SONIDOS DEL MUNDO

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA GUERRA DE ISRAEL CONTRA EL CRISTIANISMO: Tierra Santa bajo asedio

“Esa primera noche estábamos tan asustados, paralizados por el miedo. Sinceramente, puedo decir que por primera vez tuve miedo de salir sola a la mañana siguiente. Es decir, nunca habíamos tenido miedo antes. Jamás.” Este es el testimonio de la hermana Elizaveta, de la Misión Eclesiástica Rusa en Jerusalén. En una entrevista exclusiva, describe los abusos y ataques que sufren las monjas de la misión en la Ciudad Santa. A finales de julio, la hermana Elizaveta y otras tres monjas de la misión regresaban de una vigilia nocturna cuando se dieron cuenta de que algo no andaba bien. “Terminamos la misa nocturna en la tumba del Señor. Salimos por la Puerta Nueva. Allí nos encontramos con unos policías, les sonreímos y ellos nos devolvieron la sonrisa”, cuenta la hermana Elizaveta, y añade: “Y, literalmente, a los 200 metros, en el cruce cerca de Notre Dame, empezamos a oír gritos groseros e insultos en hebreo”. Las monjas intentaron ignorar las provocaciones agresivas y continuaron caminando. Sin embargo, un semáforo en rojo les impidió cruzar la calle y el grupo las acorraló. La hermana Elizaveta cuenta que comenzaron a lanzarles piedras. “Las piedras empezaron a volar”, dice. “Me di cuenta de que las lanzaban con mucha fuerza. No era solo para asustar, sino que era un golpe devastador”. La hermana Elizaveta dice que algunas piedras las alcanzaron, incluyendo una que impactó a su compañera Antonia en el pecho. Está agradecida de que el ataque no les causara heridas graves. “Gracias a Dios que el ataque no fue mortal”. Ataques como este son cada vez más frecuentes en Israel, y la Ciudad Santa de Jerusalén parece ser un punto crítico. Un nuevo informe de la organización judía Centro de Datos sobre Libertad Religiosa (RFDC) revela que los incidentes contra cristianos casi se han duplicado en los últimos tres meses. Se registraron 83 incidentes anticristianos en el segundo trimestre del 2026, frente a los 44 del primer trimestre, sin que la policía intervenga y solo se limite a observar. Al respecto, la fundadora y directora de la organización es Yisca Harani, dijo que le preocupa el creciente número de incidentes anticristianos en Israel y afirma que lo que se está denunciando probablemente sea solo la punta del iceberg. “Ahora mismo todo está muy tenso y muy orientado hacia la supremacía judía, lamentablemente, debo decirlo”, afirma Yisca. “Hay una sensación, sobre todo en los últimos tres años, desde el ataque de Hamás contra Israel, de mucho nerviosismo que ha llevado a la gente a pensar en términos absolutos. O son los judíos, los israelíes, o los enemigos: el resto del mundo”. Yisca, que practica el judaísmo, cree que gran parte del problema radica en la falta de conocimiento sobre quiénes son los cristianos y en qué creen. “No hay educación sobre el cristianismo. El cristianismo solo se aprende a través de los traumas, los traumas inventados del pueblo judío por la propaganda sionista”, explica. “Con ese conocimiento, cuando una persona ve una cruz, y en ese ambiente de blanco y negro… donde todos quieren aniquilarnos”. Yisca señala que hay israelíes cristianos que sirven en las Fuerzas de Defensa de Israel y en la Policía israelí, y que afirman contribuir “a la seguridad del país” algo que no es cierto, ya que fomentan la agresión de los extremistas contra los cristianos. Por ello, está convencida que el actual régimen ultraderechista israelí del Criminal de Guerra Benjamín Netanyahu, está impulsando al país hacia la conversión en un estado con una mayor presencia judía. “A esto se suma un gobierno que impulsa la creación de un estado religioso muy apegado a la ley judía, y en los últimos años, este sueño se refleja en el deseo de reconstruir el templo judío destruido por los romanos el año 70 D.C. Por lo tanto, de volver a ser reedificado, creen que el país sería purificado de cualquiera que no sea, ya saben, un devoto del templo”, afirma. “Al menos la mitad de este país fue cautiva y esclavizada por esta enfermiza mentalidad” asevero. La RFDC cuenta con cientos de voluntarios que documentan incidentes en todo Israel, aunque se centran principalmente en la Ciudad Santa. Estos voluntarios suelen llevar cámaras corporales para documentar cualquier agresión. Sin embargo, incluso con estas pruebas, Yisca afirma que las autoridades simplemente ignoran el problema y que muchos de los delitos quedan impunes. “Que la policía cierre los expedientes que presento no significa que no pudieran atraparlos, sino que no están interesados en hacerlo, porque las autoridades superiores le dijeron a la policía: ‘No los molesten’”, afirmo. Yisca también deja claro que estos problemas son causados por un sector extremista, que cada vez va en aumento, de la sociedad israelí. “Puedo dar fe de que hay cientos y miles de personas que no escupen ni dicen palabrotas”. En abril, un ataque particularmente brutal contra una monja en la Ciudad Santa fue captado por cámaras de seguridad. En el video, un hombre con kipá y tzitzit (mantos rituales judíos) la ataca violentamente por la espalda. Inicialmente se aleja, pero luego regresa y la patea mientras ella está en el suelo, indefensa. El ataque provocó una protesta internacional e incluso motivó la respuesta de altos cargos políticos israelíes, quienes lo condenaron. El sospechoso fue arrestado posteriormente, aunque termino siendo liberado a los pocos días y la agresión quedo impune. Esta semana han surgido más grabaciones de vídeo que muestran a jóvenes judíos escupiendo y lanzando piedras hacia la entrada del Monasterio de Santiago, en el barrio armenio de la Ciudad Santa. La policía israelí afirma que seis personas - cinco menores y un adulto - han sido detenidas “como resultado de las investigaciones”, los cuales quedaran en nada, como es lógico suponer. Otros incidentes son más difíciles de calificar como específicamente anticristianos, aunque claramente se perpetran contra personas consideradas "no judías". El padre Makari, también de la Misión Eclesiástica Rusa en Jerusalén, declaró que se encontraba en un coche cuando incendiaron la carretera frente a ellos. “Pasábamos por Mea Shearim… y justo cuando estábamos parados en un semáforo, intentaron verter un líquido inflamable en la carretera frente a nosotros, al que luego prendieron fuego”, cuenta el padre Makari. Este incidente ocurrió en Shabat, el día santo judío, en una zona de Jerusalén donde se observan las religiones. Si bien el vehículo en el que viajaba el padre Makari tenía placas diplomáticas, no llevaba símbolos religiosos. El padre Makari explica que los ataques son frecuentes, pero que este fue un nuevo nivel de bajeza. “Normalmente, lanzan botellas contra el coche… piedras… pero nunca antes habían prendido fuego a algo, al lado de una gasolinera. Esto es algo nuevo”. Estos crecientes ataques contra la Misión Eclesiástica Rusa han sido planteados al embajador ruso en Israel, Anatoly Viktorov, quien afirmó que su oficina está tratando estos incidentes con la máxima seriedad. “Esta es una situación absolutamente inaceptable, ya que tiene un impacto psicológico negativo en los representantes del clero, pone en entredicho la paz y la armonía interreligiosas, el equilibrio y el statu quo en las relaciones interreligiosas y, en general, envía malas señales a los cristianos sobre la aparente inconveniencia de su presencia aquí en Tierra Santa”, afirma el embajador Viktorov. Ahora se ha reunido con altos mandos de la Policía israelí para expresarles su preocupación. Tras la reunión, el embajador Viktorov afirma que cree que las autoridades israelíes comprendieron la gravedad de la situación. “Piden a todos aquellos que hayan sufrido insultos o ataques de este tipo que lo denuncien inmediatamente a la policía utilizando los números de teléfono conocidos o a través del canal de Telegram de la policía”. El embajador Viktorov también declaró que los adolescentes que arrojaron piedras a la hermana Elizaveta y a los demás habían sido detenidos. Añadió que es necesario intensificar el trabajo con las personas que se han radicalizado. La hermana Elizaveta también cree que la educación es necesaria para detener la propagación del odio. Cuenta que ha presenciado varios casos en los que niños judíos pequeños le sonríen y sus familias intervienen. “Ha habido múltiples casos en los que los padres enseñan a sus hijos a odiar a los cristianos. La última vez que me encontré con una familia así, el padre iba con los niños, y estos me sonreían porque yo les sonreía”. Ella cuenta que el padre les explicó a los niños que no debían sonreírle. “Su expresión facial es de confusión al principio, luego de miedo y finalmente de enfado. Y este cambio de expresión me parece terrible. Porque este niño ya vivirá con la idea de que a los cristianos se les debe tratar así”, dice con tristeza. Netanyahu ha afirmado hipócritamente en repetidas ocasiones que su país “es un espacio seguro para que los cristianos practiquen su religión”, pero las cifras cuentan una historia diferente. Cristianos han declarado que sienten que están siendo expulsados de su tierra. Algunos temen caminar por las calles de la Ciudad Santa de Jerusalén con cualquier símbolo visible de su cristianismo. Si bien cada vez se registran más incidentes, como escupitajos o insultos, muchas víctimas aún tienen demasiado miedo para denunciar porque la policía no les hará ningún caso, y hasta llegan a responsabilizarlos por los ataques recibidos. “Es cosa de locos, pero aquí en Israel es lo habitual” puntualizo.

viernes, 4 de septiembre de 2026

INFRINGIENDO ABIERTAMENTE LA LEY: Donald Trump ya tiene su propia moneda de un dólar

