ya que la consideraban una potencia incivilizada y soberbia. Los griegos no estaban faltos de razón para sentir ese rechazo. Roma había impuesto su voluntad a las polis desde mediados del siglo II a. C., con un régimen fiscal draconiano, y, cuando lo estimaban oportuno, con demostraciones de fuerza tan brutales como el saqueo de Corinto (146 a. C.). Se dice que muchos filósofos e historiadores griegos jaleaban esa hostilidad hacia Roma, asegurando que, si Alejandro Magno no hubiese muerto tan joven, jamás hubiese existido un Imperio romano. Al presentarse como un descendiente del macedonio, Mitrídates estaba diciendo que podía ser el libertador del mundo helenístico. A casi una década del encuentro con Mario, en 89 a. C., Mitrídates se vio con fuerzas para desafiar con garantías a Roma, e incluso fue tan hábil que supo presentarse como víctima para recabar, así, las simpatías de los griegos. Aparentó que se amilanaba ante las exigencias de Aquilio, un ambicioso legado enviado por el Senado a Asia Menor que creía que podría adueñarse de las riquezas del reino anatolio con facilidad. El romano marchó al frente de una legión y otras tropas aliadas, con la idea de una victoria fácil, pero el ejército póntico estaba preparado para repeler el ataque. El rey tuvo una victoria digna de Alejandro: cuarenta mil enemigos muertos y la legión romana deshecha frente a la acometida de sus tropas. Pero su éxito no se quedó en el campo de batalla. La mayoría de las ciudades griegas a ambas orillas del Egeo –incluidas Atenas, Pérgamo y Éfeso– aceptaron voluntariamente someterse al gobierno de Mitrídates. Prácticamente, toda Asia Menor quedó bajo su control directo. Sin embargo, Roma no era el Imperio persa, que se había deshecho como un castillo de naipes ante la acometida de Alejandro. Aquilio había sido imprudente, pero llegarían mejores generales. El propio Mitrídates sabía que, tarde o temprano, la República contraatacaría, así que diseñó un plan para asegurarse de que sus nuevos aliados no desertarían cuando las legiones volvieran. Si Alejandro combinó en su biografía grandes gestas militares (como la batalla de Gaugamela) con episodios de gran crueldad (como la innecesaria destrucción de Persépolis), Mitrídates alternó su liderazgo carismático con desmedidas atrocidades para lograr sus fines políticos. Una iba a sobresalir por encima de todas. El rey del Ponto implicó a las ciudades griegas en lo que se ha conocido como las Vísperas asiáticas: la matanza coordinada de miles de romanos por toda Asia Menor. Así no habría vuelta atrás: el único camino posible era la guerra, ya que Roma no perdonaría a los perpetradores de la masacre. Mitrídates se convirtió en el enemigo número uno de Roma, que libraría tres guerras contra él entre los años 88 a. C. y 63 a. C. En estos conflictos, el rey póntico no se reveló invencible, como su admirado Alejandro, ya que sus ejércitos fueron derrotados claramente en dos de los tres choques con las legiones. Solamente en la segunda guerra mitridática, el soberano helenístico consiguió mantener el statu quo territorial.Pese a no tener el genio de Alejandro en el campo de batalla, Mitrídates demostró ser un auténtico ave fénix. Cuando parecía definitivamente derrotado, lograba recuperar sus fuerzas. Las riquezas del Ponto le ayudaban a levantar nuevos ejércitos cada vez que sus tropas sufrían un descalabro frente a las legiones, y su carisma se hacía notar en las alianzas que forjó con los rebeldes itálicos o con Sertorio en Hispania para contrarrestar el poder romano. Desde luego, las victorias de Roma no fueron sencillas, ya que tuvo que enviar a sus mejores generales cada vez que estalló un conflicto con el Ponto. Nombres tan infames como Lucio Cornelio Sila o Cneo Pompeyo tuvieron que empeñarse a fondo para lograr vencer a Mitrídates. Así como Alejandro soñaba con someter nuevas tierras cuando lo sorprendió la muerte, en un último intento de emular a su referente, Mitrídates también diseñó grandes proyectos de conquista cuando el final de su vida estaba cerca. Incluso trataría de imitar a otro gran general de la Antigüedad, el cartaginés Aníbal Barca. Esta última empresa de Mitrídates comenzó a fraguarse en su mente en torno al año 66 a. C., con la tercera guerra mitridática tocando a su fin. El soberano planeó dirigir un ejército de cien mil guerreros a lo largo del Danubio hasta alcanzar los Alpes. Cruzaría esa cordillera como Aníbal, para atacar por sorpresa Italia y marchar sobre Roma. Pero antes de concretar ese proyecto, la implacable maquinaria militar de sus enemigos puso al rey contra las cuerdas. En la última guerra, las legiones de Pompeyo acorralaron a Mitrídates en sus dominios en el norte del mar Negro. Allí, una revuelta encabezada por su propio hijo, Farnaces, derrocó al soberano póntico, quien, sabedor de que, tarde o temprano, sería entregado a los romanos, decidió suicidarse. De acuerdo con Apiano, recurrió al veneno (el rey era un experto en sustancias ponzoñosas), mientras que, según Dion Casio, pidió a uno de sus guardaespaldas más fieles que lo matara. Pese a toda la sangre derramada, algunos de sus rivales supieron reconocer la grandeza de Mitrídates. Pompeyo se encargó de que tuviera un funeral digno y aseguró que fue el mayor rey de su época. Otro prohombre romano, Cicer ón, dijo de él que había sido “el monarca más grande desde Alejandro”. Su recuerdo como uno de los oponentes más formidables de uno de los mayores imperios de la historia se ha mantenido vivo a lo largo de los siglos.

