SONIDOS DEL MUNDO
viernes, 16 de septiembre de 2022
NOVGOROD: En la cuna de Rusia
No hay nada más inolvidable que pasear al atardecer por la ribera del río Volkhov y ver cómo en la orilla opuesta el sol va cayendo sobre el Kremlin de Nóvgorod, sus rayos se filtran entre las almenas y torres de sus murallas, se reflejan en las cúpulas acebolladas de la catedral de Santa Sofía y se entrecortan en las aguas que fluyen desde el cercano lago Ilmen. Rusia no es solo Moscú y San Petersburgo como podéis imaginar. Tiene otras ciudades, con grandes y numerosos monumentos, un valioso patrimonio histórico y cultural que las hace grandemente atractivas. Una de ellas es Nóvgorod, considerada con toda razón como la cuna de Rusia. En esta ciudad se encuentra la Catedral de San Nicolás y la ya mencionada Catedral de Santa Sofía de Nóvgorod. Esta ciudad cuenta asimismo con un Kremlin que fue construido durante el reinado de Yaroslav I el Sabio y fue mencionado por primera vez en las crónicas del año1044. La urbe cuenta también en su interior con la ciudadela más vieja de Rusia, situada en el corazón de la ciudad, además de ser un centro cultural y religioso de primer orden. Quienes la visitan van a quedar encantados de todo lo que ofrece y desearan volver a verla una y otra vez. Sorprendidos con sus secretos, en Nóvgorod querrán aprender el alma rusa que está glorificado por sus clásicos. Solamente en la tierra de Nóvgorod se puede respirar el aire que respiraba la Rusia recién nacida. Es imprescindible visitar en primer lugar el antiguo asentamiento de Rurik, directamente vinculado con los orígenes del omnipresente Estado ruso. Fue aquí en el siglo IX donde vivió el príncipe Rurik, llamado a gobernar a los eslavos, quien fundó una que dirigió el Estado más de 700 años, y él dio a las nuevas tierras el nombre de "Rus". Las crónicas de la vocación de Rurik a Nóvgorod se convirtieron en la razón oficial para la celebración del aniversario milenario de Rusia. En honor de este evento con la iniciativa del zar Alejandro II en 1862 en el centro del Kremlin de Nóvgorod se erigió un grandioso monumento llamado "El Milenio de Rusia", que adorna su Kremlin, recordando porque Nóvgorod es considerado como la madre de las ciudades rusas. No es de extrañar por ello que los peregrinos ortodoxos de toda Rusia tienden a visitar Nóvgorod para conocer sus antiguos y famosos santuarios cristianos, donde las paredes de sus iglesias respiran la sabiduría de los siglos, mientras los iconos milagrosos exudan toda la gracia.En el siglo X en Nóvgorod se erigió la majestuosa Catedral de Santa Sofía, que ha estado siempre ligado no sólo a la vida religiosa y civil de Nóvgorod, sino también a la esencia espiritual de la ciudad. En el siglo XIII el príncipe Mstislav el Temerario dijo: Donde está Santa Sofía allí está Nóvgorod. Cabe destacar que la paloma en la cruz de la cúpula dorada de la catedral, según la leyenda, protege a la ciudad de los desastres. Las crónicas dicen que Nóvgorod está bajo la protección especial de Santa Sofía, la sabiduría de Dios. Actualmente en la catedral de Santa Sofía se encuentra una reliquia, el icono de Nuestra Señora. Según la leyenda, en el siglo XII se le concedió una victoria a los Nóvgorodienses en la Batalla con Suzdal, cuando uno de los guerreros de Suzdal disparó una flecha a la imagen. La blasfemia no quedó impune ya que los enemigos de Nóvgorod, "cubiertos por la oscuridad" en el miedo, se mataron unos a otros. De otro lado, los principales acontecimientos de la historia rusa se asocian con el círculo de monasterios que rodea Nóvgorod y las famosas hazañas de sus santos fundadores. Así por ejemplo, en la Catedral de San Jorge, en el moanasterio del mismo nombre, el príncipe Alexander Nevsky de rodillas oro por la victoria sobre los Caballeros Teutones, lo que le fue conseguido, salvando a Rusia de esta amenaza a su existencia. Pero nada le traerá una alegría tan tranquila y un placer estético como un paseo por las calles de Nóvgorod. De hecho en ella se encuentran verdaderas joyas de la arquitectura rusa, verdaderamente única. Allí está representada una increíble variedad de estilos y edades los cuales a pesar de su eclecticismo están en una increíble armonía. La influencia en Nóvgorod, tanto de Bizancio como de Moscú puede verse en los asombrosos edificios que alberga la ciudad. Durante varios siglos Nóvgorod fue un enlace entre la Europa medieval y Rusia. Mucho antes de que Pedro el Grande comenzara a expandir sus dominios, Rusia ya había abierto la puerta que daba a los países europeos y los mercados europeos a través de Nóvgorod, convertida desde entonces en un centro del comercio internacional durante siglos. Declarada por la UNESCO en 1992 como Patrimonio Cultural de la Humanidad, Nóvgorod y sus monumentos históricos son una preciada joya que merecen conservarse para la posteridad.