En su segundo mandato, la imagen de Donald Trump ha aparecido en muchos lugares nuevos: pasaportes estadounidenses, pases para parques nacionales, pancartas de edificios gubernamentales y ahora, monedas oficiales. En efecto, a partir de esta semana, la Casa de la Moneda de Estados Unidos pone a la venta monedas conmemorativas de un dólar, de color dorado, con el rostro de Trump, en honor al 250 aniversario del país. La Casa de la Moneda aclara que aún no se han puesto en circulación, pero que pueden utilizarse como moneda de curso legal. "Tanto si colecciona dólares modernos, emisiones conmemorativas o monedas de hitos importantes, la moneda de 1 dólar del semiquincentenario representa un capítulo importante en la historia numismática de Estados Unidos", afirma su sitio web. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó el diseño a mediados de julio. En una cara aparece el águila calva del distintivo escudo estadounidense. En la otra, se ve un primer plano de Trump - vestido con traje, corbata y expresión seria - rodeado por la palabra "Liberty" y "1776-2026". Las monedas, acuñadas en Filadelfia, se pueden comprar en línea en dos formatos: un rollo de 25 por 61 dólares o una bolsa de 100 por 154 dólares. Esto equivale a un precio de 2,44 y 1,54 dólares por moneda, respectivamente. Ambas opciones se agotaron o quedaron en lista de espera apenas a dos horas de salir a la venta el miércoles, con un límite de dos por hogar y varios minutos de espera para acceder a la página web. "Es muy tierno, me dieron una moneda", dijo Trump a Fox News en julio. "Eso es muy inusual, por lo que entiendo". Solo se ha acuñado una moneda con el rostro del presidente en ejercicio una vez, hace exactamente un siglo. Y, según los expertos, es ilegal. "Actualmente, la ley prohíbe que en los billetes aparezca la imagen de cualquier persona - no solo del presidente - que esté viva", dijo Jeremy Paul, profesor y ex decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Northeastern, especializado en derecho constitucional. El Departamento del Tesoro argumenta que las monedas “no entran dentro de esta categoría”, citando una ley aprobada por el Congreso en 2020 que autoriza la creación de una moneda de edición especial del 250 aniversario. Ya sea que usted coleccione dólares modernos, emisiones conmemorativas o monedas de hitos importantes, la moneda de $1 del Semiquincentenario representa un capítulo importante en la historia numismática de los Estados Unidos. Paul afirma que la cuestión de la moneda podría llegar a los tribunales. En cualquier caso, considera que la ruptura con la tradición debería ser motivo de preocupación. "Independientemente de un análisis minucioso del lenguaje de estas leyes individuales, este plan que el presidente y el secretario Bessent han ideado es incompatible con los principios de nuestro país y politiza algo que no debería ser político", dijo. Desde finales del año pasado, se ha estado trabajando en una moneda de un dólar con la imagen de Trump, a pesar de la oposición de los legisladores demócratas, quienes presentaron un proyecto de ley para bloquearla. La Comisión Federal de Bellas Artes, integrada por personas designadas por el presidente, aprobó el diseño en marzo, aunque se trata de una versión diferente a la que compartieron los funcionarios del Tesoro en julio. Esta es una de las varias maneras en que esta administración busca dejar la huella de Trump en el dinero estadounidense. En marzo, el Departamento del Tesoro anunció que todos los billetes futuros llevarían la firma de Trump, otra primicia para un presidente en ejercicio. Sin embargo, Bessent confirmó este verano que su departamento ya no planea seguir adelante con los esfuerzos previos para incluir a Harriet Tubman en el billete de 20 dólares. Esta contradicción no pasó desapercibida para la representante Joyce Beatty, demócrata por Ohio, una de las varias legisladoras que criticaron la nueva moneda desde ambos partidos. “¿Pueden poner a Trump en una moneda de un dólar, pero no pueden cumplir una promesa de hace décadas de poner a Harriet Tubman en el billete de 20 dólares?”, tuiteó Beatty en julio. “Este Tesoro está financiando proyectos de vanidad presidencial”. Richard Painter, exasesor jurídico principal de ética de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush, afirmó que la práctica de colocar la imagen del jefe de Estado en las monedas ha estado asociada desde hace mucho tiempo con las monarquías y otras formas de regímenes autoritarios. George Washington se negó rotundamente por este motivo, y al menos dos leyes federales lo prohíben. "Una de las razones por las que el Congreso quiere prohibir esto es que no queremos que los presidentes actúen como reyes", dijo Painter a AP. "Y esta no es la única forma en que Donald Trump se ha comportado como uno de ellos, sino además no oculta su deseo de reelegirse el 2028 a pesar de estar prohibido por la Constitución" añadió. A mediados del siglo XIX, un funcionario del Tesoro llamado Spencer Clark insertó su propio retrato en un billete que el Congreso había destinado a honrar al difunto explorador William Clark (socio de Meriwether Lewis). Eso provocó indignación y la Enmienda Thayer de 1866. Aparece en el código estadounidense como: "Solo el retrato de una persona fallecida puede aparecer en la moneda y los valores de los Estados Unidos". "No queremos que símbolos neutrales como nuestro dinero sean partidistas, que reflejen preferencia por una persona u otra", explicó Paul. Bessent reconoció ese requisito al mostrar la moneda a Fox News en julio, pero argumentó que existe una laguna legal. "Durante el 150 aniversario se acuñó una moneda de Calvin Coolidge", dijo. "Así que podemos poner imágenes de personas vivas en una moneda". Coolidge fue el único presidente cuya imagen apareció en una moneda durante su vida, con motivo del sesquicentenario en 1926. Las celebraciones de ese año fueron calificadas como un fracaso rotundo. La demanda de la moneda de edición especial quedó muy por debajo de las expectativas: más de 859.000 ejemplares del millón producido fueron devueltos a la Casa de la Moneda y fundidos. "Independientemente de los precedentes que puedan existir, la ley ha evolucionado aún más desde entonces, orientándose a despolitizar la moneda", dijo Paul. La Ley de Monedas Presidenciales de 1 dólar del 2005, que autorizó una serie de monedas que conmemoran a presidentes anteriores, establece que un presidente solo puede ser elegible si ha fallecido hace al menos dos años. El programa de monedas presidenciales finalizó en el 2016, pero emitió su última moneda en el 2020 en honor a George H. W. Bush, a dos años de su muerte. También en el 2020, durante la primera administración de Trump, el Congreso aprobó una ley que autorizaba al secretario del Tesoro a emitir monedas de 1 dólar "con diseños emblemáticos del 25.º aniversario de los Estados Unidos durante el período de un año que comienza el 1 de enero del 2026". El Tesoro y la Casa de la Moneda afirman que la moneda de Trump “es legal” según esa ley. Es posible que se presenten recursos ante los tribunales, pero ambos abogados con los que habló AP en julio dijeron que podrían ser difíciles por razones de procedimiento. "Para llevar su caso a los tribunales, tiene que demostrar que sufrió daños", explicó Paul. "Y la pregunta es: ¿a quién perjudica el hecho de que Trump esté violando abiertamente esta ley?" Una persona ya lo intentó. En marzo, James Rickher, un abogado jubilado de Portland, Oregón, presentó una demanda para bloquear la moneda propuesta, argumentando que le perjudicaría directamente como coleccionista novato de monedas. En junio, un juez federal afirmó que Rickher "no había aportado pruebas suficientes para demostrar que era algo más que un 'espectador preocupado'" y denegó la solicitud sin abordar la cuestión jurídica subyacente. Painter plantea un escenario hipotético: un vendedor o un cliente podría negarse a aceptar la moneda como moneda de curso legal en una transacción, "y eso podría dar lugar a un litigio contra quien haya ofrecido la moneda". Las monedas conmemorativas, como esta con el diseño de Trump, son de curso legal, pero su precio de compra suele superar su valor nominal. El Departamento del Tesoro y la Casa Blanca no respondieron a las preguntas de AP sobre el destino de los fondos recaudados. Según la página web de la Casa de la Moneda de Estados Unidos, parte del precio de las monedas conmemorativas es un "recargo destinado a organizaciones y proyectos que benefician a la comunidad", como la construcción de nuevos museos, la preservación de sitios históricos y el apoyo a programas olímpicos. Pero Painter sospecha que la principal motivación del gobierno para crear esta moneda no es financiera: "Creo que todo esto tiene que ver con el ego de Donald Trump". Al mismo tiempo, dijo, hay "muchos motivos de preocupación... en lo que respecta a Trump y el dinero" en un sentido más amplio. Señaló las recientes declaraciones financieras que muestran que Trump y su familia ganaron más de mil millones de dólares con criptomonedas y otros negocios el año pasado, incluso mientras los inversores en su propia criptomoneda, $TRUMP, que se ha devaluado considerablemente, han perdido dinero. Trump también ha sido objeto de escrutinio por el gran volumen de ilegales transacciones de valores realizadas por sus asesores de inversión, así como por los acuerdos de licencia, las propiedades inmobiliarias y otros posibles conflictos de intereses financieros. La administración Trump ha aprovechado el 250 aniversario de Estados Unidos como pretexto para numerosos proyectos controvertidos, desde la renovación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln hasta la propuesta de un arco de 76 metros cerca del National Mall en Washington D.C., pasando por el lanzamiento de pasaportes con la imagen de Trump. Los demócratas de la Cámara de Representantes también han acusado a Trump de "secuestrar" las celebraciones nacionales del 250 aniversario para su beneficio político y financiero, acusaciones que los organizadores cínicamente niegan. La administración presenta estas acciones como “celebraciones apropiadas para un aniversario importante”. Pero Paul ve la moneda de un dólar como parte de un patrón preocupante. "Construir arcos triunfales, poner tu nombre en el Centro Kennedy, en los aeropuertos y hablar de cómo vas a tener tu rostro en el Monte Rushmore", dijo Paul, "Todas esas cosas son señales de un megalómano, que cree en su mente enferma que el país debería honrarme. Y ello no está bien" puntualizo. Pero, eso no es todo, ya que el Departamento del Tesoro prepara un billete de 250 dólares con la cara de Trump impresa ¿A que no les da vergüenza?