viernes, 1 de septiembre de 2023

GENOCIDIO CULTURAL EN UIGURISTÁN: Un crimen contra la humanidad

La importancia económica, política y estratégica que tiene Uiguristán (“Región Autónoma Uigur de Sinkiang” para China) no puede ser exagerada. Cubriendo 640,00 millas cuadradas, Uiguristán es aproximadamente del tamaño de Irán. Localizada en el Lejano Oriente, es la unidad administrativa más grande de Beijing y comprende un sexto del territorio de China. Debido a su abundante carbón, gas natural, y petróleo - lo que representa aproximadamente un cuarto de las reservas totales de China - Uiguristán ha sido descrita como "la base de la estrategia energética" del país. Estos recursos energéticos han sido indispensables para la creciente economía de China y para mantener al Partido Comunista Chino en el poder. Estratégicamente, Uiguristán es el vínculo vital para la economía creciente de China de petróleo importado de Asia Central, a través del corredor de oleoductos de Pakistán, el Golfo Pérsico. Es la llave para el éxito de la ambiciosa "Ruta de la Seda" impulsada por el régimen chino para unir las economías de Eurasia y China a través del desarrollo de infraestructura. El valor estratégico más importante de Uiguristán, sin embargo, reside en su geografía. Ya que consiste principalmente de montanas y desiertos, la vasta inmensidad de su tierra inhospitalaria proporciona una barrera natural que protege a "China propiamente dicha" - las tierras densamente pobladas al este del país situadas entre el Rio Amarillo en el norte y el Rio Xi en el sur - de las invasiones terrestres. Por estas razones, China nunca renunciara al control sobre Uiguristán, sus recursos o su gente, oprimiéndolos con gran dureza, buscando eliminar su religión y su cultura. Tierra ancestral de los uigures, una nación túrquica musulmana, que han estado buscando su independencia política durante la mayor parte del Siglo XX. La caída de la última dinastía imperial de China, el Qing, el 1911, fue seguida del colapso del Estado Chino. En la subsiguiente inestabilidad política, los Uigures declararon su independencia como la República del Turkestán Oriental - dos veces. La primera fue en 1933 y perduro hasta que fue suprimida por las fuerzas Nacionalistas Chinas bajo Chiang Kai-shek en 1934. Una segunda República fue establecida en 1944 y duro hasta que fue derrocada por las fuerzas Comunistas bajo el mandato de Mao Tse Tung en 1949. Desde la década de los 90, durante el colapso de los regímenes comunistas europeos y la desaparición de la Unión Soviética, Beijing ha iniciado medidas para asegurar de manera permanente Uiguristán a China colonizando la tierra con colonizadores de la etnia mayoritaria Han para aplastar sangrientamente cualquier revuelta independentista como ya lo hizo en el pasado. Estas políticas habían logrado reducir a los uigures de ser una mayoría a una pluralidad. El objetivo es convertir a los uigures una minoría en su propia tierra. Como podéis imaginar, la colonización china ha provocado disturbios por parte de los uigures, choques étnicos entre los uigures y ocupantes chinos, y llamadas constantes por parte de los uigures por su derecho a la autodeterminación. La respuesta de Beijing ha sido brutal, como se refleja en su "campaña de lucha contra el terrorismo, separatismo y extremismo religioso" lanzada en el 2014, ha sido, en sí misma, extrema, con miles de muertos y poblaciones enteras arrasadas, todo realizado en la más absoluta impunidad. En las palabras de un panel de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Uiguristán ahora parece un "campo de detención masiva envuelto en el secreto, una especie de "zona sin