viernes, 9 de septiembre de 2022
CARLOS III: Un rey con oscuro pasado e incierto futuro
La hora de Carlos de Inglaterra ha llegado. En efecto, el eterno heredero cumple el que por nacimiento era su destino. El fallecimiento de Isabel II este jueves le convierte en el rey de los británicos. Un monarca de 73 años, con más pasado que futuro. Una sucesión vista con aprensión por la ciudadanía a la que Carlos ha decepcionado de antemano por su comportamiento como príncipe de Gales. Son muchas las dudas sobre su carácter y demasiadas las manchas en su expediente personal. La soberana ahora desaparecida se ganó el respeto y la admiración de los suyos practicando un inquebrantable sentido del deber, con prudencia, pragmatismo y lavando los trapos sucios en casa. Su hijo jamás se ha recobrado de los escándalos de su trágico matrimonio con la princesa Diana. El ascenso al trono como rey, junto a Camila como reina consorte, deja un regusto amargo en el corazón de los británicos. Para nadie es un secreto que la vida del futuro soberano ha sido una larga espera. Carlos es el heredero británico de mayor edad y con más años de servicio como príncipe de Gales. Su destino, sin escapatoria, ya estaba escrito antes de nacer. El niño que llegó al mundo en el palacio de Buckingham el 14 de noviembre de 1948 venía cargado de privilegios, de títulos nobiliarios y de una larga retahíla de nombres. Carlos Felipe Arturo Jorge, príncipe de Gales, duque de Cornualles, duque de Rothesay, conde de Carrick, barón de Renfrew, conde de Chester, lord de las Islas y príncipe y administrador de Escocia era el primogénito de la reina de Inglaterra y aseguraba la sucesión de la monarquía británica. Una infancia de encajes, cucharillas de plata y una legión de sirvientes y niñeras, supliendo la ausencia de los padres. La madre, muy joven, tenía su prioridad puesta en la Corona. El padre, dedicado a sus asuntos, trataba de imponer disciplina a un hijo que menospreciaba por pusilánime y débil. Los años de soledad y falta de afecto se prolongarían durante la adolescencia y marcarían su carácter. Observado en cada uno de sus movimientos, la prensa trataba por entonces con indulgencia al estudiante en el Trinity College de la Universidad de Cambridge, al jugador de polo con novias en los círculos aristocráticos, que iban y venían llenando páginas de colorines sin dejar rastro. Una de aquellas se llamaba Camila Rosemary Shand. Otro ligue pasajero, pensaron. Su investidura y coronación como príncipe de Gales tuvo lugar en 1969 en una ceremonia televisada en el Castillo de Caernarforn. Al igual que todo futuro rey, el joven Carlos recibió formación en las tres ramas del Ejército. Hasta ahora ostentaba el rango de mariscal de campo del Ejército británico, almirante de la flota de la Marina Real y mariscal de la Real Fuerza Aérea. Durante décadas fue asumiendo muy lentamente obligaciones oficiales como miembro de la familia real, a la sombra de su madre y con un margen de actuación escaso y frustrante para alguien enormemente impaciente y dado a entrometerse en asuntos públicos. "Realmente quiere salvar el mundo. Dentro de él hay una pasión por ayudar", afirmaba Camila en un documental de la BBC con motivo de los 70 años del príncipe. Su interés por la ecología, la preocupación por el futuro del planeta y de algunas especies animales, contrasta por el amor a la caza, los viajes en jet privado y una vida de lujo sin privarse de capricho alguno, muy lejos del espíritu de austeridad de su madre. Ante las recriminaciones, sus defensores lo describen como un trabajador incansable y destacan su labor de ayuda a los jóvenes desde los años 70 a través de una de sus fundaciones, Prince’s Trust, investigada ahora por la policía por la sospecha de que concediera donativos a cambio de favores. Además, Carlos opina y utiliza la influencia de su poderoso círculo de relaciones. Ha sido notoria su afición a escribir a primeros ministros y miembros del Gobierno enfatizando sus puntos de vista sobre arquitectura, enseñanza, dinero