viernes, 28 de agosto de 2026

LA DESAPARICIÓN DE LA GROENLANDIA NÓRDICA: Un misterio que dura 600 años

Desde 985 d.C. hasta algún momento del siglo XV, Groenlandia fue el puesto de avanzada más remoto y aislado de la sociedad escandinava medieval. Durante casi 500 años los groenlandeses nórdicos construyeron iglesias, criaron ganado y vistieron los mismos tipos de prendas que sus contemporáneos de la lejana Europa. Luego, por razones que aún se debaten, desaparecieron. La extinción de los groenlandeses nórdicos, al parecer sin que nadie la advirtiera, se mantiene como uno de los misterios más fascinantes de la historia. Como sabéis, los exploradores escandinavos liderados por Erik el Rojo colonizaron Groenlandia durante la segunda mitad del siglo X; allí sus descendientes se dedicaron a la agricultura y a la caza, y prosperaron durante siglos. La comunidad más grande de la Groenlandia de la era vikinga, conocida como Asentamiento Oriental, comprendía unas 500 granjas en el extremo suroeste de la isla. Durante su apogeo, la colonia contaba con obispo propio y una catedral. Cientos de kilómetros al norte se encontraba el Asentamiento Occidental, más pequeño, marginal y disperso, que abarcaba unas 90 granjas. Situado en las cercanías de la actual Nuuk y de la bahía de Disko, constituía la zona donde los nórdicos obtenían marfil de morsa, la exportación más preciada de la Groenlandia medieval. Groenlandia se convirtió casi de inmediato en una base desde donde partían exploraciones más extensas. Las sagas nórdicas relatan el descubrimiento de tierras más allá de Groenlandia, entre ellas Helluland, Markland y Vinlandia, que hoy se cree corresponden de manera respectiva a la Isla de Baffin, Labrador y zonas del Golfo de San Lorenzo, llegando al continente americano siglos antes que Cristóbal Colon. Aunque los nórdicos no establecieron asientos permanentes en esas tierras, continuaron realizando visitas a Markland (Labrador) al menos hasta 1347, con el probable objetivo de recolectar madera. El mundo escandinavo nunca había sido tan amplio. Sin embargo, los nórdicos no fueron los únicos pobladores de Groenlandia durante los 500 años que permanecieron en el lugar. Desde el inicio encontraron restos de un pueblo ártico conocido como cultura Dorset, que podría haberse desplazado hacia el norte antes de su llegada. Asimismo, durante sus últimos siglos en Groenlandia, los nórdicos hicieron contacto con la cultura Thule, antepasados de los inuit (esquimales) de la actualidad. Aunque por lo general los nórdicos e inuit coexistían de manera pacífica, existen indicios de la ocurrencia de conflictos entre ellos. A mediados del siglo XIV Ivar Bardarson, un administrador eclesiástico noruego residente en Groenlandia, tuvo noticias de una invasión inuit al Asentamiento Occidental. Ivar organizó un grupo de habitantes del Asentamiento Oriental para expulsarlos, pero quedó consternado al arribar al sitio y no encontrar nórdicos ni inuit, sino solo ganado en libertad. Perturbado por lo que encontró, o más bien por lo que no halló, Ivar y sus compañeros huyeron de regreso al Asentamiento Oriental. Durante siglos, el enigmático informe de Ivar ejerció influencia entre los historiadores, que asumieron que los inuit habían aniquilado el Asentamiento Occidental. No obstante, el relato solo se conserva en versiones posteriores que podrían no reflejar con exactitud los hallazgos de Ivar, y además, no todos sus detalles tienen sentido. Ivar solo mencionó haber visitado un lugar, la próspera granja de Sandnes, y no comentó sobre su presencia en otras haciendas. Más desconcertante aún resulta la mención de animales en buen estado, entre ellos vacas, que nunca han prosperado mucho en Groenlandia. Distintos arqueólogos e historiadores modernos han examinado el relato de Ivar de manera minuciosa. Ivar estuvo en Groenlandia entre las décadas de 1340 y 1360, pero algunos sitios del Asentamiento Occidental muestran señales de ocupación hasta cerca de 1400. La historiadora Kirsten Seaver ha sugerido que los nórdicos del Asentamiento Occidental se ocultaron al enterarse del viaje de Ivar. A fin de cuentas, se trataba de un poderoso funcionario eclesiástico extranjero, cuyo objetivo era evaluar la capacidad de las iglesias groenlandesas para pagar el diezmo. En otras palabras, en lugar de haber sido exterminados, los residentes más ricos del Asentamiento Occidental podrían haberse escondido del fisco. También pudo haber ocurrido que a la llegada de Ivar algunos sitios del Asentamiento Occidental estuvieran abandonados, mientras otros prolongaban su supervivencia una o dos generaciones más. El motivo por el que Ivar parece no haberlos visitado permanece en el misterio. En cualquier caso, el Asentamiento Occidental había desaparecido a finales del siglo XIV. Tras la época de Ivar Bardarson el Asentamiento Oriental aún sobrevivía, aunque comenzó a enfrentar problemas. En 1378 falleció el obispo de Groenlandia, Alf. Los groenlandeses solían esperar años a que arribaran los nuevos obispos procedentes de Noruega, pero no tenían forma de saber que Alf sería el último. Desde 1378 en adelante ninguno de los obispos de Gardar, la sede de la diócesis de la Groenlandia nórdica, estuvo presente en la isla. A mediados de 1380 un visitante procedente de Islandia señala que, en ausencia de un obispo, la administración de Gardar estaba a cargo de un anciano sacerdote. Los Anales islandeses registran otro problema ocurrido en 1379: la matanza de 18 nórdicos de Groenlandia por los inuit. La cifra resulta significativa, si se considera que la colonia apenas contaba con unos pocos miles de habitantes en su época de máximo desarrollo. Para 1400 Groenlandia había perdido su obispo y uno de sus dos asentamientos principales. A pesar de estas dificultades, el Asentamiento Oriental perduró al menos un par de décadas más luego de que el Asentamiento Occidental quedara abandonado. El último registro que se posee del Asentamiento Oriental trata sobre la visita de un barco de islandeses entre 1406 y 1410. El escrito reporta la quema en la hoguera de un groenlandés llamado Kolgrim en 1407, por haber utilizado brujería para seducir a una mujer casada. En 1408 narra noticias más felices y corrientes: dos de los islandeses habían contraído matrimonio en la bella iglesia de Hvalsey, cuyas ruinas aún son visibles. La última noticia que se tiene sobre la Groenlandia nórdica menciona el regreso de los islandeses a sus hogares en 1410. Los islandeses no detallan si el Asentamiento Oriental se encontraba en grave decadencia hacia 1410. El relato final sugiere que la vida transcurría con normalidad: el matrimonio se había celebrado conforme a todas las costumbres pertinentes y había sido oficiado por sacerdotes. La muerte de Kolgrim en la hoguera no constituye un hecho singular relativo a la Groenlandia nórdica. A finales del medioevo y principios de la Edad moderna se practicaba la quema de brujas, sin que ello implicara un colapso de la sociedad. Si los nórdicos groenlandeses aún se encontraban vivos y saludables en 1410, surge la pregunta sobre el momento exacto de su desaparición. Las hipótesis de los historiadores han cambiado a lo largo del tiempo. A principios del siglo XX el arqueólogo Poul Nørlund, basado en el hallazgo de un «gorro borgoñón» similar a los que se popularizaron en el siglo XV en Europa, sostenía que vivieron hasta 1480. A partir de ese descubrimiento, los historiadores del siglo XX solían argumentar que la Groenlandia nórdica había perdurado hasta finales de 1400, y que resultaba claro que en esa fecha aún mantenían contactos con el mundo exterior. En 1971, Finn Gad afirmó con seguridad que algunas partes del Asentamiento Oriental se encontraban ocupadas luego de 1480, y más adelante, en la década de 1990, Kirsten Seaver especuló que algunos groenlandeses nórdicos podrían haber vivido hasta 1500. Sin embargo, la datación por radiocarbono del «gorro borgoñón» arrojó una fecha más de 100 años anterior, lo que invalidó esos planteamientos. La hipótesis de una fecha cercana a 1500 comenzó a parecer cada vez menos probable, hasta el punto que algunos historiadores más recientes cambiaron su opinión de manera radical. Arnved Nedkvitne ha planteado que los nórdicos se extinguieron casi de inmediato tras la partida de los islandeses en 1410, dado que no existen pruebas sólidas que respalden su supervivencia más allá de esa fecha. Dicho esto, algunas prendas del Asentamiento Oriental son de épocas bastante tardías; entre ellas se encuentra un vestido hallado en el enterramiento de una mujer nórdica datado mediante radiocarbono en 1430, con un margen de error de más o menos 15 años. Resulta obvio que, al fallecer la mujer del vestido, las personas que la enterraron estaban vivas. Pero ¿cuándo murieron esas gentes? En la actualidad la mayoría de los historiadores sitúan el fin de la Groenlandia nórdica alrededor de 1450. Los argumentos que intentan esclarecer el ocaso de la Groenlandia nórdica han variado de manera sustancial a lo largo del tiempo. En la era colonial, el relato de Ivar Bardarson sobre una invasión inuit se aceptó al pie de la letra. Hacia finales del siglo XX, a medida que se acumulaban pruebas de que la región del Atlántico Norte se había vuelto más tormentosa, menos predecible y más fría en los últimos años de la Edad Media, la teoría del cambio climático pasó a encabezar la lista de explicaciones de la extinción. A finales del siglo X, durante la colonización de Groenlandia por Erik el Rojo, el clima de la isla era tan cálido como en la actualidad, o incluso algo más, pero a los pocos siglos se produjo un drástico enfriamiento. A menudo este fenómeno se denomina «Pequeña Edad de Hielo» y, de hecho, varios libros y documentales han planteado la desaparición de la Groenlandia nórdica por causa del creciente empeoramiento del clima. Quizá los prolongados períodos de frío y la impredecibilidad de las estaciones resultaron demasiado difíciles de superar para una sociedad agrícola y cazadora que siempre había vivido en la marginalidad. El creciente enfoque en el cambio climático fomentaba el surgimiento de las teorías de destrucción del medio ambiente groenlandés. En el mundo académico estas hipótesis fueron defendidas por historiadores como Thomas McGovern, mientras Jared Diamond las popularizaba ante un vasto público con su controvertido éxito de ventas Colapso. Diamond criticó con particular dureza a los nórdicos por su aparente incapacidad de adaptarse al empeoramiento del clima, en relación a lo cual señaló su preferencia por las vestimentas dictadas por la moda europea, en lugar de usar ropa inuit, más práctica. Diamond también culpó a los nórdicos de no adoptar los métodos de caza inuit y de perjudicar el entorno ártico por realizar una explotación excesiva del pastoreo. Sin embargo, los expertos, incluso McGovern, han cuestionado las imputaciones de Diamond acerca de la incapacidad de adaptación de los nórdicos. Al principio los nórdicos obtenían solo el 20% de sus alimentos de fuentes marinas y el 80% de la tierra, pero hacia el final de la época de las colonias la proporción se había invertido, cuestión que el propio Diamond reconoce. Del mismo modo, los nórdicos procuraron no incurrir en la sobreexplotación de las focas y proporcionar suficiente tiempo de recuperación a los pastos. Sus famosas pero arriesgadas cacerías de morsas también constituyen un ejemplo de máximo aprovechamiento de su nuevo entorno, puesto que el marfil de morsa constituía un valioso producto comercial. Los groenlandeses nórdicos también continuaron viajando a Markland (el actual Labrador, en Canadá), para recolectar leña, actividad que desarrollaron hasta 1347, ocasión en que un barco procedente de Markland perdió su rumbo y tocó tierra en Islandia. En lugar de ser incapaces de adaptarse, los nórdicos parecen haber hecho enormes esfuerzos para obtener recursos, a la par que introducían drásticos cambios en su dieta. Hacia el final del período medieval. la Groenlandia nórdica pudo haberse aislado más de Europa. La isla se había mantenido en la periferia incluso en sus mejores momentos, a lo cual se añade la ilegalización del comercio con Groenlandia para quienes no contaran con un permiso de la corona noruega. Durante un tiempo un knorr (barco) proporcionó contacto regular entre Noruega y Groenlandia, pero el barco naufragó en 1369. A partir de entonces, todas las travesías a Groenlandia se calificaron de «accidentales», aunque los historiadores creen que tal condición se mencionaba como pretexto por los marinos que regresaban de comerciar de manera ilícita con Groenlandia. Aun así, desde 1369 en adelante solo se reportan cuatro viajes a la Groenlandia nórdica. Aunque es probable que se realizaran más visitas que las registradas, la economía de Groenlandia sufrió el impacto de la entrada del marfil de elefante al mercado, lo que produjo la devaluación del marfil de morsa. En 1378, al fallecer el obispo Alf y no llegar su reemplazo, Groenlandia perdió otra conexión más con el mundo europeo. Desde entonces, ni siquiera la Iglesia pudo llegar hasta Groenlandia, aunque se mencionan vestigios del antiguo clero en 1385 y 1408. ¿Qué ocurrió tras la muerte del último sacerdote ordenado de manera oficial? Distintos documentos papales de 1448 y 1493 mencionan el acaecimiento de ataques de piratas y el declive del cristianismo en Groenlandia. Sin embargo, la carta de 1493 admite que nadie había visitado el lugar en 80 años, por lo que no resulta claro cómo se arriba a esa conclusión. Cabe señalar que los enterramientos de groenlandeses continuaron marcándose con cruces hasta que las colonias se extinguieron, pero esto no hace más que resaltar el descuido y olvido a los que el mundo medieval redujo a las colonias. Quizá hacia principios del siglo XV, época en que el clima de los alrededores de Groenlandia era en extremo adverso, resultaba demasiado peligroso navegar hasta ese territorio. Ya a mediados de 1200 una fuente conocida como Espejo del rey advertía que la presencia de hielo obligaba a aproximarse a Groenlandia por el sur y el suroeste, en lugar de emplear la ruta directa tradicional. Cien años más tarde Ivar Bardarson hacía una advertencia similar en cuanto al gran riesgo que suponía la navegación hacia Groenlandia por medio de las rutas antiguas, debido a la intrusión de hielos marinos. Si el clima se había deteriorado tanto hacia mediados del siglo XIII y durante el XIV, ¿cuánto peor habría sido en el siglo XV? Al tomar en consideración todas estas causas, surge la pregunta de cómo se produjo el final, en respuesta a la cual las pruebas ceden el paso a las conjeturas y la especulación. En realidad, nadie sabe cuál fue el acontecimiento que propinó el golpe de gracia, ni si este existió. Quizá los nórdicos llevaron a cabo una lenta emigración hacia Europa, en forma de tardo goteo de andrajosos refugiados que pasó desapercibido para los cronistas. O quizá los últimos nórdicos groenlandeses murieron en el mar en su intento de escapar, sin dejar rastro alguno. También podría ser que las leyendas de Ivar Bardarson y los inuit fueran ciertas, en cuanto a que la guerra entre los nórdicos y los inuit debilitó a las colonias, o que haya algo de verdad en los rumores de ataques piratas. Otra posibilidad es que el final llegara de forma lenta y dolorosa, y que la muerte por hambre aniquilara a los groenlandeses nórdicos uno por uno. Nadie puede determinar con seguridad lo acaecido. En la actualidad los historiadores evitan atribuir la desaparición de la Groenlandia nórdica a una sola causa. La respuesta cada vez más aceptada es “todo lo anterior”. Es razonable afirmar que la desaparición se debió a una combinación de cambio climático, incremento del aislamiento, y factores económicos. No obstante, lo cierto es que los nórdicos se adaptaron lo mejor que pudieron a estas dificultades. Quizá lo más notable acerca de la Groenlandia nórdica no sea su desaparición, sino que lograra sobrevivir frente a enormes dificultades en un entorno de extrema dureza durante casi 500 años.

