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viernes, 17 de junio de 2022

CODEX ROHONCZI: Controvertido e indescifrable

Se trata de una colección de textos en un lenguaje desconocido cuyo origen es incierto. Fue donado en 1838 a la Academia de Ciencias de Hungría por el conde húngaro Gusztáv Batthyány, junto al resto de su biblioteca. Recibe el nombre de la ciudad de Rohoncz, en el oeste de Hungría (actualmente Rechnitz, Austria), donde permaneció hasta 1907, cuando es trasladado a Budapest. En esta época, el códice es mencionado en la obra de Béla Tóth "Magyar ritkaságok" (Curiosidades húngaras). El códice también fue remitido en 1885 a Bernhard Jülg, un investigador alemán y profesor en la Universidad de Innsbruck, sin que pudiera descifrarlo. Una posible huella de su pasado puede ser el registro en el catálogo de la Biblioteca Rohoncz de los Batthyány en 1743, que dice "Magyar imádságok, volumen I. in 12" (Oraciones húngaras primer volumen, duodécimo). El tamaño y su contenido coinciden con los del códice, pero esta es toda la información que fue ingresada al catálogo, lo que solo podría ser un indicio. El códice fue estudiado por el húngaro Ferenc Toldy en 1840, luego por Pál Hunfalvy, sin ningún resultado. El paleógrafo austriaco Dr. Mahl revisó su validez, Josef Jirecek y su hijo Konstantin, ambos profesores universitarios en Praga, estudiaron 32 páginas del códice entre 1884-1885 sin resultados. Mihály Munkácsy, el conocido pintor húngaro, llevó el códice a París para estudiarlo entre 1890-92, pero tampoco obtuvo resultado alguno. La mayoría de los científicos húngaros consideran al códice como un engaño de Sámuel Literáti Nemes (1796-1842), anticuario húngaro-transilvano y cofundador de la Biblioteca Nacional Széchényi en Budapest, conocido por varias falsificaciones históricas (la mayoría de la década de 1830) que incluso engañaron a muchos eruditos de su tiempo. Esta opinión se remonta a 1866 y surgió de Károl Szabó (1824-1890), historiador húngaro. También fue defendida por Fejérpataky (1878) y por Pintér (1930). Béla Tóth (1899) y Csaba Csapodi (1973) mencionan esta opinión como probable. El códice tiene 448 páginas de 12x10 cm, teniendo alternativamente 9 y 14 filas de símbolos. Junto al texto hay 87 ilustraciones que incluyen escenas religiosas, laicas, y militares. Las ilustraciones indican un entorno en el que cristianos, paganos, y musulmanes coexisten; los símbolos de la cruz, la media luna, y el sol/esvástica son omnipresentes. El número de símbolos usados en el códice es cerca de 10 veces superior a los de cualquier alfabeto conocido, pero algunos símbolos aparecen raramente, por lo que podría tratarse no de un alfabeto, sino un silabario, o similar a los ideogramas chinos. El estudio del papel usado indica que fue realizado probablemente en papel veneciano hacia 1430. El idioma en el que fue escrito es desconocido. Se ha propuesto el húngaro, el dacio, el rumano y otros. Ha habido algunos intentos por descifrar el significado del documento. Como podéis suponer, ninguna de las soluciones hipotéticas ha sido ampliamente aceptada en la comunidad académica. Una investigación metódica de los símbolos fue llevada a cabo por Ottó Gyürk, quien examinó secuencias repetidas para encontrar secuencias de la dirección del texto (supone escritura derecha-izquierda y arriba-abajo y paginación izquierda-derecha) e identificar números en el texto. Posteriores comentarios sugieren más conjeturas basadas en estadística pero no publicadas. Miklós Locsmándi en la década de 1990 hizo una investigación basada en computadora y confirmó lo descubierto por Gyürk y otros. Sin mucha base, afirmó que el símbolo "i" es un delimitador de sentencia (pero también significa "11" y quizá un lugar de delimitador de valor en los números). Estudió los símbolos diacríticos (varios puntos) pero no encontró peculiaridades en su empleo. Tampoco encontró rastros de sufijos característicos del lenguaje húngaro, por lo que asumió que no estaba escrito en ese lenguaje. No pudo probar que el código no fuese una farsa, pero al observar las regularidades en el texto rechazó que se tratase de un fraude. Las investigaciones se han intensificado recientemente. Benedek Láng resumió los intentos previos en un libro monográfico. Arguyó que el códice no es un texto codificado. Podría ser un cifrado, un sistema de caligrafía, o un lenguaje artificial. En el 2010 Gábor Tokai publicó una serie de tres artículos breves en la gaceta científica húngara Élet és Tudomány. Tokai intentó fechar el códice por analogía de sus ilustraciones sin conclusiones claras y fue la primera de su clase. Aunque no descarta que se trate de un elaborado engaño, piensa que las regularidades del texto indican que tiene significado. A los pocos meses publicó otros dos breves artículos en el cual encontró cosas específicas. Se basó en las ilustraciones y caracteres (como el INRI en la cruz). Aunque sus resultados son muy hipotéticos, identificó los códigos de los cuatro evangelistas en referencias bíblicas por nombre y un número, posiblemente capítulos al estilo bíblico. Basado en los trabajos de Gyürk y Locsmándi, halló números de cuatro dígitos en el texto los cuales serían posibles años a manera de cronología tipo Anno Mundi. Levente Zoltán Király hizo un gran avance en describir algunos elementos estructurales con un método de corte de texto en frases con buena probabilidad. Identificó una sección de 7 páginas que fue dividida por encabezados numerados con una sección completa precedida por su tabla de contenidos. También halló los códigos de los cuatro evangelistas, lo que lo llevó a argumentar acerca de un "sistema de encabezados de capítulos" en código con referencias bíblicas. Mostró que la estructura de los capítulos no está presente en los primeros cuatro de los libros porque contiene una narración de la pasión de Cristo. Como resultado del trabajo cooperativo de Gábor Tokai y Levente Zoltán Király, el código aparentemente ha sido descifrado. La mayor publicación de ambos todavía no ha visto la luz pero sus primeros resultados ya han sido impresos en húngaro. Según ellos, el manuscrito es un sistema de código que no indica la estructura interna de las palabras y el lenguaje es probablemente artificial (como propuso Benedek Láng). Afirman que el códice contiene la fecha de 1593 E.C. como probable referencia a su escritura. También afirman que por sus característica se trataría de un opúsculo católico o un breviario de la época, con paráfrasis de frases del Nuevo testamento (principalmente los evangelios) y algo de material no canónico como el regreso de Set a la puerta del Paraíso o plegarias de la Virgen María. A pesar de ello, no se trata de estudios definitivos, por lo que el misterio del libro continúa.
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