de uso público o regulación de las medicinas alternativas. Esas interferencias han hecho que haya sido acusado de saltarse el principio de neutralidad constitucional de una monarquía parlamentaria como la británica. ¿Aprenderá a respetar las normas el ahora rey? ¿Es capaz de mantenerse al margen alguien acostumbrado a hacer siempre lo que le place, rodeado de acólitos que le aplauden y jamás le contradicen? Sin embargo, la figura de un monarca ya anciano tiene algo de decadente en el siglo XXI. No será el suyo probablemente un reinado de nuevas expectativas, renovadas energías y cambios fundamentales en la institución. La nueva corte se augura de tamaño reducido luego de que salieran de escena el príncipe Enrique y Andrés, duque de York. El papel asignado a Guillermo, nuevo príncipe de Gales, será vital. Entre padre e hijo hubo en el pasado una relación muy tensa, en la que parece haberse llegado ahora a un entendimiento formal en el reparto de atribuciones. Catalina, futura reina consorte, tendrá también un protagonismo excepcional en este nuevo periodo. La monarquía británica necesita la visibilidad de la joven pareja para proyectar luz hacia el futuro, cuando el nuevo rey por su avanzada edad, representa el pasado ¿Cuantos años durará en el trono?.
viernes, 2 de septiembre de 2022
DAMIEN HIRST: Pirómano y mercenario en nombre del “arte”
Las excentricidades del británico Damien Hirst - que se autoproclama “artista” - no parecen tener fin. No contento con sumergir un tiburón y una oveja cortada en dos en tanques de formol, o de cubrir con diamantes un cráneo, este mercenario del arte afirma ahora que su nuevo proyecto NFT, llamado The Currency, es “el más emocionante con diferencia”. Como es obvio, su anuncio ha causado un desprecio generalizado. Luego de que este mercenario del arte haya “creado” - es un decir - minuciosamente 10 mil pinturas con puntos en el 2016, Hirst ahora combina tres de las cosas más irritantes del arte -el autosabotaje, los NFT y las cantidades demenciales de dinero - ofreciendo a cada descerebrado comprador un ultimátum: elige entre la versión digital o la física y la otra será quemada hasta las cenizas. Como las personas solo quieren ver el mundo arder, cada vez más compradores eligen quedarse con el NFT. Para algunos, esta cremación ha suscitado la inspiración; para otros, se trata de miles de piezas de puntillismo que se dirigen sin sentido a la incineradora. En cualquier caso, Hirst no es el primero en jugar con fuego; desde que existe el arte, han existido los incendios provocados. Es probable que desde que el Homo erectus descubrió el elemento y los neandertales se volvieron artísticos, las llamas hayan reclamado cosas valiosas. Desde luego, la mayoría de los incendios relacionados con el arte son accidentales. A causa de los materiales inflamables y los estudios peligrosos, el mundo del arte ha sufrido más que su parte justa de infiernos. Así, la Escuela de arte de Glasgow se incendió dos veces en la última década, mientras que en el 2004 el incendio del almacén Momart en Londres destruyó obras de arte británicas valoradas en aproximadamente 30 millones de libras, incluyendo, irónicamente, “obras” de Hirst, que se encontraban depositadas en un almacén. “Un suceso como el incendio de Momart sirve para revelar la manera en que el arte tropieza metafóricamente con la alfombra”, explica el doctor Jared Pappas-Kelley, autor de Solvent Form: Art and Destruction. Argumenta que todos los objetos de arte albergan su propia destrucción latente en su interior. La reacción del público ante ese incendio fue diferente a la simpatía demostrada tras los incendios de Glasgow. “Luego del incendio de Momart se produjo una respuesta casi alegre. Algunos lo consideraron como un merecido castigo cultural”. Aunque la mayoría de estos incendios, y las reacciones, están fuera del control de los artistas, otros se convierten en pirómanos accidentales. Tom de Freston, que le daba los últimos toques a una colección de obras junto