viernes, 21 de agosto de 2026

L'EAU PRIMORDIALE - LEÇONS DE MÉSOPOTAMIE: La historia a través de sus ríos en el Louvre

Atravesada por los dos únicos “ríos del paraíso” bíblicos conocidos hasta la fecha, cuya importancia y peligrosidad pudieron haber inspirado el mito del Diluvio Universal, la antigua Mesopotamia fue también el lugar donde se inventó y desarrolló por primera vez el riego. Estos primeros experimentos para dominar el agua mediante transformaciones artificiales del entorno natural condujeron a la invención y el desarrollo de las primeras estructuras hidráulicas conocidas (canales, puentes, acueductos, sistemas de tuberías, lagos artificiales, etc.) en Mesopotamia. Esto provocó cambios de gran alcance en la tierra y sus habitantes, cuyas consecuencias a largo plazo, tanto positivas como negativas, se explorarán en la exposición titulada L'Eau primordiale - Leçons de Mésopotamie (Aguas primigenias / Lecciones de Mesopotamia) que estará abierta hasta el 15 de mayo del 2027. Objetos arqueológicos, mitos y sistemas de irrigación narran cómo este recurso dio forma a las primeras sociedades mesopotámicas. ¿Y si la historia de Mesopotamia pudiera leerse también a través de sus ríos? Con L'Eau primordiale - Leçons de Mésopotamie, el Museo del Louvre presenta una exposición dedicada al papel del agua en una de las grandes civilizaciones antiguas. Desde relatos mitológicos hasta los primeros sistemas de irrigación, la exposición muestra cómo las sociedades mesopotámicas interactuaban con los ríos, los suelos y los recursos de su entorno a través de textos legales, objetos de todo tipo y contratos administrativos. La exposición revisita un territorio donde el agua era omnipresente, en marcado contraste con algunas regiones actuales marcadas por la aridez extrema. Destaca los canales, diques, puentes, acueductos, redes de tuberías y lagos artificiales que transformaron profundamente los paisajes y la organización de las sociedades. Ubicada en el corazón del Departamento de Antigüedades del Cercano Oriente, L'Eau primordiale - Leçons de Mésopotamie invita a los visitantes a comprender cómo el dominio del agua acompañó el auge de las ciudades mesopotámicas. Estos sistemas, diseñados para irrigar, facilitar el transporte, el comercio y proteger a la población, trajeron prosperidad y poder, al tiempo que revelaron sus limitaciones a largo plazo. Dan testimonio de una transformación deliberada del entorno natural por parte del ser humano, con consecuencias duraderas para la tierra y sus habitantes. Otra pieza clave en esta reflexión es el Código de Hammurabi, conservada en el Museo del Louvre. Fue elaborada en Mesopotamia, durante el reinado del rey Hammurabi de Babilonia, entre 1792 y 1750 a. C. Descubierta en Susa, Persia, durante las excavaciones francesas de 1901-1902, está grabada en escritura cuneiforme y escrita en babilonio antiguo, una forma antigua del acadio, el idioma internacional de la época. A menudo se la conoce como uno de los grandes textos legales de la Antigüedad, pero también revela mucho sobre la relación de los mesopotámicos con el agua, en particular sobre el mantenimiento de los diques, la gestión de los canales y los daños causados a los campos por un riego deficiente. Detrás de estas normas, comprendemos que el agua era responsabilidad de todos. Sustentaba la tierra, pero también podía generar conflictos cuando se desbordaba, escaseaba o se gestionaba mal. La estela nos recuerda, por lo tanto, que, en Mesopotamia, administrar una ciudad también implicaba organizar el acceso a este recurso vital. Por razones ecológicas, el Museo del Louvre optó por diseñar esta exposición utilizando sus propias colecciones de antigüedades del Cercano Oriente. De esta forma, la sala 230 reúne así alrededor de cien obras mesopotámicas, mientras que la exposición continúa en las galerías permanentes del departamento. Abarcando casi ocho mil años, desde Asia Central hasta el Mediterráneo, se presentan 27 obras a los visitantes desde una perspectiva novedosa, centrada en el agua y los problemas medioambientales. En la imaginación mesopotámica, el agua ocupa un lugar central, tanto en el ámbito divino como en el humano. Elemento vital, sagrado y regenerador, aparece en varios mitos de la creación, pero también puede convertirse en una fuerza destructiva. Los peligros de las inundaciones, en particular, probablemente alimentaron las historias del Diluvio Universal, presentes en diversas tradiciones del antiguo Cercano Oriente. La exposición aborda así el agua como un elemento dual: fuente de vida, prosperidad y civilización, pero también factor de caos, muerte y desorden. Dulce o salada, subterránea o celestial, ofrecida en rituales o temida en sus excesos, expresa la fragilidad del mundo humano, dependiente de un equilibrio constante entre sequía e inundación. L'Eau primordiale - Leçons de Mésopotamie amplía su exploración a temas de actualidad: el acceso al agua, la escasez de recursos, el cambio climático y las tensiones relacionadas con el control del agua. Establece paralelismos entre las soluciones desarrolladas en la antigüedad y los desafíos contemporáneos, especialmente en regiones que actualmente sufren aridez. De este modo, propone aprender de la relación con el agua de los antiguos mesopotámicos, sin reducir este pasado a una simple comparación con el presente. Por cierto, Mesopotamia - cuyo nombre en griego significa "tierra entre ríos"- era un territorio de gran diversidad ecológica. Montañas de donde nacían ríos, llanuras irrigadas, marismas y la costa del golfo Pérsico: el agua moldeaba los paisajes y las formas de vida. En el tercer y segundo milenio a. C., el mar se extendía más al norte que en la actualidad, mientras que ciudades como Lagash y Larsa conformaban auténticas "Venecias" antiguas, donde los viajes se realizaban principalmente por barco. La exposición también muestra cómo el agua era fundamental para el poder. Considerada un don divino, legitimaba la autoridad de los reyes, quienes eran responsables del mantenimiento de canales, diques y cruces fluviales. Facilitaba el comercio fluvial y marítimo, pero también podía convertirse en una frontera, un activo estratégico o incluso un arma cuando se desviaba para debilitar a una ciudad vecina. “Esta exposición nos llevará a un viaje al corazón del agua, tanto creativa como destructiva, en Mesopotamia, un elemento fundamental que no solo era sagrado, sino también un tema clave en la política hídrica, fuente de vida y poder, así como causa de conflicto”, explica el museo. Con L'Eau primordiale - Leçons de Mésopotamie, el Museo del Louvre ofrece una perspectiva arqueológica, ambiental y política sobre un elemento que trasciende las civilizaciones. Comisariada por Ariane Thomas, directora del Departamento de Antigüedades del Cercano Oriente, con Barbara Couturaud y Grégoire Nicolet como comisarios asociados, esta exposición nos invita a contemplar el arte mesopotámico bajo una nueva luz, abriendo un espacio para la reflexión sobre lo que las sociedades antiguas aún pueden enseñarnos, no como modelos a replicar, sino como puntos de referencia para comprender mejor nuestra propia forma de habitar el mundo.

