SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 10 de abril de 2026

DONALD TRUMP: Un ensayo sobre la imbecilidad

Essay on imbecility (Ensayo sobre la imbecilidad) es un trabajo deslumbrante concebido por Aaron James, doctor en filosofía de la Universidad de Harvard, quien necesito poco más de 120 páginas para alumbrar de manera convincente una didáctica teoría sobre la imbecilidad y el peligroso poder del imbécil, protagonizado en su libro de manera monográfica en la detestable figura de Donald Trump. Que este Criminal de Guerra, maldito pedófilo y violador de niños, sea además de todo ello un imbécil, eso lo sabe todo el mundo, incluso lo admiten sus más devotos admiradores - tan estúpidos como el - quienes, de hecho, lo ‘admiran’ justamente por ello. Y James apenas dedica tres líneas para confirmarlo. Lo es y punto. Además de poner a Trump en el lugar que corresponde, este libro ofrece una original explicación del vertiginoso ascenso político de este esperpéntico personaje, alerta sobre los severos daños que ya está causando dentro y fuera de los EE.UU. Pero ¿qué clase de imbécil es este mitómano degenerado, y cuán peligrosas son su bufonería y majadería? Responder a estas preguntas es hoy un problema metafísico de primer orden y una urgencia existencial no sólo para los EE.UU. sino para el mundo entero, más aún en estos tiempos donde este demente busca de una forma por lo demás demoniaca, desatar a como dé lugar la III Guerra Mundial y todo para apoderarse - y lo confiesa sin ningún disimulo - del petróleo de Irán: “Si pudiera elegir, ¿qué me gustaría hacer? ¡Llevarme el petróleo! Porque está ahí, listo para ser tomado. No hay nada que puedan hacer al respecto", declaró este lunes durante la tradicional carrera de huevos de Pascua. "Si fuera por mí, me quedaría con el petróleo. Me quedaría con el petróleo, ganaría mucho dinero", añadió. Estudiar por ello la mente de este imbécil y tratar de interpretarlo, es precisamente la labor de James, gran autoridad en el floreciente campo de los estudios imbecilológicos, quien visito el oscuro bosque del trumpismo en busca de las ansiadas respuestas. Y uno al finalizar la lectura, encuentra un buen número de respuestas. Como sabéis, Europa ha crecido plagada de bufones jugando a ser políticos y EE.UU. obviamente, ha tenido también los suyos, siendo el caso más reciente y grotesco en todo sentido, el de Trump. El caso, y parece que aquí hay unanimidad global, es que, al pensar en estos especímenes domésticos, vienen a la cabeza multitud de apelativos para describirlos (y ninguno especialmente benévolo), pero seguramente la palabra imbécil no estará entre los primeros. Ahí con Trump no hay duda alguna. Sin embargo, luego de leer el tratado de Aaron James - que, a pesar de haber sido escrito en el 2016, conserva gran actualidad, por lo que ha sido reeditado - a uno le entra cierto escalofrió cuando demuestra de manera convincente por que debemos tomarnos muy en serio el problema de la imbecilidad. Por cierto, existe cierta tendencia a confundir un imbécil con un idiota, o incluso con un estúpido. Pero no es lo mismo. El estúpido suele ser desconsiderado por sistema, producto de su escaso sentido común, aunque no duda en disculparse llegado el caso. El idiota lo es por su ignorancia, es consciente del acto que esta llevando a cabo, y sin embargo lo realiza de todas formas. Lo hace, porque no le da para hacer un acto mas inteligente, sencillamente porque no da para más. En cambio, el imbécil es plenamente consciente del acto que esta realizando. El problema, y ahí estriba su peligrosidad, es que lo ha planeado y ha desarrollado estrategias para ascender socialmente a base de imbecilidades. El acto de imbecilidad, a diferencia de la idiotez o la estupidez, esta orientado a la aceptación de lo que considera sus pares. Es decir, va dirigido hacia un grupo especifico. Y aquí es cuando saltan las alarmas; ese grupo especifico tiene formas de decenas de millones de votos. Poca broma. Para dejarlo en claro; Donald Trump es como aquel tipo que se salta el turno en la cola del supermercado a pesar de no tener prisa; Es como quien habla en voz alta al móvil en el ascensor cuando está lleno de gente; Es el que te pita el claxon en cuanto el semáforo se pone en verde, alguien capaz de cruzar tres carriles sin usar la luz intermitente, para aparcar en un lugar reservado a los minusválidos; Es el que roba el taxi en un día de lluvia y luego te muestra el dedo medio desde dentro. Y lo peor de todo, es el actual inquilino de la Casa Blanca. El libro de James es, además del retrato incandescente del Trump personaje, un valiosísimo manual para tratar con imbéciles como él. No lo escondamos, todos conocemos a un imbécil y debemos convivir con ello. Y en menor o mayor medida hemos aprendido a hacerlo: ese jefe déspota siempre con la mirada condescendiente, el compañero traicionero, ese amigo presumido que aprovecha la debilidad de uno para sacar provecho. Asumámoslo, imbéciles lo hay en todos lados, La diferencia es que no lo imaginamos verlo al frente del país, como ahora sucede. Donde Aaron Janes da en el clavo es cuando se plantea por qué Trump ¿Acaso no había más imbéciles para escoger? Y sobre todo ¿Por qué haber elegido a su rey? Como podéis imaginar, la lectura del libro es vertiginosa. Literalmente sus paginas se devoran en una sentada. Una de las partes favoritas del libro es aquí donde James no escatima en detalles cuando describe a la clase política. Según el, los políticos (en general de cualquier partido, en cualquier país) creen que su mierd*** no apesta, Trump es distinto, está metido en la mierd*** hasta el cuello y esta tan a gusto, como un cerdo en su chiquero. El autor se pregunta ¿Cómo demonios un personaje así ha llegado a la Casa Blanca? Sencillo: los políticos mienten y nunca cumplen lo que prometen. Trump obviamente es un claro ejemplo de ello. Pero a diferencia de los políticos de “oficio”, el sujeto miente sinceramente, ¡Soltando embustes cada cinco minutos! Pero son las mentiras que te lleva contando desde siempre, las que todos conocen, por lo que, y aquí viene la gran paradoja, lo hace con gran desparpajo. Quien en su campaña prometió “no hacer guerras”, ahora busca desatarlos en todo el mundo. En definitiva, Essay on imbecility resulta ser una lectura obligatoria. James concluye el libro con dos afirmaciones que nos dejan pensando. En primer lugar, Trump ha llegado donde esta porque millones de estadounidenses pensaban exactamente igual que él y lo eligieron, pero ahora muchos de ellos se han arrepentido de haber votado por ese despojo de ser humano. Y dos, es un imbécil, aunque lamentablemente, este no es su peor defecto, como ha quedado demostrado con su aparición en la infame Lista Epstein, donde junto a otras “celebridades” cometen toda clase de abominables aberraciones con indefensas criaturas, violando, asesinando y devorando niños, para que no dejar pruebas de semejante monstruosidad. Me pregunto ¿Por qué ninguna de esas bestias está en la cárcel, o mejor aún, colgados de un poste en las plazas públicas, comenzando con el propio Trump? ¿Hasta cuando habrá impunidad para estos malnacidos? El que sea un imbécil, no puede salvarlo de la Pena Capital...
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