derechos" ... los miembros de la comunidad uigur y otros musulmanes son tratados como "enemigos del Estado" únicamente sobre la base de su identidad etno-religiosa, siendo ‘reeducados’ forzosamente en los miles de campos de concentración existentes a lo largo de la autodenominada “región autónoma”. Las autoridades chinas han insistido repetidamente en que los campamentos -con torres de vigilancia y guardias armados - “sirven a la formación profesional”, y en que los allí internados “pueden abandonarlos en cualquier momento” pero documentos oficiales del propio Gobierno han refutado esa mentira. En Uiguristán, el Partido Comunista de China intenta forzar a la realidad, por todos los medios, a convertirse en esa "sociedad armónica" a la que aspira su retórica. Con el lavado de cerebro sistemático y la opresión masiva, pretenden alejar a los uigures de sus raíces culturales y religiosas, de naturaleza islámica. En su lugar, debe imponerse la lealtad al partido. Se estima que al menos un millón de uigures se hallan detenidos y están siendo adoctrinados por la fuerza en esos campamentos. ¡Eso sería uno de cada diez! Deben cantar canciones comunistas durante horas y confesar sus "errores". Como uno de los peores cuenta la práctica de la religión. Quien aspire a ser liberado debe renunciar a su religión y ser capaz de hablar bien chino. Pero la libertad no es precisamente lo que aguarda a quienes logran salir, sino, en el mejor de los casos, una prisión al aire libre. Las cámaras de vigilancia son ubicuas en Uiguristán. Los permanentes controles policiales escanean habitualmente los teléfonos móviles. La entrega de muestras de ADN es obligatoria, así como el escaneo del iris y las huellas digitales. La vigilancia es integral. Se extiende a hogares y familias. Probablemente no haya otro lugar en el mundo con una práctica de espionaje comparable. Los hombres son forzados a afeitarse la barba. Las mezquitas, demolidas. Y los lugares de peregrinación, arrasados. Barrios enteros desaparecen bajo el pretexto de la modernización, como el casco antiguo de Kashgar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Todo lo que recuerde a una identidad uigur independiente termina borrado. Y todo esto está justificado “por la lucha contra el terrorismo”. De hecho, también desde el lado uigur ha habido violencia y terror. En un exceso sangriento, casi 200 personas fueron asesinadas en la capital provincial de Urumchi hace unos años atrás. Pero los ataques tienen un origen más sociológico que ideológico-religioso. Durante el último medio siglo, los uigures no solo se han convertido en una minoría en su oficialmente "región autónoma de Xinjiang", debido al asentamiento masivo de chinos de la etnia Han. Además, son ciudadanos de segunda clase, con significativamente peores perspectivas laborales y de futuro. Beijing, por su parte, nunca ha dado cabida a la autocrítica. Al contrario, ha apostado exclusivamente por la “mano dura”. Incluso aquellos que han abogado por el intercambio y el entendimiento, por tender puentes, han sido rigurosamente silenciados. Es más, critica ferozmente a quienes se atreven a cuestionar sus acciones, afirmando que estos son "asuntos internos de China". De otro lado, a pesar de ser “críticos” con la situación de los derechos humanos en Uiguristán, varias empresas occidentales continúan operando grandes fábricas allí. El liderazgo chino es muy consciente de la gran atracción de su mercado, y de la especial dependencia de Occidente del acceso a él. Pero dejando de lado sus intereses económicos, se tiene que enfrentar a China con una sola voz. Y si hay que pagar el precio por ello, habrá que aceptarlo.