viernes, 14 de agosto de 2026

CIUDADES PERDIDAS: Cartago

Considerada la mayor rival de Roma, de acuerdo a la leyenda, Cartago fue fundada por la reina fenicia Elisa (mejor conocida como Dido) alrededor del año 814 a.C. Sin embargo, se levantó luego de la destrucción de Tiro por Alejandro en el año 332 a.C. La ciudad (en la actual Túnez, África del Norte) fue originalmente conocida como Kart-hadasht (nueva ciudad) para distinguirla de la cercana y más vieja ciudad fenicia de Útica. Los griegos llamaban a la ciudad Karchedon y los romanos lo convirtieron en Carthago. Originalmente un pequeño puerto costero, establecido solo como una parada de los comerciantes fenicios para reabastecerse o reparar sus barcos, Cartago creció para convertirse en la ciudad más poderosa del Mediterráneo. Su supremacía fue desafiada por Roma a través de los conflictos conocidos como las Guerras Púnicas (264-146 a.C.) que Cartago perdió repetidamente. Y luego del último conflicto púnico, Roma destruyó completamente la ciudad, levantando posteriormente sobre sus ruinas otra metrópoli debido a su excelente ubicación, con el mismo nombre, pero completamente romana. Cabe precisar que luego de la caída de la gran ciudad fenicia de Tiro a manos de Alejandro Magno en el 332 a.C., algunos de sus habitantes que pudieron escapar, huyeron a Cartago con cualquier pertenencia que tuvieran. Debido a que Alejandro perdonó a varios de aquellos lo suficientemente ricos para comprar sus vidas, estos refugiados desembarcaron en la recién fundada ciudad con medios considerables y establecieron a Cartago como el nuevo centro del comercio fenicio. A partir de entonces, los cartagineses expulsaron a los nativos africanos del área, esclavizaron a varios de ellos y extrajeron tributo del resto. En tiempo, establecieron una relación funcional con la vecina Numidia quienes llenarían las filas de su ejército con formidables tropas de caballería. De un pequeño pueblo costero, la ciudad creció en tamaño y grandeza con enormes fincas cubriendo miles de acres. Ni siquiera 100 años pasaron antes de que Cartago fuera la ciudad más rica del Mediterráneo. Los aristócratas vivían en palacios, los menos ricos en modestos pero atractivos hogares, mientras el tributo y las tarifas incrementaban regularmente la riqueza de la ciudad, en tope del lucrativo negocio del comercio. El puerto era inmenso con 220 muelles, columnas brillantes que se alzaban alrededor en semicírculo, y estaba ornamentado con esculturas griegas. Los barcos mercantes cartagineses zarpaban diariamente a todos los puertos alrededor del Mediterráneo mientras su armada, la suprema en la región, los mantenían a salvo y, además, abrían nuevos territorios para recursos y el comercio a través de la conquista. Era esta expansión que primero trajo a Cartago en conflicto con Roma. Cuando esta era más débil que Cartago, no suponía alguna amenaza. La armada cartaginesa, por largo tiempo, había sido capaz de hacer cumplir el tratado que evitaba a Roma de comerciar en el Mediterráneo occidental. Sin embargo, cuando Cartago tomó Sicilia, Roma respondió. A pesar de que no tenía una armada y no sabía nada de como pelear en el mar, Roma construyó 330 barcos que equipó con astutas rampas y pasarelas (el corvus) que podrían ser bajadas en los barcos enemigos y aseguradas, por ende, convertían una batalla naval en una batalla terrestre. La Primera Guerra Púnica (264 - 241 a.C.) había empezado. Luegode una dificultad inicial con las tácticas militares, Roma ganó una serie de victorias y finalmente derrotó a Cartago en el año 241 a.C. por lo cual fue forzada a ceder Sicilia a Roma y pagar una pesada indemnización de guerra. A continuación, Cartago se vio envuelta en lo que es conocida como la Guerra de los Mercenarios (241 - 237 a.C.) que empezó cuando el ejército cartaginés de mercenarios numidios, que demandó el pago que Cartago les debía. Esta guerra fue finalmente ganada por los cartagineses a través de los esfuerzos del general Amílcar Barca. Como podéis suponer, Cartago sufrió enormemente de estos dos conflictos lo cual fue aprovechado por Roma para ocupar las colonias cartaginesas de Córcega y Cerdeña, sin encontrar resistencia. Entonces Cartago decidió reforzar su situación conquistando y expandiendo sus dominios en España, pero de nuevo fueron a la guerra con Roma cuando el general cartaginés Aníbal Barca - hijo de Amilcar - atacó la ciudad de Sagunto, una aliada de Roma, dando inicio a la Segunda Guerra Púnica (218 - 202 a.C.) que fue combatida principalmente en el norte de Italia ya que Aníbal invadió Italia desde España cruzando sus fuerzas a través de los Alpes. Aníbal ganó cada encuentro contra los romanos en Italia. En el año 216 a.C. ganó su más grande victoria en la batalla de Cannas pero, carente de suficientes tropas y provisiones, no pudo aprovechar sus éxitos, siendo derrotado por el general romano Escipión el Africano en la batalla de Zama, en el norte de África, en el año 202 a.C. y Cartago, nuevamente, pidió la paz. Puesta, otra vez, bajo una pesada indemnización de guerra por Roma, Cartago sufrió para pagar la deuda mientras también intentaba detener las incursiones de su vecina Numidia bajo su rey Masinisa (r. 202 - 148 a.C.). Masinisa había sido un aliado de Roma en la Segunda Guerra Púnica y era alentado por Roma para incursionar a voluntad en el territorio cartaginés. Cartago fue a la guerra contra Numidia y, en el hecho, rompió el tratado de paz con Roma que prohibía a Cartago de movilizar un ejército. Cartago sintió que no tenía opción que defenderse contra las invasiones de Masinisa, pero fue censurada por Roma y ordenada a pagar una nueva indemnización a Numidia. Habiendo recientemente pagado su deuda con Roma, ahora debían una nueva deuda de guerra paralizante. Roma no estaba preocupada con lo que Cartago y Numidia estuvieran involucradas, pero sí con la repentina revitalización del ejército cartaginés. Cartago creía que su trato con Roma había terminado cuando la deuda de guerra fue pagada; Roma no estaba de acuerdo. Los romanos sentían que Cartago aún estaba obligada a doblarse ante la voluntad romana; tanto que el senador romano Catón el Viejo terminaba todos sus discursos, sin importar el tema, con la frase, "Por lo demás, opino que Cartago debe ser destruida". En el año 149 a.C., Roma sugirió esa misma acción. Para tal efecto, una embajada romana en Cartago hizo la demanda, la cual incluía la estipulación, de que Cartago debía ser desmantelada y reconstruida tierra adentro. Los cartagineses, comprensiblemente, la rechazaron, dando inicio a la Tercera Guerra Púnica (149 - 146 a.C.). El general romano Escipión Emiliano sitió Cartago por tres años hasta que cayó. Luego de saquear la ciudad, los romanos la quemaron hasta los cimientos, no dejando ninguna piedra arriba de otra. Es más, las fuerzas romanas sembraron las ruinas con sal, exterminando además a casi toda su población, ya que los pocos que sobrevivieron a la masacre, terminaron convertidos en esclavos. Con el paso de los años, y reconociendo su posición estratégica, Julio Cesar ordeno su reconstrucción, por lo cual Cartago se levantó de nuevo, y permaneció como una importante colonia romana hasta la caída del imperio. Cartago creció en prominencia a medida que crecía el Cristianismo y Agustín de Hipona vivió ahí antes de ir a Roma. La ciudad continuó bajo la influencia romana a través del Imperio Bizantino, quien la mantuvo contra los repetidos ataques de los vándalos. En el año 698 d.C., los musulmanes derrotaron a las fuerzas bizantinas en la batalla de Cartago, destruyeron la ciudad completamente, y expulsaron a los bizantinos de África. Luego, fortificaron y desarrollaron la ciudad vecina de Túnez y la establecieron como el nuevo centro de comercio y gobernación de la región. Cartago todavía yace en ruinas en la actual Túnez y permanece como una importante atracción turística y sitio arqueológico. El contorno del gran puerto aún puede ser visto, así como también las ruinas de los hogares y palacios del tiempo cuando la ciudad de Cartago gobernaba el Mediterráneo.