con el escritor sirio Ali Souleman, vio cómo su propio soplete incineraba todo su estudio. “Por diversas razones, decidí quemar como una especie de ritual varias pinturas… encendiendo la llama para poder crear”, explica. El fuego “se extendió muy, muy rápido” y 12 años de trabajo quedaron destruidos en otros tantos minutos. Sin embargo, se forjó algo nuevo entre las llamas. Hubo “un periodo de dolor y luto… pero al mismo tiempo, al día siguiente, se contemplaba el espacio quemado y se veían posibilidades en todas partes”. Esto condujo a una especie de alquimia, en la que De Freston convirtió la ceniza en nuevas pinturas y valoró las piezas quemadas sin posibilidad de reparación como “asombrosos objetos esculturales” que guardaban una historia secreta debajo del místico carbón. Un incidente parecido le ocurrió a la erudita de arte de arte Jes Fernie, que había organizado el traslado de la escultura Ultrasauros de Heather e Ivan Morison a Colchester, aunque la noche anterior al viaje del dinosaurio se incendió. “Me sentí bastante disgustada y molesta y preocupada por saber qué demonios iba a hacer”, comenta Fernie. Sin embargo, al igual que con De Freston, surgió un lado positivo. “Entonces pensé que, en realidad, me interesa mucho más esto ahora que se quemó, ¿de qué se trata?”. Esto dio lugar a la fundación del Archive of Destruction, una línea de tiempo de arte destruido construida sobre la base de que hay algo “interesante en algo que existió y que luego ya no existe o se transforma de alguna manera”. Este potencial de transformación es lo que ha llevado a “artistas” sedientos de dinero como Hirst a quemar su obra a propósito. John Baldessari es famoso por haber incendiado su propia obra; 10 grandes cajas de ceniza quedaron guardadas en un estante para el resto de su carrera. “Para ser creativo también debe existir la destrucción con bastante frecuencia”, comentó después. “Es como la idea del ave fénix que resurge de las cenizas”. Otros han incorporado el sacrificio como parte de su arte desde el principio. En su Homenaje a Nueva York, Jean Tinguely creó una especie de artilugio de Rube Goldberg a gran velocidad, un montaje de llantas, tambores, juguetes y una tina que se incendió en el jardín del MoMA (Museo de arte moderno de Nueva York). El año pasado, Urs Fischer incineró gigantescas esculturas de velas para ofrecer un espectáculo a cámara lenta en el que se derritieron durante meses hasta convertirse en charcos amorfos de cera. La incorporación del fuego no solo provoca una nueva apreciación, sino que incluso puede añadir valor. El año pasado, alguien conocido por la cuenta de Twitter @BurntBanksy gastó 95 mil dólares en una impresión de Morons (White) –una obra de Banksy que llevaba la inscripción: “No puedo creer que ustedes, idiotas, realmente compren esta m…..”– antes de quemarla y vender el video como, lo adivinaron, un NFT. “La idea, en su sentido más puro, era tomar algo que tiene ‘valor’ y destruirlo”, explicó un representante de Injective Protocol, la empresa detrás de @BurntBanksy. El NFT se vendió a un precio cuatro veces superior al original, financiando una nueva empresa de criptomonedas llamada Burnt Finance, la cual - si te sientes caritativo - podría ser considerada como una quema simbólica de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Esto concuerda con lo que Hirst pretende lograr; aunque puede parecer más valiente quemar tu propia obra, resulta menos osado cuando eres consciente del valor que crea. “Él es increíblemente astuto en cuanto a conocer las reglas del juego”, comenta Fernie. “Él está intentando crear una moneda (como el título de la obra). Sabe que su valor está en declive: está utilizando la maquinaria de la mercadotecnia y las relaciones públicas para aumentar la moneda de su identidad.” Con 20 millones de dólares más luego de la hazaña, es probable que tenga dinero para quemar. Más allá del beneficio económico, todas estas quemas planeadas se basan en una verdad simple y elemental: el fuego es atractivo. Para