viernes, 25 de agosto de 2023

BURMA TO MYANMAR: Una historia de 1.500 años de conexión y aislamiento en el Museo Británico

En el 2023 se celebra el 75.º aniversario de la independencia de Birmania del control colonial británico. Sin embargo, su camino desde 1948 no ha sido fácil. Las contradicciones que caracterizan al país quedan demostradas por la falta de un nombre claro: ¿debería seguir llamándose Birmania, que es su nombre histórico o Myanmar, como actualmente se le conoce de manera oficial? No hay consenso. Debido a este acontecimiento, el Museo Británico presenta por primera vez la exposición titulada Burma to Myanmar (De Birmania a Myanmar) que se inaugurara el 2 de noviembre y estará abierta hasta el 11 de febrero del 2024, donde su arte nos mostrará su atribulada historia. Situado en el extremo occidental del sudeste asiático continental, Birmania limita con Bangladesh, India, China, Laos y Tailandia, y se asienta sobre la Bahía de Bengala, el Mar de Andamán y el Golfo de Martaban, extendiéndose desde las estribaciones del Himalaya hasta la península tropical tailandesa-malaya. Es una de las regiones con mayor diversidad étnica del mundo y hogar de una variedad de religiones. Si bien la mayoría son budistas, otros son musulmanes, hindúes, cristianos y animistas. Hoy en día, alrededor de 55 millones de personas viven en Birmania (en comparación, 67 millones de personas viven en el Reino Unido), la mayoría de las cuales son agricultores, ya que el país es abrumadoramente rural. Aunque se considera una nación en desarrollo, es rica en recursos naturales además de tierras raras. Estos materiales se han convertido en objetos extraordinarios, como una carta de oro y rubíes escrita por el rey Alaungpaya a Jorge II en 1756. Son estos recursos, junto con su ubicación privilegiada, los que han asegurado el lugar de Birmania en las redes comerciales terrestres y marítimas durante varios años milenios. A pesar de estar aislada de la comunidad internacional desde principios de la década de 1960 luego de un golpe militar , alguna vez los reinos, estados, imperios que lo precedieron (basadas en alianzas consanguíneas y matrimoniales) disfrutaron de estrechas conexiones. con el mundo que los rodea. Las variadas culturas de Birmania han sido moldeadas por el compromiso con las rutas comerciales desde India y China hacia África, Medio Oriente y Europa, así como por sus redes religiosas e imperios expansionistas. Cabe precisar que el comercio ha sido un medio importante de interacción intercultural a lo largo de su historia. Por ejemplo, una moneda tanka de plata - presente en la muestra - indica las redes comerciales del reino de Arakan con sede en Mrauk U, en lo que hoy es el oeste de Birmania, a partir de 1430. Entre las décadas de 1580 y 1635, los reyes acuñaron monedas con inscripciones en tres idiomas (bengalí, persa (escrito en escritura árabe) y arakanés) para expresar el poder y la soberanía en toda la región. El rey que emitió esta moneda era conocido como Manh Khamon y Dhammaraja Hussain, este último una combinación de un título budista y un nombre musulmán, lo que demuestra la naturaleza multicultural del reino. De manera similar, las vasijas de cerámica de gres vidriado del reino de Hanthawaddy en ls Baja Birmania, también desempeñaron un papel importante en el comercio. Asociada con los pueblos Mon, la región ha sido durante mucho tiempo un espacio multicultural, habiendo tenido contactos tempranos con los pueblos Pyu del centro de Birmania, los Dvaravati del centro de Tailandia y los Haripunchai del norte de Tailandia. Situadas en la Bahía de Bengala, sus ciudades portuarias estaban llenas de comerciantes chinos, indios y del sudeste asiático, y más tarde de comerciantes armenios, persas, abisinios, venecianos y portugueses. La región es particularmente conocida por sus vasijas de cerámica que se utilizaban para transportar agua y alimentos, incluidos productos secos o salados como pimienta y mangos, en barcos mercantes hacia y desde muchas partes del mundo desde al menos el siglo XIII. Las regiones montañosas, en particular lo que hoy son los estados de Kachin, Chin, Kayah y Kayin y parte de la división de Sagaing, también son muy diversas. Aunque no formaban parte de un estado unificado antes de 1948, cuando Birmania se independizó de Gran Bretaña, los pueblos de las tierras altas tenían un poder considerable ya que controlaban el acceso a pasos estratégicos de montaña con fines comerciales y diplomáticos. El amplio contacto y comercio de la región de Kachin con China se indica en parte por el hecho de que los pueblos Kachin adoptaron la pólvora en una fecha temprana (la pólvora se inventó en China en algún momento del primer milenio d.C.), y los europeos que buscaban una ruta comercial hacia China en A finales del siglo XIX se recolectaron objetos Kachin asociados con armas en cantidades sustanciales. Los textiles también demuestran el