viernes, 7 de agosto de 2026

LA ANTIGUA ROMA FRENTE A CHINA: Contactos olvidados entre dos grandes imperios

Esta historia empieza como probablemente ya sospechen, hace dos mil años, cuando miles de kilómetros de obstáculos geográficos y militares separaban a dos imperios que, sin embargo, habían empezado a establecer contactos comerciales a través de la Ruta de la Seda. A través de aquella larga vía comercial, el vidrio, las telas y las alfombras bordadas con oro salían de Roma, pasando por múltiples manos, hasta llegar al lejano Oriente, desde donde, a su vez, a partir del siglo I a. C., penetraba en Occidente la apreciada seda. Aquel objeto de lujo, denominado serica en latín, era muy codiciado por la aristocracia romana y sirvió para bautizar a los chinos en Roma con el nombre de ‘seres’. Por su parte, los chinos, mucho más poéticos, dieron a los romanos el nombre de Da Qin, o Gran Qin, considerando aquel lejano imperio un reflejo del suyo propio, que, en sus orígenes, había sido unificado por la dinastía Qin. Pero en todo este encantador intercambio existía un problema fundamental. Entre Roma y China, kilómetros y accidentes geográficos aparte, se asentaban hace dos mil años dos pueblos complicados de manejar. Uno, el Imperio parto, que compartió frontera y conflictos con Roma durante siglos. El otro, el kushán, que hizo lo propio con los chinos. Es cierto que aquellos pueblos no siempre estuvieron en guerra con sus vecinos y que su potencial bélico varió a lo largo de los siglos que duraron las relaciones comerciales entre Roma y China, pero tanto partos como kushanos supieron aprovechar las relaciones entre los dos grandes imperios para sacar buenas ganancias. Y es que la Ruta de la Seda no era una vía de contactos directos, sino que las mercancías chinas y romanas tenían que pasar por el Imperio kushán y el Imperio parto, de comerciante en comerciante, hasta su destino final. Una forma de comercio indirecto que beneficiaba con plusvalías e impuestos a los pueblos intermedios. Saltarse a estos intermediarios fue una de las motivaciones que llevaron a algunos exploradores visionarios a plantear la posibilidad de contactar con el imperio espejo. Entre China y el Imperio Romano, habría sido el primero quien más interés tuvo en establecer relaciones con Roma. Quizá buena parte de la culpa la tuvieron los xiongnu, un imperio compuesto por una confederación de pueblos nómadas surgidos en el territorio que ocupa la actual Mongolia, y que algunos historiadores han identificado con los hunos, aunque otros ponen muchos peros a esta teoría. Durante el reinado del emperador Wu (141-87 a. C.), las incursiones de aquellos a quienes los chinos llamaban xiongnu hicieron comprender a las autoridades imperiales que necesitaban una buena caballería con la que enfrentarlos. Automáticamente se buscó a un hombre de confianza, llamado Zhang Qian, a quien se encomendó la misión de rastrear los conocidos como caballos de Ferganá, o “caballos celestiales”, adquirir un buen número de ellos para reproducirlos en China y, por el camino, tantear a algún que otro pueblo sobre la posibilidad de establecer alianzas contra los xiongnu. La misión fue un fracaso en cuanto a los caballos, pero Zhang Qian llevó informes sobre territorios situados en el lejano occidente, de donde llegaban historias de la existencia de un gran imperio que, naturalmente, era Roma. Por su parte, los romanos empezaron a recoger en sus textos la existencia de los ‘seres’. Uno de los primeros autores en hacer referencia a ellos fue Plinio el Viejo, quien, en su Historia natural, escrita durante el siglo I d. C., describía la seda como el “vellón de sus bosques” y afirmaba que este producto, “según un cálculo hecho por lo bajo”, provocaba junto a otras importaciones procedentes de la India o la península arábiga el que Roma se gastase “todos los años cien millones de sestercios. Así de caros nos cuestan los refinamientos y las mujeres”. Plinio el Viejo también hablaba de los ‘seres’ como gentes “apacibles”, pero insistía en que llegar a ellos no era cosa fácil. Su descripción del camino a seguir realmente quitaría las ganas al explorador más intrépido: “Hay una zona en el este impenetrable por las nieves, seguida de otra salvaje por la brutalidad de quienes la habitan, escitas antropófagos que se alimentan de carne humana”. Y eso es solo el principio; luego el camino se complica con terribles desiertos y animales salvajes que pugnan por el control del territorio con “hombres igualmente crueles”. Al poco tiempo, Lucio Anneo Floro iría unos cuantos pasos más allá al escribir en su Epítome de Tito Livio cómo en tiempos de Octaviano, ascendido a Augusto, llegó a Roma una embajada china junto a indios, escitas y sármatas tras “cuatro años de viaje”. Como señala el latinista Jean-Noël Robert en su imprescindible De Roma a China. La Ruta de la Seda en la época de los césares, si algo tan notable hubiera ocurrido qué duda cabe que Augusto, experto en propaganda, lo habría publicitado en su Res Gestae, ese texto dedicado a ensalzar las hazañas del emperador. Así que esta afirmación de Floro tiene pinta de ser más un cuento que una realidad. No obstante, fue precisamente en tiempos de Floro cuando se produjo el que podemos considerar el episodio central de esta historia: el épico viaje de Gan Ying. A finales del siglo I d. C. los chinos seguían sufriendo el acoso de los pueblos esteparios. Esto llevó al general Ban Chao, comandante en jefe de las regiones occidentales y veterano de décadas en la guerra contra los xiongnu, a seleccionar a uno de sus hombres para encargarle la importantísima misión de lograr aliados. El elegido fue Gan Ying, que recibió el encargo de buscar Da Qin (Roma) y entablar relaciones diplomáticas con aquel imperio y, llegado el caso, proponer un frente común contra sus respectivos enemigos. El viaje de este emisario iba a durar entre dos y cuatro años, y lo llevó a atravesar multitud de territorios desconocidos, al menos, para los embajadores chinos, ya que no podemos descartar que, previamente, comerciantes y aventureros originarios del país asiático hubieran llegado hasta lejanas tierras sin que quedara constancia de sus andanzas. El Libro de Han posterior, sin embargo, sí recoge las peripecias de Gan Ying. Escrita hacia el siglo V, esta obra, fundamental para conocer la historia china, recoge la información que presumiblemente Gan Ying facilitó a sus superiores tras el regreso de su aventura. Tras recorrer miles de kilómetros, el embajador chino logró llegar hasta el Imperio parto. Allí se topó con un grupo de marineros, que en realidad podrían ser un grupo de agentes secretos partos, a quienes preocupaba que un chino trabase contacto con el enemigo romano. Aquellos marineros, espías o lo que fueran en realidad, informaron a Gan Ying de que, si quería llegar hasta Roma, su Da Qin, chocaría con un vasto y terrible mar: “Quienes lo cruzan - le dijeron - tardan tres meses con vientos favorables y dos años con vientos flojos. Por lo tanto, quienes se hacen a la mar llevan provisiones para tres años. El mar hace que la gente sienta nostalgia y muchos mueren”. Gan Ying recibió aquel aviso en una ciudad que los chinos llamaron Tiaozhi, sobre cuya ubicación concreta ha habido cierto debate, aunque, actualmente, hay cierto consenso en que se trataba de Charax Spasinou. Si el embajador hubiera tomado el Éufrates, habría llegado en apenas dos semanas a Zeugma, el cuartel general de la legión IV Scythica, en la frontera de la provincia romana de Siria. Quizá Gan Ying fue engañado, pero hay historiadores que especulan con la posibilidad de que, en realidad, se dejó engañar. Había recopilado mucha información durante su viaje, y era mejor fingir ante Partia que estaba desmoralizado, volviendo a casa vivo, sin arriesgarse a sufrir una cuchillada traicionera en un callejón oscuro por parte de los partos, temerosos de su posible contacto con los romanos. Pasaron décadas hasta que se produjo un nuevo intento de contacto. Esta vez partió, al parecer, de territorio romano. Hacia el año 166 d. C. apareció en las costas de Vietnam un grupo de viajeros con un cargamento de marfil, cuernos de rinoceronte y caparazones de tortuga. La idea era depositar aquellas mercancías, probablemente adquiridas durante el viaje, a los pies del entonces emperador de los chinos, Huan de Han. Durante su presentación, el grupo afirmó venir de la lejana Roma en calidad de embajadores, si bien la mayoría de los investigadores sospechan que, en realidad, se dieron esa categoría con el objetivo de tener acceso privilegiado al emperador. Lo más probable es que procedieran de algún punto situado en el Imperio romano, sí, pero como comerciantes. No obstante, el Libro de Han posterior sí se refiere a ellos como enviados del “rey Andun de Da Qin”, o sea, Marco Aurelio. Eso sí, los cronistas chinos se muestran extrañados al recibir de tan gran emperador un tributo tan pobre como el marfil o los caparazones de tortuga, ya que esto no era “particularmente raro o precioso”. Para entonces, los conocimientos de los chinos sobre Roma, aunque imprecisos, eran bastante más abundantes de los que los romanos tenían sobre los chinos. Nuevamente, el Libro de Han posterior recoge descripciones detalladas sobre lo que pensaban de Da Qin, cuyo “territorio abarcaba varios miles de li, con más de cuatrocientas ciudades. Docenas de estados más pequeños les servían de súbditos”. Una visión no demasiado descabellada, e incluso combinada con cierto conocimiento de lo que era la Roma republicana, donde “el rey no era un cargo regular, siempre era seleccionado entre los virtuosos y capaces. Siempre que se producían desastres naturales o mal tiempo en el país, el rey era depuesto y reemplazado, y los depuestos aceptaban su destino sin quejarse”. Bueno, quizá en eso de que los depuestos no se quejaban no andaban acertados los chinos, que no sabían de las andanzas de Mario, César y compañía. Luego del 166 d. C., el comercio entre China y Roma continuaría con mayor o menor éxito, pero no tenemos constancia de que las relaciones diplomáticas se buscaran con ahínco. Al fin y al cabo, ambos territorios estaban separados por múltiples enemigos, miles de kilómetros y problemas muy distintos. Además, las mercancías de cada uno, que eran lo que al final importaba, llegaban bien por tierra, bien por mar, independientemente de los intermediarios requeridos en cada momento de la historia. Sí parece que los mercaderes romanos - o, mejor dicho, procedentes del Imperio romano - atracaron frecuentemente en Camboya, dejando allí sus mercaderías e intercambiándolas por productos asiáticos, pero, a partir del siglo III d. C., esto se volvió más esporádico. La Ruta de la Seda empezó a tener ciertos problemas de estabilidad, con los partos y los kushanos entrando en un declive que dificultaría mantener abiertas las rutas comerciales en condiciones de seguridad. Además, Roma y China tampoco disfrutaban de su mejor momento histórico, y, aunque los chinos sobrevivieron, Da Qin fue engullida por una espiral de decadencia en la que mantener el territorio cercano era mucho más importante que alimentar visionarias expediciones en busca de reinos lejanos casi legendarios. Para la historia, quedan las aventuras Gan Ying y la multitud de comerciantes y aventureros anónimos que recorrieron la Ruta de la Seda en aquellos siglos.

viernes, 31 de julio de 2026

NAOSS PROJECT: Digitalizando el "DNI" de la Antigüedad

Son pequeños cilindros de piedra tallada, testigos mudos de la burocracia, el arte y la fe de civilizaciones que se extinguieron mucho antes de que existiera el papel. Cada uno de ellos, apenas del tamaño de un dedo meñique, encierra escenas e inscripciones que permiten identificar a funcionarios, divinidades y miembros de las élites. Ahora, un equipo de especialistas ha decidido catalogar de forma sistemática los que se conservan en el Museo del Louvre, en uno de los mayores esfuerzos de documentación patrimonial emprendidos jamás sobre este tipo de objetos. Son más de 7.500 piezas, cinco regiones geográficas y 7.000 años de historia: así es el mayor proyecto de digitalización glíptica jamás emprendido por un museo. Siete milenios de historia administrativa, comercial y religiosa quedarán, por fin, al alcance de todos. El nombre de este proyecto es NAOSS (Numérisation d'Antiquités Orientales: Sceaux et Scellements) y su ambición impresiona: digitalizar en alta definición una de las colecciones de glíptica más importantes del planeta, custodiada por el Departamento de Antigüedades Orientales del Louvre. Hablamos de más de 7.500 evidencias de sellos y cilindro-sellos, a las que se suman miles de improntas y documentos sellados, repartidos por cinco grandes regiones del Oriente Próximo antiguo, desde Mesopotamia hasta la península arábiga. Detrás de la iniciativa están Clélia Paladre y Nicolas Benoit, del propio museo, junto con Nordine Ouraghi, de la asociación Archaïos, y el investigador Grégory Chambon, de la EHESS. Con este ambicioso proyecto, el equipo de investigación busca responder a una pregunta: ¿cómo organizaban su vida cotidiana, su comercio y su fe sociedades que vivieron hace miles de años y qué huella física nos han dejado de ello? Antes de abordar la magnitud del proyecto NAOSS, conviene aclarar qué es un cilindro-sello. Se trata de una pequeña piedra tallada en forma de rodillo, con figuras y símbolos tallados en relieve en su superficie curva. Al hacerlo rodar sobre una tablilla de arcilla húmeda, el cilindro dejaba impresa una escena continua y repetida, como si se tratase de rueda de imprenta en miniatura. Se tiene constancia de su uso desde el IV milenio a. C. para autentificar documentos, sellar vasijas de aceite o certificar la propiedad de mercancías. Eran, en cierto modo, la firma digital o el DNI de la Antigüedad, imposibles de falsificar. Junto a ellos, los timbres o sellos-estampilla cumplían una función parecida. Se aplicaban por presión directa sobre la arcilla, sin necesidad de hacerlos rodar. Las improntas (las marcas que ambos dejaban sobre la arcilla húmeda) son, a su vez, el testimonio de su uso cotidiano en templos, palacios y mercados de Mesopotamia, Irán, el Levante, Anatolia o Asia Central. Su estudio permite reconstruir quién comerciaba con quién y bajo qué autoridad. Las cifras del material arqueológico con el que trabaja NAOSS resultan impresionantes: cerca de 5.500 sellos-cilindro y timbres, unas 2.100 improntas selladas sobre tablillas u otros soportes y 3.000 impresiones modernas realizadas expresamente para su estudio. En conjunto, más de 7.500 evidencias directas de sellos, producidas entre el sexto milenio antes de Cristo y el primer milenio de nuestra era: siete mil años de sellado ininterrumpido. Ningún museo del mundo había intentado documentar un conjunto tan completo aplicando criterios homogéneos. Hasta ahora, la información sobre estas piezas se encontraba dispersa en fichas antiguas, publicaciones incompletas de distintas décadas y fotografías de calidad muy desigual. Todo esto dificultaba enormemente comparar un sello mesopotámico con otro procedente de la península arábiga o de Anatolia, por ejemplo. Esa dispersión impedía establecer conexiones entre talleres, estilos artísticos y rutas comerciales separadas por miles de kilómetros. NAOSS busca eliminar esa fragmentación mediante un protocolo único, aplicado a cada pieza y validado internacionalmente. NAOSS sistematizará cerca de 5.500 sellos-cilindro y timbres, unas 2.100 improntas selladas sobre tablillas u otros soportes y 3.000 impresiones modernas realizadas expresamente para su estudio. Para lograrlo, el equipo ha recurrido a tres herramientas de precisión: un escáner 3D de alta resolución capaz de captar detalles de micras, un estudio de fotogrametría con iluminación controlada y una cúpula de imagen por transformación de reflectancia (RTI). Esta última técnica, adaptada de los modelos digitales de superficie que se emplean en topografía, convierte cada sello en una suerte de mapa de calor. De este modo, las variaciones de color muestran la profundidad exacta de cada incisión grabada hace milenios. Gracias a esta visualización, los trazos que resultaban casi ilegibles a simple vista, desgastados por miles de años de manipulación, comercio y uso diario, se vuelven nítidos, hasta el punto de revelar detalles iconográficos que ni los propios conservadores habían advertido antes. Cada cilindro-sello, además, se "desenrollará" digitalmente. Se generará una imagen plana y continua de toda la escena grabada, tal y como la habría visto un escriba antiguo al desplegar su impresión sobre la arcilla húmeda. Al terminar cada ficha, con modelos 3D, fotografías, medidas y despliegues texturizados, el equipo la publicará en la página web de las colecciones del Louvre, De este modo, el material será accesible tanto para especialistas como para cualquier curioso desde su ordenador. Esto significa que, por primera vez, una investigadora en Buenos Aires o un estudiante en Manila tendrá la posibilidad de comparar el detalle de un sello sirio con otro procedente de Irán sin tener que viajar a París. La colección, por tanto, dejará de ser un archivo físico reservado a unos pocos para convertirse en una herramienta compartida de conocimiento sobre cómo las sociedades antiguas organizaron su administración, su comercio y su imaginario religioso.