Pappas-Kelley, las llamas aportan un “poco de alboroto” e involucran al público: “En teoría, nadie es neutral en estos incendios específicos: o bien tú lo provocas, o intentas apagarlo, o contemplas el espectáculo”, señala. “A la gente le sigue interesando un tipo de experiencia física visceral de la destrucción“, opina Fernie. Es la razón por la que las personas siguen abrigándose a temperaturas bajo cero para ver cómo le prenden fuego a Guy Fawkes; la razón por la que Burning Man lleva el nombre de su efigie del final del festival; o la razón por la que los vapeadores no son tan sexys como los cigarros. Tan fuerte es la atracción emocional del fuego y su capacidad para destruir algo de valor que también es una fuente de tabú. La quema de obras de arte evoca al Bullingdon Club encendiendo billetes de 50 libras frente a indigentes o a Burberry quemando ropa que valía 28.6 millones de libras. La incineración es un despilfarro, un pecado medioambiental, reservado para los privilegiados. Incluso @BurntBanksy batalló con la quema de la impresión de Morons, negándose a faltarle el respeto usando líquido inflamable: “No quería adulterar la pieza de ninguna manera… Recuerdo haber dicho en el video que parece que esta cosa no estaba hecha para ser incendiada”. Tal vez el momento inigualable de esta inflamable historia del arte, que conjuga la intención, el valor, la interpretación y el tabú, es el de The KLF, The K Foundation Burn a Million Quid. El incendiario y delirante dúo fue a la isla escocesa de Jura con un millón de libras en efectivo que quemaron en un cobertizo para lanchas en desuso. El video también fue destruido, aparte de una copia transmitida posteriormente por la BBC. Incluso ahora, a los críticos les resulta difícil digerir todo esto. “Existe algo diferente entre la quema de arte –el potencial del valor– y la quema de dinero… existe cierta angustia cuando uno piensa en lo que podría hacer con ese millón de libras”, señala Pappas-Kelley. “Existe ese ‘que coman pasteles’ en ello”. “Está relacionado con el privilegio”, señala Fernies, quien recuerda que sus propias creaciones artesanales con billetes reales de 1 libra cuando era niña horrorizaban a su familia. Los propios KLF se arrepienten del acto; pero incluso en este caso, se creó algo nuevo: The Brick, una escultura creada a partir de las cenizas y exhibida en el Barbican. Aunque la mayoría de nosotros no dudaríamos ni un segundo en arrojar a Hirst a las llamas, ¿alguna vez es una buena idea quemar tus propias cosas? Lamentablemente, el fuego no es un método para hacerse rico rápidamente. Como señala Fernie, un “niño de 15 años con un cerillo” incendiando algo es una “propuesta completamente diferente” a la de los artistas exitosos, mientras que @BurntBanksy comenta que “la gente al azar que quema arte” desde su proeza no ha logrado inspirar el mismo entusiasmo. “Cualquiera puede crear fuego con papel”, señala. No obstante, más allá del valor “artístico” - que ninguna obra de Hirst lo tiene - o económico, existe un factor emotivo. El hecho de quemar algo tiene una cualidad catártica, que se materializa en el cliché televisivo de quemar con mal humor la foto de un ex. Aunque es posible que los NFT formen parte del desplazamiento del mundo del arte hacia lo digital, Fernie argumenta que la quema personal de posesiones sigue siendo una práctica viva: “Uno de mis hijos acaba de terminar sus exámenes A-level y fue a la casa de una persona y realizó un ritual de quema de todas sus notas de la revisión. Sinceramente, fue brillante, todos los arrojaron al fuego”. De esta manera, el 9 de septiembre, Hirst comenzará a quemar sus pinturas, hasta llegar a la quema final que se llevará a cabo durante la semana de la feria de arte Frieze de Londres, en octubre. Nos prometieron que él mismo asistirá a la quema final, lo que nos dará la oportunidad de ver cómo incinera “obras de arte”de miles de libras cada una. Lástima que ese mercenario no termine en la hoguera junto con ellas que bien se lo merece.