movimiento de personas por la región a través de la aparición de diferentes patrones, Técnicas de tejido y modas. El patrón de diamantes de esta manta es compartido por muchos grupos Kachin, mientras que los mechones y las manchas se encuentran principalmente entre los pueblos Nung-Rawang. En dos ocasiones, los reinos con sede en el centro de Birmania se convirtieron en grandes imperios que se extendieron a través de vastas áreas desde Assam y Manipur en el oeste hasta Tailandia y Laos en el este, y hasta la península tailandesa-malaya. La guerra permitió la transferencia cultural en Birmania, ya que el énfasis estaba en adquirir personas, que se integraran a la sociedad local, en lugar de territorio. Por ejemplo, el saqueo del reino de Ayutthaya en el centro de Tailandia por el ejército birmano en 1767 provocó el movimiento de decenas de miles de personas al centro de Birmania, y su posterior entorno multicultural infundió al arte y la producción material nuevas ideas, materiales y técnicas. En tanto, las compañías teatrales tailandesas que interpretaban la narrativa épica del Ramayana fueron muy admiradas en la corte birmana, lo que dio lugar a la popularización de la historia en Birmania. Pero a medida que el reino de Konbaung, fundado en 1752 en el centro de Birmania, se expandió a principios del siglo XIX, se enfrentó a los británicos en la India y las disputas sobre derechos territoriales llevaron a la primera guerra anglo-birmana en 1824-1826. La segunda y tercera guerras, por disputas sobre multas impuestas a empresas británicas, siguieron en 1852 y 1885. Anexada poco a poco luego de cada una de estas guerras, la Birmania británica fue gobernada como una provincia de la India hasta 1937, cuando formalmente se convirtió en una colonia separada. Partes del país fueron administradas directamente mediante un sistema parlamentario, lo que provocó un importante choque cultural, mientras que otras, como las regiones del norte de Kachin, los estados de Shan y las colinas de Chin al norte de Arakan, fueron controladas indirectamente a través de gobernantes locales. El período colonial británico provocó enormes cambios en el país, que afectaron ampliamente al arte, la cultura, la religión y la sociedad. Una de las modificaciones fue la imposición de fronteras definitivas con Tailandia, China y la India británica. Mientras que varios principados Shan alguna vez se extendieron a través de las fronteras actuales, en la década de 1880 los administradores británicos, chinos y locales trabajaron para definir una frontera entre los estados Shan del norte y China. En la esposicion . se aprecia un mapa de un área a lo largo del río Nam Mao (Shweli en birmano) que muestra los estados de Namhkam (rojo), Selan (negro) y Mong Mao (amarillo) a lo largo de un tramo de aproximadamente 47 km del río. Antes de finales de la década de 1880, Namhkam había sido independiente con Selan bajo su influencia política; luego de 1888, pasaron a formar parte de la división administrativa de Hsenwi (ahora Birmania) establecida por los británicos, mientras que Mong Mao pasó a formar parte de la provincia de Yunnan en China. Otro resultado de la anexión británica fue que, a medida que decayó el control político de los reyes birmanos, estos se esforzaron por ampliar su papel en el mundo budista. El rey Mindon (que reinó entre 1853 y 1878) organizó una reunión de monjes de toda la región para examinar textos budistas en 1871, por ejemplo. De acuerdo con los cambios que se produjeron en el mundo budista durante el siglo XIX, las imágenes del Buda birmano adquirieron un aspecto más naturalista y, además de la postura sentada estándar, también se produjeron en posturas de pie y reclinadas para reflejar los diversos acontecimientos de la vida del Buda histórico. Por cierto, la Segunda Guerra Mundial aceleró su independencia de los británicos, que se produjo el 4 de enero de 1948. En ese momento, Birmania estaba económica y físicamente devastada, y el gobierno tenía la tarea de unir grupos y territorios que nunca habían formado parte de un solo estado. Las guerras civiles comenzaron en 1949 porque el sistema federal prometido nunca se materializó. Luego, los militares lanzaron un golpe de estado en 1962, colocando al país en el "Camino al Socialismo" birmano que resultó en un severo aislamiento, violencia y pobreza endémica. En el 2008, el gobierno militar adoptó una nueva constitución y hubo una transición a un gobierno semicivil en el 2010, pero la influencia de los militares era total. Por ello, cuando la Liga Nacional para la Democracia ganó las elecciones del 2020, los militares declararon inválida la votación y retomaron el control en febrero del 2021, restableciendo una fuerte censura. Desde entonces, hacer arte en Birmania se ha convertido una vez más en un acto de rebelión al régimen golpista y una forma de reinventar la política y dar fe de su papel fundamental en la encrucijada de Asia.