viernes, 24 de julio de 2026

LA PESTE NEGRA: La epidemia que transformo la Europa medieval

A mediados del siglo XIV, entre 1346 y 1347, estalló la mayor epidemia de peste de la historia de Europa, tan sólo comparable con la que asoló el continente en tiempos del emperador Justiniano (siglos VI-VII). Desde entonces la peste negra se convirtió en una inseparable compañera de viaje de la población europea, hasta su último brote a principios del siglo XVIII. Sin embargo, el mal jamás se volvió a manifestar con la virulencia de 1346-1353, cuando impregnó la conciencia y la conducta de las gentes, lo que no es de extrañar. Por entonces había otras enfermedades endémicas que azotaban constantemente a la población, como la disentería, la gripe, el sarampión y la lepra, la más temida. Pero la peste tuvo un impacto pavoroso: por un lado, era un huésped inesperado, desconocido y fatal, del cual se ignoraba tanto su origen como su terapia; por otro lado, afectaba a todos, sin distinguir apenas entre pobres y ricos. Quizá por esto último, porque afectaba a los mendigos, pero no se detenía ante los reyes, tuvo tanto eco en las fuentes escritas, en las que encontramos descripciones tan exageradas como apocalípticas (como sucedió hace algunos años con el Coronavirus). Sobre el origen de las enfermedades contagiosas circulaban en la Edad Media explicaciones muy diversas. Algunas, heredadas de la medicina clásica griega, atribuían el mal a los miasmas, es decir, a la corrupción del aire provocada por la emanación de materia orgánica en descomposición, la cual se transmitía al cuerpo humano a través de la respiración o por contacto con la piel. Hubo quienes imaginaron que la peste podía tener un origen astrológico - ya fuese la conjunción de determinados planetas, los eclipses o bien el paso de cometas - o bien geológico, como producto de erupciones volcánicas y movimientos sísmicos que liberaban gases y efluvios tóxicos. Todos estos hechos se consideraban fenómenos sobrenaturales atribuidos a la cólera divina por los pecados de la humanidad. Únicamente en el siglo XIX se superó la idea de un origen sobrenatural de la peste. El temor a un posible contagio a escala planetaria de la epidemia, que entonces se había extendido por amplias regiones de Asia, dio un fuerte impulso a la investigación científica, y fue así como los bacteriólogos Kitasato y Yersin, de forma independiente pero casi al unísono, descubrieron que el origen de la peste bubónica era la bacteria yersinia pestis, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales, en especial las pulgas (chenopsylla cheopis), las cuales inoculaban el bacilo a los humanos con su picadura. Se trataba, entonces, de una zoonosis, es decir, de una enfermedad que pasa de los animales a los seres humanos. El contagio era fácil porque ratas y humanos estaban presentes en graneros, molinos y casas - lugares en donde se almacenaba o se transformaba el grano del que se alimentan estos roedores -, circulaban por los mismos caminos y se trasladaban con los mismos medios, como los barcos (A ello debemos agregar que por aquellos tiempos de fanatismo religioso, los gatos – que eran sus cazadores naturales – habían sido prácticamente exterminados de Europa al ser asociados por la Iglesia con el demonio, por los que las ratas se reproducían con gran rapidez sin enemigos a la vista). La bacteria causante rondaba los hogares durante un período de entre 16 y 23 días antes de que se manifestaran los primeros síntomas de la enfermedad. Transcurrían entre tres y cinco días más hasta que se produjeran las primeras muertes, y tal vez una semana más hasta que la población no adquiría conciencia plena del problema en toda su dimensión. La enfermedad se manifestaba en las ingles, axilas o cuello, con la inflamación de alguno de los nódulos del sistema linfático acompañada de supuraciones y fiebres altas que provocaban en los enfermos escalofríos, rampas y delirio; el ganglio linfático inflamado recibía el nombre de bubón o carbunco, de donde proviene el término «peste bubónica». La forma de la enfermedad más corriente era la peste bubónica primaria, pero había otras variantes: la peste septicémica, en la cual el contagio pasaba a la sangre, lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel –de ahí el nombre de «muerte negra» que recibió la epidemia–, y la peste neumónica, que afectaba el aparato respiratorio y provocaba una tos expectorante que podía dar lugar al contagio a través del aire. Ambas no dejaban supervivientes. La peste negra de mediados del siglo XIV se extendió rápidamente por las regiones de la cuenca mediterránea y el resto de Europa en pocos años. El punto de partida se situó en la ciudad comercial de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea, a orillas del mar Negro. En 1346, Caffa estaba asediada por el ejército mongol, en cuyas filas se manifestó la enfermedad. Se dijo que fueron los mongoles quienes extendieron el contagio a los sitiados arrojando sus muertos mediante catapultas al interior de los muros, pero es más probable que la bacteria penetrara a través de ratas infectadas con las pulgas a cuestas. En todo caso, cuando tuvieron conocimiento de la epidemia, los mercaderes genoveses que mantenían allí una colonia comercial huyeron despavoridos, llevando consigo sin saber los bacilos hacia los puntos de destino, en Italia, desde donde se difundió por el resto del continente. Una de las grandes cuestiones que se plantean es la velocidad de propagación de la peste negra. Algunos historiadores proponen que la modalidad mayoritaria fue la peste neumónica o pulmonar, y que su transmisión a través del aire hizo que el contagio fuera muy rápido. Sin embargo, cuando se afectaban los pulmones y la sangre la muerte se producía de forma segura y en un plazo de horas, de un día como máximo, y a menudo antes de que se desarrollara la tos expectorante, que era el vehículo de transmisión. Por tanto, dada la rápida muerte de los portadores de la enfermedad, el contagio por esta vía sólo podía producirse en un tiempo muy breve, y su expansión sería más lenta. Los indicios sugieren que la plaga fue, ante todo, de peste bubónica primaria. La transmisión se produjo a través de barcos y personas que transportaban los fatídicos agentes, las ratas y las pulgas infectadas, entre las mercancías o en sus propios cuerpos, y de este modo propagaban la peste, sin darse cuenta, allí donde llegaban. Las grandes ciudades comerciales eran los principales focos de recepción. Desde ellas, la plaga se transmitía a los burgos y las villas cercanas, que, a su vez, irradiaban el mal hacia otros núcleos de población próximos y hacia el campo circundante. Al mismo tiempo, desde las grandes ciudades la epidemia se proyectaba hacia otros centros mercantiles y manufactureros situados a gran distancia en lo que se conoce como «saltos metastásicos», por los que la peste se propagaba a través de las rutas marítimas, fluviales y terrestres del comercio internacional, así como por los caminos de peregrinación. Estas ciudades, a su vez, se convertían en nuevos epicentros de propagación a escala regional e internacional. La propagación por vía marítima podía alcanzar unos 40 kilómetros diarios, mientras que por vía terrestre oscilaba entre 0,5 y 2 kilómetros, con tendencia a aminorar la marcha en estaciones más frías o latitudes con temperaturas e índices de humedad más bajos. Ello explica que muy pocas regiones se libraran de la plaga; tal vez, sólo Islandia y Finlandia. A pesar de que muchos contemporáneos huían al campo cuando se detectaba la peste en las ciudades (lo mejor, se decía, era huir pronto y volver tarde), en cierto modo las ciudades eran más seguras, dado que el contagio era más lento porque las pulgas tenían más víctimas a las que atacar. En efecto, se ha constatado que la progresión de las enfermedades infecciosas es más lenta cuanto mayor es la densidad de población, y que la fuga contribuía a propagar el mal sin apenas dejar zonas a salvo; y el campo no escapó de las garras de la epidemia. En cuanto al número de muertes causadas por la peste negra, los estudios recientes arrojan cifras espeluznantes. El índice de mortalidad pudo alcanzar el 60 por ciento en el conjunto de Europa, ya como consecuencia directa de la infección, ya por los efectos indirectos de la desorganización social provocada por la enfermedad, desde las muertes por hambre hasta el fallecimiento de niños y ancianos por abandono o falta de cuidados. La península Ibérica, por ejemplo, pudo haber pasado de seis millones de habitantes a dos o bien dos y medio, con lo que habría perecido entre el 60 y el 65 por ciento de la población. Se ha calculado que ésta fue la mortalidad en Navarra, mientras que en Cataluña se situó entre el 50 y el 70 por ciento. Más allá de los Pirineos, los datos abundan en la idea de una catástrofe demográfica. En Perpiñán fallecieron del 58 al 68 por ciento de notarios y jurisperitos; tasas parecidas afectaron al clero de Inglaterra. La Toscana, una región italiana caracterizada por su dinamismo económico, perdió entre el 50 y el 60 por ciento de la población: Siena y San Gimignano, alrededor del 60 por ciento; Prato y Bolonia algo menos, sobre el 45 por ciento, y Florencia vio como de sus 92.000 habitantes quedaban poco más de 37.000. En términos absolutos, los 80 millones de europeos quedaron reducidos a tan sólo 30 millones entre 1347 y 1353. Los brotes posteriores de la epidemia cortaron de raíz la recuperación demográfica de Europa, que no se consolidó hasta casi una centuria más tarde, a mediados del siglo XV. Para entonces eran perceptibles los efectos indirectos de aquella catástrofe. Durante los decenios que siguieron a la gran epidemia de 1347-1353 se produjo un notorio incremento de los salarios, a causa de la escasez de trabajadores. Hubo, también, una fuerte emigración del campo a las ciudades, que recuperaron su dinamismo. En el campo, un parte de los campesinos pobres pudieron acceder a tierras abandonadas, por lo que creció el número de campesinos con propiedades medianas, lo que dio un nuevo impulso a la economía rural. Así, algunos autores sostienen que la mortandad provocada por la peste, paradójicamente, pudo haber acelerado el arranque del Renacimiento y el inicio de la «modernización» de Europa.