viernes, 26 de agosto de 2022
MISTERIO POR DILUCIDAR: ¿Fue finalmente descifrada la antigua escritura elamita?
Durante mucho tiempo, la escritura elamita lineal se consideró indescifrable. Ahora, un equipo de arqueólogos afirma haber casi descifrado el sistema de escritura, pero algunos tienen dudas. Se trata de una serie de rombos y cuadrados con puntos y rayas: científicos franceses ya se habían topado con esta escritura geométrica en 1903, cuando excavaban en la ciudad de Susa, en el suroeste de Irán. Rápidamente, los investigadores se dieron cuenta que era una de las cuatro escrituras más antiguas de la humanidad, junto con la cuneiforme de Mesopotamia, los jeroglíficos egipcios y la escritura del Indo. La civilización de Elam la utilizaba en la Edad de Bronce, a finales del tercer y principios del segundo milenio antes de Cristo. Por ello, la misteriosa escritura recibió el nombre de "elamita lineal". Pero durante mucho tiempo no se tenía claro cómo leer dichos rombos y cuadrados, ni qué significaban. Solo unos pocos signos pudieron ser interpretados claramente. Ahora, el arqueólogo francés François Desset y su equipo creen que casi han descifrado la antigua escritura. Ellos utilizaron como base ocho vasijas de plata, en las que pudieron identificar un número especialmente grande de símbolos. "Las vasijas habían estado durante mucho tiempo en posesión de un coleccionista privado y recién se pusieron a disposición de los investigadores", explica Desset, que trabaja en la Universidad de Teherán (Irán) y en el laboratorio de investigación Archeorient de Lyon (Francia). Como sabéis, los científicos intentan descifrar escritos desconocidos comparando, por ejemplo, textos iguales o similares en diferentes sistemas de escritura. De este modo, pueden deducir los caracteres de la escritura desconocida a partir de la conocida, como sucedió con la Piedra Roseta, que ayudo a descifrar los jeroglíficos egipcios. En dichas vasijas de plata hay inscripciones sobre reyes y gobernantes de la época en la misma lengua (elamita), pero en dos sistemas de escritura diferentes: la conocida escritura cuneiforme mesopotámica y la desconocida escritura elamita lineal. Así, paso a paso, el equipo pudo deducir los signos. "Las vasijas eran la clave que necesitábamos para descifrar la escritura. Como resultado, ahora podemos leer 72 caracteres", explico Desset. Solo cuatro símbolos serían aún desconocidos. Sin embargo, lo que es realmente sorprendente es el tipo de sistema de escritura. Los investigadores suponen que la escritura de trazos elamita es una mezcla de escritura fonográfica y logográfica. Los caracteres fonográficos o "fonogramas" son letras y sílabas individuales; los caracteres logográficos o "signos de palabra" son una palabra completa. El investigador logró identificar una serie de caracteres que se repetían y concluyó que se trataba de nombres propios. Los asoció con los nombres de dos soberanos elemitas y de la diosa local Napirisha, lo que le permitió establecer tablas de correspondencia con las palabras encontradas. "Al final de mi análisis, descubrí que la escritura elamita lineal es una puramente fonográfica", sostiene Desset. "Eso la convierte en la más antigua de su tipo en el mundo, y cambia nuestra visión de toda la evolución de la escritura", agrega. "Gracias a estos trabajos puedo afirmar que la escritura no apareció primero en Mesopotamia exclusivamente, aparecieron dos escrituras en dos regiones diferentes al mismo tiempo", indicó Desset. El origen de la escritura, situado hasta ahora en el actual Irak, tendrá que