viernes, 18 de agosto de 2023

EL PALIMPSESTO DE ARQUÍMEDES: Descifrando unos escritos perdidos

Como sabéis, Arquímedes fue considerado uno de los pensadores más importantes de la antigüedad clásica. Sus aportaciones en el campo de la física y las matemáticas han dejado un legado de gran importancia para el avance de la ciencia. Supo unir la lógica matemática a la experimentación, por esta razón se le puede considerar un hombre que se adelantó a su tiempo y precursor de Galileo. Nacido en la ciudad de Siracusa en el año 287 a.C. y, desde joven, mostró gran inquietud por las matemáticas. Estudió en Alejandría y, junto a Heratóstenes de Cirene, logro medir la circunferencia terrestre. Al regresar a Siracusa dedicó su vida al estudio y la investigación de las matemáticas, física, geometría, mecánica, astronomía… Dos de sus manuscritos se perdieron al poco tiempo de ser traducidos del griego; el tercero y último, llamado el Palimpsesto de Arquímedes, es el único texto que ha sobrevivido hasta nuestros días. La obra de Arquímedes, como la de tantos otros, fue borrada y sobrescrita con textos litúrgicos, convirtiéndose así en libros de oraciones. Esta técnica era muy usual en la época antigua, sobre todo en el siglo VII, debido a la gran escasez de material donde escribir. De esta manera, cuando el texto primitivo se consideraba de poco interés, se borraba y se volvía a reescribir. El Palimpsesto es un manuscrito medieval que consta de 174 folios de pergamino. Contiene siete tratados, algo confusos y sesgados, de Arquímedes. En la actualidad, el manuscrito es un libro de oraciones bizantino cuyo nombre técnico es Euchologion. Se finalizó en abril de 1229 y la autoría se le atribuye al sacerdote Johanes Myronas quien escribió los textos del científico griego. En 1998 el manuscrito fue vendido, en una subasta, a un coleccionista privado. Más tarde el comprador cedió el libro al museo de Arte Walters en Baltimore para su posterior estudio y publicación. El libro contiene dos tratados que son únicos a nivel mundial. El estudio de los textos permite la datación aproximada de los manuscritos y conocer la fecha en que fueron escritos. En este caso es Constantinopla y en la segunda mitad del siglo décimo donde tuvieron su origen ya que los análisis realizados concluyen que no existía otro lugar conocido en la antigüedad donde se estudiara, de forma sistemática, las matemáticas y el copiado para la conservación de los textos, desde la antigüedad hasta la Edad Media. Este proyecto ha estado dirigido por Michael B Toth, presidente y director de tecnología de RBToth Associates. En él intervinieron más de 80 científicos y expertos en cultura clásica. Tras aplicar todos los avances de la tecnología, se consiguió recuperar un 80% de las página legibles. Las más complicadas se estudiaron en la Universidad de Stanford. El resultado fue espectacular, porque, entre otras cosas, muestra cómo trabajaba Arquímedes, con aproximaciones y cálculos que se anticiparon 20 siglos a las modernas matemáticas, entre ellas la matemática combinatoria. Entre los otros textos revelados están un discurso de un famoso político y orador ateniense del siglo IV antes de Cristo, llamado Hipérides, y un comentario sobre una obra de Aristóteles, del siglo III de nuestra era. El estudio de los textos del gran matemático, a través del proyecto Palimpsesto de Arquímedes, dio a conocer más profundamente al científico, así como otros manuscritos del mundo clásico. Dichos textos incluyen, entre otros, los discursos de Hipérides (siglo IV a.C.) y un comentario de la obra de Aristóteles (siglo III d.C.). Hasta ahora la conjugación de lo nuevo y lo viejo ha hecho posible que el pasado hable, y aporte la información que contiene en sus diferentes soportes. Gracias a ello podemos conocer mejor quienes fuimos y posiblemente saber la historia que subyace en una época marcada por los descubrimientos y el afán por el conocimiento y el saber. Los viejos documentos han demostrado, sobradamente su valía, ya que luego de sufrir no solo las inclemencias del tiempo, han sobrevivido hasta nuestros días. En esta era de la tecnología digital el interrogante sobre la supervivencia de los nuevos dispositivos sigue vivo y sin una respuesta clara. Estos nuevos formatos tienen un periodo de vida muy corto y su obsolescencia programada los convierte en soportes frágiles... Por el contrario y hasta ahora, el libro ha seguido desafiando el tiempo y guardando la información desde siglos.