viernes, 17 de julio de 2026

PAZUZU: El demonio mesopotámico de la destrucción y la protección

Pazuzu es un demonio babilónico/asirio que alcanzó su mayor popularidad en el primer milenio a. C. Era hijo de Hanbi (también Hanba), rey de los demonios del inframundo, y hermano de Humbaba, el dios-demonio protector del bosque de cedros en la Epopeya de Gilgamesh, quien es asesinado por los héroes. Era famoso por su poder destructivo y, por ello, a menudo se le invocaba para protegerse de las mismas enfermedades, amenazas y terrores que él mismo creaba. Era el demonio del inframundo que comandaba los vientos del oeste y del suroeste, que traían hambruna durante la estación seca y, en la estación lluviosa, tormentas devastadoras y plagas de langostas. Al ser la fuerza detrás de los vientos destructivos y su amenaza, también se le consideraba la mejor defensa contra ellos. De forma similar a Seth (dios egipcio del mal y asesino de Osiris), las oraciones a Pazuzu tenían como objetivo desviar su inclinación natural hacia la destrucción y dirigirla hacia los fines más benévolos de la protección. Dado que era evidente que poseía un gran poder para dañar, se creía que era igualmente poderoso para proteger. Se trata del demonio mesopotámico más famoso en la actualidad, y probablemente el único del que la gente haya oído hablar. El erudito Stephen Bertman señalo: "Aunque le faltó chispa, Pazuzu llegó a Hollywood: es el único demonio mesopotámico que ha protagonizado una película: El exorcista, una película de terror de 1973 (basada en la novela de 1971 de William Peter Blatty), en la cual Pazuzu es el demonio que posee al personaje de Linda Blair y está asociado con el Satanás cristiano y las fuerzas del mal. Aun así, si bien nunca fue considerado el más benévolo de los seres sobrenaturales en la antigua Mesopotamia y sin duda era visto como un poderoso demonio, no era la encarnación del mal. Debería ser considerado más bien un dios embaucador que podía hacer el bien o el mal según su estado de ánimo. Era particularmente poderoso protegiendo a las mujeres embarazadas y a los niños de la diosa-demonio Lamashtu, que acechaba a los bebés nonatos y recién nacidos. En la actualidad, el término «demonio» siempre conlleva la connotación de maldad, pero no era así en el mundo antiguo. La palabra inglesa «demon» es una traducción del término griego «daimon», que simplemente significaba «espíritu». Un daimon podía ser bueno o malo, dependiendo de sus intenciones y del resultado de su aparición. En la antigua Mesopotamia, al igual que en otras culturas del mundo antiguo, los demonios solían ser enviados por los dioses como castigo por el pecado o para recordar el deber hacia los dioses y los demás miembros de la comunidad. Los demonios no siempre eran malvados, e incluso aquellos que traían muerte y destrucción, como Pazuzu, eran capaces de realizar buenas acciones. En el mito de Atrahasis, los seres humanos se han vuelto demasiado numerosos, ruidosos y fértiles. Además, viven tanto que nacen más de los que mueren. Cubren la Tierra y perturban al dios Enlil con su ruido hasta tal punto que decide destruirlos con un gran diluvio. Tras la bajada de las aguas, Enki, el dios de la sabiduría, propone un plan para repoblar la Tierra: los dioses crearán un nuevo tipo de humano con una vida más corta y mayores amenazas diarias. A partir de entonces, habrá enfermedades, abortos espontáneos, impotencia, esterilidad, ataques de animales salvajes y toda clase de muerte acechando cada día. Los demonios formaban parte de este plan divino y fueron enviados para disminuir la población, castigar a los malvados, poner a prueba a los justos, e incluso podían recibir permiso para atormentar a alguien porque cierto dios lo consideraba justificado, aunque otro no estuviera de acuerdo. Los demonios que interferían con las relaciones sexuales y la fertilidad eran especialmente problemáticos. El demonio Samana, por ejemplo, con sus dientes de dragón, garras de águila y cola de escorpión, representaba una amenaza constante, y un conjuro sumerio contra él enumera cómo bloquea la menstruación de la joven, la potencia del joven y los servicios de la cortesana y la prostituta (Leick, 223). Samana también podía afectar las cosechas, el ganado y, según Bertman, "tenía un apetito especial por los bebés y las prostitutas" (125). Un demonio de tal malicia y poder destructivo debería haber sido mantenido firmemente a raya por los dioses, y sin embargo, Samana era considerado un agente de Gula, la diosa sumeria de la salud y la curación, y a veces era enviado por ella por razones que los mortales tendrían que deducir por sí mismos. Lo único que estaba claro era que uno podía ser blanco de un dios o un demonio para algún tormento exquisito o mundano en cualquier momento y por razones que no siempre estaban claras. Al respecto, la erudita Gwendolyn Leick señalo: “Si nos guiamos por la narrativa de Atrahasis, la sexualidad era un objetivo prioritario, ya que estaba relacionada con la reproducción y la población. Al controlar la vida sexual de los seres humanos, los dioses podían mantener a las comunidades humanas en un tamaño manejable”. Una de las mejores maneras de protegerse contra tales ataques era encontrar un protector en un demonio igualmente poderoso que sirviera de escudo entre el individuo y la ira de los dioses. Pazuzu era la más popular de estas deidades protectoras. Se le invocaba principalmente para impedir que Lamashtu asesinara a bebés nonatos o recién nacidos, pero parece que también se le invocaba contra las enfermedades, la impotencia y los efectos nocivos del viento del oeste y del suroeste, que soplaban desde la tierra de los muertos; los mismos vientos que el propio Pazuzu controlaba. Se le imagina como una figura especialmente aterradora, capaz de ahuyentar a cualquier demonio o fantasma menor. Pazuzu aparece representado en estatuillas y grabados con ojos saltones en un rostro canino, un cuerpo escamoso, un pene con cabeza de serpiente, las garras de un ave grande y alas enormes. Como recordareis, en las escenas iniciales de la película El Exorcista, se le representa fielmente en una estatua de tamaño natural que el sacerdote contempla en la antigua ciudad de Hatra. En la novela, el autor muestra al sacerdote manipulando una pequeña estatua de Pazuzu, en lugar de contemplar una figura de gran tamaño, lo cual también es cierto. Si bien se han encontrado pequeñas estatuillas del demonio en Hatra, nunca se ha hallado ninguna estatua de tamaño natural en ningún lugar, y es improbable que se encuentre alguna vez. Las representaciones de demonios o deidades asociadas con el inframundo son raras porque se creía que, al crear una imagen de este tipo, se atraía la atención del sujeto. Es por esta razón que existen pocas imágenes de Ereshkigal, la Reina de los Muertos, y por la que incluso el famoso relieve de Burney (conocido popularmente como la Reina de la Noche) no nombra explícitamente a su sujeto, aunque lo más probable es que represente a Ereshkigal: crear una imagen de la Reina de los Muertos habría sido llamar su atención y nadie estaba especialmente interesado en encontrarse con ella cara a cara. Las pequeñas estatuillas y amuletos con la imagen de Pazuzu tenían exactamente el mismo efecto: atraían la atención de Pazuzu hacia quien los portaba o hacia la habitación donde se colocaba la estatuilla, pero su diminuto tamaño concentraba su poder en la protección. El mortal no tenía nada que temer del demonio, pues lo honraba al pedirle protección, y cuando este apareciera, dirigiría sus poderes demoníacos contra quienes amenazaran a sus protegidos, no contra el mortal que lo había invocado. Estas pequeñas estatuillas se colocaban principalmente en las habitaciones de los niños, como es natural, pero podían ubicarse en cualquier lugar de la casa, cerca de una puerta o ventana. Las imágenes y figuras de Pazuzu cumplían una función similar a la de los Perros Nimrud, pequeñas estatuillas de perros enterradas bajo el umbral de un edificio (o colocadas estratégicamente en una habitación) para protegerse de espíritus malignos, demonios o fantasmas. Se creía que los Perros Nimrud estaban imbuidos del espíritu de perros reales, asociados con Gula, considerados principalmente animales protectores. De la misma manera, las estatuillas de Pazuzu se inspiraban en la esencia del propio demonio y garantizaban la seguridad en su presencia. Según el erudito Jeremy Black, los demonios en Mesopotamia evolucionaron a lo largo de los años, pasando de ser representaciones de animales amenazantes a personificaciones del peligro y la muerte. Black afirma que Pazuzu es la máxima expresión de esta evolución y ofrece una cronología simplificada del proceso, dividiéndolo en cinco fases: 1. Una fase formativa, a finales de los períodos Ubaid y Uruk, en la que las características de diferentes animales se combinaron por primera vez en seres compuestos no naturales; 2. Una fase optimista, en el período acadio, en la que las escenas glíficas muestran la captura y el castigo de demonios nefastos; 3. Una fase de equilibrio, en el período paleobabilónico, en la que los diseños de los sellos cilíndricos a menudo mezclan imágenes (dioses, símbolos y otros motivos) de asociaciones buenas y malas con respecto a la humanidad; 4. Una fase transformadora, con el arte mitanio, casita y asirio medio de los siglos XIV al XI a. C., cuando la iconografía centrada en el ser humano del período paleobabilónico dio paso a una preponderancia de híbridos con cabeza de animal; 5. Una fase demoníaca, representada por el arte neoasirio y neobabilónico, en la que los demonios individuales eran representados en todo su horror. Esta última fase de desarrollo concuerda con la nueva teología de un inframundo poblado por demonios en el primer milenio a. C. Además, el cambio coincide con el surgimiento de la práctica de erigir en palacios y templos estatuas y relieves monumentales de seres protectores mágicos, y de enterrar pequeñas imágenes de arcilla de estos en los cimientos. Esta evolución continuó durante el período helenístico de la historia mesopotámica y se extendió hasta el período cristiano. Los cristianos ya no necesitaban demonios protectores y, por supuesto, la nueva fe desalentaba la dependencia de creencias religiosas anteriores. Los demonios, junto con los antiguos dioses, no tenían cabida en el cielo del Dios cristiano y, por lo tanto, fueron relegados al infierno cristiano. Los demonios ya estaban asociados con el inframundo, y así como fue fácil convertir la vida después de la muerte pagana en un infierno de castigo, también lo fue convertirlos en agentes de ese castigo eterno, así como en seres que llegaban a la puerta de uno en vida trayendo peligro, destrucción, enfermedad y muerte. Como sabéis, los evangelios del Nuevo Testamento describen a Jesucristo expulsando demonios de diversas personas con frecuencia, y los libros de los Hechos de los Apóstoles, el Apocalipsis y otros describen demonios al servicio del adversario de Dios, Satanás. En la carta de 1 Juan 4:1 del Nuevo Testamento, el autor exhorta a sus lectores a discernir si todo espíritu proviene de Dios y a rechazarlo si no es así. Según esta perspectiva, los demonios ciertamente no provenían de Dios ni podían servir a su voluntad de ninguna manera, lo cual representa un cambio radical con respecto a la visión que se tenía de estas entidades en la antigua Mesopotamia. Tras el auge del cristianismo, los demonios fueron considerados únicamente como agentes del mal, incapaces de hacer el bien, salvo de forma involuntaria al servicio del plan divino. No es de extrañar por ello, que Pazuzu, una antigua figura mesopotámica de aspecto temible, fuera la elección perfecta como antagonista en El Exorcista, ya que el público había sido preparado, a través de casi 2000 años de enseñanzas, para aceptar al antiguo dios-demonio como un instrumento del mal. Sin embargo, para la gente de su época, Pazuzu era a menudo considerado el guardián más fuerte y eficaz, un escudo contra las desgracias en un mundo incierto y frecuentemente aterrador.
actualidad cultural
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