convivir con este nuevo descubrimiento, que lo coloca también en Irán. "No se trata de una escritura madre y su hija, como se creía hasta ahora, son dos escrituras hermanas", aseguró. A diferencia del cuneiforme mesopotámico, que es fonético (signos que expresan sonidos) y logográmico (signos que expresan conceptos), el "elamita" está hecho a base de signos que expresan sílabas, consonantes y vocales, según el arqueólogo. “Este lenguaje, utilizado durante 1.400 años, se escribía de derecha a izquierda y de arriba abajo, y cuyo descifrado permitirá, además, conocer más cosas de esa enigmática cultura” aseveró. Pero en la comunidad científica, el descubrimiento de Desset es recibido con críticas. "Hasta que no haya pruebas claras, la escritura elamita lineal no se puede considerar como descifrada", dijo Michael Mäder en una entrevista con la DW. Mäder es lingüista de la Universidad de Berna y director científico de la Sociedad Suiza Alice Kober para el Desciframiento de los Sistemas de Escritura Antiguos. Hasta ahora, afirma, solo hay 15 caracteres con una pronunciación segura y 19 propuestas plausibles. "Es posible que el trabajo de Desset añada más símbolos a la lista de sugerencias. Pero que ya conozcamos la función y la pronunciación de todos los caracteres es solo una suposición por ahora", asegura Mäder. Si Desset tiene razón o no, sigue siendo una discusión abierta por el momento. En octubre del 2022, los expertos en escrituras antiguas se reunirán en una conferencia en Noruega y discutirán el descubrimiento.
viernes, 19 de agosto de 2022
THE SATANIC VERSES: ¿Un desafío al Islam?
Como sabéis, el escritor británico Salman Rushdie se encuentra recuperándose de heridas graves tras ser apuñalado por un hombre en un festival de arte en el estado de Nueva York (EE.UU.) el pasado 12 de agosto, dejando en claro que el odio y la intolerancia musulmana para quienes no piensan como ellos, no conoce límites. Rushdie fue quien escribió uno de los libros más controvertidos de la historia literaria reciente, The Satanic Verses (Los Versos Satánicos) que publicado en 1988, casi inmediatamente desencadenó airadas protestas en todo el mundo musulmán, muchas de ellas violentas. Al año siguiente , en 1989, el líder supremo de Irán, el Ayatolá Jomeini, emitió una fetua o sentencia religiosa ordenando a los musulmanes que mataran al autor, por “blasfemo”. Rushdie era un autor muy conocido tras haber ganado el Premio Booker con una novela anterior, Midnight's Children(Hijos de la medianoche), pero de nada le sirvió su prestigio ni vivir en el Reino Unido, lejos de Irán. A la fetua se añadió una recompensa que supero los tres millones de dólares de ese entonces para el ejecutor de la sentencia. Debido a esta amenaza contra su vida, Rushdie - nacido en la India en el seno de una familia musulmana, pero por entonces ciudadano británico que vivía en el Reino Unido - se vio por ello obligado a pasar a la clandestinidad durante casi una década, protegido día y noche por Scotland Yard, bajo el nombre ficticio de Joseph Anton, en homenaje a Conrad y Chéjov. ¿Pero qué había - y sigue habiendo - detrás de esta absurda indignación propia de mentes enfermas?. El libro se adentra en el corazón de las creencias musulmanas cuando Rushdie, en secuencias oníricas, desafía y a veces parece burlarse de algunos de sus principios más sensibles. Los musulmanes creen que Mahoma - el profeta desnudo del Islam - fue visitado por el ángel Gabriel quien, durante 22 años, le recitó las palabras de Ala (como llaman los musulmanes a Dios). A su vez, Mahoma repitió las