viernes, 11 de agosto de 2023

URUK: La primera ciudad de la historia

Hace poco más de cinco mil años tuvo lugar en el sur de Mesopotamia, en el actual Irak, una revolución inaudita: el nacimiento de la civilización urbana. El antiguamente conocido como país de Sumer (Sumeria) una región de los cursos bajos del Éufrates y el Tigris en la que zonas desérticas se alternaban con llanuras pantanosas, fue el escenario del primer gran asentamiento urbano. Su nombre: Unu para los sumerios, Uruk para los posteriores acadios, Erech según la Biblia y Warka en su denominación actual (tomada de la ciudad moderna más cercana). En Uruk apareció una sociedad urbana, compleja y de índole estatal, que levantó una arquitectura esplendorosa, predominantemente de carácter religioso. Por si esto fuera poco, fue el lugar donde surgió la escritura. El naturalista y arqueólogo aficionado británico William Kennett Loftus descubrió sus restos a mediados del siglo XIX y emprendió en el sitio una breve prospección. Pero las verdaderas excavaciones no empezaron hasta 1912 de la mano de la Sociedad Oriental Alemana. Esta organización arqueológica estaba entonces dirigida por Robert Koldewey, el artífice de las excavaciones en Babilonia y Asur durante la década anterior. La entrada de los alemanes en la arqueología mesopotámica a partir del siglo XX tendría un impacto mayúsculo. De hecho, marcó el inicio de una nueva era en esta disciplina, con la introducción de métodos rigurosos y meticulosos que descartaban por completo la prisa y el azar, y que en adelante serían adoptados por el resto de especialistas. La exploración de Uruk se encomendó a dos discípulos de Koldewey, primero a Julius Jordan y, a partir de los años treinta, a Arnold Nöldeke. Lo único que se conocía de la ciudad con certeza era su ubicación. Su historia, en cambio, seguía envuelta en el mito. Y el mito asegura que Uruk fue fundada por el monarca Enmerkar, al que se atribuye un reinado de más de cuatrocientos años. Aparte de la Biblia, las referencias más importantes al lugar procedían de la Epopeya de Gilgamesh, poema épico protagonizado por este mítico soberano de Uruk. Jordan y Nöldeke dejaron a un lado las leyendas e impulsaron una actividad arqueológica paciente y metódica. Su trabajo se prolongó hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, y sacó a la luz impresionantes ruinas de templos y palacios, así como otros hallazgos que harían de Uruk uno de los descubrimientos más destacados del siglo XX. La larga etapa de las culturas neolíticas de Oriente Próximo llegó a su final en el milenio IV a. C., cuando el crecimiento demográfico se hizo notable y la población tendió a concentrarse en núcleos cada vez más amplios. Estos cambios vinieron impulsados por el auge de la producción agrícola, gracias al desarrollo de sistemas de riego y a la introducción del arado de tracción animal mediante hoces de barro. Además, contribuyeron a la aparición de nuevas estructuras sociales: dirigentes político-religiosos y grupos de población especializados en lo laboral. Aquel no solo fue el comienzo de la estratificación social. También se gestaron unas transformaciones económicas, religiosas y arquitectónicas que evolucionarían a lo largo de los siglos y se extenderían más allá de las fronteras de Mesopotamia, alcanzando incluso Occidente. En Uruk, por ejemplo, se erigió por vez primera un zigurat, plataforma diseñada como una pirámide escalonada, en cuya cúspide se encontraba el templo consagrado a una divinidad. Una construcción que se convertiría en el modelo de la arquitectura religiosa por excelencia de Mesopotamia. Las excavaciones han aportado pruebas de una creciente concentración de población en Uruk entre 3500 y 3200 a. C., cuando el emplazamiento ocupaba poco menos de 1 km2. En ese período, el poblado inició su transición a ciudad, que culminó hacia 3000 a. C. En realidad, Uruk surgió de la unión de dos antiguos asentamientos, Eanna (al este) y Kullaba (al oeste). En el área del primero han aparecido restos de construcciones de finales del milenio IV a. C., aunque muchas de ellas fueron demolidas y sustituidas mil años más tarde por templos. Es el caso de un impresionante zigurat dedicado a la diosa Innana que se levantó entre 2112 y 2004 a. C., en época de la III dinastía sumeria de Ur. Esta zona se considera la más importante de todas, ya que en ella se ha descubierto la arquitectura más monumental, así como los primeros textos escritos de la historia. La arqueología ha demostrado que, además de centro religioso, Eanna constituía el núcleo político, administrativo y económico de la ciudad. Pese a que la vecina Kullaba también acogió estas funciones, nunca adquirió tanta relevancia: el número de edificios que albergó este asentamiento era menor, y la arquitectura de sus templos menos espectacular. Algunos de sus vestigios acumulan más años de historia que los de Eanna, pese a que el área también fue objeto de una intensa edificación durante la III dinastía sumeria de Ur. Apenas se dispone de información del resto de la ciudad, debido a los escasos sondeos realizados. No obstante, parece seguro que en ella se concentraba la población, agrupada en barrios según el oficio de sus habitantes. Diferentes estudios señalan que, a finales del milenio IV a. C., Uruk alcanzaba ya una superficie de 5,5 km2 y cobijaba a cerca de cuarenta mil personas. Entre ellas, miembros de la familia real, el amplio cuerpo de sacerdotes y escribas, unidades militares, artesanos, comerciantes y un buen número de esclavos. El recinto estaba rodeado por una muralla de 9,5 km de largo. Según la leyenda, esta contaba con 900 bastiones de 12 m de altura y Gilgamesh fue quien ordenó levantarla. Lo cierto es que este elemento defensivo indica la existencia de conflictos con territorios vecinos. Uruk fue testigo de otras muchas innovaciones con un impacto aún visible en nuestros días. Se desarrolló un sistema económico que favoreció la aparición de un comercio basado en el trueque de productos –locales o importados– a partir de una escala de valores. Sabemos que 300 litros de cebada equivalían a 15 gramos de plata o a 12 litros de aceite de sésamo. Y que estos, a su vez, se intercambiaban por 5 kilos de lana o 1,5 de cobre. La administración era capaz de alimentar a una población cada vez más numerosa y de controlar el suministro de agua. Con todos estos avances, no resulta extraño que surgiera en Uruk la primera forma de escritura. Los arqueólogos alemanes que la descubrieron a comienzos de los años treinta se quedaron atónitos. Tenían ante sí un conjunto de tablillas de barro con una escritura de tipo pictográfico grabada con caña. Su antigüedad se remontaba en unos casos a 3200 a. C. y en otros a entre 3100 y 3000 a. C. Entre unas y otras se apreciaba una ligera evolución, pero no había duda de que todas eran resultado de la revolución urbana acontecida en Uruk y, en concreto, de la necesidad de la administración de realizar con eficacia registros contables. Los pictogramas de los llamados textos arcaicos de Uruk representan objetos, números, nombres propios, títulos... Algunos de los cerca de setecientos identificados son fácilmente reconocibles, como cabezas de toro o espigas de cebada; otros, en cambio, aún entrañan una gran complejidad de interpretación, caso de las combinaciones de signos. Con el tiempo, esta escritura pictográfica daría nacimiento a la escritura cuneiforme típica de Mesopotamia. Los especialistas también hallaron un sistema de registro de cuentas de arcilla de distinta forma (conos, cilindros...) y tamaño, utilizadas para representar una amplia gama de productos y cantidades. En Uruk se cimentaron las bases del esplendor científico sumerio. No en vano, allí se concibió el sistema sexagesimal, lo que facilitó enormemente el cálculo de las raciones de comida, las horas de trabajo, la división de las parcelas de cultivo... Sin olvidar que se estableció un calendario solar en el que un año sumaba 360 días y se dividía en 12 meses de 30 días cada uno. El emplazamiento fue perdiendo población a partir del milenio III a. C., pero mantuvo su relevancia religiosa. Prueba de ello es que monarcas de sucesivos reinos mesopotámicos no solo se dedicaron a rehabilitar, ampliar y embellecer los santuarios, sino que también añadieron sus propias construcciones. Además, la ciudad fue la mayor de Mesopotamia por espacio de dos mil años, tan solo superada en tamaño por la Babilonia de Nabucodonosor II en el siglo VI a. C. En Uruk, los arqueólogos han tenido que enfrentarse a uno de los sitios con una ocupación más prolongada: los restos hallados más antiguos datan del período de el-Ubaid (5000-3800 a. C.) y los más recientes, de la época parta (siglo III d. C.). El elevado número de estratos de población y construcción ha dificultado las excavaciones. El zigurat de Anu, por ejemplo, se edificó por encima de una serie de templos de entre 3200 y 3000 a. C. (en el denominado período de Uruk tardío), que, a su vez se levantaron sobre un zigurat anterior. Esta circunstancia, sumada al hecho de que, hasta la fecha, las labores se han concentrado en la zona sagrada de la ciudad, explica en parte por qué después de un siglo de excavaciones y cuarenta campañas arqueológicas solo ha salido a la luz el 5% del yacimiento. La mirada de los especialistas se centra en la periferia de Uruk y en la conservación y presentación de lo ya descubierto.
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