palabras a sus seguidores. Estas palabras acabaron escribiéndose y se convirtieron en los versos del Corán. La novela de Rushdie recoge estas creencias fundamentales. Uno de los personajes principales, Gibreel Farishta, tiene una serie de sueños en los que se convierte en su homónimo, Gabriel. En estos sueños, Gibreel se encuentra con otro personaje central haciéndose eco del relato tradicional del islam sobre los encuentros del ángel con Mahoma. Rushdie elige un nombre provocativo para Mahoma. La versión del profeta que aparece en la novela se llama Mahound, un nombre alternativo para Mahoma utilizado durante la Edad Media por cristianos que le consideraban un demonio. Además, el Mahound de Rushdie pone sus propias palabras en boca del ángel Gabriel y dicta edictos a sus seguidores que refuerzan convenientemente sus egoístas propósitos. Aunque en el libro el escriba ficticio de Mahound, Salman el Persa, rechaza la autenticidad de los recitados por su maestro, los registra como si fueran de Ala. En el libro de Rushdie, Salman, por ejemplo, atribuye a las opiniones sexistas de Mahound ciertos pasajes reales del Corán que colocan a los hombres “a cargo de las mujeres” y dan a los hombres el derecho de golpear a las esposas de las que “temen la arrogancia”. A través de Mahound, Rushdie parece poner en duda la naturaleza divina del Corán. Para muchos musulmanes, Rushdie, en su relato ficticio del nacimiento de los acontecimientos clave del islam, da a entender que, más que Ala, el propio Mahoma es la fuente de las verdades reveladas. En defensa de Rushdie, algunos estudiosos han argumentado que su “burla irreverente” pretende explorar si es posible separar la realidad de la ficción. El experto en literatura Greg Rubinson señala por su parte que Gibreel es incapaz de decidir qué es real y qué es un sueño. Desde la publicación de The Satanic Verses, Rushdie ha defendido que los textos religiosos deberían estar abiertos a la discusión. “¿Por qué no podemos debatir sobre el islam?”, dijo Rushdie en una entrevista del 2015. “Es posible respetar a los individuos, protegerlos de la intolerancia, y al mismo tiempo ser escéptico sobre sus ideas, incluso criticarlas ferozmente”. Este punto de vista, sin embargo, choca con la opinión de aquellos para quienes en su locura, odio, fanatismo e intolerancia creen que el Corán “es la palabra literal de Ala”. Tras la muerte de Jomeini, el Gobierno de Irán anunció en 1998 que no aplicaría su fetua ni animaría a otros a hacerlo. Debido a ello Rushdie salió de la clandestinidad, recuperó su verdadero nombre y dejó su destino en manos de la providencia. Siguió publicando con éxito y mantuvo una intensa vida social…. hasta el pasado viernes. Cabe precisar que el poder una fetua, como el de toda maldición, se mide por el terror que provoca el espectáculo cruento de sus víctimas. Tras la condena de Jomeini, Rushdie desapareció, pero la fetua encontró su camino de sangre para mantenerse viva. El traductor al japonés de The Satanic Verses, Hitoshi Igarashi, fue apuñalado hasta morir en 1991. Unos días antes, en Milán, un desconocido atacó con un cuchillo al traductor al italiano, Ettore Capriolo. En 1993, en Sivas, una ciudad turca, extremistas islámicos incendiaron el hotel donde se hallaba Aziz Nesin, el traductor al turco. Ese mismo año, el editor noruego de la novela de Rushdie fue tiroteado por la espalda. Qué pavoroso resultaría comprobar que, en un mundo tan convulso en estos tiempos, el fanatismo religioso haga semejante acto de presencia.
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